30/09/2026
La imagen catedralicia de San Jerónimo ingresaba rápidamente a la Iglesia de Sutiava, luego de los terribles actos de desorden registrados durante la procesión.
Da tristeza ver cómo una tradición tan rica en cultura, historia y fe termina empañada por el desorden y la violencia.
Se hace un enorme despliegue policial, se establecen restricciones y aun así hay personas que simplemente NO RESPETAN. ¿Entonces qué estamos celebrando realmente?
Porque seamos sinceros: no todos los que llegan lo hacen por devoción. Hay quienes llegan por el licor, la euforia, el descontrol y la pelea. Personas y grupos que se meten entre los verdaderos devotos para buscar problemas y resolver sus diferencias, sin importarles quién pueda salir afectado.
Y eso tiene que decirse claramente: una procesión religiosa no es una cantina, no es una fiesta para buscar pleitos y mucho menos un campo de batalla.
Los que realmente tienen fe y respeto por esta tradición no deberían tener que exponerse a la violencia de otros mientras cumplen con su devoción.
Si no se entiende eso, entonces el problema no es la procesión. El problema somos nosotros cuando dejamos que el desorden y la violencia se apoderen de una tradición que debería representar fe, cultura y respeto.
Un verdadero devoto de San Jerónimo, celebra sin alcohol. ¡Viva Chombito! ¡VIVA SAN JERÓNIMO!