24/05/2026
𝗡𝗢𝗩𝗘𝗡𝗔 𝗗𝗘 𝗣𝗘𝗡𝗧𝗘𝗖𝗢𝗦𝗧𝗘́𝗦
INVOCACIÓN INICIAL
En el Nombre del Padre ✠, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo ✠. Amén.
Señor mío, Jesucristo,
Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío,
por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido;
propongo firmemente nunca más pecar,
apartarme de todas las ocasiones de ofenderos,
confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.
Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos,
en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita,
que los perdonareis, por los méritos de vuestra preciosísima sangre, pasión y muerte, y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro santo amor y servicio,
hasta el fin de mi vida. Amén.
HIMNO
Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno. Amén.
DÍA NOVENO
LECTURA BIBLICA (Rm 8,11)
«Si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los mu***os habita en vosotros, el que
resucitó de entre los mu***os a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales
por el mismo Espíritu, que habita en vosotros.»
V. El Espíritu Consolador. Aleluya, aleluya.
R. Os lo enseñará todo, Aleluya, aleluya.
PRECES
Celebremos la gloria de Dios, quien, al llegar a su término, en Pentecostés, los cincuenta
días de Pascua, llenó a los apóstoles del Espíritu Santo, y, con ánimo gozoso y confiado,
supliquémosle diciendo:
Envía tu Espíritu, Señor, y renueva el mundo.
1. Tú, que al comienzo de los tiempos creaste el cielo y la tierra y al llegar la etapa final de la
historia quisiste que Cristo fuera cabeza de toda la creación,
– por tu Espíritu renueva la faz de la tierra y conduce a los hombres a la salvación.
2.Tú, que soplaste el aliento de vida en el rostro de Adán,
– envía tu Espíritu a la Iglesia, para que, vivificada y rejuvenecida, comunique tu vida al
mundo.
3.Ilumina a todos los hombres con la luz de tu Espíritu y disipa las tinieblas de nuestro
mundo,
– para que el odio se convierta en amor, el sufrimiento en gozo y la guerra en paz.
4. Fecunda el mundo con tu Espíritu, agua viva que mana de Cristo,
– para que la tierra entera se vea libre de todo mal.
5. Tú, que obra del Espíritu Santo conduces sin cesar a los hombres a la vida eterna,
– dígnate llevar, por este mismo Espíritu, a los difuntos al gozo eterno de tu presencia.
Padre nuestro…
ORACION
V. Dios todopoderoso y eterno, que has querido que la celebración de la Pascua durase
simbólicamente cincuenta días y acabase con el día de Pentecostés, te pedirnos que los
pueblos divididos por el odio y el pecado se congreguen por medio de tu Espíritu y que las
diversas lenguas encuentren su unidad en la confesión de tu nombre. Por Jesucristo
Nuestro Señor.
R. Amén.
En el Nombre del Padre ✠, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo ✠. Amén.