23/04/2026
■+*EL SACERDOTE QUERÍA UNA PRUEBA
El padre Matthew Crawley relata lo siguiente:
«Una niña vino a mi confesionario. Al terminar, ocurrió la siguiente conversación:
—¡Padre, todos los días veo a Jesús!
—¿En qué momento lo ves?
—Tan pronto recibo la Comunión y regreso a mi lugar, Él se pone de pie a mi lado y hablamos.
—¿Y los demás no lo ven?
—No lo sé.
—¿Y qué te dice?
—Él siempre me dice que me ama y que tiene muchos deseos de ser amado.
—¿En qué forma lo ves?
—Como un niño.
—Y que le preguntas?
—Nada. ¿Qué podría preguntarle?
Yo quería comprobar si Jesús realmente se aparecía a la niña, y entonces quise hacer una prueba. Le dije: Escucha, pequeña: la próxima vez que veas a Jesús después de la Comunión, le dirás lo siguiente: “Mi confesor desea que un pecador sea convertido; envíaselo”. Luego vienes y me dices lo que Jesús te responda.
Al día siguiente, después de la Misa, la pequeña fue de nuevo al confesionario y me dijo: “Padre, Jesús ha venido y me ha dicho que el pecador vendrá a usted de inmediato”. Tan pronto terminó de hablar, vi que una persona entraba en la iglesia. Luego añadió la niña: “Padre, el pecador por convertir ya ha entrado en la iglesia”.
Salí del confesionario y caminé hacia la puerta central. Había un hombre con cara de preocupación, como si quisiera hablar conmigo. Me dijo: “Reverendo, ¡ha ocurrido algo inexplicable! Hace muchos años que no entraba a la iglesia. Desde hace media hora escucho una voz dentro mí que me dice: '¡Entra! ¡Entra a la iglesia! ¡Confiésate!' Esta voz interna era tan insistente que no pude soportar más y entonces decidí entrar. Creo que si no me confieso, no podré estar en paz”. Respondí: “¡Gracias a Dios que te ha llamado al arrepentimiento! Toma asiento en la sacristía y escucharé tu confesión”».
La conversión de ese pecador fue la prueba de que Jesús se aparecía verdaderamente a la niña».
(Tomado del libro “La Hostia Consagrada”, del Padre Giuseppe Tomaselli).
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