06/08/2024
ENSEÑANZA SOBRE EL DIEZMO
En la Escritura, el diezmo es un principio que tiene profundas raíces en el Antiguo Testamento y sigue siendo relevante en el Nuevo Testamento. Vamos a sumergirnos en la Palabra de Dios para entender su significado y aplicación.
EL DIEZMO EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
1. La Institución del Diezmo:
El diezmo, que significa “décima parte”, se menciona por primera vez en Génesis 14:18-20. Abraham, después de su victoria sobre los reyes, ofreció a Melquisedec, sacerdote del Dios Altísimo, una décima parte de todo lo que había ganado. Este acto no sólo fue un gesto de gratitud y reconocimiento a Dios, sino también un modelo de adoración y honor hacia Él.
Génesis 14:18-20 (RVR1960):
"Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino; y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, Creador de los cielos y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo."
Más adelante, en la Ley dada a Moisés, el diezmo se formaliza como un mandato. En Levítico 27:30, Dios prescribe que el diezmo de los productos de la tierra y el ganado pertenece al Señor:
Levítico 27:30 (RVR1960):
"Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, es de Jehová; es cosa dedicada a Jehová."
2. El Propósito del Diezmo:
El diezmo tenía varios propósitos en el Antiguo Testamento. Primero, servía para el sostenimiento de los levitas, quienes no tenían una herencia de tierras (Números 18:21):
Números 18:21 (RVR1960):
"Y he aquí, he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por el servicio que ellos ejercen en el tabernáculo de reunión."
En segundo lugar, el diezmo también tenía un aspecto social: se usaba para ayudar a los huérfanos, las viudas y los extranjeros (Deuteronomio 14:28-29):
Deuteronomio 14:28-29 (RVR1960):
"Al fin de cada tercer año, sacarás el diezmo de todos tus productos de aquel año, y lo guardarás dentro de tus puertas. Y vendrá el levita (por cuanto no tiene parte ni heredad contigo), y el extranjero, y el huérfano, y la viuda que están dentro de tus puertas, y comerán y se saciarán, para que te bendiga Jehová tu Dios en toda obra que tus manos hicieren."
EL DIEZMO EN EL NUEVO TESTAMENTO
1. La Continuidad y el Enfoque Espiritual:
En el Nuevo Testamento, el principio del diezmo no es derogado, sino que se transforma en una enseñanza que va más allá de la Ley. Jesús menciona el diezmo en Mateo 23:23, donde critica a los fariseos por enfocarse en el cumplimiento ritual sin justicia, misericordia y fe:
Mateo 23:23 (RVR1960):
"¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque diezmáis la menta, el anís y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello."
Aquí, Jesús confirma la importancia del diezmo, pero enfatiza que debe ir acompañado de una vida justa y piadosa.
2. El Principio de Generosidad:
En el Nuevo Testamento, el enfoque cambia de un mandato específico del diezmo a un principio general de generosidad y ofrenda. En 2 Corintios 9:6-7, Pablo enseña sobre la generosidad en la dádiva:
2 corintios 9:6-7 (RVR1960):
"Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. Cada uno dé como propuso en su corazón, no con tristeza ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre."
El apóstol Pablo aquí nos anima a dar con un corazón dispuesto y alegre, sin fijarse en un porcentaje específico. La esencia es la actitud del corazón y la disposición para apoyar la obra de Dios y ayudar a los demás.
Reflexión y Aplicación
Queridos hermanos, el diezmo es un principio que nos enseña a reconocer que todo lo que tenemos proviene de Dios y que debemos devolver una parte a Él en gratitud y obediencia. En el Antiguo Testamento, era una ley para el mantenimiento del sacerdocio y para el cuidado de los necesitados. En el Nuevo Testamento, aunque el diezmo no es una ley estricta, el principio de dar generosamente y con un corazón alegre sigue siendo válido.
Nos corresponde hoy reflexionar sobre cómo podemos aplicar estos principios en nuestra vida diaria. Preguntémonos:
- ¿Estamos dando a Dios lo que le pertenece, no solo en términos de diezmo, sino también en nuestras acciones y en nuestra vida diaria?
- ¿Cómo podemos vivir en generosidad y apoyar la obra de Dios y a los necesitados en nuestra comunidad?
¡Por supuesto! Ampliar quién debe manejar el diezmo es fundamental para entender su propósito y uso dentro de la comunidad de fe. Vamos a desglosar este tema desde una perspectiva bíblica, considerando tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento.
EL MANEJO DEL DIEZMO EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
1. Los Levitas:
En el Antiguo Testamento, el diezmo estaba específicamente destinado a los levitas. Los levitas eran una de las doce tribus de Israel, pero a diferencia de las otras tribus, no recibieron una herencia de tierras. Su papel era servir en el tabernáculo (y posteriormente en el templo) y cuidar del culto y la adoración. Debido a que no tenían tierras para cultivar y generar ingresos, dependían de los diezmos para su sustento.
Números 18:21 (RVR1960):
"Y he aquí, he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por el servicio que ellos ejercen en el tabernáculo de reunión."
2. Los Sacerdotes:
Dentro de los levitas, había sacerdotes que desempeñaban funciones específicas en el servicio del templo. Los sacerdotes recibían una parte del diezmo de los levitas. Esto se hacía para asegurar que el servicio en el templo y las funciones religiosas se llevaran a cabo de manera adecuada.
Deuteronomio 18:1-2 (RVR1960):
"Los sacerdotes levitas, toda la tribu de Leví, no tendrá parte ni heredad con Israel; vivirán de las ofrendas de Jehová y de Su heredad. Comerán de las ofrendas de Jehová, y de la heredad de los hijos de Israel vivirán."
3. Los Necesitados:
Cada tercer año, el diezmo se reservaba para ayudar a los necesitados: los extranjeros, huérfanos y viudas. Este aspecto social del diezmo aseguraba que las personas más vulnerables en la comunidad recibieran asistencia.
Deuteronomio 14:28-29 (RVR1960):
"Al fin de cada tercer año, sacarás el diezmo de todos tus productos de aquel año, y lo guardarás dentro de tus puertas. Y vendrá el levita (por cuanto no tiene parte ni heredad contigo), y el extranjero, y el huérfano, y la viuda que están dentro de tus puertas, y comerán y se saciarán, para que te bendiga Jehová tu Dios en toda obra que tus manos hicieren."
EL MANEJO DEL DIEZMO EN EL NUEVO TESTAMENTO
1. La Iglesia Local:
En el Nuevo Testamento, el concepto de diezmo no está tan explícitamente prescrito como en el Antiguo Testamento. Sin embargo, la enseñanza de la generosidad y el apoyo a los líderes de la iglesia sigue siendo crucial. Las iglesias locales son responsables de administrar los recursos que se reciben, incluidos los diezmos y ofrendas, para el funcionamiento del ministerio y el bienestar de la comunidad.
1 Corintios 9:13-14 (RVR1960):
"¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas comen del templo? ¿Y los que sirven al altar, del altar participan? Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio."
2. Los Líderes Espirituales:
Los líderes espirituales, incluidos los pastores y ancianos, tienen la responsabilidad de manejar los recursos con integridad y en cumplimiento con los principios bíblicos. La administración debe ser transparente y orientada hacia el bienestar de la iglesia y la expansión del reino de Dios.
Hechos 4:34-35 (RVR1960):
"Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad."
3. La Comunidad de Fe:
El diezmo y las ofrendas deben ser administrados de manera que se beneficie a toda la comunidad de fe. La iglesia tiene el deber de usar estos recursos para la enseñanza, el ministerio, el apoyo a los necesitados, y la propagación del evangelio.
2 corintios 8:12-14 (RVR1960):
"Porque si hay primero la voluntad pronta, será aceptado según lo que uno tiene, no según lo que no tiene. No para que haya para otros alivio y para vosotros dificultad, sino para que haya igualdad. En este momento, vuestra abundancia supla la falta de ellos, para que también la abundancia de ellos supla vuestra falta, para que haya igualdad."
El manejo del diezmo, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, está centrado en la idea de apoyo a los que sirven a Dios y a los necesitados. En el Antiguo Testamento, el diezmo sustentaba a los levitas y ayudaba a los más vulnerables. En el Nuevo Testamento, aunque el diezmo específico no se menciona como una obligación, el principio de apoyar a los líderes de la iglesia y a la comunidad sigue siendo esencial.
En nuestras congregaciones, es vital que el manejo de los diezmos se haga con integridad, transparencia y en alineación con los principios bíblicos. Debemos asegurarnos de que estos recursos sean utilizados para avanzar en la obra de Dios, apoyar el ministerio, y atender las necesidades de los menos afortunados.
Oremos para que Dios nos dé sabiduría y fidelidad en cómo manejamos lo que Él nos ha confiado, y que todo sea hecho para Su gloria y el bien de Su pueblo.
¡Amén!