07/07/2026
SOR MARÍA ROMERO.
"Concédeme Díos mío que, mientras voy subiendo la cuesta de mi vida, pueda sin interrupción:
Enjugar todas las lágrimas que encuentre, endulzar todas las amarguras y sinsabores, suavizar todas las asperezas, y echar un poco de bálsamo en todas las heridas.
Haz que pueda sonreír en todos los tristes y angustiados; dar la serenidad a todos los atribulados, unir todos los corazones distanciados, y apaciguar todos los enconos y violencias.
Haz que pueda dar siquiera un pedazo de pan a todos los hambrientos que me pidan; un vaso de agua a todos los sedientos; un retazo de lienzo a todos los desnudos y un albergue en mi alma, siquiera a todos los peregrinos.
Haz que pueda dar un rayo de luz a todos los que andan extraviados; dar la mano a todos los que están a punto de caer y levantar con delicadeza a todos los caídos.
Haz que pueda arrancar las espinas de todos los corazones oprimidos, devolver la paz a todos los que la han perdido, cubrir con el manto de la caridad a todos los pobres pecadores, y derramar por doquiera; refrigerio, descanso, bienestar y calma.
Si Dios mío, concédeme la gracia de poder consolar a todos los que encuentre sufriendo por el camino del Calvario y ser instrumento de tu bondad y de tu misericordia.
Lléname de mansedumbre, humildad, bondad y dulzura, de comprensión, compasión y piedad, y graba en mi alma y en mi corazón tu imagen benditísima, santísima y queridísima de tal manera, que ya no sea a mí a quien vean sino a Ti, dulce amor mío.
Que no haya una sola alma que pase por mi lado que no la lleve inmediatamente a tu amor y solo piense en adelante huir del pecado y agradarte.
¡Ah! tengo hambre y sed de justicia. Es decir, de hacerte conocer, amar y servir. Por eso como a Isaías, toca mis labios, más no con un carbón encendido, sino con una gota de tu preciosa sangre, para que se abran a publicar tu Nombre y a pregonar sin cesar tus maravillas y grandezas y, sobre todo, las ternuras de tu divino y adorado Corazón.
¡Oh Madre Mía! Con Jesús, en Jesús, como Jesús, por Jesús, y para gloria de Jesús me entrego y abandono ciega y enteramente en tus brazos maternales, para pasar directamente a la hora de la muerte de los tuyos, a los de la infinita misericordia del Señor.
Cúbreme bajo tu manto y defiéndeme del enemigo malo.
Amén".