03/04/2026
En la cruz, no vemos una derrota, sino el cumplimiento de un plan eterno. Jesús no fue una víctima de las circunstancias; Él fue el Cordero voluntario. Como dice Isaías 53:5:
"Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados."
¿Qué sucedió realmente en la Cruz?
• Sustitución: Él tomó el lugar que nos correspondía a nosotros.
• Perdón: Cada clavo representaba nuestras faltas, y cada gota de sangre, nuestra limpieza.
• Victoria: Cuando Jesús exclamó "Consumado es", no dijo "estoy acabado", dijo "la deuda ha sido pagada". El velo se rasgó y el camino al Padre quedó abierto para siempre.
Hoy es un buen día para detenernos, dejar a un lado el ruido y decirle: “Gracias, Señor, por amarme cuando no lo merecía. Gracias por tu sacrificio en la cruz”.
Nadie nos ha amado tanto como Jesús.