Parroquia La Merced Granada

Parroquia La Merced Granada Somos una comunidad parroquial de la Diócesis de Granada.

El templo parroquial está ubicado en la ciudad de Granada,
Párroco Monseñor Juan Francisco Moreira Guadamuz.

25/05/2026

Perdona, Señor, nuestros pecados. (Salmo 31)

VISITA AL SANTÍSIMO¡Oh BUEN Jesús llena mi alma, y enciende en mi corazón el fuego de tu amor!, Estoy aquí postrado a tu...
25/05/2026

VISITA AL SANTÍSIMO

¡Oh BUEN Jesús llena mi alma, y enciende en mi corazón el fuego de tu amor!, Estoy aquí postrado a tus plantas, arrepentido y confuso. Cansado de todo, sólo a vos quiero, sólo a vos busco, sólo en vos hallo mi bien. Vos llamas a mi puerta cuando me aparto de ti. No permitas que mi arrogancia me lleve a la desesperación y el desconsuelo.
Señor, estoy triste, nada me alegra; el mundo me parece un desierto. Me hallo en oscuridad, turbado y lleno de miedo ante las dificultades y peligros. Te busco y no te encuentro, te llamo y no escucho tu voz te adoro, clamo a Ti mientras mi dolor aumenta. Se que estás presente en el Sagrario. ¡Por qué entonces me pregunto dónde estás, Señor?, ¿dónde? pues no gusto la dulzura de tu presencia, ni la paz de tu ternura.
Pero no me cansaré, mi voluntad permanece firme en la fe. ¡Oh buen Jesús sacramentado! Ahora que te busco, tengo la esperanza segura de encontrar en la humildad y mansedumbre que solo tu gracia y tu presencia pueden darme para g***r de tu consuelo y recibir tu fortaleza.
Jesús bueno, que haces pan de vida para alimentar mi alma, y preparar mi cuerpo corrupto para la resurrección. Jesús amigo, aquí al pie del Sagrario, tu presencia mi libra del dolor que ofusca. Divino Señor, en la cárcel del Sagrario solo el amor te mantiene prisionero, amor por nosotros pecadores.
Sin vos nada soy, nada puedo, nada valgo... Con vos sufriré las tempestades.
Jesús, mío, dame humildad, paciencia y gratitud, dame amor..., dame el amar con tu amor, dame el don de amarte, porque si te amo de veras, todas las virtudes vendrán en pos del amor.
Te ruego por los que amo... Tú los conoces, Tú sabes las necesidades que tienen; socórrelos con generosidad. Acuérdate de los que sufren, de los pobres, de los tristes, de los huérfanos, consuela a los que padecen, fortalece a los débiles, conmueve a los pecadores para que no te ofendan y lloren sus extravíos.
Ampara a todos tus hijos, Señor, más tierno que una madre.
Y a mí, que te acompaño cuando te abandonan otros, porque he oído la voz de la gracia; a mí, que no te amo por el cielo, ni por el in****no te temo; a mí, que sólo busco tu gloria y estoy recompensado con la dicha de amarte, auméntame este amor y dadme fortaleza para luchar y obtener el apetecido triunfo.
Adiós, Jesús vuelvo al mundo, pero no soy del mundo. Salgo de tu presencia, pero te llevo en mi alma y dejo mii corazón prisionero con vos en el Sagrario. En medio del bullicio del mundo estaré pensando en Vos, y a cada respiración, entiende. oh Jesús, que deseo ser tuyo.

CONSAGRACIÓN DEL DÍA A LA GLORIA DE DIOS25 de mayo. Bienaventurada Virgen María, Madre de la IglesiaDame felicidad, Seño...
25/05/2026

CONSAGRACIÓN DEL DÍA A LA GLORIA DE DIOS
25 de mayo. Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia
Dame felicidad, Señor, pues a ti me entrego

SEÑAL DE LA CRUZ

Iniciamos esta jornada, sus oraciones y sus acciones con la señal de la cruz. + En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Así consagramos el día a la gloria de Dios, invocando la gracia del Señor que nos permite actuar en el Espíritu Santo como hijos del Padre. La señal de la cruz nos fortalece en las tentaciones y en las dificultades.

OFRECIMIENTO DEL DÍA

Señor Jesús, te ofrezco tu santo Sacrificio del Altar, con mi oración y mi trabajo, sufrimientos y alegrías de hoy, en reparación por nuestros pecados. Y para que venga a nosotros tu reino. Te pido en especial por el Papa León XIV y su ministerio de unidad y amor.

ORACIÓN

Señor Dios, Rey de cielos y tierra, al consagrar la jornada para tu gloria, te suplicamos que dirijas y santifiques en este día, nuestros cuerpos y nuestros corazones, nuestros sentidos, palabras y acciones, según tu ley y tus mandatos; para que, con tu auxilio, podamos ofrecerte hoy, en todas nuestras actividades un sacrificio de alabanza agradable a tus ojos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

+ El Señor nos bendiga, nos libre de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amén.

Bajo tu amparo nos acogemos Santa Madre de Dios, no desprecies las suplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, ante bien, líbranos de todo peligro oh Virgen gloriosa y bendita.
Amén.

CONSAGRACIÓN A NUESTRA SEÑORA
¡Oh, Señora mía! ¡Oh, Madre mía! Yo me ofrezco todo a ti y en prueba de mi filial afecto te consagro en este día, mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón, en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, Madre compasiva, guárdame y defiéndeme como a pertenencia y posesión tuya. Amén.
ÁNGELUS
El ángel del Señor anunció a María.
Y concibió
por obra y gracia del Espíritu Santo.
Dios te salve, María...

He aquí la esclava del Señor.
Hágase en mí según tu palabra.
Dios te salve, María...

Y el Verbo de Dios se hizo carne.
Y habitó entre nosotros.
Dios te salve, María...

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.

OREMOS

Oh Padre, Infunde en nuestra alma tu gracia. Tú, que en la anunciación del Ángel nos has revelado la encarnación de tu Hijo, por su pasión y su cruz condúcenos a la gloria de la resurrección. Por Cristo, Nuestro Señor. Amén.
Los invito a leer y meditar el salmo de la liturgia de la Palabra en las misas de hoy.

Salmo: 86

R/. Dame felicidad, oh Señor, pues a ti me entrego.

Inclínate, oh Señor y escucha mi oración;
contéstame, porque necesito tu ayuda.
Protégeme, pues estoy dedicado a ti.
Sálvame, porque te sirvo y confío en ti;
tú eres mi Dios.

R/. Dame felicidad, oh Señor, pues a ti me entrego.

Ten misericordia de mí, oh Señor,
porque a ti clamo constantemente.
Dame felicidad, oh Señor,
pues a ti me entrego

R/. Dame felicidad, oh Señor, pues a ti me entrego.

¡Oh Señor, eres tan bueno, estás tan dispuesto a perdonar,
tan lleno de amor inagotable para los que piden tu ayuda!
Escucha atentamente mi oración,
oh Señor; oye mi urgente clamor.

R/. Dame felicidad, oh Señor, pues a ti me entrego.

V/. El Señor nos bendiga, nos libre de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R/. Amén.

Lectio divina25 de mayo, Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia Dame felicidad, Señor, pues a ti me entrego 1)...
25/05/2026

Lectio divina
25 de mayo, Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia
Dame felicidad, Señor, pues a ti me entrego

1) Oración inicial
Padre, muéstranos la sabiduría y el amor que has revelado en tu Hijo. Ayúdanos a ser en palabras y en obras como él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo. Por los siglos de los siglos. Amén.

2) Lectura del santo Evangelio según Juan (19, 25-34)
Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.» Luego dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.» Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa. Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dice: «Tengo sed.» Había allí una vasija llena de vinagre. Sujetaron a una rama de hisopo una esponja empapada en vinagre y se la acercaron a la boca. Cuando tomó Jesús el vinagre, dijo: «Todo está cumplido.» E inclinando la cabeza entregó el espíritu.
Los judíos, como era el día de la Preparación, para que no quedasen los cuerpos en la cruz el sábado - porque aquel sábado era muy solemne - rogaron a Pilato que les quebraran las piernas y los retiraran. Fueron, pues, los soldados y quebraron las piernas del primero y del otro crucificado con él. Pero al llegar a Jesús, como lo vieron ya mu**to, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua.

3) Reflexión
• Jn 19,25-29: María, la mujer fuerte que comprende plenamente el sentido de este acontecimiento, nos ayudará a contemplar al crucificado. El cuarto Evangelio específica que estos discípulos estaban «Junto a la cruz” (Jn 19,25-26). Este relato tiene un significado profundo y, solo lo encontramos en el evangelio de Juan, cinco personas estaban junto a la cruz. Los evangelios sinópticos no lo mencionan. Por ejemplo, Lucas narra que todos sus conocidos se mantenían a distancia (Lc 23,49). Mateo, por su parte, comenta que muchas mujeres miraban desde lejos, aquellas que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirle (Mt 2,55-56). Al igual que Mateo, Marcos nos menciona los nombres de aquellos que observaban la muerte de Jesús desde lejos (Mc 15,40-41). Así que solo el cuarto Evangelio dice que la madre de Jesús, otras mujeres y el discípulo amado estaban «junto a la cruz». Se quedaron allí como sirvientes ante su rey.
• Jn 19,30-34: Están allí, como unos valientes, en el momento en el que Jesús declara que «todo está cumplido» (Jn 19,30). La madre de Jesús está presente en la hora, que finalmente «ha llegado». La hora anunciada en la boda en Caná (Jn 2,1ss). El cuarto Evangelio subraya que en la boda «estaba la madre de Jesús» (Jn 2,1). La otra persona que permanece fiel al Señor hasta el momento de su muerte, es el discípulo amado. El evangelista no menciona el nombre del discípulo amado, para que cada uno de nosotros pueda reflejarse en aquel que conoció los misterios del Señor, que puso su cabeza sobre el pecho de Jesús durante la última cena (Jn 13,25). La madre que está al pie de la cruz (cfr. Jn19,25) acepta el testamento de amor de su Hijo y acoge a todos en la persona del discípulo amado como hijos e hijas que renacerán a la vida eterna.
• Jesús es un sujeto activo en el momento de su muerte, no permite ser asesinado como a los ladrones que les quebraron las piernas (Jn 19,31-33), él da libremente su vida, «entregó el espíritu» (Jn 19,30). Los detalles que nos narra el evangelista son muy importantes: viendo a su madre y junto a ella el discípulo a quien amaba, Jesús le dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo». Luego dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre» (Jn 19,26-27). Estas simples palabras de Jesús es una revelación, son palabras que nos revelan su voluntad: «ahí tienes a tu hijo» (v. 26); «ahí tienes a tu madre» (v.27). Estas palabras también recuerdan las pronunciadas por Pilato en el pretorio: «Aquí tenéis al hombre» (Jn 19,5). Con estas palabras, Jesús en la cruz, que es su trono, revela su voluntad y su amor por nosotros. Él es el cordero de Dios, el pastor que da la vida por el rebaño. En ese momento, desde la cruz, Jesús hace nacer a la Iglesia, representada por María, María de Cleofás y María Magdalena, junto con el discípulo amado (Jn 19,25).

4) Para la reflexión personal
• ¿De qué modo María me propone un modelo de generosidad, de discipulado y de amor? ¿Cuál de estos he practicado en la vida?
• María es ejemplo de humildad y de obediencia; pero también ella es nuestra guía como en Caná. ¿Cómo guío a los demás, porque camino los llevo? ¿Soy humilde y obediente?

5) Oración final
La ley del Señor es perfecta, hace revivir; el dictamen de Yahvé es veraz, instruye al ingenuo. (Sal 19,8)

25 de mayo. Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia. Blanco. Memoria Obligatoria.Misa: Formulario propio del co...
25/05/2026

25 de mayo. Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia. Blanco. Memoria Obligatoria.

Misa: Formulario propio del común de Santa María, prefacio del común de Santa María.
Liturgia de la Palabra: Génesis 3, 9-15.20; Salmo 86; Juan 19, 25-34.
Leccionario II, Pág. 1071)
Liturgia de las Horas: Los salmos y el cántico, del domingo de la I semana del Salterio. Las antífonas, los salmos y el cántico se toman del lunes de la IV semana del salterio, la segunda parte del común de Santa María.
Se permiten misas rituales, exequiales, de aniversario de muerte; noticia de muerte o sepultura. Por una grave utilidad pastoral se permiten las misas votivas y por diversas circunstancias.

Vida de los Santos San Beda el Venerable, presbítero y doctor de la Iglesia25 de mayo.Martirologio Romano: San Beda el V...
25/05/2026

Vida de los Santos
San Beda el Venerable, presbítero y doctor de la Iglesia
25 de mayo.

Martirologio Romano: San Beda el Venerable, presbítero y doctor de la Iglesia, el cual, servidor de Cristo desde la edad de ocho años, pasó todo el tiempo de su vida en el monasterio de Wearmouth, en Northumbria, en Inglaterra. Se dedicó con fervor en meditar y exponer las Escrituras, y entre la observancia de la disciplina regular y la solicitud cotidiana de cantar en la iglesia, sus delicias fueron siempre estudiar, o enseñar, o escribir († 735). Etimológicamente: Beda = Aquel que es un buen guerrero, es de origen germánico.

El nombre de Beda o Baeda en lengua sajona quiere decir oración. San Beda, “padre de la erudición inglesa” como lo definió el historiador Burke, murió a los 63 años en la abadía de Jarrow, en Inglaterra, después de haber dictado la última página de un libro suyo y de haber rezado el Gloria Patri. Era la víspera de la Ascensión, el 25 de mayo del 735. Cuando sintió que se acercaba la muerte, dijo: “He vivido bastante y Dios ha dispuesto bien de mi vida”.

Beda nació en el año 672 de una modesta familia obrera de Newcastle y recibió su formación en dos monasterios benedictinos de Wearmouth y Jarrow, en donde fue ordenado a los 22 años. Las dos más grandes satisfacciones de su vida las condensó él mismo en tres verbos: aprender, enseñar, escribir. La mayor parte de su obra de escritor tiene su origen y finalidad en la enseñanza. Escribió sobre filosofía, cronología, aritmética, gramática, astronomía, música, siguiendo el ejemplo de san Isidro. Pero san Beda es ante todo un teólogo, de estilo sencillo, accesible a todos.

Se le presenta como uno de los padres de toda la cultura posterior, influyendo, por medio de la escuela de York y la escuela carolingia, sobre toda la cultura europea. Entre los monumentos insignes de la historiografía queda su Historia eclesiástica gentis Anglorum, que le mereció ser proclamado en el sínodo de Aquisgrana, en el 836, “venerabilis et modernis temporibus doctor admirabilis”. Le gustaba definirse “historicus verax”, historiador veraz, consciente de haber prestado un servicio a la verdad.

Terminó su voluminosa obra histórica con esta oración: “Te pido, Jesús mío, que me concediste saborear con delicia las palabras de tu sabiduría, concederme por tu misericordia llegar un día a ti, fuente de sabiduría, y contemplar tu rostro”. El Papa Gregorio II lo había llamado a Roma, pero Beda le suplicó que lo dejara en la laboriosa soledad del monasterio de Jarrow, del que se alejó sólo por pocos meses, para poner las bases de la escuela de York, de la que después salió el célebre Alcuino, maestro de la corte carolingia y fundador del primer estudio parisiense.

Después de haber dictado la última página de su Comentario a san Juan, le dijo al monje escribano: “ahora sostenme la cabeza y haz que pueda dirigir los ojos hacia el lugar santo donde he rezado, porque siento que me invade una gran dulzura”. Fueron sus últimas palabras.

Evangelio de la Memoria de la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia25 de mayoEvangelio según San Juan 19, 25-...
25/05/2026

Evangelio de la Memoria de
la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia
25 de mayo

Evangelio según San Juan 19, 25-34

En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería, Jesús dijo a su madre: “Mujer, ahí está tu hijo”. Luego dijo al discípulo: “Ahí está tu madre”. Y desde entonces el discípulo se la llevó a vivir con él. Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado a su término, para que se cumpliera la Escritura, dijo: “Tengo sed”. Había allí un jarro lleno de vinagre. Los soldados sujetaron una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo y se la acercaron a la boca. Jesús probó el vinagre y dijo: “Todo está cumplido”, e inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
Entonces, los judíos, como era el día de la preparación de la Pascua, para que los cuerpos de los ajusticiados no se quedaran en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día muy solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y los quitaran de la cruz. Fueron los soldados, le quebraron las piernas a uno y luego al otro de los que habían sido crucificados con Jesús. Pero al llegar a él, viendo que ya había mu**to, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza e inmediatamente salió sangre y agua.

LAS PALABRAS DE LOS PAPAS

El Señor mismo sabe que necesitamos refugio y protección en medio de tantos peligros. Por esto, en el momento más álgido, en la cruz, dijo al discípulo amado, a todo discípulo: «Ahí tienes a tu Madre» (Jn 19,27). La Madre no es (…) algo opcional, es el testamento de Cristo. Y nosotros tenemos necesidad de ella como un caminante del descanso, como un niño de ser llevado en brazos. Es un gran peligro para la fe vivir sin Madre, sin protección, dejándonos llevar por la vida como las hojas por el viento. El Señor lo sabe y nos recomienda acoger a la Madre. No son buenos modales espirituales, sino es una exigencia de vida. Amarla no es poesía, es saber vivir. Porque sin Madre no podemos ser hijos. Y nosotros, ante todo, somos hijos, hijos amados, que tienen a Dios por Padre y a la Virgen por Madre. El Concilio Vaticano II enseña que María es «signo de esperanza cierta y de consuelo para el Pueblo peregrinante de Dios» (Const. Lumen Gentium, VIII, V). Es signo, es el signo que Dios nos ha dado. Si no lo seguimos, nos salimos del camino, porque hay unas señales en la vida espiritual que deben ser respetadas. Estas nos indican a nosotros que todavía peregrinamos y nos hallamos «en peligros y ansiedad» (ibid. 62), la Madre, que ya ha llegado a la meta. ¿Quién mejor que ella puede acompañarnos en el camino? ¿Qué esperamos? Como el discípulo que bajo la cruz acogió a la Madre con él, «como algo propio», dice el Evangelio (Jn 19, 27), también nosotros (…) invitamos a María a nuestra casa, a nuestro corazón, a nuestra vida. (Francisco - Homilía en la Santa Misa con motivo de la Fiesta de la traslación del icono de la Salus Populi Romani, 28 de enero de 2018)

Oraciones de San Ambrosio antes de la Misa, para cada día de la semana. LunesSeñor, apaga el incendio de mis impurezas c...
25/05/2026

Oraciones de San Ambrosio antes de la Misa, para cada día de la semana. Lunes
Señor, apaga el incendio de mis impurezas con la bendición de tu gracia para que permanezca en mí la limpieza de cuerpo y alma.
Apaga en los miembros de mi carne los deseos inmorales y concédeme junto con tus otros dones, el don de una auténtica y perpetua castidad para ser digno de participar de este sacrificio de alabanza.
Que necesario es, Señor, el arrepentimiento, el dolor de corazón por los pecados cometidos, la renovación de la castidad en cuerpo y alma para comer tu carne y beber tu sangre en el Santísimo Sacramento, en el que tú, Señor, eres el sacerdote que ofreces tu sacrificio.

Intenciones de misas25 de mayo 202. Lunes VIII Tiempo OrdinarioMemoria de Santa María, Madre de la IglesiaPerdona Señor ...
25/05/2026

Intenciones de misas
25 de mayo 202. Lunes VIII Tiempo Ordinario
Memoria de Santa María, Madre de la Iglesia
Perdona Señor nuestros pecados

7am.
Acción de gracias:
• Virgen de la Merced, benefactores de la Parroquia.
Fieles difuntos:
• Benditas Ánimas del Purgatorio.

5pm.
Fieles difuntos:
• Jorge Luis Alguera, 7mo. día novenario.
• Miriam Arcia de Díaz.

AGENDA DEL PÁRROCO. LUNES 25 DE MAYO DE 2026.6am. Transmisión, consagración del día a la gloria de Diois.7am. Misa.9am. ...
25/05/2026

AGENDA DEL PÁRROCO. LUNES 25 DE MAYO DE 2026.
6am. Transmisión, consagración del día a la gloria de Diois.
7am. Misa.
9am. a 12am. Despacho parroquial.
3pm. Confesiones.
5pm. Misa.

LUNES 25 DE MAYO. SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA. LAUDES(Oración de la mañana) LITURGIA DE LAS HORAS.INVITATORIO(Si Lau...
25/05/2026

LUNES 25 DE MAYO. SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA. LAUDES
(Oración de la mañana) LITURGIA DE LAS HORAS.

INVITATORIO
(Si Laudes no es la primera oración del día
se sigue el esquema del Invitatorio explicado en el Oficio de Lectura)

V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza

Ant. Aclamemos al Señor en esta fiesta de María Virgen.

Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Aclamemos al Señor en esta fiesta de María Virgen.

Himno: CABEZA Y CUERPO

Cabeza y Cuerpo, Cristo forma un todo,
Hijo de Dios e Hijo de María:
un Hijo en quien se juntan muchos hijos:
en su Madre ya la Iglesia se perfila.

Una y otra son madres y son vírgenes,
una y otra conciben del Espíritu,
una y otra sin mancha ni pecado,
al Padre celestial engendran hijos.

María le da al Cuerpo la Cabeza,
la Iglesia a la Cabeza le da el Cuerpo:
una y otra son madre del Señor,
ninguna sin la otra por entero.

Gloria a la Trinidad inaccesible
que ha querido morar entre nosotros,
en María, en la Iglesia, en nuestra alma,
para llenarnos de su eterno gozo. Amén.

SALMODIA

Ant 1. Por la mañana, sácianos de tu misericordia, Señor.

Salmo 89 - BAJE A NOSOTROS LA BONDAD DEL SEÑOR

Señor, tú has sido nuestro refugio
de generación en generación.

Antes que naciesen los montes
o fuera engendrado el orbe de la tierra,
desde siempre y por siempre tú eres Dios.

Tú reduces el hombre a polvo,
diciendo: «Retornad, hijos de Adán.»
Mil años en tu presencia
son un ayer, que pasó;
una vigilia nocturna.

Los siembras año por año,
como hierba que se renueva:
que florece y se renueva por la mañana,
y por la tarde la siegan y se seca.

¡Cómo nos ha consumido tu cólera
y nos ha trastornado tu indignación!
Pusiste nuestras culpas ante ti,
nuestros secretos ante la luz de tu mirada:
y todos nuestros días pasaron bajo tu cólera,
y nuestros años se acabaron como un suspiro.

Aunque uno viva setenta años,
y el más robusto hasta ochenta,
la mayor parte son fatiga inútil,
porque pasan aprisa y vuelan.

¿Quién conoce la vehemencia de tu ira,
quién ha sentido el peso de tu cólera?
Enséñanos a calcular nuestros años,
para que adquiramos un corazón sensato.

Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?
Ten compasión de tus siervos;
por la mañana sácianos de tu misericordia,
y toda nuestra vida será alegría y júbilo.

Danos alegría, por los días en que nos afligiste,
por los años en que sufrimos desdichas.
Que tus siervos vean tu acción,
y sus hijos tu gloria.

Baje a nosotros la bondad del Señor
y haga prósperas las obras de nuestras manos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Por la mañana, sácianos de tu misericordia, Señor.

Ant 2. Llegue la alabanza del Señor hasta el confín de la tierra.

Cántico: CÁNTICO NUEVO AL DIOS VENCEDOR Y SALVADOR Is 42, 10-16

Cantad al Señor un cántico nuevo,
llegue su alabanza hasta el confín de la tierra;
muja el mar y lo que contiene,
las islas y sus habitantes;

alégrese el desierto con sus tiendas,
los cercados que habita Cadar;
exulten los habitantes de Petra,
clamen desde la cumbre de las montañas;
den gloria al Señor,
anuncien su alabanza en las islas.

El Señor sale como un héroe,
excita su ardor como un guerrero,
lanza el alarido,
mostrándose valiente frente al enemigo.

«Desde antiguo guardé silencio,
me callaba y aguantaba;
mas ahora grito como la mujer cuando da a luz,
jadeo y resuello.

Agostaré montes y collados,
secaré toda su hierba,
convertiré los ríos en yermo,
desecaré los estanques;
conduciré a los ciegos
por el camino que no conocen,
los guiaré por senderos que ignoran.
Ante ellos convertiré la tiniebla en luz,
lo escabroso en llano.»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Llegue la alabanza del Señor hasta el confín de la tierra.

Ant 3. Alabad el nombre del Señor, los que estáis en la casa del Señor.

Salmo 134, 1-12 - HIMNO A DIOS POR SUS MARAVILLAS

Alabad el nombre del Señor,
alabadlo, siervos del Señor,
que estáis en la casa del Señor,
en los atrios de la casa de nuestro Dios.

Alabad al Señor porque es bueno,
tañed para su nombre, que es amable.
Porque él se escogió a Jacob,
a Israel en posesión suya.

Yo sé que el Señor es grande,
nuestro dueño más que todos los dioses.
El Señor todo lo que quiere lo hace:
en el cielo y en la tierra,
en los mares y en los océanos.

Hace subir las nubes desde el horizonte,
con los relámpagos desata la lluvia,
suelta a los vientos de sus silos.

Él hirió a los primogénitos de Egipto,
desde los hombres hasta los animales.
Envió signos y prodigios
—en medio de ti, Egipto—
contra el Faraón y sus ministros.

Hirió de muerte a pueblos numerosos,
mató a reyes poderosos:
a Sijón, rey de los amorreos;
a Hog, rey de Basán,
y a todos los reyes de Canaán.
Y dio su tierra en heredad,
en heredad a Israel, su pueblo.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Alabad el nombre del Señor, los que estáis en la casa del Señor.

LECTURA BREVE Is 61, 10

Desbordo de gozo en el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como a una novia que se adorna con sus joyas.

RESPONSORIO BREVE

V. El Señor la eligió y la predestinó.
R. El Señor la eligió y la predestinó.

V. La hizo morar en su templo santo.
R. Y la predestinó.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El Señor la eligió y la predestinó.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Te glorificamos, santa Madre de Dios, porque al concebir en tu seno virginal al Hijo de Dios y al darlo a luz al mundo, preparaste el nacimiento de la Iglesia, que hoy por ello te aclama como madre.

Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Te glorificamos, santa Madre de Dios, porque al concebir en tu seno virginal al Hijo de Dios y al darlo a luz al mundo, preparaste el nacimiento de la Iglesia, que hoy por ello te aclama como madre.

PRECES

Elevemos nuestras súplicas al Salvador, que quiso nacer de María Virgen, y digámosle:

Que tu santa Madre, Señor, interceda por nosotros.

Salvador del mundo, tú que con la eficacia de tu redención preservaste a tu Madre de toda mancha de pecado,
líbranos también a nosotros de toda culpa.

Redentor nuestro, tú que hiciste de la inmaculada Virgen María tabernáculo purísimo de tu presencia y sagrario del Espíritu Santo,
haz también de nosotros templos de tu Espíritu.

Palabra eterna del Padre, que enseñaste a María a escoger la parte mejor,
ayúdanos a imitarla y a buscar el alimento que perdura hasta la vida eterna.

Rey de reyes, que elevaste contigo a tu Madre en cuerpo y alma al cielo,
haz que aspiremos siempre a los bienes celestiales.

Señor del cielo y de la tierra, que has colocado a tu derecha a María reina,
danos el gozo de tener parte en su gloria.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Según el mandato del Señor, digamos confiadamente:

Padre nuestro...

ORACION

Señor, Padre de misericordia, cuyo Hijo, clavado en la cruz, proclamó como Madre nuestra a su Madre, santa María virgen, concédenos por su mediación amorosa, que tu Iglesia, cada día más fecunda, se llene de gozo por la santidad de sus hijos, y atraiga a su seno a todos los pueblos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

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