Capilla María Auxiliadora, Ciudad de Granada

Capilla María Auxiliadora, Ciudad de Granada Templo católico dedicado a la Santísima Virgen María Auxiliadora, consagrado el 15 de abril de 1922.

La Capilla está bajo el cuidado de los Salesianos de Don Bosco, presentes en Nicaragua desde 1912.

📖 “Señor, si quieres, puedes curarme.” (Mt 8, 2)🕯️Viernes de la 12.ª semana del Tiempo OrdinarioEn el Evangelio de hoy (...
26/06/2026

📖 “Señor, si quieres, puedes curarme.” (Mt 8, 2)
🕯️Viernes de la 12.ª semana del Tiempo Ordinario

En el Evangelio de hoy (Mt 8, 1-4), un leproso se acerca a Jesús con una fe humilde y confiada. No exige ni reclama; simplemente reconoce que el poder de Cristo puede transformarlo todo. Jesús, lleno de compasión, extiende la mano, lo toca y lo sana.

La lepra era signo de exclusión y sufrimiento. Al tocar al leproso, Jesús muestra que el amor de Dios es capaz de acercarse incluso a las heridas más profundas de nuestra vida.

🔑 La Palabra nos enseña que la fe confiada abre el corazón a la acción sanadora de Dios.

🔥 Retos para hoy:
1️⃣ Presenta al Señor una herida espiritual o emocional que necesite sanación. 🙏
2️⃣ Acércate con compasión a alguien que se siente excluido. ❤️
3️⃣ Repite durante el día: “Señor, si quieres, puedes curarme”. ✨

💬 ¿Confío realmente en que Jesús puede sanar aquello que parece imposible?

VIERNES DE LA XII SEMANA TIEMPO ORDINARIOMt 8, 1-4.+ En aquel tiempo, cuando Jesús bajó de la montaña, lo iba siguiendo ...
26/06/2026

VIERNES DE LA XII SEMANA TIEMPO ORDINARIO
Mt 8, 1-4.
+ En aquel tiempo, cuando Jesús bajó de la montaña, lo iba siguiendo una gran multitud. De pronto se le acercó un leproso, se postró ante él y le dijo: “Señor, si quieres, puedes curarme”. Jesús extendió la mano y lo tocó, diciéndole: “Sí quiero, queda curado”.
Inmediatamente quedó limpio de la lepra. Jesús le dijo: “No le vayas a contar esto a nadie. Pero ve ahora a presentarte al sacerdote y lleva la ofrenda prescrita por Moisés para probar tu curación”.

* Según el planteamiento de Mateo, Jesús ha concluido en el capítulo anterior el Sermón de la Montaña, ha hablado muy bien y con autoridad, la gente lo escuchaba con gusto. Ahora, viene la realidad, dice el refrán: "Del dicho al hecho hay mucho trecho", no bastan las palabras, hay que hacer la voluntad de Dios, y es lo que hace Jesús en coherencia con su predicación, por eso es creíble, sus hechos hablan por sí mismo y dan fuerza a su palabra. En cambio, nosotros que lejos estamos de llevar esa concordancia de nuestras palabras con nuestros actos, una cosa decimos y otra hacemos, somos mala propaganda de Dios, porque por nuestros hechos, los demás juzgan a Dios y blasfeman contra su Santo Nombre.

Vemos, como Jesús escucha y atiende la petición del leproso. Para la cultura y religión judía, la lepra era signo de castigo divino, su enfermedad manifestaba la putrefacción de su pecado interior, no tenía derecho a nada, se le negaba todo, claro, "si Dios lo había rechazado al mandarle esa enfermedad", ¿por qué un buen creyente iba ir en contra de la voluntad de Dios? Al menos así lo enseñaban los escribas y doctores de la ley, y así lo creían. Lo único que podía recibir es alguna limosna o "sobra" de vez en cuando, nadie debía ayudarle, iba con una campanilla o gritando: "leproso", para avisar a la gente y así se alejara evitando quedar contaminada. No sabía de respeto, de derechos, mucho menos de cariño, era un mu**to en vida y él mismo así lo aceptaba.

Era dolorosa la situación para esta pobre gente; si con el distanciamiento social afectó a muchos para evitar el contagio en la recién pasada pandemia, cómo sería para estos que tenían que vivir todos los días de su vida en un total rechazo social y religioso. El leproso vio que Jesús no era como los demás, con cierta timidez le dice: "Señor, si quieres, puedes limpiarme". No le exige, simplemente confía, respetando la libertad de Jesús. Jesús, que rompe todos los esquemas, no solo se acerca, lo toca, quebrantando las leyes impuestas que degradaban al enfermo y a aquellos que se acercaran a él. Le dice: "Quiero, queda limpio". Le muestra que, todo lo que vive de parte de la sociedad religiosa de su entorno no es lo que quiere Dios; al contrario, Dios le ama, le duele lo que le pasa, lo valora independientemente como lo califica la autoridad religiosa y/o civil, le devuelve la vida, su dignidad y sus derechos.

Ojalá, pudiéramos tener esa fuerte coherencia en nuestra vivencia religiosa, entre lo que creemos y lo que manifestamos con nuestros hechos. Jesús fue rechazados por los "puritanos y piadosos" de su tiempo, por hacer cosas que estaban prohibidas por la ley y por juntarse con gente de mala fama; no podemos vivir de acuerdo a lo políticamente correcto, como se nos pide muchas veces, eso es hipocresía, doble moral. El cristiano debe ser coherente, como lo han sido los grandes santos y mártires, que tuvieron que experimentar el rechazo, la calumnia y la persecución por no ajustarse a la ley, a "lo normal" de la gente. Nuestro modelo de referencia siempre será Jesús; negarle, no solamente se hace de palabra, también lo negamos con nuestros "hechos injustos" con el que perjudicamos al prójimo al rechazarlo y condenarlo: "Les aseguro, que lo que no hicieron a uno de estos más pequeños, no me lo hicieron a mí". Por último, el Bien no admite propaganda.

** El texto evangélico nos plantea un milagro. Jesús cura la lepra a este hombre que se le acerca y que muy humildemente dice a Jesús: “Señor, si quieres, puedes limpiarme.” Más allá de la respuesta inmediata de Jesús (“¡Quiero, queda limpio!”), hay dos cosas que me sorprenden en este hombre.

La primera es que era muy consciente de su lepra. Podemos pensar que esto no es gran cosa, que la lepra es algo que se ve a primera vista. Es cierto. Pero también podemos dedicar un tiempo a pensar en la inmensa capacidad que tenemos de autoengañarnos y de ocultarnos a nosotros mismos nuestras lepras. Curiosamente, son lepras que los demás, los que nos rodean, ven con mucha facilidad. Aquí se cumple perfectamente aquello que decía Jesús en otro pasaje de que somos capaces de ver perfectamente la paja en el ojo ajeno, pero nos cuesta infinito ver la viga en el nuestro.

Una primera consecuencia es que quizá nos convendría un rato de reflexión sobre nosotros mismos –quizá con un espejo delante que nos haga ver nuestra imagen real y no la imagen que nos hemos construido en nuestra mente de nosotros mismos–. Objetivo: tratar de descifrar donde están nuestras lepras, cuáles son, llamarlas por su nombre. Hace falta ser valiente para dar este primer paso. Sólo así podremos plantarnos delante del Señor y pedirle que nos cure. Porque a veces en nuestra oración le pedimos cosas que no tienen mucho sentido. Como dijo Jesús a los Zebedeos que le pedían estar a su lado en el Reino: “No saben lo que piden.”

La segunda cosa que me maravilla de este hombre es que su petición está llena de humildad. Ese “si quieres”, es al mismo tiempo un reconocimiento del poder de Dios manifestado en Jesús y la asunción de que quizá esa lepra forme parte de su vida y que va a tener que aprender a convivir con ella en paz. Porque no somos perfectos. Y porque el primer paso es aceptarnos como somos.

Tendríamos que aprender a añadir, de corazón, ese “si quieres” a todas nuestras oraciones. Y decirle que tanto si nos cura como si no, nos comprometemos a trabajar por el Reino, por la fraternidad, por la justicia, por hacer llegar a todos el amor de Dios. Porque todo eso es mucho más importante que nuestra particular “lepra”.
**Fernando Torres, cmf (ciudadredonda)

***Las palabras y las acciones son las dos formas principales como se expresa el ser humano y mediante las que conocemos a las personas. El problema es que no siempre van unidas, y a veces unas contradicen a las otras.

En Jesús, las palabras y las acciones van siempre unidas. Porque su vida estaba unificada, en su relación única y profunda con el Padre.

Hoy le vemos haciendo lo que hizo durante toda su vida: sanar, dar vida. Entre toda la gente que le seguía, en medio de toda su ocupación, Jesús acoge al que se le acerca pidiéndole la salud. Era uno de los considerados “impuros”. Y Jesús, rompiendo las convenciones de su tiempo, le toca y le dice: “¡Quiero, queda limpio!”.

Jesús cumple así lo escrito siglos atrás: “sanar corazones desgarrados y vendar las heridas”. Durante su vida, lo hizo con sus palabras y con sus acciones. Ha tocado el dolor de la humanidad para redimirlo. Lo hizo suyo, especialmente en la cruz. Era necesario que fuera así, porque “lo que no es asumido, no es redimido”.

Desde entonces, ningún dolor está “dejado de la mano de Dios”; todas las situaciones, todos los sufrimientos, personales y comunitarios, está acompañados por el Espíritu de Aquel que nos amó y se entregó por nosotros.

Jesús quiere hoy también sanar nuestro corazón y nos envía a colaborar con Él en su obra sanadora, acercándonos y tocando a los “leprosos” y marginados de hoy.
***Luis Manuel Suárez, cmf. / ciudadredonda.

📖 “Les enseñaba como quien tiene autoridad.” (Mt 7, 29)🕯️Jueves de la 12.ª semana del Tiempo Ordinario.En el Evangelio d...
25/06/2026

📖 “Les enseñaba como quien tiene autoridad.” (Mt 7, 29)
🕯️Jueves de la 12.ª semana del Tiempo Ordinario.

En el Evangelio de hoy (Mt 7, 21-29), Jesús concluye el Sermón de la Montaña recordando que no basta decir “Señor, Señor”; es necesario cumplir la voluntad del Padre. Utiliza la imagen de la casa construida sobre roca para mostrar que quien escucha su Palabra y la pone en práctica permanece firme ante cualquier dificultad.

Cristo no busca admiradores ocasionales, sino discípulos que fundamenten toda su vida en Él.

🔑 La Palabra nos enseña que la fe auténtica se construye sobre la obediencia a Dios y la coherencia de vida.

🔥 Retos para hoy:
1️⃣ Revisa si tus acciones reflejan lo que profesas creer. 🏠
2️⃣ Dedica tiempo a escuchar la Palabra de Dios. 📖
3️⃣ Pon en práctica una enseñanza concreta de Jesús. ✝️

💬 ¿Estoy edificando mi vida sobre la roca firme de Cristo o sobre bases frágiles?

JUEVES DE LA XII SEMANA TIEMPO ORDINARIOMt 7, 21-29.En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "No todo el que me dig...
25/06/2026

JUEVES DE LA XII SEMANA TIEMPO ORDINARIO
Mt 7, 21-29.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "No todo el que me diga: '¡Señor, Señor!', entrará en el Reino de los cielos, sino el que cumpla la voluntad de mi Padre, que está en los cielos. Aquel día muchos me dirán: '¡Señor, Señor!, ¿no hemos hablado y arrojado demonios en tu nombre y no hemos hecho, en tu nombre, muchos milagros?' Entonces yo les diré en su cara: 'Nunca los he conocido. Aléjense de mí, ustedes, los que han hecho el mal'.
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica, se parece a un hombre prudente, que edificó su casa sobre roca. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos y dieron contra aquella casa; pero no se cayó, porque estaba construida sobre roca.
El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica, se parece a un hombre imprudente, que edificó su casa sobre arena. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos, dieron contra aquella casa y la arrasaron completamente".
Cuando Jesús terminó de hablar, la gente quedó asombrada de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.

* “A Dios rogando y con el mazo dando”. Dicho con otras palabras, que ser cristiano no consiste en pasarse el día metido en la Iglesia rezando y rezando. Que el partido del Evangelio no se juega en la contemplación mística, sino en los brazos abiertos al hermano que sufre y que a nuestro lado necesita nuestra ayuda.

Entonces, ¿es que no tiene sentido orar? ¿No tiene sentido ir a la Iglesia y participar en la Eucaristía? Ciertamente todo eso tiene sentido y mucho sentido, pero en tanto que no es fin sino medio. Tiene sentido en tanto que nos lleva fuera de esos muros del templo –donde a veces nos sentimos muy bien y seguros–, hacia la vida y los hermanos y la calle y nos compromete en la construcción del Reino de Dios, en el trabajo por la justicia y la fraternidad. Es ahí en medio de la imperfección, del barro de la vida, donde tenemos que dar el do de pecho los cristianos. Por eso, el refrán de hoy, “A Dios rogando y con el mazo dando”, se entiende perfectamente en el marco de las palabras de Jesús.

Poner el centro de nuestra vida cristiana en esos momentos íntimos de encuentro con el Señor, en la oración silenciosa y pacífica, es una equivocación. Repito que la jugada está fuera. En el encuentro con los hermanos y en el compromiso, el mismo que guio a Jesús toda su vida, por el Reino, por la fraternidad, por convocar y hacer realidad la familia de los hijos e hijas de Dios, el Padre que nos ama sin distinción.

En ese compromiso es donde se edifica sólidamente nuestra vida cristiana. A partir de ahí, el encuentro con los hermanos en la celebración de la Eucaristía será ocasión y motivo para reiterar y reforzar nuestro compromiso con el Reino. Comulgar el cuerpo de Cristo será comulgar con él y hacer nuestro su compromiso de vida. No se tratará tanto de pedirle qué puede hacer él por nosotros sino de mirar qué podemos hacer nosotros por él. Porque nosotros somos sus manos y sus brazos y sus pies, su corazón y su mente. Es decir, sus testigos en el mundo de hoy. No entrar por este camino es edificar nuestra casa sobre arena: al primer viento, la casa se hundirá y nos quedaremos sin nada.
*Fernando Torres, cmf (ciudadredonda)

**ESCRIBIR RECTO CON RENGLONES TORCIDOS
El episodio descrito en la primera lectura puede ser un buen ejemplo del viejo refrán que encabeza esta reflexión. Expresa la confianza en una providencia divina, que, si bien no fuerza los acontecimientos según nuestra voluntad y nuestros deseos, de manera que se tiene a veces la impresión de que estamos como dejados de la mano de Dios, en realidad, Dios obra de manera misteriosa para sacar del mal bien, y en las desgracias que nos afligen, Él derrama sobre nosotros su gracia salvadora. Esta verdad se hace por completo patente en la muerte en la Cruz de Jesucristo, por la que hemos obtenido el perdón y la vida nueva de la Resurrección. Y, por eso, puede expresar Pablo la certeza de que “Dios dispone, todas las cosas para el bien de los que lo ama” (Rm 8, 28).

El comportamiento injusto de Saray con Agar provoca una intervención divina que no restablece inmediatamente la justicia, lo que hubiera supuesto una intromisión en el ámbito de la libertad humana, pero dispone las cosas de tal modo que de ese mal humano se derivan bienes mayores.

Ahora bien, esta confianza en la Providencia divina, ¿no nos invita, o incluso nos condena, a la pasividad y a la resignación? En modo alguno. Agar es invitada, movida por la Palabra que Dios le dirige, a tomar decisiones difíciles, pero exclusivamente suyas, pues podría haber decidido de otra manera. En el fondo, es lo que nos dice Jesús en el Evangelio de hoy. No es que no debamos invocar el “¡Señor, Señor!”, sino que no debemos limitarnos a ello. Existe una religiosidad “perezosa”, que sólo se mantiene en una apariencia de piedad cuando todo va bien, pero que se hunde en la dificultad. Elevar la mirada a Dios y pedirle sinceramente su ayuda significa escuchar su Palabra, acogerla y ponerla en práctica. Y esto supone tomar decisiones difíciles, escoger el camino empinado y entrar por la puerta estrecha, porque todo esto implica tomar sobre sí la Cruz, adoptar como norma de la propia vida el mandamiento del amor, del perdón, de la respuesta al mal con el bien.

Solo así, tratando de vivir como vivió Él (cf. 1 Jn 2, 6) nos convertimos en verdaderos discípulos suyos, que construyen sobre roca y son capaces de mantenerse fieles también en los malos momentos, en las circunstancias (personales y sociales) adversas. Y sólo así conseguimos invertir el sentido de la historia y de los acontecimientos, convirtiendo el mal que nos rodea y parece triunfar en historia de salvación, en acontecimiento de gracia, para el bien de los que lo aman, y, por medio de ellos, para el bien de todos, puesto que por todos ha mu**to y resucitado el Señor.
**José M. Vega, cmf. / ciudadredonda.

***¿Te has preguntado alguna vez qué significa en verdad ser cristiano? Si viniera un extraterrestre y no supiera nada del asunto, ¿qué le dirías? Textos, tradiciones, gestos, ritos, costumbres, prácticas… ¿cómo se lo resumirías en unas pocas palabras? En los tiempos de Jesús, también se preguntaban por algo parecido –aunque entonces no hablaran de extraterrestres: ¿cuál es el mandamiento principal de la ley? O en versión personalizada: ¿qué he de hacer para alcanzar la vida eterna?…

Y Jesús, al que le preguntaba, le respondía con claridad. Hoy ofrece una buena respuesta: “no todo el que me dice ‘Señor, Señor’ entrará en el Reino de los Cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre, que está en el cielo”. Porque no vale “profetizar”, “echar demonios”, “hacer milagros” en su nombre… hablar mucho, rezar mucho, ir mucho a misa, ir de bueno… si falta lo principal: amar a Dios y al prójimo como a uno mismo.

Lo más grande es a la vez lo más sencillo: “ama y haz lo que quieras”, dijo San Agustín. Vivir desde ahí, desde el amor recibido de Dios, en acogida de la propia realidad, en solidaridad con los prójimos y en agradecimiento al mismo Dios, eso es tener la casa bien plantada, bien edificada. Ya pueden venir vientos y mareas, que, aunque notes el movimiento, aguantas el temporal. Sin ese amor, nada vale. Con ese amor, todo –textos, ritos, prácticas… y vida- todo cobra un valor y tiene un sentido.
Si alguien te preguntara qué significa en verdad ser cristiano, tú, ¿qué le responderías?…
***Luis Manuel Suárez, cmf. / ciudadredonda.

AVISO IMPORTANTE: Fieles de nuestra Capilla María Auxiliadora. ⚠📣⚜ SOBRE SUSPENSIÓN DE ADORACIÓN EUCARÍSTICA Y HORA SANT...
25/06/2026

AVISO IMPORTANTE: Fieles de nuestra Capilla María Auxiliadora. ⚠📣

⚜ SOBRE SUSPENSIÓN DE ADORACIÓN EUCARÍSTICA Y HORA SANTA- Jueves 25 de junio 2026.

🔵Informamos a nuestros hermanos que debido a los trabajos que se realizan al interior de nuestra Capilla, la adoración Eucarística y Hora Santa serán suspendidas.

🟡 El Santísimo Sacramento queda reservado en su Capilla para la adoración de los fieles en los horarios habituales.

🟥Las celebracionesEucarísticas de 7:00 a.m. y 5:00 p.m. se realizarán de forma regular.

Agradecemos su comprensión.

Bajo tu maternal amparo⚜️: Conmemoración a María Auxiliadora-24 junio-2026-CMA Granada💐En la casa de nuestra Señora Auxi...
25/06/2026

Bajo tu maternal amparo⚜️: Conmemoración a María Auxiliadora-24 junio-2026-CMA Granada💐

En la casa de nuestra Señora Auxiliadora, sus fieles hijos acuden con fe para pedir su maternal intercesión, participando en las celebraciones litúrgicas en su honor.

La Eucaristía de conmemoración fue presidida por el Pbro. José Noel Acevedo, sdb, rector de nuestra Capilla, durante la Solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista, precursor del Señor, ejemplo y testigo de la verdad, anunciador de conversión, esperanza y confianza en el Mesías prometido, nacido de la Virgen Madre.

24/06/2026

🕯️Miércoles 24 de junio de 2026.

📖"Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos ha visitado el sol que nace de lo alto".

⚜️Rezo del Santo Rosario y Eucaristía en la Solemnidad de la Natividad de san Juan Bautista.

🌷Conmemoración mensual a nuestra Madre, María Auxiliadora.

Conmemoración mensual en honor a nuestra Madre, la Santísima Virgen Auxiliadora- 24 de junio.⚜️❤️Capilla María Auxiliado...
24/06/2026

Conmemoración mensual en honor a nuestra Madre, la Santísima Virgen Auxiliadora- 24 de junio.⚜️❤️
Capilla María Auxiliadora, Ciudad de Granada.

Madre Auxiliadora👑:

Que tu bendición santísima permanezca en mí noche y día, en la alegría y en la tristeza, en el trabajo y en el descanso, en la salud y en la enfermedad, en la vida y en la muerte y durante la eternidad.

Oh María, refugio de los atribulados, consuelo de los afligidos, ten compasión de la pena que tanto me aflige, del apuro extremo en que me encuentro.

Reina de los cielos, en tus manos pongo mi causa. Sé bien que en los casos desesperados se muestra más potente tu misericordia y nada puede resistir a tu poder.

Alcánzame, Madre mía, la gracia que te pido si es del agrado de mi Dios y Señor. Amén.

Pon tu mano Madre mía, ponla antes que la mía.

María, auxilio de los cristianos, ¡ruega por nosotros!🌼

📖 “Juan es su nombre.” (Lc 1, 63)🕯️Solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista.El Evangelio de hoy (Lc 1, 57-66.80) ...
24/06/2026

📖 “Juan es su nombre.” (Lc 1, 63)
🕯️Solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista.

El Evangelio de hoy (Lc 1, 57-66.80) nos narra el nacimiento de Juan Bautista, el precursor del Mesías. Su llegada llena de alegría a su familia y a todo el pueblo, pues Dios cumple sus promesas de manera sorprendente. Cuando Zacarías escribe: “Juan es su nombre”, manifiesta su obediencia al plan de Dios, y de inmediato recupera el habla para bendecir al Señor.

Juan crece para convertirse en la voz que prepara el camino de Cristo, invitando a la conversión y señalando al Cordero de Dios.

🔑 La Palabra nos enseña que cada vida tiene una misión querida por Dios y que la verdadera grandeza consiste en preparar el camino para que Cristo sea conocido y amado.

👤 Solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista
La Iglesia celebra hoy uno de los pocos nacimientos que aparecen en el calendario litúrgico. San Juan Bautista fue elegido desde el seno materno para preparar la venida del Salvador. Con valentía anunció la verdad, llamó a la conversión y señaló a Jesús como el Mesías esperado.

👉 Su ejemplo nos invita a ser testigos valientes de Cristo en medio del mundo.

🔥 Retos para hoy:
1️⃣ Da testimonio de tu fe con sencillez y valentía. 🕊️
2️⃣ Ayuda a alguien a acercarse más a Dios. 🤝
3️⃣ Pide al Señor descubrir y vivir tu propia misión. 🙏

💬 ¿Estoy preparando con mi vida el camino para que otros encuentren a Jesús?

NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA.Lc 1, 57-66. 80.Por aquellos días, le llegó a Isabel la hora de dar a luz y tuvo un hijo....
23/06/2026

NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA.
Lc 1, 57-66. 80.
Por aquellos días, le llegó a Isabel la hora de dar a luz y tuvo un hijo. Cuando sus vecinos y parientes se enteraron de que el Señor le había manifestado tan grande misericordia, se regocijaron con ella.
A los ocho días fueron a circuncidar al niño y le querían poner Zacarías, como su padre; pero la madre se opuso, diciéndoles: “No. Su nombre será Juan”. Ellos le decían: “Pero si ninguno de tus parientes se llama así”.
Entonces le preguntaron por señas al padre cómo quería que se llamara el niño. Él pidió una tablilla y escribió: “Juan es su nombre”. Todos se quedaron extrañados. En ese momento a Zacarías se le soltó la lengua, recobró el habla y empezó a bendecir a Dios.

Un sentimiento de temor se apoderó de los vecinos y en toda la región montañosa de Judea se comentaba este suceso. Cuantos se enteraban de ello se preguntaban impresionados: “¿Qué va a ser de este niño?” Esto lo decían, porque realmente la mano de Dios estaba con él.
El niño se iba desarrollando físicamente y su espíritu se iba fortaleciendo, y vivió en el desierto hasta el día en que se dio a conocer al pueblo de Israel.

* "Entre los nacidos de mujer no hay nadie mayor que Juan el Bautista", ha dicho Jesús. Es el único santo, después de Jesús y María, que la Iglesia celebra su nacimiento. En él encontramos toda la fuerza del profetismo del Antiguo Testamento, dando apertura a una ruta alterna para allegarse a Dios. Su nombre que significa, "Dios da su gracia", nos pone de manifiesto que el Señor siempre está decidido a auxiliar al hombre, a nadie niega su amor, por más grave que sean sus pecados. Toda la trama que se da en el nacimiento de Juan, pone de manifiesto lo que el mismo Dios ha dicho al hombre por boca del profeta Isaías: "Porque no son mis pensamientos sus pensamientos, ni sus caminos son mis caminos"; he ahí la confusión de la gente: "Ninguno de tus parientes se llama así"; se rompe la tradición, el niño debería llevar el nombre de su padre o de un pariente.

Esto da pie a una ruptura más honda, el destino del niño: "¿Qué va a ser de este niño?". Ya no será sacerdote como su padre. Dios siempre da lugar a caminos inéditos, para que nos acerquemos a Él sin excusa, rompe esquemas, estructuras, tradiciones, porque Él es siempre nuevo, somos nosotros los que nos amarramos a estructuras y actitudes rutinarias que nos hartan, pero no queremos dejarlas. El mensaje del Bautista sigue siendo actual y atrayente para los que quieren verdad y honestidad en la vida; demandará justicia, denunciará la inmoralidad de los que gobiernan, exigirá un cambio de vida personal, preparará caminos en lugares impensables, despertará anhelos profundos, promoverá nobles actitudes, abriendo la senda por donde llega el Sol que nace de lo Alto para darnos la Salvación.

Como todo profeta, creó incomodidad en muchos de los oyentes al cuestionar conductas, sistemas y tradiciones, siempre pasa esto cuando alguien quiere reformas de fondo, no cosméticas. Él marchó al desierto y ahí cumplía su misión, puede que nosotros también debamos abandonar todo aquello que nos da seguridad y confort, como lo decía el Papa Francisco, de ir a la periferia, poniendo distancia crítica, ante a las circunstancias y estructuras sociales, políticas, ideológicas y religiosas cuyas propuestas están muy lejos de ser evangélicas y que no permiten que brille la Luz sobre las naciones golpeadas por el hambre, la injusticia, la explotación, la discriminación en todas sus formas, las grandes desigualdades económicas, la ausencia de gobiernos verdaderamente democráticos, la explotación indiscriminadas de los recursos naturales y las enfermedades virales y sus secuelas, evidencian, aún más, las fragilidades de los seres humanos y sus estructuras sociales, políticas, económicas, culturales, incluso, eclesiales; todo esto nos debe impulsar a hacer cambios que son necesarios, es imperante escuchar a Juan y a los profetas de hoy, aunque sean molestos, para recobrar la Vida en todas sus dimensiones.

*LA IMPORTANCIA DE LLAMARSE JUAN
José M. Vega, cmf.

La tendencia de hacer de los hijos “clones” de sus padres, llamándoles con el mismo nombre, se ve que es cosa que viene de lejos. También en el Israel de los tiempos de Jesús existía esta costumbre. Sin embargo, no hay semejanzas ni parentescos que puedan anular o disminuir la irrepetible originalidad de cada uno. Lo recordaba con su peculiar fuerza expresiva Khalil Gibram, cuando, en El Profeta, a la petición “háblanos de los niños” comienza respondiendo “sus hijos no son hijos suyos. Vienen a través de ustedes, pero no vienen de ustedes. Y, aunque están con ustedes, no les pertenecen”. De ahí la importancia del gesto de Zacarías, secundando a su mujer Isabel, de darle a su hijo el hombre de Juan. Zacarías significa “El Señor se acuerda”; y, aunque ese nombre tiene sentido en la situación de un hijo inesperado en la vejez, le cuadra mejor a su padre, pues tiene una inevitable referencia al pasado. El nombre de Juan, “Dios es propicio” (o misericordioso), y también “Don de Dios”, habla de la inminencia de la novedad que Juan habrá de preparar. Zacarías, viejo y mudo, es una buena imagen del Antiguo Testamento: parece que ya nada tiene que decir, pero tiene todavía la fuerza suficiente para dar un último fruto que pondrá punto final a esa larga historia del Dios de las promesas, depositadas en Israel, pero válidas para todo el mundo. Juan dará el testigo a una época nueva, la del cumplimiento. Al darle el nombre de Juan, Zacarías intuye una novedad que el Bautista no inaugura, pero a la que abre el camino ante la inminencia de su venida.

En el nombre va implícita la misión que el hombre tiene que desempeñar en la vida, es decir su vocación. A veces, ante una conversión radical, se exige un cambio de nombre, que significa un cambio de vida. Es el caso del nombre nuevo, Pedro, que Jesús le da a Simón, el hijo de Juan. También es frecuente que los adultos que acceden al bautismo elijan un nombre nuevo; o los que se consagran a Dios al hacer su profesión religiosa. En un contexto de vida cristiana ha sido tradición dar nombres de santos, que son modelos de auténtica vida cristiana.

La liturgia reserva el término “natividad” sólo para el nacimiento de Jesús, de María y del mismo Juan. De esta forma destaca la extraordinaria cercanía de Juan (desde luego y, sobre todo, de María) con Jesús. En Juan descubrimos algunos rasgos esenciales de la vocación humana y cristiana. En primer lugar, la llamada: desde el seno materno el hombre está llamado a cumplir una misión en la vida. Es importante entender que no se trata de un destino ineludible que esté escrito de antemano; este carácter abierto de la llamada se expresa muy bien en la pregunta que “todo se hacían”: “¿qué va a ser de este niño?” Se trata, pues, de una llamada dirigida a la propia libertad y que el ser humano debe realizar tomando decisiones propias para responder a ella.

En segundo lugar, esta llamada que debe ser libremente respondida nos dice ya que la vida tiene sentido y que ese sentido comparece desde el mismo momento de su concepción. Por tanto, somos responsables no sólo de nuestra propia vida, sino también de la vida de los demás, que nos es confiada cuando ésta no puede todavía valerse por sí misma. Ahora bien, esta proclamación de sentido puede ser impugnada y lo es con mucha frecuencia. Tenemos permanentemente la tentación de reducir nuestra vida a un cúmulo de casualidades, que vacían de sentido nuestra existencia: “En vano me he cansado, en viento y en nada he gastado mis fuerzas”, se lamenta el profeta Isaías. Existen ciertamente experiencias vitales de decepción y frustración que pueden inclinarnos a pensar así. Pero si se considera atentamente, caemos en la cuenta de que la misma decepción y frustración suponen ese sentido, pues hablan de expectativas que, por algún motivo, no han podido realizarse. Cuando alguien proclama que la vida carece de sentido lo hace siempre con un deje de protesta que reconoce implícitamente el sentido que niega. Si la vida careciera de todo sentido, ni siquiera nos daríamos cuenta de ello y no haría falta ni quejarse ni proclamarlo.

Así pues, Juan, desde el seno materno nos habla de un sentido que es vocación (llamada) y misión, y que es, además, servicio. Este es el tercer rasgo esencial que debemos señalar en la vocación humana y que en Juan es especialmente visible. La misión de Juan es la de abrir camino y luego hacerse a un lado, disminuir él, para que crezca Jesús. Realmente, para poder realizar la propia misión en la vida hay que saber que estamos al servicio de algo que es más grande que nosotros y que, por tanto, no es demasiado importante figurar y estar en el centro. Los grandes acontecimientos, igual que los grandes personajes no serían nada si no fuera por una multitud de personas que, sin figurar especialmente, han vivido con fidelidad su propia vocación y han allanado el camino de eso y esos que son más grandes que ellos, pero que sin ellos no serían nada. El mismo Jesús se ha sometido a esta misma ley de la encarnación, de modo que para poder realizar su misión salvadora ha necesitado del cumplimiento fiel de su misión de otras personas que, como Juan, le han preparado el camino.

El filósofo cristiano Emmanuel Mounier expresó esta verdad de manera muy precisa cuando afirmó que “una persona sólo alcanza su plena madurez en el momento en que ha elegido fidelidades que valen más que la vida”. Y es que el hombre no crece ni madura cuando se afirma como centro del mundo y proclama una independencia tan absoluta como imposible, sino cuando, tomando las riendas de su propia vida, se consagra (se somete libremente y no de manera servil) a algo que descubre como más grande que él, pero que lo libera y engrandece. Esta verdad, que vemos tan patente en Juan el Bautista, es todavía más evidente en María, la humilde sierva del Señor, y, por encima de todos, en Jesús, que no vive para sí, sino libremente sometido a la voluntad de su Padre, al servicio del Reino de Dios y al servicio de sus hermanos (cf. Lc 22, 27. 42).

Al contemplar la figura de Juan el Bautista y meditar con él sobre nuestra vocación y el sentido de nuestra vida, podemos comprender que en toda vocación cristiana hay un componente que nos asemeja al Precursor. Jesús sigue viniendo al mundo, acercándose a los hombres, muchos de los cuales no lo conocen, no saben de él. Para que Jesús pueda llegar hasta ellos, siguiendo las leyes de la encarnación, necesita de precursores y mediadores que allanen el camino y preparen su venida. Nosotros mismos, en algún momento de nuestra vida, tuvimos a algún Juan el Bautista que nos introdujo al conocimiento de Cristo. Y cada uno de nosotros, como todo cristiano, estamos llamados a realizar esta misión, cuando, por medio del testimonio de nuestras palabras y nuestras obras, no nos señalamos a nosotros mismos, sino al “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Jn 1, 29, 36). (ciudadredonda)

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