28/09/2026
¿El Club de Conquistadores tiene origen masónico? Una reflexión para los «anti-clubes»
En redes sociales leo con frecuencia críticas y videos en contra del Club de Conquistadores. Comprendo que existan preocupaciones legítimas sobre fallas humanas o actividades mal enfocadas en algunos lugares; ningún ministerio está exento de errores. Pero me pregunto: ¿por qué condenar o satanizar un ministerio cuyo único fin es guiar a niños y adolescentes en su crecimiento físico, mental y espiritual?
El argumento suele ser: «El origen del club es masónico». Sin embargo, esa aseveración comete una clara falacia de asociación al afirmar: «Los scouts tienen origen masónico; los conquistadores copiaron a los scouts; por lo tanto, los conquistadores tienen origen masónico». Esto, sencillamente, no es correcto.
Deben saber que, a principios del siglo XX, muchos niños adventistas querían participar en los Boy Scouts, pero se presentaban conflictos con la observancia del sábado y con principios de salud. Por eso, en 1919, Arthur Spalding organizó los Scouts Misioneros, tomando la metodología pedagógica, los campamentos y las dinámicas al aire libre, pero adaptándolos a la fe y a los valores bíblicos adventistas..
A partir de esa iniciativa, el movimiento siguió creciendo. Durante los años 20 y 30 en California, nacieron los primeros clubes bajo el nombre de “Pathfinder” (Conquistadores) y se estructuraron las clases progresivas. En 1946, John Hancock diseñó nuestro icónico triángulo basado estrictamente en principios bíblicos. Finalmente, al comprobar el tremendo impacto positivo y espiritual en los jóvenes, la Asociación General lo oficializó para todo el mundo en 1950.
Si el argumento es que los emblemas, el uniforme, la pañoleta o las actividades tienen un supuesto «origen satánico», pregunto: ¿qué hacemos entonces con el uso de la corbata, con el corte de cabello o con los instrumentos musicales que usamos en el templo? Es más, bajo esa lógica, ni siquiera deberíamos usar esta red social ni el teléfono móvil, por el mal uso que tantos le dan en el mundo.
Es más, la masonería opera bajo estrictos juramentos de confidencialidad, grados cerrados y rituales ocultos al público. Por el contrario, el Club de Conquistadores es un ministerio de naturaleza pública, comunitaria y familiar donde todos los manuales, requisitos de clases y ceremonias de investidura son de acceso abierto. Además, la Iglesia Adventista mantiene una postura histórica y teológica oficial que desaconseja firmemente la participación en sociedades secretas.
Enntonces, me pregunto ¿Por qué, en lugar de eso, no miramos lo positivo del ministerio y nos unimos para apoyar y restaurar a los jóvenes, dándoles un espacio seguro en la iglesia donde puedan conocer más de la Palabra de Dios?
Se los digo por experiencia propia: me bauticé un lunes y, al domingo siguiente, ya estaba en mi primera reunión de Conquistadores. En el club aprendí a predicar y a participar en eventos de oratoria. Allí aprendí disciplina, respeto y amor al prójimo.
Es verdad que el club no es para todos los jóvenes de la iglesia; hay quienes no sienten afinidad por este formato, y para ellos la iglesia cuenta con otros ministerios donde también pueden poner en práctica los dones que Dios les ha dado.
Si eres de los que ven muchas fallas en el Club de Conquistadores, te invito a que, en vez de condenarlo, te unas y aportes tus valiosas ideas. Necesitamos personas consagradas para guiar a las nuevas generaciones a la patria celestial.
Para finalizar, les comparto una breve historia: mi esposa nunca perteneció a un club; acampar, las actividades al aire libre, los nudos y la marcha no eran para ella.
Cuando nos casamos, le compartí mi amor por este ministerio. Al principio ella no asistía, y está bien, nunca la obligué.
Todo cambió cuando nació nuestro primer hijo: ella vio de cerca los principios morales y espirituales que inculca el club, así como sus actividades sanas y formativas.
Empezó a integrarse para que nuestro hijo creciera en ese ambiente sano. Hoy tenemos tres hijos; los tres están plenamente involucrados, y ella también.