25/09/2026
Seguir a Jesús es entregarle las llaves de toda nuestra vida. Ya no preguntamos: «¿Qué quiero hacer con lo mío?», sino: «Señor, ¿qué quieres hacer con lo que te pertenece?».
Nuestro tiempo, recursos, dones, familia, planes y futuro están en Sus manos. El verdadero discipulado se hace visible cuando cada decisión declara: «Que no se haga mi voluntad, sino la Tuya».
¿Hay algo que todavía sigues tratando como si fuera exclusivamente tuyo?
Somos Iglesia, Somos Familia, Somos Manantial.