Inmaculada Concepción-Santuario de Guadalupe-León, Nicaragua.

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Este espacio a sido creado por la Mayordomía de La Inmaculada Concepción del Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, León-Nicaragua con el fin de propagar la Devoción a la Inmaculada Madre por medio de la Bella imagen de Nuestra Señora.

⚜️Mes de mayo,mes de la Santísima Virgen Maria⚜️[ORACIÓN INICIAL]A la Santísima Virgen María para todos los días Santísi...
28/05/2026

⚜️Mes de mayo,mes de la Santísima Virgen Maria⚜️

[ORACIÓN INICIAL]
A la Santísima Virgen María para todos los días
Santísima María, Madre de Dios, Reina compasiva, Hija del Rey Soberano, gloriosísima Madre, Madre de los huérfanos, consuelo de los afligidos, guía de los extraviados, salud de los que en Ti esperan, Virgen antes del parto, en el parto y después del parto, fuente de misericordia y de gracia, de salvación, de indulgencia y de consuelo, fuente de piedad y de alegría, de perdón y de vida; por el santo e inefable gozo que llenó tu alma cuando concebiste al Hijo de Dios anunciado por el ángel Gabriel, por la santísima humildad con que respondiste: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”, por el divino misterio que obró entonces el Espíritu Santo; por la inefable gracia y por la piedad, misericordia, amor y humildad que hicieron bajar a tu seno, tomando carne humana, a Jesucristo tu Hijo; por los gloriosísimos gozos que éste te ocasionó, por la santa y profunda compasión, por las dolorosas amargura que inundaron tu Corazón cuando lo viste suspenso en la Cruz, cubierto de heridas, abrasado de sed; cuando viste que los verdugos aplicaban a sus labios el vinagre y la hiel; cuando lo oíste clamar: “Dios mío, Dios mío” y lo viste morir con tus propios ojos; por las cinco llagas de su Santísimo Cuerpo; y por los tormentos que te ocasionaron; por el derramamiento de su Sangre y por toda su Pasión, por el dolor de tu alma y tus santísimas lágrimas; por todos estos méritos te suplico vengas en mi auxilio, con todos los Santos y elegidos de Dios, y me dirijas en mis ruegos y peticiones, siempre que yo tenga
algo que hacer, que decir o que pensar, y en todos los instantes del día y de la noche. Alcánzame de tu amantísimo Hijo el complemento de todas la virtudes; alcánzame su misericordia, su consejo, su amparo, su bendición, salud, paz y prosperidad, gozo y alegría; alcánzame en abundancia todos los bienes espirituales, y de los temporales lo que pueda serme suficiente. Ruega al Espíritu Santo que dirija y proteja mi cuerpo, que eleve mi espíritu, que mejore mis costumbres, que santifique mis acciones, que me inspire buenos y santos pensamientos, que me libre de los malos pasados, dulcifique los presentes y modere los venideros; que me conceda una vida recta y pura con encendidos sentimientos de fe, esperanza y caridad; que me dispense la gracia de creer firmemente en todos los artículos de la fe; de guardar todos los preceptos de la ley, de regir mis sentidos; y últimamente, que me libre siempre del pecado mortal y me proteja hasta la hora de la muerte. Intercede por mí, oh dulcísima Virgen María, Madre de Dios y Madre de misericordia, para que acoja benignamente esta plegaria y me conceda la vida eterna. Amén.

[DÍA VÍGESIMO SÉPTIMO]
De los ejemplos que nos dio Jesucristo en su juventud.

Jesús en su juventud fue obediente a María y a José. ¡Sujetarse Dios a sus criaturas! ¿Y en qué? En los oficios y ministerios más humildes, con el fin de que le tuviesen por hijo de un pobre carpintero. ¿Y cómo obedecía? Con sumisión, presteza y gozo. ¡Oh cuánto condena esta conducta, nuestra desobediencia! Jesús en su juventud estaba siempre ocupado en trabajar y en orar. ¿Se le podía seguir algún daño de estar ocioso?
¿Tenía peligro de caer en alguna tentación? No; pero quería dar ejemplo a todos los jóvenes, que son débiles y frágiles, de lo que deben hacer para resistirlas y vencerlas. ¡Oh cuánto condena la conducta de Jesús,
nuestra ociosidad! A Jesús se le veía crecer en virtudes, al paso que se le veía crecer en edad, no sólo delante de Dios, sino también
delante de los hombres, para enseñarnos que también nosotros debemos ir creciendo y edificando al prójimo con el porte exterior cada vez más y más; pero adviértase
que antes aparece santo delante de Dios que a vista de los hombres, para que aprendamos a poner nuestro primer cuidado en agradar a Dios. ¡Qué reprensión tan acre es para mi conducta, la conducta de Jesús! ¡Cuánto condena mi atraso en la virtud, mis perniciosos ejemplos, mis respetos humanos!

[EJEMPLO.] - Domínica del Paraíso, monja del Orden de Santo Domingo, fue desde niña muy obediente, a imitación de Jesús, y en premio recibió de la Virgen Santísima singulares favores. Se cuenta de su vida (Auriem t. 2. pág. 321), que siendo aún de pocos años se le apareció la Reina de los ángeles, y le dio los consejos siguientes: “Se muy obediente a tu madre (ya se padre había mu**to), muestra
a todos en casa respeto y humildad; ten paz con todos, y no des nunca motivos a rencillas ni discordias; antes has de poner un ascua en la lengua, que decir una mentira; habla poco; ten abiertos los ojos para mirar al cielo, y ciérralos a las cosas de la tierra; cuida mucho de no tocar a nadie, ni aún a ti misma, ni mirar parte alguna de tu cuerpo; huye de la sombra de cualquier pecado, y para acertar en todo,
nada hagas sin consultarlo primero con Dios”. La inocente niña tomó todos estos consejos, y empezó a practicarlos a la letra, de suerte, que cuando había de lavarse, se envolvía
en un lienzo la mano derecha, y así se lavaba la cara y la otra mano, sin consentir que una hermana suya de mayor edad, le lavase nunca la cabeza hasta que obligándola un día, fue a pedir consejo a la Virgen. Esta Señora le dijo, que no fuese tan nimia y escrupulosa, y que no mostrase a su hermana resistencia ninguna en las cosas necesarias, porque su intención no había sido tal en los avisos que le dio. Así lo hizo de allí en adelante. No mucho después su
madre, que se llamaba Constanza, le dio tela para que se hiciese un vestido. Ella quedó confusa, porque por una parte le había prevenido la Virgen que en todo obedeciese
a su madre, y por otra, no sabía ni cortar ni coser. En esta duda acudió a la Madre de Dios; se le apareció de contado, y le enseñó como había de hacer el vestido. Señora, dijo la
niña, habiendo estado atenta, si Vos no empezáis yo nunca aprenderé. Entonces la begnignísima Madre de Aquel del que está escrito: Su conversación es con los sencillos, tomó las tijeras, cortó el vestido, preparó la aguja, y empezó a coser. Con sólo esto, aunque la niña era una pobre campesina, aprendió con tal perfección el arte de la
costura, que no tenía igual. Y como no pudiese todavía por su tierna edad manejar bien las tijeras, le bendijo la Virgen las manecitas, y añadió: Ahora has cuanto te tengo dicho; y desapareció. ¿Quién no admira y alaba la amabilidad de esta dulcísima Virgen? ¿Y quién no ve que si hizo con Dominica oficio de Madre, fue en premio de su obediencia?

[OBSEQUIO.]- Nunca estes ocioso, y si no tienes qué hacer, será bueno que leas un libro que trate de elogios.

⚜️DEVOCIÓN DEL MES DE MAYO EN HONOR A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA.⚜️[ORACIÓN PRIMERA.]A la Santísima Virgen María para tod...
27/05/2026

⚜️DEVOCIÓN DEL MES DE MAYO EN HONOR A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA.⚜️

[ORACIÓN PRIMERA.]
A la Santísima Virgen María para todos los días

Santísima María, Madre de Dios, Reina compasiva, Hija del Rey Soberano, gloriosísima Madre, Madre de los huérfanos, consuelo de los afligidos, guía de los extraviados, salud de los que en Ti esperan, Virgen antes del parto, en el parto y después del parto, fuente de misericordia y de gracia, de salvación, de indulgencia y de consuelo, fuente de piedad y de alegría, de perdón y de vida; por el santo e inefable gozo que llenó tu alma cuando concebiste al Hijo de Dios anunciado por el ángel Gabriel, por la santísima humildad con que respondiste: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”, por el divino misterio que obró entonces el Espíritu Santo; por la inefable gracia y por la piedad, misericordia, amor y humildad que hicieron bajar a tu seno, tomando carne humana, a Jesucristo tu Hijo; por los gloriosísimos gozos que éste te ocasionó, por la santa y profunda compasión, por las dolorosas amargura que inundaron tu Corazón cuando lo viste suspenso en la Cruz, cubierto de heridas, abrasado de sed; cuando viste que los verdugos aplicaban a sus labios el vinagre y la hiel; cuando lo oíste clamar: “Dios mío, Dios mío” y lo viste morir con tus propios ojos; por las cinco llagas de su Santísimo Cuerpo; y por los tormentos que te ocasionaron; por el derramamiento de su Sangre y por toda su Pasión, por el dolor de tu alma y tus santísimas lágrimas; por todos estos méritos te suplico vengas en mi auxilio, con todos los Santos y elegidos de Dios, y me dirijas en mis ruegos y peticiones, siempre que yo tenga algo que hacer, que decir o que pensar, y en todos los instantes del día y de la noche. Alcánzame de tu amantísimo Hijo el complemento de todas la virtudes; alcánzame su misericordia, su consejo, su amparo, su bendición, salud, paz y prosperidad, gozo y alegría; alcánzame en abundancia todos los bienes espirituales, y de los temporales lo que pueda serme suficiente. Ruega al Espíritu Santo que dirija y proteja mi cuerpo, que eleve mi espíritu, que mejore mis costumbres, que santifique mis acciones, que me inspire buenos y santos pensamientos, que me libre de los malos pasados, dulcifique los presentes y modere los venideros; que me conceda una vida recta y pura con encendidos sentimientos de fe, esperanza y caridad; que me dispense la gracia de creer firmemente en todos los artículos de la fe; de guardar todos los preceptos de la ley, de regir mis sentidos; y últimamente, que me libre siempre del pecado mortal y me proteja hasta la hora de la muerte. Intercede por mí, oh dulcísima Virgen María, Madre de Dios y Madre de misericordia, para que acoja benignamente esta plegaria y me conceda la vida eterna. Amén.

[DÍA VIGÉSIMO SEXTO.]
Consideración sobre el Niño Jesús.

Considera bien la pobreza de aquel divino infante, ¿qué es lo que le falta? Le falta todo. Le falta casa, y tiene que recogerse en un establo; le falta cama, y ha de reclinarse
sobre unas pajas; le falta calor, y se lo han de dar con su hálito dos animales: Jesús tan pobre, y yo tan amante de las riquezas. Considera después su mortificación. ¡Qué cuerpecito tan delicado! ¡qué frío no padecería en una estación tancruda! ¡qué incomodidades no debió tolerar fuera de
la casa paterna y entre aquellas pajas! Y sin embargo, ¡no se queja, no se da por sentido! ¡Jesús tan mortificado, y yo tan ansioso de placeres! En fin repara su humillación. ¿Cómo nace Jesús? en el silencio de la noche más oscura y en un sitio de los más desconocidos. ¿De quién es servido? No tiene criados; su
padre y su madre son los que le sirven. ¿A quién se da a conocer? Tan sólo a unos rústicos pastores. ¿Qué figura hace en el mundo? La de un pobre mendigo, que no
encuentra quien le albergue siquiera una noche por caridad. ¿Es posible? ¡Jesús tan humilde, y yo tan orgulloso y amigo de ser respetado! Ven, cristiano, a la cuna del niño Jesús para ser juzgado; mírala, aquel establo y aquellas pajas condenan tu conducta.

[EJEMPLO.]
Una niña de siete años (Auriem t. 1. pág. 131)
oyendo contar la hermosura y gracias de Jesucristo, se encendió en un deseo ardiente de verle. Con la mayor sencillez y santa simplicidad fue a suplicar a María le hiciese la merced de mostrársele una sola vez; pero como el favor que pedía era extraordinario, no fue inmediatamente oída. Continuó esta oración por espacio de siete años, ejercitándose frecuentemente en actos de
amor al Divino Esposo que había herido su corazón. Las heridas amorosas como decía el devoto San Juan de la Cruz, no se hacen si no a la presencia del amado. Llamaba siempre la niña a las puertas de María para recibir el
beneficio de la vista del Hijo a quien su alma deseaba. Una noche de Navidad fue felicísima para ella, pues hallándose toda encendida en este deseo, retirada en su oratorio y fervorosa oración, vió a la bendita Madre con el Niño en los brazos, y oyó que le decía: “Ea, toma hija mía, y regálate con Él.”. Le recibió la dichosa doncella y teniéndole en los brazos le preguntó el Niño si le amaba. Si, Señor, os amo mucho, respondió. ¿Cuánto? dijo Jesús. Más que a mí misma, respondió ella. ¿Me amas verdaderamente? replicó el divino Niño. Os amo más que a mi alma. Dijo otra vez el
Niño: ¿Cuánto me amas? Entonces exclamó ella: Señor, no sé que deciros; hable mi corazón. No puedo sufrir más la fuerza de un amor tan encendido, ni vivir por más tiempo
después de tan dichosa vista, y así, abriéndosele el pecho, entregó su alma en manos de María, que entre músicas de
ángeles y acompañada de su divino Hijo, se la llevó al cielo.

[OBSEQUIO.]
Toma la costumbre de poner al empezar las
cartas o cualquier otro escrito, estas dulcísimas palabras:
Viva Jesús, viva María; o bien pronunciándolas al principio de todas las obras, pidiéndole su ayuda en todas sus ocupaciones y negocios.

⚜️DEVOCIÓN DEL MES DE MAYO EN HONOR A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA. ⚜️  [ORACIÓN PRIMERA.]A la Santísima Virgen María para ...
26/05/2026

⚜️DEVOCIÓN DEL MES DE MAYO EN HONOR A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA. ⚜️

[ORACIÓN PRIMERA.]
A la Santísima Virgen María para todos los días

Santísima María, Madre de Dios, Reina compasiva, Hija del Rey Soberano, gloriosísima Madre, Madre de los huérfanos, consuelo de los afligidos, guía de los extraviados, salud de los que en Ti esperan, Virgen antes del parto, en el parto y después del parto, fuente de misericordia y de gracia, de salvación, de indulgencia y de consuelo, fuente de piedad y de alegría, de perdón y de vida; por el santo e inefable gozo que llenó tu alma cuando concebiste al Hijo de Dios anunciado por el ángel Gabriel, por la santísima humildad con que respondiste: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”, por el divino misterio que obró entonces el Espíritu Santo; por la inefable gracia y por la piedad, misericordia, amor y humildad que hicieron bajar a tu seno, tomando carne humana, a Jesucristo tu Hijo; por los gloriosísimos gozos que éste te ocasionó, por la santa y profunda compasión, por las dolorosas amargura que inundaron tu Corazón cuando lo viste suspenso en la Cruz, cubierto de heridas, abrasado de sed; cuando viste que los verdugos aplicaban a sus labios el vinagre y la hiel; cuando lo oíste clamar: “Dios mío, Dios mío” y lo viste morir con tus propios ojos; por las cinco llagas de su Santísimo Cuerpo. Amén

[DÍA VIGÉSIMO QUINTO]
Del purgatorio

¿Qué se hace en el purgatorio? Se arde en un gran fuego encendido por la Divina Justicia. Se ama a Dios, y Dios castiga; se desea verle, y no se puede; se espera el momento de ir al cielo, y no se sabe cuándo llegará; se sufren tormentos muchos mayores que todos los que hay en el mundo, pero sin mérito y sin recompensa. ¡Terrible verdad! La aprehensión sola de una cárcel nos llenaría de tristeza. Probablemente iremos al purgatorio y no hacemos caso.

¿Por qué se va al purgatorio? Una monja fue por haber dicho en el coro algunas palabras en voz baja; un religioso por no inclinar la cabeza al decir: “Gloria Patri” al fin de los salmos; una santa Virgen, por haberse lavado con demasiado cuidado en día Viernes; San Pelegrín y San Pascasio, por culpas muy leves; San Valerio, por haber tenido demasiado afecto a su sobrino; un santo predicador por un excesivo afecto a sus escritos; y así otros muchos. (Catan, buen muert. pág. 2 disc. 26). ¿Qué será de ti por tantas cóleras, mentiras, desobediencias, irreverencias en la Iglesia, descuido en sus obligaciones, palabras ociosas, vanos adornos y falta de caridad?

¿Cuánto tiempo se está en el purgatorio? ¿Cuánto tiempo estarás tú? Demos a cada pecado venial un solo día de purgatorio; y supongamos que cada día cometes treinta faltas. Con que a cada día de vida corresponderán treinta días de purgatorio; a cada año, treinta años; a cincuenta, mil quinientos; a sesenta, mil ochocientos. ¡Dios inmortal, qué paga tan espantosa! Añade a los pecados veniales algún pecado mortal, absuelto sí, cuanto a la culpa, pero no pagado del todo cuanto a la pena, ¡cuántos centenares de años más en el purgatorio! Pero tú podrías descontarlo fácilmente con algunas mortificaciones en esta vida, ¿y vives tan descuidado?

[EJEMPLO.]
El beato Reynerio, Cisterciense, estaba con gran temor de su vida pasada, por no saber si el Señor le había perdonado sus culpas, y las p***s que por ellas debía, y suplicaba continuamente a Nuestra Señora, tuviese compasión de su alma. Estando una vez en oración fue arrebatado en éxtasis y oyó que la Virgen intercedía con Jesús en su favor, suplicándole le llevase al cielo sin tocar el purgatorio, pues que estaba arrepentido de corazón de todos sus pecados, había hecho la penitencia debida, a lo cual respondió el Hijo: Madre mía, todo lo dejo en tus manos. ¿Quién podría explicar el gozo de Reynerio a una respuesta semejante? ¿Qué temor podría tener del purgatorio, de que tan pocos se libran, cuando la causa estaba ya en las manos de la Madre amantísima? No por esto aflojó él un punto en la vida espiritual, si no que se dedicó con fervor a la piedad y a los ejercicios de religión. Así procura esta bendita Madre que sus buenos hijos no padezcan aquellas atroces.

[OBSEQUIO.]
Rezar tres veces el salmo De Profundis por el alma del purgatorio más devota de María Santísima.

⚜️DEVOCIÓN DEL MES DE MAYO EN HONOR A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA.⚜️[ORACIÓN PRIMERA.]A la Santísima Virgen María para tod...
25/05/2026

⚜️DEVOCIÓN DEL MES DE MAYO EN HONOR A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA.⚜️

[ORACIÓN PRIMERA.]
A la Santísima Virgen María para todos los días

Santísima María, Madre de Dios, Reina compasiva, Hija del Rey Soberano, gloriosísima Madre, Madre de los huérfanos, consuelo de los afligidos, guía de los extraviados, salud de los que en Ti esperan, Virgen antes del parto, en el parto y después del parto, fuente de misericordia y de gracia, de salvación, de indulgencia y de consuelo, fuente de piedad y de alegría, de perdón y de vida; por el santo e inefable gozo que llenó tu alma cuando concebiste al Hijo de Dios anunciado por el ángel Gabriel, por la santísima humildad con que respondiste: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”, por el divino misterio que obró entonces el Espíritu Santo; por la inefable gracia y por la piedad, misericordia, amor y humildad que hicieron bajar a tu seno, tomando carne humana, a Jesucristo tu Hijo; por los gloriosísimos gozos que éste te ocasionó, por la santa y profunda compasión, por las dolorosas amargura que inundaron tu Corazón cuando lo viste suspenso en la Cruz, cubierto de heridas, abrasado de sed; cuando viste que los verdugos aplicaban a sus labios el vinagre y la hiel; cuando lo oíste clamar: “Dios mío, Dios mío” y lo viste morir con tus propios ojos; por las cinco llagas de su Santísimo Cuerpo; y por los tormentos que te ocasionaron; por el derramamiento de su Sangre y por toda su Pasión, por el dolor de tu alma y tus santísimas lágrimas; por todos estos méritos te suplico vengas en mi auxilio, con todos los Santos y elegidos de Dios, y me dirijas en mis ruegos y peticiones, siempre que yo tenga algo que hacer, que decir o que pensar, y en todos los instantes del día y de la noche. Alcánzame de tu amantísimo Hijo el complemento de todas la virtudes; alcánzame su misericordia, su consejo, su amparo, su bendición, salud, paz y prosperidad, gozo y alegría; alcánzame en abundancia todos los bienes espirituales, y de los temporales lo que pueda serme suficiente. Ruega al Espíritu Santo que dirija y proteja mi cuerpo, que eleve mi espíritu, que mejore mis costumbres, que santifique mis acciones, que me inspire buenos y santos pensamientos, que me libre de los malos pasados, dulcifique los presentes y modere los venideros; que me conceda una vida recta y pura con encendidos sentimientos de fe, esperanza y caridad; que me dispense la gracia de creer firmemente en todos los artículos de la fe; de guardar todos los preceptos de la ley, de regir mis sentidos; y últimamente, que me libre siempre del pecado mortal y me proteja hasta la hora de la muerte. Intercede por mí, oh dulcísima Virgen María, Madre de Dios y Madre de misericordia, para que acoja benignamente esta plegaria y me conceda la vida eterna. Amén.

[DÍA VIGÉSIMO CUARTO]
Del pecado venial

El pecado venial es un mal pequeño; esto se dice pronto, pero nunca es mal pequeño disgustar a Dios. Un Dios tan grande, un Padre tan bueno, un Esposo tan puro, un Redentor tan piadoso ¿merece acaso ser ofendido? ¿Os parecería poco que todo el mundo quedase reducido a cenizas? ¿Qué dirías si el cielo todo cayese de alto a bajo? Pues mucho mayor mal es ciertamente un solo pecado venial, por ser ofensa de Dios pecar en un pronto y sin reflexión, malo es, pero conocer que aquella mentira, aquella desobediencia es un pecado venial y sin embargo quererla cometer es lo mismo que decir: Me agrada más el pecado que Dios. Si no hubiese in****no, con la misma facilidad cometerías cualquiera maldad, porque se ve que de Dios no hacéis caso alguno. Pero si seguís así, tarde o temprano, caeréis también en pecado mortal. ¿Cuánto tiempo creéis que querrá Dios vivir con una alma que le ama tan poco? ¿Y después no conocéis que vuestras fuerzas se van debilitando de día en día, que la muerte y el in****no no os atemorizan ya tanto, y que Dios se va retirando de vuestro corazón? Muchas veces os halláis en los confines del pecado mortal, y no podéis llegar a conocer si lo habéis pasado. ¡Quién sabe si lo habréis cometido! ¡Queréis salvaros y andáis siempre al borde del precipicio!

[EJEMPLO.]
¡Cuántas faltas que pueden parecer ligeras,, o por la reflexión, o por la edad, desagradan muchísimo a la Virgen! En una pared de la Iglesia de San Pedro en la ciudad de Douai por la parte de afuera había una imagen de bulto de Nuestra Señora (Auriem t. 1. pág. 44) delante de la cual se pusieron a jugar unos muchachos con mucha libertad, a tiempo que algunos que por allí pasaban se habían puesto a rezar. Quiso la Virgen manifestar cuánto le desagradaba el poco respeto que se le tenía; se movió la imagen, y levantó el brazo como amenazando a los que jugaban. Advirtiéronlo algunas de estos, acaso los menos inmodestos, y dijeron a los compañeros: ¿No véis que la Virgen ha levantado el brazo, y nos quiere castigar porque jugamos en su presencia? Todos se amedrantaron viendo el milagro y fueron presurosos a sus casas a contarlo a sus padres, y en menos de media hora se reunió un gran concurso a ver el prodigio; y aquella buena gente para reparar las injurias hechas a la Virgen María, fueron a visitarla con gran devoción por ocho días continuos, a pedirle perdón de la irreverencia de aquellos jóvenes, y la Señora en señal de que se había aplacado obró en aquel tiempo muchos milagros.

[OBSEQUIO.]
Una particular modestia en la Iglesia, teniendo siempre los ojos bajos durante la misa.

⚜️DEVOCIÓN DEL MES DE MAYO EN HONOR A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA. ⚜️  [ORACIÓN PRIMERA.]A la Santísima Virgen María para ...
24/05/2026

⚜️DEVOCIÓN DEL MES DE MAYO EN HONOR A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA. ⚜️

[ORACIÓN PRIMERA.]
A la Santísima Virgen María para todos los días

Santísima María, Madre de Dios, Reina compasiva, Hija del Rey Soberano, gloriosísima Madre, Madre de los huérfanos, consuelo de los afligidos, guía de los extraviados, salud de los que en Ti esperan, Virgen antes del parto, en el parto y después del parto, fuente de misericordia y de gracia, de salvación, de indulgencia y de consuelo, fuente de piedad y de alegría, de perdón y de vida; por el santo e inefable gozo que llenó tu alma cuando concebiste al Hijo de Dios anunciado por el ángel Gabriel, por la santísima humildad con que respondiste: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”, por el divino misterio que obró entonces el Espíritu Santo; por la inefable gracia y por la piedad, misericordia, amor y humildad que hicieron bajar a tu seno, tomando carne humana, a Jesucristo tu Hijo; por los gloriosísimos gozos que éste te ocasionó, por la santa y profunda compasión, por las dolorosas amargura que inundaron tu Corazón cuando lo viste suspenso en la Cruz, cubierto de heridas, abrasado de sed; cuando viste que los verdugos aplicaban a sus labios el vinagre y la hiel; cuando lo oíste clamar: “Dios mío, Dios mío” y lo viste morir con tus propios ojos; por las cinco llagas de su Santísimo Cuerpo. Amén

[DÍA VIGÉSIMO TERCERO]
De las inspiraciones divinas

Dios te llama con sus inspiraciones de mil maneras; obra con fuertes impulsos y claro conocimiento de las verdades eternas; obra por medio de los consejos de un amigo, o los avisos de un confesor prudente; ya con calamidades públicas; ya por la voz de los predicadores evangélicos; ya por la lectura de libros espirituales. Un pecador convertido parece que te está clamando: Muda de vida. Una muerte repentina: Confiésate. La continua inquietud que sientes: Deja ese vicio; y acaso si has experimentado alguna vez un poco de la dulzura de la virtud habrás exclamado: ¡Oh qué dulce es servir al Señor!

Dios hace bastante con llamarnos; a nosotros toca obedecer su voz. El Espíritu del Señor es verdaderamente luz que alumbra, rocío que fecundiza, médico que sana; pero sólo da la virtud al que la quiere, sólo fecundiza los corazones que se abren para recibir el rocío, sólo ilumina las almas que no cierran voluntariamente los ojos para ver el Sol de justicia. La gracia solicita y pretende salvar, pero no salva a quien le resiste; intenta hacernos santos, pero no por fuerza. Según esto ¿qué diremos de aquellos que huyen del predicador, del confesor, o del buen libro, porque les reprende o compunge? Esto no es solo desobedecer, sino rebelarse contra el Espíritu Santo.

Dios nos llama ¡ay de nosotros si no correspondemos a su llamamiento! Ap***s percibió San Mateo la vocación de Jesucristo, se levantó a seguirle, y de publicano le hicieron Apóstol. San Pedro con una sola mirada de su querido Maestro, prorrumpió en lágrimas amargas, se movió a penitencia, fue un gran Santo; pero Judas, ni a los avisos, ni a los remordimientos, ni a los favores, ni a los regalos se ablandó. ¿Y cuál fue su suerte? Morir desastrosamente y condenarse. La primera inspiración que rechazaste, o la que sientes ahora mismo, puede ser la última gracia extraordinaria que tenga Dios determinado darte. Si Dios te llama a un estado, y no contestas al instante que sí, quizas se disguste y no te llame más. ¿Cuál será el resultado? Que abrazarás el que te dicte tu capricho, y entonces ¿qué será de ti?

[EJEMPLO.]
¡Dichoso el que responde al punto a la voz de Dios! Bien lo experimentó en Bolonia un congregante de la Virgen María. Fue una mañana a buscar al padre prefecto de la Congregación, y le declaró sus vivos deseos de arreglar su conducta, suplicándole que le ayudase con sus consejos, porque ¿quién sabe Padre, añadió el congregante, si he de morir de repente? La expresión y lágrimas con que acompañaba estas palabras, eran indicio cierto de que su voluntad era eficaz. Dióle el padre saludables documentos, y entre otros, el de que se confesase a menudo, a lo menos todos los días de fiestas. Resolvió hacerlo todo, y emprendió con gran ánimo su nueva vida. No se habían pasado dos meses, cuando vuelto un día a su casa, de un hospital donde había estado sirviendo a los enfermos, y de distribuir una grues limosna entre los pobres peregrinos, fue a entrar en una sala después de haber comido, y al poner el pie en la puerta se desmaya, se sienta y pronunciando los nombres de Jesús y María expira en el acto.

[OBSEQUIO.]
Si estuvieses ahora para morir, ¿qué cosa te daría más pena? La que sea, corrígela al instante, implorando el favor de la Santísima Virgen.

⚜️DEVOCIÓN DEL MES DE MAYO EN HONOR A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA. ⚜️  [ORACIÓN PRIMERA.]A la Santísima Virgen María para ...
22/05/2026

⚜️DEVOCIÓN DEL MES DE MAYO EN HONOR A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA. ⚜️

[ORACIÓN PRIMERA.]
A la Santísima Virgen María para todos los días

Santísima María, Madre de Dios, Reina compasiva, Hija del Rey Soberano, gloriosísima Madre, Madre de los huérfanos, consuelo de los afligidos, guía de los extraviados, salud de los que en Ti esperan, Virgen antes del parto, en el parto y después del parto, fuente de misericordia y de gracia, de salvación, de indulgencia y de consuelo, fuente de piedad y de alegría, de perdón y de vida; por el santo e inefable gozo que llenó tu alma cuando concebiste al Hijo de Dios anunciado por el ángel Gabriel, por la santísima humildad con que respondiste: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”, por el divino misterio que obró entonces el Espíritu Santo; por la inefable gracia y por la piedad, misericordia, amor y humildad que hicieron bajar a tu seno, tomando carne humana, a Jesucristo tu Hijo; por los gloriosísimos gozos que éste te ocasionó, por la santa y profunda compasión, por las dolorosas amargura que inundaron tu Corazón cuando lo viste suspenso en la Cruz, cubierto de heridas, abrasado de sed; cuando viste que los verdugos aplicaban a sus labios el vinagre y la hiel; cuando lo oíste clamar: “Dios mío, Dios mío” y lo viste morir con tus propios ojos; por las cinco llagas de su Santísimo Cuerpo. Amén

[DÍA VIGÉSIMO PRIMERO]
Del Sacramento de la Penitencia

Enfermas, y al instante llamas al médico. Ofendes a Dios ¿y no te confiesas inmediatamente? ¿En qué consiste esta extraña diversidad? En que aprecias más la saldud del cuerpo que la del alma. ¿Y si mueres en pecado sin confesión? ¡Desgraciado de ti! Serás perdido para toda la eternidad. En el ínterin, mientras vas dilatando la confesión, se va arraigando el pecado más y más en el alma, hasta que se haga costumbre y naturaleza. Cuando más allá por Pascua, o en alguna festividad grande piensas confesarte. Con que si te has de salvar, será preciso morir por Pascua, o en una fiesta de primera clase.

¿Para qué he de confesar tan menudo si no llevo materia de confesión? ¡Ah! no digas tal cosa. ¿No cometes diariamente pecados veniales? ¿No has ofendido nunca a Dios gravemente? ¿No hay que satisfacer por los pecados de la vida pasada? ¿No tienes nada que purgar en el fuego del purgatorio? Pues con las frecuente confesiones pudieras satisfacer en esta vida o a lo menos pagar gran parte de la deuda. ¿Es posible que no te atrevas a que te vean con una mancha en la cara, sino que te lavas al instante? ¿Y no tienes reparo en presentarte a los ojos de todos los cortesanos del cielo teniendo el alma llena de fealdad y de manchas?

Acaso dirás: Ya he probado confesarme a menudo, y siempre soy el mismo. ¿Pero te has confesado bien? Si aun con el examen, el dolor, el propósito y la confesión, todavía caes en pecado, ¿qué será si nada de esto haces? ¡Oh, qué bien se confesara un condenado, si le concedieran el tiempo que te dan a ti! Acaso vendrá día en que tú también deseas hacer una buena confesión, y no podrás.

[EJEMPLO.]
Con sólo imaginar que Dios puede fácilmente castigar tus pecados, me parece que no dilatarás por mucho tiempo la confesión. En el año 1611 (Auriem t. 1. pág. 58) vivía en México un joven, que aunque asistía de ordinario a una Congregación de la Virgen, se dejó una vez persuadir por una mala compañía a cometer un pecado mortal. Quedó pues de acuerdo con sus compañeros en el día, hora y sitio donde habían de ejecutar la acción infame, y ya iba con ellos de camino a verificarlo; pero la Virgen, que había puesto en él los ojos y le quería para sí, le libró con una merced señalada, de esta manera: Sálele al encuentro un hombre que mostraba en el semblante mucha gravedad y mesura, que se cree era el Ángel de la guarda de aquel joven, y acercándose a él sin que le viesen los demás le dice: ¿Y siendo congregante, vas a cometer esa iniquidad? dándole al mismo tiempo un fuerte golpe en el pecho, con que le derribó en tierra sin sentido. Acuden los compañeros, le vuelven en sí y le preguntan que le había dado, o qué sentía; más él a nada respondió, diciendo únicamente que le llevasen donde un confesor. Los otros, aunque sus pensamientos eran diferentes, al fin por dar gusto a su amigo, le condujeron a una Iglesia, le buscaron un confesor y le dejaron. Contóle cuando le acababa de suceder, se confesó derramando muchas lágrimas, y desde entonces emprendió una vida santa. Bendita mano la que con un golpe en el pecho le compungió el corazón, le libró de cometer aquel pecado, y le redujo al camino de su salvación.

[OBSEQUIO.]
Examina con cuidado si falta algún requisito en tus confesiones, y corrígele sin demora.

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