Iglesia Presbiteriana Gracia Salvadora

Iglesia Presbiteriana Gracia Salvadora una comunidad de adoración y fe Jueves Estudios Bíblicos a las 6PM
Taller Tinoco 1 C. al Norte, 1/2 C. al Este

Te esperamos!

06/10/2025

El domingo antes de las 95 Tesis.

El carrillón sonó desde el campanario. Tiempo de congregarse para la misa. Sin embargo, este no era un domingo normal.

Alguien nos dijo que escucharíamos una homilía. Por lo general, sólo escuchamos homilías en la Cuaresma o Adviento, así como en el día de fiesta del patrón de nuestra iglesia. Pero era el mes de octubre, y no estábamos seguros de por qué escucharíamos una homilía en octubre.

Entonces Jonás, el comerciante de tela, dio una explicación. Los negocios de la semana pasada lo llevaron a la ciudad al otro lado de la colina. Todos sus clientes todavía estaban tambaleándose por lo que habían oído el domingo anterior. Su sacerdote leyó una homilía que sólo podía describirse como un cuento de terror. Describió a parientes mu***os gritando de dolor en el purgatorio. Se puso la mano en la oreja y se inclinó hacia el suelo como si pudiera oír los gemidos. Describió las llamas de una manera tan real que todos los que estaban en los bancos pensaron que sentían cómo aumentaba la temperatura. Un cliente le dijo a Jonás que algunas mujeres se habían desmayado. Después de eso, nadie se atrevió a pronunciar una sola palabra. Todos salieron arrastrando los pies en silencio.

Todo esto pasó el domingo pasado, dijo Jonás. Luego, el lunes, un monje llamado Tetzel se detuvo en la misma ciudad en una carreta imponente. Sonaron trompetas y se desplegaron banderas. Los guardias del propio arzobispo lo rodearon. A la sombra del campanario en medio de la plaza del pueblo, sus asistentes prepararon una mesa. Amontonaron una pila muy alta de pergaminos por un lado y con mucho cuidado colocaron un cofre en el otro. El cofre tenía tres cerraduras. Todo el mundo sabe que si un cofre tiene tres cerraduras es propiedad de tres personas que no se fían la una de la otra.

Entonces Tetzel gritó: «Amigos de esta ciudad, habéis oído cómo vuestros seres queridos sufren en el purgatorio. Habéis oído sus llantos. Las llamas han ascendido y lamido vuestras propias botas».

«¡Qué vergüenza!», prosiguió Tetzel, «os ocupáis de vuestros asuntos. Gastáis vuestro dinero en cada pequeña trivialidad. Y, oh, cómo sufren vuestros seres queridos. Ya es suficiente. Dad un paso adelante. León X, el Pontifex Maximus, Vicario de Cristo en la tierra, ha sido bondadoso y misericordioso con vosotros y ha puesto su sello a esta indulgencia. Ahora venid y cumplid con vuestro deber. Y ahora tenéis una oferta muy especial reservada para vosotros. Por unos pocos florines más podéis libraros del purgatorio. Sí, Dios sea alabado, dad vuestra contribución a la iglesia y el Santo Padre en Roma se encargará de que vosotros y todos vuestros parientes mu***os estén en el Paraíso mismo, sin tener que soportar ni por un momento las purgantes llamas del purgatorio».

Luego agregaba con un cierto ritmo en su voz:
Al sonar la moneda en la cajuela,
El alma del fuego al paraíso vuela.

Ah, dijo Jonás. Había viajado a esta ciudad el martes para vender su tela. Sin embargo, ni a una sola alma le quedaba una moneda. Todos le habían dado su dinero a Tetzel.

Así que sabíamos qué esperar de la homilía en la catedral en nuestra ciudad en este último domingo de octubre de 1517: imágenes vívidas de dolor y agonía, gritos resonando por la catedral, mujeres suspirando. Y sabíamos que el carruaje de Tetzel con su carga de papeles de pergamino y el cofre tres veces cerrado llegaría a la ciudad al día siguiente.

Y efectivamente, escuchamos. Vimos a otros atrapados en las garras del sermón. Todo el asunto era impropio. Dejé de escuchar. Las palabras del Credo Niceno resonaron en mi cabeza: «Propter nos homines et propter nostrum salutem», y nuevamente, «propter nos homines et propter nostrum salutem». «Para nosotros los hombres y para nuestra salvación». A veces en la misa recitábamos este credo. Pero sólo a veces, ciertamente no tan a menudo como el Credo, el Credo de los Apóstoles. Sin embargo, esas palabras se me habían clavado en la cabeza. Yo las esperaba cada vez que repetíamos el credo. ¡Qué esperanza, qué belleza! Este Jesús, verdadero Dios de Dios y verdadero hombre de hombre, vino por nosotros y por nuestra salvación.

Hoy esas palabras han podido más que la voz de este bobo en el púlpito. ¿Por qué a nuestro sacerdote no le gusta esta frase? ¿Por qué no nos habló nada de ella?

He oído que hay un fraile en la ciudad de Wittenberg, el hermano Martín. Se dice que enseña y predica de manera diferente a todos estos otros. Me pregunto qué piensa de esta homilía y de este Tetzel. Me pregunto si piensa en estas palabras, «propter nos homines et propter nostrum salutem». Tal vez él nos ayude.

Stephen J. Nichols es presidente del Reformation Bible College, Director académico de los Ministerios Ligonier, y un profesor asociado en Ligonier. Es autor de muchos libros.

06/10/2025

En el Evangelio de Juan, Jesús explicó Su declaración de que Él es la vid y nosotros los pámpanos: «Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea perfecto» (Jn 15:11).

Este texto señala que el gozo del cristiano no es el gozo natural de la vida humana. Es un gozo sobrenatural porque tiene una fuente sobrenatural. Es la obra de Cristo en nuestro interior. Aunque Jesús habló de Su gozo en nosotros, sigue siendo nuestro gozo una vez que está en nosotros. Él es su fuente y su poder, pero sigue siendo nuestro gozo. R.C. Sproul-Ligonier Ministries.

02/12/2023

Dios, que muchas veces y de varias maneras habló a nuestros antepasados en otras épocas por medio de los profetas, en estos días finales nos ha hablado por medio de su Hijo. A este lo designó heredero de todo y por medio de él hizo el universo.
Hebreos 1: 1-2

Día 10:LA CLARIDAD DE LA ESCRITURA DEUTERONOMIO 6:6-9 «ESTAS PALABRAS QUE YO TE MANDO HOY, ESTARÁN SOBRE TU CORAZÓN. LAS...
22/09/2023

Día 10:

LA CLARIDAD DE LA ESCRITURA

DEUTERONOMIO 6:6-9 «ESTAS PALABRAS QUE YO TE MANDO HOY, ESTARÁN SOBRE TU CORAZÓN. LAS ENSEÑARÁS DILIGENTEMENTE A TUS HIJOS, Y HABLARÁS DE ELLAS CUANDO TE SIENTES EN TU CASA Y CUANDO ANDES POR EL CAMINO, CUANDO TE ACUESTES Y CUANDO TE LEVANTES» (VV. 6-7).

En la época medieval, los comentaristas bíblicos desarrollaron un método complejo para interpretar la Escritura conocido como cuadriga. Según la cuadriga medieval, todos los pasajes bíblicos tenían un sentido cuádruple: uno literal, uno moral, uno alegórico y uno analógico. Conocer el sentido literal o más obvio de un pasaje era algo bueno, pero conocer el elevado sentido moral, alegórico y analógico era aún mejor. Sin embargo, quienes podían alcanzar esos otros sentidos más ocultos de la Escritura eran muy pocos. Esto tendió a oscurecer el sentido y significado de la Biblia para las personas sin educación y produjo toda clase de interpretaciones caprichosas por parte de los más eruditos. Por ejemplo, solo los pensadores más «avanzados» podían ver que el censo registrado en Números en realidad no tenía que ver con el número de los soldados israelitas, sino con los diversos pasos necesarios para que el alma ascendiera a Dios.

Desde luego, no hay nada en la Escritura misma que justifique está forma de abordar la interpretación bíblica. De hecho, si hay algo que la Biblia enseña sobre sí misma, es que su mensaje básico es tan claro que cualquiera, incluso un niño, puede entenderlo. Esta idea se conoce como la claridad o la perspicuidad de la Escritura. Fue una doctrina abrazada por los reformadores protestantes, que se esforzaron por hacer que la iglesia volviera al sentido más claro y literal de la Biblia.

El hecho de que la Biblia es tan clara que incluso un niño puede entenderla está implícito en pasajes como Deuteronomio 6: 6-9. Moisés le ordena al pueblo de Israel que les enseñen a sus hijos los mandamientos revelados por Dios. Eso implica que los niños son capaces de entender y aplicar la Palabra de Dios cuando sus padres se la enseñan. Pero nota que también implica que las madres y los padres comunes son capaces de entender la Escritura lo suficientemente bien como para enseñarla a sus hijos. Esto es especialmente notable, pues la mayoría de las personas a las que Moisés les dijo estas palabras en su contexto original no tenían mucha educación y muchas de ellas ni siquiera sabían leer. Con todo, ninguno de esos factores era un obstáculo que les impidiera entender las Escrituras y enseñarlas a otros.

La claridad de la Escritura no niega que algunos pasajes bíblicos sean difíciles de entender(2 Pedro 3: 15-16). Sí significa que cualquier persona que estudie la Palabra de Dios puede discernir el mensaje básico de la salvación y lo que significa agradar al Señor.

PARA ESTUDIO ADICIONAL
Salmos 119: 130; Proverbios 1: 8-9; Marcos 12: 35-37; 2 Timoteo 3: 14-15

APLICACIÓN:

Muchas personas tratan la Biblia como si fuera un rompecabezas o un código secreto lleno de mensajes ocultos a los que solo pueden acceder unos pocos privilegiados. Sin embargo, no hay nada más lejano a la realidad. Cualquier persona que haga el esfuerzo básico de leer la Escritura en su contexto puede entenderla. Podemos leer y escuchar la Escritura de forma provechosa, pues sabemos que el mensaje de Dios para nosotros es claro.

Ligonier Ministries. El corazón de la Reforma: 90 días de devocionales sobre las cinco solas.

Día 9:La Inerrancia de la Biblia:SALMO 18:30 «EN CUANTO A DIOS, SU CAMINO ES PERFECTO; ACRISOLADA ES LA PALABRA DEL SEÑO...
21/09/2023

Día 9:

La Inerrancia de la Biblia:

SALMO 18:30 «EN CUANTO A DIOS, SU CAMINO ES PERFECTO; ACRISOLADA ES LA PALABRA DEL SEÑOR; ÉL ES ESCUDO A TODOS LOS QUE A ÉL SE ACOGEN».

Ya que la Escritura es la única fuente de revelación especial con que contamos, es la única autoridad infalible y final para la iglesia. Esta es la doctrina de la sola Scriptura, que los reformadores protestantes abrazaron para corregir los errores según los cuales otras autoridades, como la tradición eclesiástica posterior a la Biblia, eran equivalentes a la Escritura como reglas de fe. Como hemos visto, la doctrina de la sola Scriptura es una consecuencia necesaria de pasajes como 2 Timoteo 3:16-17, que afirma que solo la Escritura es «exhalada por Dios» o inspirada divinamente. Además, como Dios es incapaz de errar, todo lo que Él inspira también es incapaz de enseñar error.

Nuestra doctrina de la infalibilidad bíblica, que dice que la Biblia no puede enseñar error, tiene que ver con la capacidad de la Escritura, con lo que puede y no puede hacer. Sin embargo, si la Escritura no puede enseñar falsedad, eso tiene implicaciones en cuanto a lo que la Escritura realmente es. Puesto que la Biblia es incapaz de enseñar error, la Escritura está, en efecto, libre de error. La Palabra de Dios no afirma nada que sea falso, y esta doctrina la conocemos como la doctrina de la inerrancia escritural o bíblica.

La inerrancia escritural es una consecuencia buena y necesaria de la infalibilidad bíblica, pero también se enseña de forma explícita en los escritos bíblicos. Por ejemplo, en el pasaje de hoy encontramos una afirmación sólida de que todas las palabras del Señor son verdaderas (Sal 18:30). Al comentar este texto, Juan Calvino escribe: «La Palabra de Dios es pura y, al igual que la plata bien refinada y purificada de toda su escoria, no tiene ninguna mixtura, fraude ni engaño». Otro pasaje importante que demuestra la inerrancia de la Escritura es Juan 17:17, donde Jesús le dice a Su Padre: «Tu palabra es verdad».

Es importante notar que, cuando hablamos de la inerrancia bíblica, estamos hablando del texto original de la Escritura, no de sus copias manuscritas. No contamos con las copias originales que escribieron los apóstoles y profetas; en cambio, tenemos copias de esos escritos. Como solo los apóstoles y profetas fueron inspirados, solo el texto escrito por ellos es inerrante. Las distintas copias pueden contener, y de hecho contienen, diferencias, palabras adicionales y otras discrepancias entre sí. No obstante, eso no es problema, pues la Biblia está mejor preservada que cualquier otro libro antiguo, y podemos reconstruir el texto original que escribieron los apóstoles y profetas aunque todo lo que tengamos sean muchísimos manuscritos producidos por escribas que copiaron la Biblia.

PARA ESTUDIO ADICIONAL
2 Samuel 7:28; Salmo 12:6; Eclesiastés 12:10; Colosenses 1:5b

APLICACIÓN

No tenemos los manuscritos originales escritos por los apóstoles y profetas, pero podemos determinar cuál era el texto original comparando los diversos manuscritos que sí tenemos. Por lo tanto, podemos tener la confianza de que contamos con una Biblia inerrante en sus idiomas originales. No es necesario que temamos ni que pensemos que la Escritura puede contener errores, así que podemos tener plena confianza en estos escritos. Al hacerlo, estamos confiando en Dios mismo.

Ligonier Ministries. El corazón de la Reforma: 90 días de devocionales sobre las cinco solas.

Día 8: EL PODER Y LA INFALIBILIDAD DE LA ESCRITURA ISAÍAS 55:10-11 «ASÍ SERÁ MI PALABRA QUE SALE DE MI BOCA, NO VOLVERÁ ...
19/09/2023

Día 8:

EL PODER Y LA INFALIBILIDAD DE LA ESCRITURA ISAÍAS 55:10-11 «ASÍ SERÁ MI PALABRA QUE SALE DE MI BOCA, NO VOLVERÁ A MÍ VACÍA SIN HABER REALIZADO LO QUE DESEO, Y LOGRADO EL PROPÓSITO PARA EL CUAL LA ENVIÉ» (V. 11).

Los reformadores protestantes trabajaron para lograr muchas cosas, pero el objetivo por el que tal vez más se esmeraron fue restaurar la confianza de la iglesia en la Escritura. Al enfatizar la inspiración y autoridad única de la Biblia, los reformadores trataron de hacer que la Iglesia occidental se sometiera a la Palabra de Dios después de seguir por muchos años a los que afirmaban tener demasiada autoridad. Reconocieron que los cristianos se ven tentados todo el tiempo a buscar el poder de Dios en cosas como técnicas, reliquias, el Estado y las personalidades individuales. Sin embargo, para el ministerio, el Señor ha investido Su poder en un solo lugar, y ese es Su Palabra.

Isaías 55:10-11 enfatiza el poder con que el Señor ha investido Su revelación. La Palabra que sale de la boca de nuestro Creador —es decir, la Escritura, que es «inspirada por Dios» (2 Ti 3:16-17)— no puede dejar de cumplir los propósitos que el Señor tiene para ella. Cuando Dios envía Su Palabra para que efectúe la salvación de una persona, esa persona no se resistirá de forma definitiva a Su revelación. La Palabra convertirá al hombre, la mujer o el niño al que Dios pretende salvar. Al mismo tiempo, cuando el Señor envía Su Palabra a alguien a quien no ha escogido para salvación, esa revelación redundará en que el corazón endurecido de esa persona se endurecerá aún más. La Palabra de Dios es poderosa y eficaz para revelar el camino de la salvación a las ovejas de Cristo y para esconderlo de los cabritos, los que no han sido elegidos para redención desde antes de la fundación del mundo (Mt 11:25-27).

Así como la Palabra de Dios no puede dejar de cumplir los propósitos para los que fue enviada, tampoco puede dejar de enseñar la verdad. Las Escrituras son infalibles, es decir, incapaces de enseñar el error. Esa es una consecuencia necesaria de la inspiración divina y la omnipotencia de Dios. La Escritura es exhalada por Dios, y como Dios es verdad en Sí mismo (Jesús, quien es Dios encarnado, se identifica como la verdad; Jn 14:6), es incapaz de mentir. «Probada es toda palabra de Dios», nos dice Proverbios 30:5.

Así como la Palabra de Dios no puede dejar de cumplir los propósitos para los que fue enviada, tampoco puede dejar de enseñar la verdad. Las Escrituras son infalibles, es decir, incapaces de enseñar el error. Esa es una consecuencia necesaria de la inspiración divina y la omnipotencia de Dios. La Escritura es exhalada por Dios, y como Dios es verdad en Sí mismo (Jesús, quien es Dios encarnado, se identifica como la verdad; Jn 14:6), es incapaz de mentir. «Probada es toda palabra de Dios», nos dice Proverbios 30:5.

PARA ESTUDIO ADICIONAL
Job 34:12; Salmo 119:25, 107; 1 Corintios 1:18; Hebreos 4:12-13

APLICACIÓN:

Afirmamos el origen humano de la Escritura, pues fue escrita por seres humanos y tiene las marcas de autoría humana. Sin embargo, también afirmamos el origen divino de la Escritura, es decir, que Dios supervisó a los autores del texto bíblico de modo que el producto final no pueda enseñar la falsedad. Si creemos algo distinto, hemos negado la omnipotencia de Dios y no tenemos ninguna razón para confiar en que Él pueda salvarnos.

Ligonier Ministries. El corazón de la Reforma: 90 días de devocionales sobre las cinco solas.

Día 7:JUAN 10:35 «… LA ESCRITURA NO SE PUEDE VIOLAR». Los historiadores suelen describir la doctrina de la Escritura, y ...
15/09/2023

Día 7:
JUAN 10:35 «… LA ESCRITURA NO SE PUEDE VIOLAR».

Los historiadores suelen describir la doctrina de la Escritura, y en particular la doctrina de la autoridad de la Escritura, como la causa formal de la Reforma. En términos filosóficos, una causa formal es una especie de esbozo o plan; es lo que determina la forma o el aspecto de algo. Decir que la autoridad final de la Escritura fue la causa formal de la Reforma es decir que las posturas divergentes sobre la autoridad bíblica de los protestantes y los católicos romanos explican por qué la Reforma tomó la forma que tomó. Como los reformadores creían que la Escritura es la única autoridad infalible para la iglesia (sola Scriptura), también afirmaban que la tradición de la iglesia y los obispos podían ser corregidos por la Escritura cuando la Biblia entraba en conflicto con otras autoridades. Por otro lado, los católicos romanos decían que la tradición de la iglesia y el magisterio (los oficiales docentes de la iglesia) tenían la misma autoridad que la Escritura. Por eso Roma no se dejó corregir en cuestiones como la justificación y la adoración, pues sus posturas sobre esos asuntos estaban determinadas por tradiciones extrabíblicas que, según ellos creían, tenían autoridad divina.

El hecho de que la Escritura está por sobre todas las otras autoridades resulta evidente incluso al leer la Biblia de forma superficial. En primer lugar, el carácter ontológico (relativo al ser o la esencia) único de la Escritura como theopneustos (exhalada por Dios) significa que todas las demás autoridades están en un nivel más bajo por naturaleza. Por definición, Dios es la autoridad más alta que puede haber (He 6:13), así que lo que Él dice es el árbitro final de la verdad. Además, si el único lugar en que tenemos Sus palabras es la Escritura, entonces la Escritura es el tribunal con más autoridad al que podemos apelar. No hay nada más que esté al mismo nivel, pues solo la Escritura es theopneustos (2 Ti 3:16-17).

Además, cuando observamos el ejemplo del propio Cristo, hallamos que Él consideraba que la Escritura tiene autoridad suprema. Por ejemplo, en el pasaje de hoy, Jesús dice que «la Escritura no se puede violar» (Jn 10:35). Podemos dejar de lado otras tradiciones y autoridades (Mt 15:1-9), pero «la doctrina de la Escritura es inviolable» (Juan Calvino).

Decir que la Escritura es la única autoridad infalible y la autoridad final para la iglesia no significa que no haya otras autoridades a las que los creyentes debamos prestar atención. Por ejemplo, Dios inviste de autoridad a Su iglesia como «columna y sostén de la verdad» (1 Ti 3:15). Sin embargo, las otras autoridades son secundarias, y su autoridad es derivada: solo tienen derecho a darnos órdenes cuando lo que enseñan se conforma a la Palabra escrita de Dios.

PARA ESTUDIO ADICIONAL
Deuteronomio 13; 28:15-68; Mateo 5:17-20; Marcos 7:9-13; Hechos 15:1-21

APLICACIÓN

La tradición de la iglesia y las enseñanzas que recibimos en nuestras iglesias locales son vitales para ayudarnos a entender las Escrituras. Sin embargo, en última instancia, esas autoridades, al igual que todas las demás, están sujetas a la Palabra de Dios. Nadie puede exigir que creamos o hagamos algo que sea contrario a la Escritura. Debemos someternos a las autoridades ordenadas por Dios en la iglesia, pero solo en la medida en que enseñen lo que la Escritura enseña.

Ligonier Ministries. El corazón de la Reforma: 90 días de devocionales sobre las cinco solas.

Día 6:LA SUFICIENCIA BÍBLICA 2 TIMOTEO 3:17 «… A FIN DE QUE EL HOMBRE DE DIOS SEA PERFECTO, EQUIPADO PARA TODA BUENA OBR...
12/09/2023

Día 6:

LA SUFICIENCIA BÍBLICA 2 TIMOTEO 3:17 «… A FIN DE QUE EL HOMBRE DE DIOS SEA PERFECTO, EQUIPADO PARA TODA BUENA OBRA».

Estamos considerando la doctrina de la Escritura que afirmaban los reformadores protestantes y que se encapsula en la frase latina sola Scriptura. Según el principio reformado (y bíblico) de la sola Scriptura, la Escritura es la única regla infalible de fe para la iglesia. Como la Palabra de Dios es la única revelación especial theopneustos (exhalada por Dios) que tenemos hoy (2 Ti 3:16), ninguna regla de fe puede suplantar la Escritura. No hay un tribunal superior al que podamos apelar en materia de fe y práctica porque hoy en día, fuera de la Escritura, no hay ningún lugar donde podamos encontrar la voz de Dios con seguridad. El hecho de que la Palabra de Dios sea inspirada no significa que Él la haya dictado o que haya anulado la personalidad, los dones y las preferencias estilísticas de los autores humanos mediante los cuales la Palabra escrita de Dios llegó hasta nosotros. Sí significa que obró en y a través de esos autores, de manera que las palabras de ellos son las palabras de Él.

La sola Scriptura también nos lleva a la doctrina de la suficiencia bíblica. Decir que la Escritura es suficiente equivale a decir que la Biblia contiene todo lo que necesitamos para determinar qué debemos creer y cómo debemos vivir ante Dios. Es necesario que interpretemos la Escritura para entender qué debemos creer y cómo debemos actuar, pero la suficiencia de la Escritura indica que no necesitamos otra fuente de revelación especial para la fe y la vida en adición a la Biblia.

Hay pasajes como 2 Timoteo 3:17 que afirman la suficiencia de la Escritura. Luego de declarar que la Palabra de Dios es «útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia» (v. 16), Pablo explica que la Escritura basta para hacernos «[perfectos, equipados] para toda buena obra». La Escritura en su totalidad es todo lo que necesitamos para estar plenamente preparados para servir al Señor. Las buenas obras son cualquier cosa que agrade a Dios, así que este texto cubre todo el abanico, desde determinar la sana doctrina hasta saber qué acciones el Señor requiere de nosotros como pruebas de nuestra fe en Él (ver Stg 2:14-26). Estar equipados para toda buena obra requiere que entendamos los fundamentos doctrinales de las acciones agradables a Dios y las acciones mismas, lo que se aprecia en el hecho de que las epístolas del Nuevo Testamento suelen pasar de presentar la doctrina que debemos creer a la aplicación práctica y la instrucción moral. Al comentar el pasaje de hoy, Juan Calvino dice que ser perfecto significa ser «alguien en quien no hay nada defectuoso». Para evitar ser defectuosos en la fe y la vida, debemos estudiar la Escritura y poner en práctica sus enseñanzas.

PARA ESTUDIO ADICIONAL
Esdras 7:10; Salmo 73:24; 119:105; 2 Pedro 1:19; Judas 3

APLICACIÓN
Nos vemos tentados a buscar la voluntad de Dios en otros lugares fuera del único en que Él la ha revelado: Su Palabra. Cuando pensamos en la voluntad de Dios para nuestra vida, debemos tener el cuidado de seguir la guía de la Escritura. Esta es suficiente para darnos los principios que necesitamos para agradar a Dios dondequiera que estemos y en lo que sea que estemos llamados a hacer.

Ligonier Ministries. El corazón de la Reforma: 90 días de devocionales sobre las cinco solas.

DÍA 5LA ESCRITURA EXHALADA POR DIOS 2 TIMOTEO 3:16 «TODA ESCRITURA ES INSPIRADA POR DIOS Y ÚTIL PARA ENSEÑAR, PARA REPRE...
09/09/2023

DÍA 5

LA ESCRITURA EXHALADA POR DIOS

2 TIMOTEO 3:16 «TODA ESCRITURA ES INSPIRADA POR DIOS Y ÚTIL PARA ENSEÑAR, PARA REPRENDER, PARA CORREGIR, PARA INSTRUIR EN JUSTICIA».

Los seres humanos hablamos con la boca cuando el aliento se mueve por nuestras cuerdas vocales, haciendo que vibren y produzcan sonidos que nuestros labios, lengua y dientes transforman en letras y palabras. Es necesario exhalar para poder hablar, y entender esta realidad nos ayuda a comprender la idea central de Pablo en el pasaje de hoy. La Escritura, nos dice, es resultado de la exhalación de Dios al hablar. Esta es una forma bastante clara de decir que la Escritura es el habla misma de Dios. Es Su Palabra.

El vocablo griego que se traduce como «inspirada» en 2 Timoteo 3:16 es theopneustos, y los apóstoles solo lo usan para describir la Escritura. En consecuencia, la Escritura tiene el carácter único de ser la voz y las palabras del Señor. Su singularidad es que sirve como revelación especial de Dios, como Su voluntad inspirada y revelada para Su pueblo. Hoy en día, no hay nada más que sea theopneustos, así que no podemos apuntar a nada fuera de la Escritura como Palabra de Dios.

Cuando decimos que la Escritura es theopneustos, estamos aludiendo a su inspiración divina. La Palabra de Dios escrita es idéntica al habla de Dios. Es exactamente lo que Él quiso que tuviéramos como revelación de Su voluntad y del modo de agradarle. Al mismo tiempo, esto no aminora el carácter humano de la Biblia. Dios exhaló Su Palabra, pero lo hizo usando a Sus profetas y apóstoles como instrumentos. Así, por ejemplo, las palabras del libro de Romanos son de Pablo: tienen el estilo y el carácter singular del apóstol. Sin embargo, también son Palabra de Dios, pues fueron dadas por Él. El hecho de que nuestro Señor haya usado a un hombre para darnos el libro de Romanos no hace en ningún sentido que sea inferior al habla misma de Dios. Lo mismo es cierto de todos los libros de la Escritura.

Siguiendo 2 Timoteo 3:16 y otros pasajes, los reformadores protestantes afirmaron la inspiración plenaria y verbal. La inspiración verbal significa que la inspiración atañe incluso a las palabras y no solo al contenido que estas transmiten. Si Jesús pudo apelar al tiempo de un verbo para zanjar una cuestión teológica («YO SOY EL DIOS DE…»; Mt 22:23-33), la inspiración debe incluir las palabras específicas e incluso sus formas específicas.

La inspiración plenaria significa que todas las palabras de la Escritura fueron dadas por Dios, y no solo algunas. No podemos decir que el Señor solo dijo las palabras de la Biblia que tienen que ver con doctrina, pero no las que registran sucesos históricos. No, Dios las dijo todas, usando el estilo característico de cada autor humano para darnos Su Palabra para todo lo que tiene que ver con la vida. Pablo dice que toda la Escritura —todo lo que ha sido recibido como el canon— es la Palabra de Dios, y no solo algunas porciones selectas (2 Ti 3:16).

PARA ESTUDIO ADICIONAL
Éxodo 34:27; Juan 10:35; Hebreos 3:7; 2 Pedro 1:21

APLICACIÓN El proceso de la inspiración bíblica es misterioso, pues no sabemos con exactitud cómo Dios movió a los autores humanos de la Escritura para darnos Su Palabra. Sin embargo, sí sabemos que la Escritura es la Palabra de Dios, así que podemos confiar en que no nos dará nada que no sea la verdad de Dios. Cuando queramos saber la voluntad de Dios para nosotros, debemos volvernos a la Escritura, pues solo allí encontraremos la guía del Señor.

El corazón de la Reforma: 90 días de devocionales sobre las cinco solas. Ligonier Ministries.

Día 4LA REVELACIÓN FINAL DE DIOS HEBREOS 1:1-4 «DIOS, HABIENDO HABLADO HACE MUCHO TIEMPO, EN MUCHAS OCASIONES Y DE MUCHA...
07/09/2023

Día 4
LA REVELACIÓN FINAL DE DIOS HEBREOS 1:1-4 «DIOS, HABIENDO HABLADO HACE MUCHO TIEMPO, EN MUCHAS OCASIONES Y DE MUCHAS MANERAS A LOS PADRES POR LOS PROFETAS, EN ESTOS ÚLTIMOS DÍAS NOS HA HABLADO POR SU HIJO, A QUIEN CONSTITUYÓ HEREDERO DE TODAS LAS COSAS, POR MEDIO DE QUIEN HIZO TAMBIÉN EL UNIVERSO» (VV. 1-2).

Durante la Reforma protestante, la gente estaba buscando recibir palabras de Dios al igual que hoy. Los reformadores, entre ellos Martín Lutero y Juan Calvino, proclamaron que hay un solo lugar donde podemos encontrar revelación especial: las Escrituras del Antiguo y el Nuevo Testamento. Ellos afirmaron la doctrina de la sola Scriptura: la única fuente de revelación especial para la iglesia hoy es la Biblia, por lo que la Biblia es la única autoridad infalible para la iglesia.

Sin embargo, si Dios le ha dado revelación especial a la gente de otras formas, por ejemplo, en sueños (Gn 40), ¿cómo podemos saber hoy en día que la revelación especial no se encuentra en ningún lugar fuera de la Escritura? El pasaje de hoy nos ayuda a responder esa pregunta. Dios realmente le habló a Su pueblo en muchas ocasiones y de muchas maneras. No obstante, «en estos últimos días» —en esta era en que el Señor está cumpliendo Sus promesas— nos ha hablado de forma final y definitiva en Su Hijo (He 1:1-2). Por lo tanto, no buscamos la revelación especial en ningún otro lugar que no sea Cristo.

De todos modos, esto no significa que solo prestemos atención a las palabras concretas que pronunció Cristo durante Su ministerio terrenal. Desde luego, esas palabras están incluidas, es decir, recibimos los evangelios y las demás porciones del Nuevo Testamento que registran lo que el Señor dijo mientras anduvo en la tierra (p. ej., 1 Co 11:23-25) como revelación especial. Pero también recibimos como revelación especial lo que Cristo dijo que era revelación especial, es decir, «la ley de Moisés, los profetas y los salmos» (Lc 24:44). Como veremos a su debido tiempo, esta designación triple concuerda con los treinta y nueve libros del canon del Antiguo Testamento que seguimos los protestantes.
¿Y qué de los libros neotestamentarios que no registran lo que dijo nuestro Señor durante Su ministerio terrenal? También los recibimos como revelación especial debido al carácter único del oficio apostólico. Como solía observar el Dr. R.C. Sproul, en el mundo antiguo, el título apóstol se usaba incluso en el plano secular para designar a las personas con autoridad plena para hablar en nombre de una autoridad superior. Los apóstoles de Jesús eran Sus voceros oficiales y tenían toda Su autoridad, así que sus escritos son palabras de Jesús, tanto como cualquier otra porción de la Escritura.

Solo los apóstoles hablan con una autoridad equivalente a la de Jesús durante la era del nuevo pacto. Hoy en día, no hay apóstoles porque no hay testigos oculares vivos de la resurrección que puedan confirmar a otros apóstoles (Hch 1:12-26; Gá 1:18 – 2:10). De esta manera, la revelación especial terminó con la muerte del último apóstol en el primer siglo.

PARA ESTUDIO ADICIONAL
Éxodo 33:11a; Juan 6:68; 1 Corintios 15:1-11; 1 Juan 1:1-4
APLICACIÓN Hoy en día hay muchas personas que afirman ser apóstoles. Sin embargo, para poder ser apóstol, es necesario haber sido testigo ocular de la resurrección de Jesús o haber sido confirmado como apóstol por otros testigos oculares de la resurrección (Hch 1:12-26; Gá 1:18 – 2:10). Eso es imposible en nuestra época, así que no hay apóstoles vivos que nos den revelación especial. Debemos contentarnos con lo que tenemos: las palabras apostólicas y proféticas de la Escritura. Buscar palabras de Dios más allá de ellas es buscar en vano.

El corazón de la Reforma: 90 días de devocionales sobre las cinco solas, Ligonier Ministries.

Dirección

Taller Tinoco 1 C Al Norte, 1/2 C Al Este
Estelí

Horario de Apertura

Martes 18:00 - 19:45
Jueves 18:00 - 19:45
Viernes 17:00 - 18:45
Domingo 10:30 - 12:00

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Iglesia Presbiteriana Gracia Salvadora publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Compartir