24/10/2025
👉🏼 LA GENUFLEXIÓN
La palabra “genuflexión” proviene del latín “genua flectere”, que significa “doblar las rodillas”.
Consiste en inclinar la rodilla derecha hasta el suelo como signo de respeto y adoración.
Este gesto ya era practicado por los romanos como muestra de reverencia ante las autoridades.
En el Evangelio, quienes reconocían a Cristo como Dios o le pedían un favor se postraban ante Él. Por eso, la genuflexión expresa reverencia, humildad y adoración ante la presencia divina.
A partir del siglo XII, se convirtió en un gesto habitual para manifestar adoración al Señor presente en la Eucaristía, tanto cuando está expuesto como cuando se encuentra reservado en el Sagrario.
También se realiza:
✝️ El Viernes Santo, durante la adoración de la Santa Cruz.
👼 En la Anunciación y en la Navidad, al recitar el Credo, al pronunciar las palabras: “Y se encarnó por obra y gracia del Espíritu Santo.”
📖 Según la liturgia actual, el sacerdote hace genuflexión:
- Al inicio y al final de la celebración (si el Sagrario está en el presbiterio).
- Después de elevar el Pan consagrado y el Cáliz.
- Antes de comulgar (también los concelebrantes).
- Al cerrar el Sagrario si reserva el Santísimo después de la comunión.
Antes existía la genuflexión doble ante el Santísimo expuesto, pero hoy solo se realiza la sencilla, según el Ritual de la Sagrada Comunión y del Culto a la Eucaristía fuera de la Misa.
Que haya disminuido el número de genuflexiones no significa que haya perdido su sentido.
Cada vez que doblamos la rodilla, reconocemos la grandeza de Cristo y nuestra pequeñez ante su presencia real.
“Ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla, en el cielo, en la tierra y en los abismos.” (Filipenses 2,10)
Siervos de la Divina Voluntad y de los Sagrados Corazones
FUENTE: Adaptación de una publicación de Yo soy litúrgico