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NOVENA A SAN MIGUEL ARCÁNGEL DÍA OCTAVO Puesto de rodillas ante algún altar o imagen de San Miguel Arcángel levantando e...
26/09/2026

NOVENA A SAN MIGUEL ARCÁNGEL

DÍA OCTAVO

Puesto de rodillas ante algún altar o imagen de San Miguel Arcángel levantando el corazón a Dios, que en todas partes está presente, haciéndole una profunda reverencia de espíritu y ofreciendo todas sus oraciones, palabras y pensamientos, a mayor gloria suya, honra de la Virgen María y reverencia de San Miguel Arcángel y de todos los Angeles y Santos del Cielo, hará la señal de la Cruz; y habiéndose santiguado, dirá de corazón:

Señor mio, Jesucristo,
Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío,
por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido;
propongo firmemente nunca más pecar,
apartarme de todas las ocaciones de ofenderos,
confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos,
en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita,
que los perdonareis, por los méritos de vuestra preciosísima sangre, pasión y muerte, y me dareis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro santo amor y servicio,
hasta el fin de mi vida. –Amén.

ORACIÓN

¡Dios y Señor de los Querubines, que están adornados de perfectísima sabiduría ! Ofrézcoos los merecimientos de estos sapientísimos Espíritus y los de San Miguel, Príncipe de los sabios del Cielo, por quien enseñáis a vuestra Iglesia las verdades que necesita saber, para que me enseñéis a temeros y amaros, que es la mayor sabiduría y me concedáis lo que pido en esta Novena, a mayor honra y gloria vuestra. — Amén.

Aquí se rezará nueve veces el Padrenuestro y Avemaria, en honra de los nueve Coros de los Ángeles y de su Príncipe San Miguel Arcángel: después la Oración siguiente para obligar más al Santo.

ORACIÓN

¡Gloriosísimo Príncipe de la Corte del Cielo y excelentísimo San Miguel Arcángel, grande y primer Ministro de Dios, amigo de Jesucristo y muy favorecido de su Santísima Madre, defensor de la Iglesia y abogado de los hombres! Pues tanto favorecéis a vuestros devotos, haced que yo os sepa amar y servir, alcanzadme del Señor lo que deseo y pido en esta Novena, a mayor honra y gloria suya y provecho de mi alma.

Aquí, con la mayor confianza y devoción que se pudiere, pedirá cada uno al Santo Arcángel la gracia o favor que desea alcanzar en la Novena.

ORACIÓN

¡Omnipotente y Sempiterno Dios, que por tu suma clemencia elegiste para la salud de los hombres al gloriosísimo Príncipe de tu Iglesia, San Miguel Arcángel! Concédenos que por su intercesión y eficaz auxilio merezcamos ahora ser defendidos de todos nuestros enemigos y en la hora de nuestra muerte seamos libres y presentados benignamente ante el trono de tu Majestad excelsa. —Amén.

ORACIÓN

¡Oh soberano Arcángel! ¡Oh excelentísimo Príncipe de la Corte del Cielo! ¿Quién no os será muy devoto desde hoy si así favorecéis a vuestros devotos? ¿Quién no os servirá con mucho cuidado, si de esta manera pagáis los servicios que os hacen? Mas para que yo os ame, basta saber el amor que me tenéis, al que no puedo corresponder con igual amor: para que os sirva no es necesario prometerme nuevos favores: con los pasados, me tenéis más obligado de lo que podré jamás purgar ni reconocer. Pero ya que no puedo con obras responder a tantas mercedes,, recibid palabras y afectos. Gracias os doy ¡oh excelso y sublime Espíritu! porque defendisteis la honra y gloria de mi Señor Jesucristo y por todos los servicios que en toda la vida le hicisteis a Él y a su Santísima Madre. Gracias os doy por el Ángel que habéis destinado para mi guarda y por los otros beneficios generales y particulares que por Vos mismo o por medio de vuestros Ángeles me habéis hecho, los cuales no conozco bastantemente en esta vida, ni los puedo agradecer y por eso pido y suplico al Ángel de mi guarda, que en mi nombre os los agradezca y juntamente los que habéis hecho a todo el linaje humano y principalmente a la Santa Iglesia, de que yo soy miembro. Gozóme de todos los privilegios, gracias, prerrogativas, dignidades y dones naturales y sobrenaturales con que el Señor os ha honrado y enriquecido; y doy al Señor eternas gracias por ellos porque así quiso exaltaros y haceros su privado y favorecido entre todos los Ángeles. Defendedme ¡oh valerosísimo Capitán de los ejércitos de Dios! Enviad en mi socorro vuestros soldados, para que me defiendan de los demonios y no me rinda a sus combates y tentaciones. Mandad a vuestros Ángeles que me guíen para que no ande en el error, que me alumbren para que no camine ciego y que pongan sus manos para que no tropiecen mis pies en el camino peligroso de esta vida. Asistid con vuestros Ángeles a mi muerte y alcanzadme del Señor contrición verdadera de mis culpas, para que presentada mí alma ante vuestro Tribunal, merezca ser presentada por vuestras manos ante el Trono de la Santísima Trinidad y entrar en la posesión de la gloria, donde alabe al Señor para siempre y os dé perpetuas gracias de haber conseguido con vuestra intercesión la Bienaventuranza. —Amén.

GOZOS A SAN MIGUEL ARCÁNGEL

Pues en la Corte del Cielo
Gozáis tan altos blasones,

Dad a nuestros corazones,
Arcángel Miguel, consuelo.

De la escuadra Celestial
sois el primer coronel,
Que al atrevido Luzbel
Venciste en guerra campal,
Echando al fuego infernal
Su rabia y furioso anhelo;

Vos al hombre desterraste
Que profanó el Paraíso,
Bien que con piadoso aviso
Su enmienda solicitaste,
Pues con piedad le enseñaste
A llevar con pan su duelo;

Dad a, nuestros corazones,
Arcángel Miguel, consuelo.

Vos al pueblo de Israel
Sacaste libre a buen puerto,
Y guiaste en el desierto,
Porque a Dios sirviese fiel,
Dándote por pan aquel
Maná, que bajó del Cielo;

Dad a nuestros corazones,
Arcángel Miguel, consuelo.

De la escuadra de María
Fuiste el Cabo principal,
Y Embajador especial,
De quien Cristo se valía,
Cuando a su Madre quería
Consolar acá en el suelo;

Dad a nuestros corazones,
Arcángel Miguel, consuelo.

Cuando Cristo en oración
Estaba en el Huerto triste,
Vos del Cielo le trajiste
El consuelo en su aflicción,
Dando alivio en la ocasión
De su mayor desconsuelo;

Dad a nuestros corazones,
Arcángel Miguel, consuelo.

Mucho aprecio en el juicio
De Dios tu virtud alcanza,
Pues te fía la balanza
Para hacer de Juez oficio,
Pesando virtud y vicio
Del grande y del pequeñuelo;

Dad a nuestros corazones,
Arcángel Miguel, consuelo.

Las empresas más gloriosas
Fía Dios a tu destreza,
Y emplea tu fortaleza
En las más dificultosas
Haces obras tan pasmosas
Que admiran la tierra y Cielo;

Dad a nuestros corazones,
Arcángel Miguel, consuelo.

Abogado y Protector
De la Iglesia Militante,
Cuidas siempre vigilante
De darla auxilio y favor:
Y cuando el riesgo es mayor,
Tanto es mayor tu desvelo;

Dad a nuestros corazones,
Arcángel Miguel, consuelo.

Dad, pues, Arcángel glorioso
Aliento a nuestra esperanza,
Pues tenéis tanta privanza
Con el Todopoderoso,
Venga a todos presuroso
Vuestro favor en un vuelo;

Dad a nuestros corazones,
Arcángel Miguel, consuelo.

ORACIÓN A SAN MIGUEL ARCÁNGEL

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.

Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica.

Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que Dios te ha conferido,
arroja al in****no a Satanás, y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo
para la perdición de las almas. —Amén.

V. — Corazón Sacratísimo de Jesús, (Tres veces).
R. —Tened misericordia de nosotros. (Tres veces).

NOVENA A SAN MIGUEL ARCÁNGEL DÍA SÉPTIMO Puesto de rodillas ante algún altar o imagen de San Miguel Arcángel levantando ...
26/09/2026

NOVENA A SAN MIGUEL ARCÁNGEL

DÍA SÉPTIMO

Puesto de rodillas ante algún altar o imagen de San Miguel Arcángel levantando el corazón a Dios, que en todas partes está presente, haciéndole una profunda reverencia de espíritu y ofreciendo todas sus oraciones, palabras y pensamientos, a mayor gloria suya, honra de la Virgen María y reverencia de San Miguel Arcángel y de todos los Angeles y Santos del Cielo, hará la señal de la Cruz; y habiéndose santiguado, dirá de corazón:

Señor mio, Jesucristo,
Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío,
por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido;
propongo firmemente nunca más pecar,
apartarme de todas las ocaciones de ofenderos,
confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos,
en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita,
que los perdonareis, por los méritos de vuestra preciosísima sangre, pasión y muerte, y me dareis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro santo amor y servicio,
hasta el fin de mi vida. –Amén.

ORACIÓN

¡Dios y Señor de los Tronos, en quien descansáis como en Trono de vuestra gloria y os sentáis como en Tribunal de Justicia! Ofrézcoos los merecimientos de estos altísimos Espíritus y los de San Miguel Arcángel, Trono de vuestra grandeza y Ministro supremo de vuestra Justicia, para que me concedáis que yo me juzgue a mí mismo con rigor, para ser después juzgado con piedad y consiga lo que pido en esta Novena, a mayor honra y gloria vuestra. —Amén.

Aquí se rezará nueve veces el Padrenuestro y Avemaria, en honra de los nueve Coros de los Ángeles y de su Príncipe San Miguel Arcángel: después la Oración siguiente para obligar más al Santo.

ORACIÓN

¡Gloriosísimo Príncipe de la Corte del Cielo y excelentísimo San Miguel Arcángel, grande y primer Ministro de Dios, amigo de Jesucristo y muy favorecido de su Santísima Madre, defensor de la Iglesia y abogado de los hombres! Pues tanto favorecéis a vuestros devotos, haced que yo os sepa amar y servir, alcanzadme del Señor lo que deseo y pido en esta Novena, a mayor honra y gloria suya y provecho de mi alma.

Aquí, con la mayor confianza y devoción que se pudiere, pedirá cada uno al Santo Arcángel la gracia o favor que desea alcanzar en la Novena.

ORACIÓN

¡Omnipotente y Sempiterno Dios, que por tu suma clemencia elegiste para la salud de los hombres al gloriosísimo Príncipe de tu Iglesia, San Miguel Arcángel! Concédenos que por su intercesión y eficaz auxilio merezcamos ahora ser defendidos de todos nuestros enemigos y en la hora de nuestra muerte seamos libres y presentados benignamente ante el trono de tu Majestad excelsa. —Amén.

ORACIÓN

¡Oh soberano Arcángel! ¡Oh excelentísimo Príncipe de la Corte del Cielo! ¿Quién no os será muy devoto desde hoy si así favorecéis a vuestros devotos? ¿Quién no os servirá con mucho cuidado, si de esta manera pagáis los servicios que os hacen? Mas para que yo os ame, basta saber el amor que me tenéis, al que no puedo corresponder con igual amor: para que os sirva no es necesario prometerme nuevos favores: con los pasados, me tenéis más obligado de lo que podré jamás purgar ni reconocer. Pero ya que no puedo con obras responder a tantas mercedes,, recibid palabras y afectos. Gracias os doy ¡oh excelso y sublime Espíritu! porque defendisteis la honra y gloria de mi Señor Jesucristo y por todos los servicios que en toda la vida le hicisteis a Él y a su Santísima Madre. Gracias os doy por el Ángel que habéis destinado para mi guarda y por los otros beneficios generales y particulares que por Vos mismo o por medio de vuestros Ángeles me habéis hecho, los cuales no conozco bastantemente en esta vida, ni los puedo agradecer y por eso pido y suplico al Ángel de mi guarda, que en mi nombre os los agradezca y juntamente los que habéis hecho a todo el linaje humano y principalmente a la Santa Iglesia, de que yo soy miembro. Gozóme de todos los privilegios, gracias, prerrogativas, dignidades y dones naturales y sobrenaturales con que el Señor os ha honrado y enriquecido; y doy al Señor eternas gracias por ellos porque así quiso exaltaros y haceros su privado y favorecido entre todos los Ángeles. Defendedme ¡oh valerosísimo Capitán de los ejércitos de Dios! Enviad en mi socorro vuestros soldados, para que me defiendan de los demonios y no me rinda a sus combates y tentaciones. Mandad a vuestros Ángeles que me guíen para que no ande en el error, que me alumbren para que no camine ciego y que pongan sus manos para que no tropiecen mis pies en el camino peligroso de esta vida. Asistid con vuestros Ángeles a mi muerte y alcanzadme del Señor contrición verdadera de mis culpas, para que presentada mí alma ante vuestro Tribunal, merezca ser presentada por vuestras manos ante el Trono de la Santísima Trinidad y entrar en la posesión de la gloria, donde alabe al Señor para siempre y os dé perpetuas gracias de haber conseguido con vuestra intercesión la Bienaventuranza. —Amén.

GOZOS A SAN MIGUEL ARCÁNGEL

Pues en la Corte del Cielo
Gozáis tan altos blasones,

Dad a nuestros corazones,
Arcángel Miguel, consuelo.

De la escuadra Celestial
sois el primer coronel,
Que al atrevido Luzbel
Venciste en guerra campal,
Echando al fuego infernal
Su rabia y furioso anhelo;

Vos al hombre desterraste
Que profanó el Paraíso,
Bien que con piadoso aviso
Su enmienda solicitaste,
Pues con piedad le enseñaste
A llevar con pan su duelo;

Dad a, nuestros corazones,
Arcángel Miguel, consuelo.

Vos al pueblo de Israel
Sacaste libre a buen puerto,
Y guiaste en el desierto,
Porque a Dios sirviese fiel,
Dándote por pan aquel
Maná, que bajó del Cielo;

Dad a nuestros corazones,
Arcángel Miguel, consuelo.

De la escuadra de María
Fuiste el Cabo principal,
Y Embajador especial,
De quien Cristo se valía,
Cuando a su Madre quería
Consolar acá en el suelo;

Dad a nuestros corazones,
Arcángel Miguel, consuelo.

Cuando Cristo en oración
Estaba en el Huerto triste,
Vos del Cielo le trajiste
El consuelo en su aflicción,
Dando alivio en la ocasión
De su mayor desconsuelo;

Dad a nuestros corazones,
Arcángel Miguel, consuelo.

Mucho aprecio en el juicio
De Dios tu virtud alcanza,
Pues te fía la balanza
Para hacer de Juez oficio,
Pesando virtud y vicio
Del grande y del pequeñuelo;

Dad a nuestros corazones,
Arcángel Miguel, consuelo.

Las empresas más gloriosas
Fía Dios a tu destreza,
Y emplea tu fortaleza
En las más dificultosas
Haces obras tan pasmosas
Que admiran la tierra y Cielo;

Dad a nuestros corazones,
Arcángel Miguel, consuelo.

Abogado y Protector
De la Iglesia Militante,
Cuidas siempre vigilante
De darla auxilio y favor:
Y cuando el riesgo es mayor,
Tanto es mayor tu desvelo;

Dad a nuestros corazones,
Arcángel Miguel, consuelo.

Dad, pues, Arcángel glorioso
Aliento a nuestra esperanza,
Pues tenéis tanta privanza
Con el Todopoderoso,
Venga a todos presuroso
Vuestro favor en un vuelo;

Dad a nuestros corazones,
Arcángel Miguel, consuelo.

ORACIÓN A SAN MIGUEL ARCÁNGEL

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.

Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica.

Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que Dios te ha conferido,
arroja al in****no a Satanás, y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo
para la perdición de las almas. —Amén.

V. — Corazón Sacratísimo de Jesús, (Tres veces).
R. —Tened misericordia de nosotros. (Tres veces).

Sexto Día de la Novena a San Miguel Arcángel en la comunidad de Campos Azules.
26/09/2026

Sexto Día de la Novena a San Miguel Arcángel en la comunidad de Campos Azules.

25/09/2026

¿QUÉ TEXTO DE ISAÍAS 7, 14; CITÓ SAN MATEO 1, 23? 🤔
a) HEBREO.
b) GRIEGO (LXX).

25/09/2026

📖 ¿CUÁL VERSIÓN DEL A.T., FUE USADA POR JESÚS Y LOS APÓSTOLES? 🤔
a) HEBREA.
b) SEPTUAGINTA (LXX).
c) PENTATEUCO SAMARITANO.

NOVENA A SAN MIGUEL ARCÁNGEL DÍA SEXTO Puesto de rodillas ante algún altar o imagen de San Miguel Arcángel levantando el...
25/09/2026

NOVENA A SAN MIGUEL ARCÁNGEL

DÍA SEXTO

Puesto de rodillas ante algún altar o imagen de San Miguel Arcángel levantando el corazón a Dios, que en todas partes está presente, haciéndole una profunda reverencia de espíritu y ofreciendo todas sus oraciones, palabras y pensamientos, a mayor gloria suya, honra de la Virgen María y reverencia de San Miguel Arcángel y de todos los Angeles y Santos del Cielo, hará la señal de la Cruz; y habiéndose santiguado, dirá de corazón:

Señor mio, Jesucristo,
Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío,
por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido;
propongo firmemente nunca más pecar,
apartarme de todas las ocaciones de ofenderos,
confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos,
en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita,
que los perdonareis, por los méritos de vuestra preciosísima sangre, pasión y muerte, y me dareis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro santo amor y servicio,
hasta el fin de mi vida. –Amén.

ORACIÓN

¡Dios y Señor de las Dominaciones, que presiden a los Coros inferiores y son Ministros de vuestra Providencial Ofrézcoos los merecimientos de estos eminentísimos Espíritus y los de vuestro primer Ministro San Miguel, Prepósito del Paraíso, para que me concedáis perfecto señorío sobre mis pasiones y perfecta obediencia a todos mis superiores y la gracia que pido en esta Novena, a mayor honra y gloria vuestra; —Amén.

Aquí se rezará nueve veces el Padrenuestro y Avemaria, en honra de los nueve Coros de los Ángeles y de su Príncipe San Miguel Arcángel: después la Oración siguiente para obligar más al Santo.

ORACIÓN

¡Gloriosísimo Príncipe de la Corte del Cielo y excelentísimo San Miguel Arcángel, grande y primer Ministro de Dios, amigo de Jesucristo y muy favorecido de su Santísima Madre, defensor de la Iglesia y abogado de los hombres! Pues tanto favorecéis a vuestros devotos, haced que yo os sepa amar y servir, alcanzadme del Señor lo que deseo y pido en esta Novena, a mayor honra y gloria suya y provecho de mi alma.

Aquí, con la mayor confianza y devoción que se pudiere, pedirá cada uno al Santo Arcángel la gracia o favor que desea alcanzar en la Novena.

ORACIÓN

¡Omnipotente y Sempiterno Dios, que por tu suma clemencia elegiste para la salud de los hombres al gloriosísimo Príncipe de tu Iglesia, San Miguel Arcángel! Concédenos que por su intercesión y eficaz auxilio merezcamos ahora ser defendidos de todos nuestros enemigos y en la hora de nuestra muerte seamos libres y presentados benignamente ante el trono de tu Majestad excelsa. —Amén.

ORACIÓN

¡Oh soberano Arcángel! ¡Oh excelentísimo Príncipe de la Corte del Cielo! ¿Quién no os será muy devoto desde hoy si así favorecéis a vuestros devotos? ¿Quién no os servirá con mucho cuidado, si de esta manera pagáis los servicios que os hacen? Mas para que yo os ame, basta saber el amor que me tenéis, al que no puedo corresponder con igual amor: para que os sirva no es necesario prometerme nuevos favores: con los pasados, me tenéis más obligado de lo que podré jamás purgar ni reconocer. Pero ya que no puedo con obras responder a tantas mercedes,, recibid palabras y afectos. Gracias os doy ¡oh excelso y sublime Espíritu! porque defendisteis la honra y gloria de mi Señor Jesucristo y por todos los servicios que en toda la vida le hicisteis a Él y a su Santísima Madre. Gracias os doy por el Ángel que habéis destinado para mi guarda y por los otros beneficios generales y particulares que por Vos mismo o por medio de vuestros Ángeles me habéis hecho, los cuales no conozco bastantemente en esta vida, ni los puedo agradecer y por eso pido y suplico al Ángel de mi guarda, que en mi nombre os los agradezca y juntamente los que habéis hecho a todo el linaje humano y principalmente a la Santa Iglesia, de que yo soy miembro. Gozóme de todos los privilegios, gracias, prerrogativas, dignidades y dones naturales y sobrenaturales con que el Señor os ha honrado y enriquecido; y doy al Señor eternas gracias por ellos porque así quiso exaltaros y haceros su privado y favorecido entre todos los Ángeles. Defendedme ¡oh valerosísimo Capitán de los ejércitos de Dios! Enviad en mi socorro vuestros soldados, para que me defiendan de los demonios y no me rinda a sus combates y tentaciones. Mandad a vuestros Ángeles que me guíen para que no ande en el error, que me alumbren para que no camine ciego y que pongan sus manos para que no tropiecen mis pies en el camino peligroso de esta vida. Asistid con vuestros Ángeles a mi muerte y alcanzadme del Señor contrición verdadera de mis culpas, para que presentada mí alma ante vuestro Tribunal, merezca ser presentada por vuestras manos ante el Trono de la Santísima Trinidad y entrar en la posesión de la gloria, donde alabe al Señor para siempre y os dé perpetuas gracias de haber conseguido con vuestra intercesión la Bienaventuranza. —Amén.

GOZOS A SAN MIGUEL ARCÁNGEL

Pues en la Corte del Cielo
Gozáis tan altos blasones,

Dad a nuestros corazones,
Arcángel Miguel, consuelo.

De la escuadra Celestial
sois el primer coronel,
Que al atrevido Luzbel
Venciste en guerra campal,
Echando al fuego infernal
Su rabia y furioso anhelo;

Vos al hombre desterraste
Que profanó el Paraíso,
Bien que con piadoso aviso
Su enmienda solicitaste,
Pues con piedad le enseñaste
A llevar con pan su duelo;

Dad a, nuestros corazones,
Arcángel Miguel, consuelo.

Vos al pueblo de Israel
Sacaste libre a buen puerto,
Y guiaste en el desierto,
Porque a Dios sirviese fiel,
Dándote por pan aquel
Maná, que bajó del Cielo;

Dad a nuestros corazones,
Arcángel Miguel, consuelo.

De la escuadra de María
Fuiste el Cabo principal,
Y Embajador especial,
De quien Cristo se valía,
Cuando a su Madre quería
Consolar acá en el suelo;

Dad a nuestros corazones,
Arcángel Miguel, consuelo.

Cuando Cristo en oración
Estaba en el Huerto triste,
Vos del Cielo le trajiste
El consuelo en su aflicción,
Dando alivio en la ocasión
De su mayor desconsuelo;

Dad a nuestros corazones,
Arcángel Miguel, consuelo.

Mucho aprecio en el juicio
De Dios tu virtud alcanza,
Pues te fía la balanza
Para hacer de Juez oficio,
Pesando virtud y vicio
Del grande y del pequeñuelo;

Dad a nuestros corazones,
Arcángel Miguel, consuelo.

Las empresas más gloriosas
Fía Dios a tu destreza,
Y emplea tu fortaleza
En las más dificultosas
Haces obras tan pasmosas
Que admiran la tierra y Cielo;

Dad a nuestros corazones,
Arcángel Miguel, consuelo.

Abogado y Protector
De la Iglesia Militante,
Cuidas siempre vigilante
De darla auxilio y favor:
Y cuando el riesgo es mayor,
Tanto es mayor tu desvelo;

Dad a nuestros corazones,
Arcángel Miguel, consuelo.

Dad, pues, Arcángel glorioso
Aliento a nuestra esperanza,
Pues tenéis tanta privanza
Con el Todopoderoso,
Venga a todos presuroso
Vuestro favor en un vuelo;

Dad a nuestros corazones,
Arcángel Miguel, consuelo.

ORACIÓN A SAN MIGUEL ARCÁNGEL

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.

Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica.

Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que Dios te ha conferido,
arroja al in****no a Satanás, y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo
para la perdición de las almas. —Amén.

V. — Corazón Sacratísimo de Jesús, (Tres veces).
R. —Tened misericordia de nosotros. (Tres veces).

NOVENA A SAN MIGUEL ARCÁNGEL DIA SEXTO Puesto de rodillas ante algún altar o imagen de San Miguel Arcángel levantando el...
24/09/2026

NOVENA A SAN MIGUEL ARCÁNGEL

DIA SEXTO

Puesto de rodillas ante algún altar o imagen de San Miguel Arcángel levantando el corazón a Dios, que en todas partes está presente, haciéndole una profunda reverencia de espíritu y ofreciendo todas sus oraciones, palabras y pensamientos, a mayor gloria suya, honra de la Virgen María y reverencia de San Miguel Arcángel y de todos los Angeles y Santos del Cielo, hará la señal de la Cruz; y habiéndose santiguado, dirá de corazón:

Señor mio, Jesucristo,
Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío,
por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido;
propongo firmemente nunca más pecar,
apartarme de todas las ocaciones de ofenderos,
confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos,
en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita,
que los perdonareis, por los méritos de vuestra preciosísima sangre, pasión y muerte, y me dareis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro santo amor y servicio,
hasta el fin de mi vida. –Amén.

ORACIÓN

¡Dios y Señor de las Virtudes, por las cuales hacéis milagros propios de vuestro soberano poder, gobernando la naturaleza, para que os sirva a vuestra Ofrézcoos los merecimientos de gloria ! estos prodigiosos Espíritus y los de San Miguel, principal instrumento de todas las maravillas que se hacen en el mundo, para que me concedáis que vencidas las malas inclinaciones de mi corrompida naturaleza, conserve y aumente vuestra gracia y consiga loque pido en esta Novena, a mayor honra y gloria vuestra. —Amén.

Aquí se rezará nueve veces el Padrenuestro y Avemaria, en honra de los nueve Coros de los Ángeles y de su Príncipe San Miguel Arcángel: después la Oración siguiente para obligar más al Santo.

ORACIÓN

¡Gloriosísimo Príncipe de la Corte del Cielo y excelentísimo San Miguel Arcángel, grande y primer Ministro de Dios, amigo de Jesucristo y muy favorecido de su Santísima Madre, defensor de la Iglesia y abogado de los hombres! Pues tanto favorecéis a vuestros devotos, haced que yo os sepa amar y servir, alcanzadme del Señor lo que deseo y pido en esta Novena, a mayor honra y gloria suya y provecho de mi alma.

Aquí, con la mayor confianza y devoción que se pudiere, pedirá cada uno al Santo Arcángel la gracia o favor que desea alcanzar en la Novena.

ORACIÓN

¡Omnipotente y Sempiterno Dios, que por tu suma clemencia elegiste para la salud de los hombres al gloriosísimo Príncipe de tu Iglesia, San Miguel Arcángel! Concédenos que por su intercesión y eficaz auxilio merezcamos ahora ser defendidos de todos nuestros enemigos y en la hora de nuestra muerte seamos libres y presentados benignamente ante el trono de tu Majestad excelsa. —Amén.

ORACIÓN

¡Oh soberano Arcángel! ¡Oh excelentísimo Príncipe de la Corte del Cielo! ¿Quién no os será muy devoto desde hoy si así favorecéis a vuestros devotos? ¿Quién no os servirá con mucho cuidado, si de esta manera pagáis los servicios que os hacen? Mas para que yo os ame, basta saber el amor que me tenéis, al que no puedo corresponder con igual amor: para que os sirva no es necesario prometerme nuevos favores: con los pasados, me tenéis más obligado de lo que podré jamás purgar ni reconocer. Pero ya que no puedo con obras responder a tantas mercedes,, recibid palabras y afectos. Gracias os doy ¡oh excelso y sublime Espíritu! porque defendisteis la honra y gloria de mi Señor Jesucristo y por todos los servicios que en toda la vida le hicisteis a Él y a su Santísima Madre. Gracias os doy por el Ángel que habéis destinado para mi guarda y por los otros beneficios generales y particulares que por Vos mismo o por medio de vuestros Ángeles me habéis hecho, los cuales no conozco bastantemente en esta vida, ni los puedo agradecer y por eso pido y suplico al Ángel de mi guarda, que en mi nombre os los agradezca y juntamente los que habéis hecho a todo el linaje humano y principalmente a la Santa Iglesia, de que yo soy miembro. Gozóme de todos los privilegios, gracias, prerrogativas, dignidades y dones naturales y sobrenaturales con que el Señor os ha honrado y enriquecido; y doy al Señor eternas gracias por ellos porque así quiso exaltaros y haceros su privado y favorecido entre todos los Ángeles. Defendedme ¡oh valerosísimo Capitán de los ejércitos de Dios! Enviad en mi socorro vuestros soldados, para que me defiendan de los demonios y no me rinda a sus combates y tentaciones. Mandad a vuestros Ángeles que me guíen para que no ande en el error, que me alumbren para que no camine ciego y que pongan sus manos para que no tropiecen mis pies en el camino peligroso de esta vida. Asistid con vuestros Ángeles a mi muerte y alcanzadme del Señor contrición verdadera de mis culpas, para que presentada mí alma ante vuestro Tribunal, merezca ser presentada por vuestras manos ante el Trono de la Santísima Trinidad y entrar en la posesión de la gloria, donde alabe al Señor para siempre y os dé perpetuas gracias de haber conseguido con vuestra intercesión la Bienaventuranza. —Amén.

GOZOS A SAN MIGUEL ARCÁNGEL

Pues en la Corte del Cielo
Gozáis tan altos blasones,

Dad a nuestros corazones,
Arcángel Miguel, consuelo.

De la escuadra Celestial
sois el primer coronel,
Que al atrevido Luzbel
Venciste en guerra campal,
Echando al fuego infernal
Su rabia y furioso anhelo;

Vos al hombre desterraste
Que profanó el Paraíso,
Bien que con piadoso aviso
Su enmienda solicitaste,
Pues con piedad le enseñaste
A llevar con pan su duelo;

Dad a nuestros corazones,
Arcángel Miguel, consuelo.

Vos al pueblo de Israel
Sacaste libre a buen puerto,
Y guiaste en el desierto,
Porque a Dios sirviese fiel,
Dándote por pan aquel
Maná, que bajó del Cielo;

Dad a nuestros corazones,
Arcángel Miguel, consuelo.

De la escuadra de María
Fuiste el Cabo principal,
Y Embajador especial,
De quien Cristo se valía,
Cuando a su Madre quería
Consolar acá en el suelo;

Dad a nuestros corazones,
Arcángel Miguel, consuelo.

Cuando Cristo en oración
Estaba en el Huerto triste,
Vos del Cielo le trajiste
El consuelo en su aflicción,
Dando alivio en la ocasión
De su mayor desconsuelo;

Dad a nuestros corazones,
Arcángel Miguel, consuelo.

Mucho aprecio en el juicio
De Dios tu virtud alcanza,
Pues te fía la balanza
Para hacer de Juez oficio,
Pesando virtud y vicio
Del grande y del pequeñuelo;

Dad a nuestros corazones,
Arcángel Miguel, consuelo.

Las empresas más gloriosas
Fía Dios a tu destreza,
Y emplea tu fortaleza
En las más dificultosas
Haces obras tan pasmosas
Que admiran la tierra y Cielo;

Dad a nuestros corazones,
Arcángel Miguel, consuelo.

Abogado y Protector
De la Iglesia Militante,
Cuidas siempre vigilante
De darla auxilio y favor:
Y cuando el riesgo es mayor,
Tanto es mayor tu desvelo;

Dad a nuestros corazones,
Arcángel Miguel, consuelo.

Dad, pues, Arcángel glorioso
Aliento a nuestra esperanza,
Pues tenéis tanta privanza
Con el Todopoderoso,
Venga a todos presuroso
Vuestro favor en un vuelo;

Dad a nuestros corazones,
Arcángel Miguel, consuelo.

ORACION A SAN MIGUEL ARCÁNGEL

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.

Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica.

Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que Dios te ha conferido,
arroja al in****no a Satanás, y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo
para la perdición de las almas. —Amén.

V. — Corazón Sacratísimo de Jesús, (Tres veces).
R. —Tened misericordia de nosotros. (Tres veces).

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