27/09/2026
¿POR QUÉ YA NO HAGO TANTAS ACTIVIDADES?
Durante muchos años hice muchas actividades en el ministerio: retiros, congresos, celebraciones, programas grandes… y aprendí algo en el camino: una actividad puede ser grande, bonita y muy bien organizada, pero aun así dejarnos vacíos. Porque no es el tamaño de la actividad lo que determina su valor espiritual, sino la presencia de Cristo en medio de ella.
Por eso hoy ya no me preocupa hacer tantas actividades.(no digo que sean malas) pero YO prefiero una reunión pequeña donde Cristo sea el centro, que una multitud donde solamente estemos haciendo cosas. Prefiero pocos buscando genuinamente a Dios, que muchos ocupados en cumplir un programa. Porque al final, no quiero simplemente llenar un lugar; quiero que Dios llene nuestras vidas.
He aprendido que podemos preparar el mejor escenario, el mejor programa, la mejor celebración y hasta cuidar cada detalle… pero hay algo que ninguna organización humana puede sustituir: la presencia de Dios.
Moisés lo entendió cuando dijo: “Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí” (Éxodo 33:15).
Por eso, últimamente mi preocupación no ha sido hacer más, sino hacerlo con Dios. Que lo que predique, lo que organice, lo que enseñe y lo que haga en el ministerio pueda honrar a Cristo. Porque no quiero simplemente hacer cosas para Dios; quiero que Dios esté presente en las cosas que hago para Él.
Al final, aprendí que no necesitamos una actividad impresionante para honrar a Dios; necesitamos un corazón dispuesto a darle a Él el primer lugar. Porque una actividad puede terminar y todos volver a casa… pero cuando Cristo realmente estuvo en medio, algo permanece: Su Palabra, Su presencia y una vida transformada.