04/10/2026
𝐒𝐎𝐋𝐄𝐌𝐍𝐈𝐃𝐀𝐃 𝐃𝐄 𝐍𝐔𝐄𝐒𝐓𝐑𝐎 𝐒𝐄𝐑𝐀́𝐅𝐈𝐂𝐎 𝐏𝐀𝐃𝐑𝐄
𝐒𝐀𝐍 𝐅𝐑𝐀𝐍𝐂𝐈𝐒𝐂𝐎 𝐃𝐄 𝐀𝐒𝐈́𝐒
𝙁𝙪𝙣𝙙𝙖𝙙𝙤𝙧 𝙙𝙚 𝙡𝙖 𝙊𝙧𝙙𝙚𝙣 𝙙𝙚 𝙡𝙤𝙨 𝙃𝙚𝙧𝙢𝙖𝙣𝙤𝙨 𝙈𝙚𝙣𝙤𝙧𝙚𝙨
Hoy, 4 de octubre, la Familia Franciscana celebra con profunda alegría y gratitud la solemnidad de San Francisco de Asís, nuestro Seráfico Padre y Fundador, hombre del Evangelio, hermano de todos y testigo de paz.
Nacido en Asís hacia 1181/1182, Francisco conoció en su juventud los sueños y aspiraciones propios de su tiempo. Sin embargo, el encuentro con Cristo fue transformando profundamente su existencia. El abrazo al leproso, la oración ante el Crucifijo de San Damián y la escucha del Evangelio fueron conduciéndolo a dejarlo todo para seguir las huellas de Jesucristo pobre y crucificado.
Muy pronto otros quisieron compartir aquella forma de vida. Francisco mismo recordaría con sencillez y gratitud en su Testamento: «El Señor me dio hermanos». Así comenzó la fraternidad de los Hermanos Menores, que recibió en 1209 la aprobación de su forma de vida por parte del papa Inocencio III y que, a través de los siglos, continúa llamada a vivir el santo Evangelio en fraternidad, minoridad y servicio.
Francisco no quiso simplemente dejar una obra; quiso hacer del Evangelio su propia vida. Reconoció a Dios como Padre y, desde esa experiencia, aprendió a descubrir al hermano en el pobre, en el enfermo, en quien encontraba por el camino y aun en cada criatura. Por ello, ocho siglos después, su testimonio continúa invitándonos a la fraternidad, la reconciliación, la sencillez, la paz y el cuidado de la creación.
Este año 2026 nuestra celebración tiene un significado particularmente especial. Conmemoramos 800 años del Tránsito de San Francisco, ocurrido la tarde del 3 de octubre de 1226, junto a Santa María de los Ángeles, la Porciúncula. Su muerte no significó el final de un camino: aquello que el Señor comenzó en Francisco continuó vivo en sus hermanos y hermanas y sigue siendo, todavía hoy, una llamada a volver al Evangelio.
Al llegar a esta solemnidad, concluimos también el camino que durante nueve días hemos recorrido de la mano de san Francisco. Cada jornada de esta novena nos ha permitido volver la mirada a su experiencia de Dios, a su amor por Cristo pobre y crucificado, al don de la fraternidad y a aquella llamada siempre actual a vivir el santo Evangelio.
Pero una novena no termina simplemente con el último día. La solemnidad que hoy celebramos nos invita a continuar el camino. Después de contemplar la vida de Francisco, corresponde ahora preguntarnos cómo hacer vida aquello que hemos meditado: cómo volver al Evangelio, cómo cuidar la fraternidad, cómo servir con sencillez y cómo seguir siendo instrumentos de paz en medio de nuestro mundo.
Quizá por ello adquieren hoy un significado especial aquellas palabras que Francisco dirigió a sus hermanos al acercarse el final de su vida:
«𝒀𝒐 𝒉𝒆 𝒉𝒆𝒄𝒉𝒐 𝒎𝒊 𝒑𝒂𝒓𝒕𝒆; 𝒒𝒖𝒆 𝑪𝒓𝒊𝒔𝒕𝒐 𝒍𝒆𝒔 𝒆𝒏𝒔𝒆𝒏̃𝒆 𝒍𝒂 𝒔𝒖𝒚𝒂.»
(2 𝑪𝒆𝒍 214)
Ochocientos años después de su Tránsito, la tarea continúa en nuestras manos. Que el Señor nos conceda la gracia de realizar la nuestra.
Que nuestro Seráfico Padre San Francisco interceda por nuestra Provincia, por cada una de nuestras fraternidades, por nuestras Hermanas Clarisas y por toda la Familia Franciscana, para que, fieles al carisma recibido, sigamos haciendo presente en nuestro tiempo la alegría y la sencillez del santo Evangelio.
Feliz solemnidad de nuestro Seráfico Padre San Francisco de Asís
¡𝒫𝒶𝓏 𝓎 ℬ𝒾ℯ𝓃!