22/05/2026
𝐒𝐀𝐍𝐓𝐀 𝐑𝐈𝐓𝐀 𝐘 𝐋𝐀 𝐑𝐀𝐌𝐀 𝐒𝐄𝐂𝐀
Se cuenta que una vez la superiora del monasterio quiso poner a prueba la humildad de santa Rita.
Para ello, teniendo en cuenta que todas las hermanas tenían algún tipo de deber diario, le pidió que regara por la mañana y por la tarde una rama seca, ya completamente reseca y sin vida, probablemente una vid.
Rita lo hizo sin quejarse y con gran humildad. Las otras hermanas podrían haberse reído de la situación, pero Rita continuó regando esta rama mu**ta durante un año.
Sin embargo, un día sucedió algo increíble. En aquella rama seca comenzaron a aparecer brotes y hojas y al cabo de un tiempo se transformó en una hermosa vid que producía deliciosas uvas que fueron disfrutadas incluso por cardenales y hasta el Papa.
Hasta el día de hoy, esta vid milagrosa existe en el jardín de las monjas agustinas de Cassia y muchos milagros suceden a quienes consumen las uvas y hojas benditas utilizadas con la invocación de Santa Rita.
Jesús dijo: «Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón» (Mt 11,29).
Rita no se dejó llevar por el orgullo; Élla simplemente obedeció humildemente a su superiora. Dios, viendo su humildad, la recompensó.
Estoy segura de que todas las hermanas del monasterio quedaron edificadas por la mansedumbre y humildad de Rita.
Con esto podemos aprender una lección de la historia de Santa Rita de Casia. Muchas veces cuando tenemos ramas secas y sin fruto en nuestras vidas, dejamos que nuestro orgullo prevalezca y terminamos cuestionando a Dios como si supiéramos mejor que Él lo que es mejor para nosotros. De hecho, lo único que tienes que hacer es hacer la voluntad de Dios, orar con gran humildad y seguramente los brotes aparecerán, las hojas brotarán y se desarrollarán frutos deliciosos.
¡Que Santa Rita interceda por nosotros!
Fuente: católicos y tradición en la fe.