25/05/2026
Queridos hermanos, en el Evangelio de hoy vemos que al pie de la cruz, en medio del sufrimiento absoluto, Jesús no piensa en sí mismo, sino en quienes deja atrás; "Mujer, ahí está tu hijo... Ahí está tu madre".
En ese instante, el discípulo (que nos representa a todos nosotros) recibe el regalo más hermoso de Jesús antes de partir: a su propia Madre. María no se queda sola en su viudez y en el duelo por su hijo; se le confía una nueva y enorme familia: la Iglesia entera.
Acoger a María en nuestra vida diaria es abrirle la puerta de nuestra casa, de nuestros proyectos, de nuestras alegrías y de nuestras propias cruces. Ella sabe lo que es estar al pie de la cruz, por lo que siempre sabrá cómo sostenernos en los momentos difíciles.