29/09/2026
*Cómo liberarse del pecado y vivir en paz y santidad y salvarse*
He aqui unas luces y medios que valen oro de la eternidad
1. ¿QUÉ ES EL PECADO?
El pecado es una ofensa contra Dios que priva al alma de la gracia santificante y la aparta del camino de la vida eterna.
Santo Tomás de Aquino enseña que el pecado mortal se opone gravemente al orden debido a Dios y separa al hombre de su último fin que es la vida eterna.
2. ¿QUÉ HACE EL PECADO MORTAL EN EL ALMA?
El pecado mortal mata la vida sobrenatural del alma. La priva de la gracia santificante y la separa de Dios mientras permanece en ese estado.
San Agustín enseña: «El pecado es una palabra, un hecho o un deseo contra la ley eterna».
3. ¿DA EL PECADO PODER AL DEMONIO?
El pecado somete al hombre a la esclavitud del demonio en cuanto lo aparta de Dios y lo lleva a obedecer, mediante el pecado, a aquel que es enemigo de su salvación.
Por eso, vivir voluntariamente en pecado es el colmo de la imprudencia y de la necedad.
4. ¿QUÉ DESTRUYE EL PECADO MORTAL?
La verdadera contrición, unida al sacramento de la Penitencia, obtiene el perdón de los pecados y devuelve al alma la gracia santificante, abre la puerta del cielo y cierra la del in****no y nos hace hijos y herederos de Dios, activa los dones del Espíritu Santo en el alma.
5. ¿QUÉ HACE LA CONFESIÓN BIEN HECHA?
La confesión sacramental, cuando se recibe con las debidas disposiciones, obtiene el perdón de los pecados cometidos después del Bautismo, reconcilia al pecador con Dios y devuelve la vida sobrenatural al alma.
Cristo dio a sus Apóstoles el poder de perdonar o retener los pecados:
*«Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonareis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retuviereis, les quedan retenidos».*
EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 20, 22-23
6. ¿DE DÓNDE PROCEDE ESTE PODER DE PERDONAR LOS PECADOS?
Procede de Jesucristo, que comunicó este poder a sus Apóstoles y, por medio de ellos, al ministerio sacerdotal de la Iglesia.
No es el sacerdote quien perdona por su propia autoridad: es Cristo quien perdona los pecados por medio del sacramento de la Penitencia.
7. ¿QUÉ GRACIA RECIBE EL ALMA AL SER RECONCILIADA CON DIOS?
Recibe la gracia santificante y vuelve a participar de la vida divina. Por la gracia somos hijos adoptivos de Dios y herederos de la vida eterna.
8. ¿POR QUÉ ES TAN PELIGROSO VIVIR EN PECADO?
Porque el pecador puede acostumbrarse al mal, endurecer su corazón y poner en peligro su salvación eterna.
San Alfonso María de Ligorio exhorta constantemente al pecador a no diferir su conversión, porque la muerte puede llegar cuando menos se espera.
9. ¿QUÉ HACE EL ORGULLO EN EL ALMA?
El orgullo aparta al hombre de Dios porque lo lleva a confiar desordenadamente en sí mismo y a despreciar la dependencia que debe tener de su Creador.
Santo Tomás de Aquino enseña que el orgullo lleva al hombre a buscar una excelencia desordenada.
10. ¿QUÉ HACEN LA IMPUREZA, LA AVARICIA Y LOS VICIOS?
Ciegan progresivamente al hombre, desordenan sus facultades y pueden convertirlo en esclavo de sus pasiones.
El pecado no libera al hombre: lo esclaviza.
11. ¿PUEDE EL PECADOR VER CLARAMENTE EL CAMINO DE LA VIDA ETERNA?
El pecado grave oscurece el juicio y debilita la voluntad. Por eso el pecador necesita volver a Dios mediante la conversión, la oración, la penitencia y los sacramentos.
San Agustín nos recuerda que nuestro corazón está inquieto hasta que descansa en Dios.
12. ¿QUÉ DEBEMOS HACER ANTE UN PECADOR?
No debemos despreciarlo ni desesperar de su salvación. Debemos rezar por él, hacer penitencia por los pecadores y procurar, con caridad y prudencia, ayudarle a volver a Dios.
13. ¿QUÉ ENSEÑA SAN PÍO X SOBRE EL PECADO Y LA CONFESIÓN?
San Pío X insistió en la importancia de la catequesis, de la confesión frecuente y de la recepción digna de los sacramentos. El cristiano debe conocer su fe y vivir en estado de gracia.
14. ¿CUÁL ES, ENTONCES, EL GRAN COMBATE DEL CRISTIANO?
El gran combate es contra el pecado, contra nuestras malas inclinaciones y contra las tentaciones del demonio.
No podemos servir a Dios y al pecado al mismo tiempo.
15. ¿QUÉ DEBEMOS HACER CADA DÍA?
Debemos orar, evitar las ocasiones de pecado, hacer penitencia, examinar nuestra conciencia, acudir con frecuencia a la confesión y recibir dignamente la Sagrada Comunión.
16. ¿QUÉ DEBEMOS HACER POR LOS POBRES PECADORES?
Oremos y hagamos penitencia por ellos. Pidamos a Dios que les conceda la gracia de reconocer su pecado, arrepentirse sinceramente, confesarse y volver al camino de la salvación.
CONCLUSIÓN
¡NO JUGUEMOS CON NUESTRA SALVACIÓN!
El pecado no es una cosa pequeña cuando destruye la vida de la gracia. El mundo puede llamar libertad a lo que es esclavitud; pero el cristiano sabe que la verdadera libertad consiste en servir a Dios.
Huyamos del pecado como del peor de los males. Recurramos a la confesión. Vivamos en gracia de Dios. Oremos por los pecadores y hagamos penitencia por ellos.
HERMANOS, HERMANOS:
UN ALMA TENEMOS; SI LA PERDEMOS, NO LA RECUPERAREMOS.
Por eso, no juguemos jamás con nuestra salvación eterna. Vivamos en gracia de Dios, huyamos del pecado, hagamos penitencia y recurramos con confianza al sacramento de la Confesión.
Nuestra alma vale más que todos los bienes de este mundo.
«¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma?» (Mt 16, 26).