15/11/2024
EL CUIDADO DEL PADRE.
Proteger a sus hijos es una de las características del Padre Eterno, pues su amor lo demostró hacia la humanidad desde el inicio, pues al crear hombre no lo puso en una tierra hostil, primero preparó el lugar en el que pondría al hombre, le hizo un lugar hermoso donde tuviera lo que necesitara para vivir, eso es igual a los preparativos que se hace al esperar a un bebé en el hogar, pues el amor de Dios es comparable al dulce amor de una madre (Is.49:15) y a la protección que brinda un padre (Sal.103:13), y el Señor nos hizo a su imagen, con características como las de Él, con capacidad de amar, cuidar y proteger al igual que Él, pero los humanos no seguimos el ejemplo del Padre, pues muchas veces olvidamos, despreciamos y dañamos lo que Él ha puesto en nuestras manos.
Eclesiastés 1:6 dice: “Me pusieron a guardar las viñas, y mi viña, que era mía, no guardé” haciendo referencia a lo que se repite constantemente en la vida. Como ejemplo de esto podemos ver pastores que hacen una gran labor en la congregación que tienen a su cargo, pero muchas veces descuidan a sus propias familias. Otro ejemplo más común es en los hogares, los padres que abandonan el hogar y se van a cuidar una familia ajena, alegando falta de comprensión en los cónyuges y olvidando que está destruyendo un pacto y causando heridas profundas en los pequeños corazones de sus hijos. Hay otros casos en los que se aparenta felicidad en público pero en la casa hay abuso verbal, físico o psicológico. Eso es lamentable.
Jesús fue un gran Padre espiritual para sus discípulos, enseñándonos con su propio ejemplo que debemos cuidar con gran esmero lo que Dios pone en nuestras manos, con su boca expresó “yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió” (Jn.17:12), así debemos ser nosotros, cuidar y amar la familia espiritual, también a nuestras propias familias. Amados, recuerden que un día daremos cuentas por lo que nos ha sido depositado.
¡Shalom!