Capilla San Juan de la Cruz

Capilla San Juan de la Cruz Pagina Catolica en la cual se informarán las distintas actividades de la Capilla San Juan de la Cruz

06/06/2025

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Les esperamos en el rezo del Santo Rosario, confesiones y Santa Misa de la devoción de los primeros sábados al Inmaculad...
05/06/2025

Les esperamos en el rezo del Santo Rosario, confesiones y Santa Misa de la devoción de los primeros sábados al Inmaculado Corazón de María, cómo se los pidió a los pastorcitos en Fátima, Portugal.

Ubicación de la Capilla:

https://maps.app.goo.gl/w8qesXUMHUFgUmi19

02/05/2025
Devoción de los primeros sábados al Inmaculado Corazón de María. Están cordialmente invitados.
02/05/2025

Devoción de los primeros sábados al Inmaculado Corazón de María. Están cordialmente invitados.

14/12/2024

Memoria de San Juan de la Cruz, presbítero de la Orden de los Carmelitas y Doctor de la Iglesia, que, por invitación de Santa Teresa de Jesús, fue el primero de los frailes en sumarse a la reforma de la Orden.
Como atestiguan sus escritos, ascendió a través de la noche oscura del alma a la montaña de Dios, buscando una vida de ocultamiento interior en Cristo y dejándose quemar por la llama del amor de Dios.
El 27 de diciembre de 1726 fue canonizado por Benedicto XIII, quien estableció la fecha litúrgica el 14 de diciembre.

Señor, Dios nuestro, que hiciste a tu presbítero San Juan de la Cruz modelo perfecto de negación de sí mismo y de amor a la cruz; ayúdanos a imitar su vida en la tierra para llegara g***rde tu gloria en el cielo. Amén.

07/12/2024

NOVENA A NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE (DÍA PRIMERO – 3 DE DICIEMBRE)
Novena escrita por el Padre Gabino Chávez, con Imprimátur otorgado por el Obispado de León (Guanajuato) el 18 de Marzo de 1895, que concedió 40 días de Indulgencia por cada día de la Novena; y Mons. Ignacio Arcigas, Arzobispo de Michoacán, otorgó por esta Novena 80 días de Indulgencia.

NOVENA EN HONOR A NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE

Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

℟. Y mi boca anunciará tu alabanza
℣. Dios mío, entiende en mi ayuda.
℟. Apresúrate, Señor, en socorrerme.
Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, y ahora, y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

ACTO DE CONTRICIÓN
¡Oh Señor y Dios mío!, que has hecho notoria tu salud, haciendo que por todo el universo se dé a conocer la Redención y se predique la santa Fe en la cual nosotros tuvimos la dicha de nacer, y que has revelado en presencia de todas las naciones, y delante de los ciegos gentiles la gloria del Redentor, mira, Señor, cuán ingratos hemos sido a este grande beneficio que a nosotros por medio de la Virgen María nos concediste, cuando se dignó bajar a nuestro suelo a apresurar la conversión de estos pueblos infieles, ablandando sus corazones y docilitándolos para que recibiesen la luz de la Fe, con los inmensos bienes que a las almas comunica; yo te ruego, Señor, que perdonando mi desagradecimiento y todos mis pecados, hagas también notoria para mí tu salud, convirtiéndome de veras a tu amor y servicio, y la hagas notoria en mí a los otros, para que ayude con mis buenos ejemplos a que mi Salvador sea de todos amado y conocido; te pido que reveles la gloria del Redentor con la conversión de los pecadores delante de las almas mundanas que, abandonando las prácticas piadosas y apartadas de los sacramentos, parecen verdaderos gentiles, sepultados en las sombras de la muerte y del pecado. Haz nacer, Señor, para ellos y para mí, que te lo ruego, la luz indeficiente, que recorriendo el profundo abismo de mi corazón, y posándose sobre las olas agitadas del mar de mis pasiones, en mí habite, y en mí radique para pertenecer de este modo a los escogidos que son heredad tuya. Así sea.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
¡Virgen de Guadalupe, amada Madre mía! ¡Qué dulce es para un hijo el poder cantar con toda confianza la gloria y la hermosura de su Madre! ¡Cuánto se goza al poder aplicarte con la Iglesia las grandiosas palabras que de la Sabiduría eterna están escritas! Sí, Señora y Reina de lo criado: desde el nacimiento del sol hasta el ocaso, tu nombre, así como el de tu Unigénito, es grande en las naciones. El suyo es infinitamente grande, como que es nuestro Dios, nuestro Padre y Redentor, cuyo nombre es sobre todo nombre; mas el tuyo es inmensamente grande, pues eres su verdadera Madre, como a Juan Diego le dijiste, y eres la Reina del mundo, y el encanto de la tierra y la alegría de los cielos. Tú habitabas con Jesús tu Hijo en las más encumbradas alturas, y tu trono estaba colocado sobre una columna de luciente nube, cuando te dignaste ser encontrada por los que no te buscaban, porque ap***s te conocían, y no habían experimentado la dulzura de tu bondad, ni la ternura maternal de tu amor, ni la grandeza de tu misericordia. Aún no te interrogaban como hijos a su madre, que les enseñe y les instruya; aún no se dirigían a la Madre de la luz y del conocimiento, preguntándole por el camino que habían de seguir, y por las verdades y máximas que debían practicar, y ya tuviste la dignación de aparecerles en persona de uno de sus hijos, y aparecerles, no en enigma ni escondida, sino llena de luz, y a las claras, dejando ver tu virginal semblante, y respirar tu celestial aroma, y escuchar tu dulce y arrebatadora voz. Sí, Madre mía, allí te vió el amado Juan, tan graciosa como la paloma que sube de los ríos de las aguas, cuyo olor inestimable impregnaba sus vestiduras. Allí te vió la última vez, cuando a manera de días primaverales, las flores de los rosales y los lirios de los valles te cercaban, pues tu planta los había hecho brotar de repente en el monte desierto. Y si a los hombres que aún no te interrogaban, tan dulce y tan hermosa apareciste, también con tu presencia en nuestro suelo respondes a los Ángeles que tres veces admirados preguntan: «¿Quién es esta que va subiendo como la aurora al despuntar?»... ¡Eres tú, oh hija de Sion, toda hermosa y toda suave; como la luna, hermosa; como el sol, escogida! «¿Quién es esta que cual varilla de humo aromático de mirra y de incienso, va subiendo por el monte desierto?». ¡Es la hermosísima paloma, la amiga y esposa del Dios eterno! «¿Quién es esta que como el sol se adelanta, y viene con la belleza de la Jerusalén celeste, de dónde ha salido para visitar a los hombres?». ¡Es la que vieron las hijas de Sion y feliz la llamaron las almas de nobleza real, y la colmaron de alabanzas! ¡Oh Reina y Madre mía! Hoy todos los términos de esta tierra, han visto la salud de nuestro Dios; todos los confines de nuestra República han resonado con tus glorias, tus hijos han entonado tus alabanzas, te han agradecido en el alma tus finezas; en peregrinaciones han entrado a tu tabernáculo, y han adorado al Señor en el lugar donde tus plantas se posaron. Y yo también con todos tus hijos te visito, Madre mía; yo te alabo, yo proclamo tus glorias, yo agradezco con todo mi corazon tus favores, y te pido me concedas el mayor de todos ellos, que es el ir a conocerte y a amarte, y a alabarte, y contigo a g***r de Dios en los cielos. Amén.

Antífona: Tabernáculo de Dios es María, colocado en medio de su Ciudad, y no será conmovido. Ave María. ℣. Virgen de Guadalupe. ℟. Ruega por nosotros.

Antífona: Tú has salido para la salud de tu pueblo; para su salud has salido con Jesucristo tu Hijo. Ave María. ℣. Virgen de Guadalupe. ℟. Ruega por nosotros.

Antífona: Gloriosas cosas de ti han sido dichas, oh Ciudad de Dios: el Señor te ha fundado sobre las santas montañas. Ave María. ℣. Virgen de Guadalupe. ℟. Ruega por nosotros.

Antífona: Una gran señal apareció en el cielo: era una mujer cubierta por el sol, y la luna debajo de sus pies. Ave María. ℣. Virgen de Guadalupe. ℟. Ruega por nosotros.

Antífona: El pueblo que caminaba en tinieblas, vio una gran luz; para los que habitaban en la región de la sombra de la muerte, la luz les ha nacido. Ave María. ℣. Virgen de Guadalupe. ℟. Ruega por nosotros.

Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, y ahora, y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

℣. Madre mía, a ti de lejos vendrán tus hijos.
℟. Y de tu lado se alzarán tus hijas.

DÍA PRIMERO - 3 DE DICIEMBRE
ORACIÓN PARA EL DÍA PRIMERO
En tus labios, Madre mía de Guadalupe, ha puesto la Iglesia las mismas palabras, que en otro tiempo dijo el Señor, cuando se le erigió aquel magnífico templo por el rey Salomón: «Yo escogí y santifiqué este lugar, para que allí esté mi nombre y permanezcan mi corazón y mis ojos todos los días». ¡Qué tres dones tan señalados! ¡Qué tres prendas tan dulces y preciosas! ¡Tu nombre, tu corazón y tus ojos! ¡Tu nombre, de Guadalupe; tu corazón de Reina, y tus ojos de Madre! Déjame, ¡oh Reina y Madre!, valorizar estas prendas que nos diste; déjame meditar sus excelencias y su precio. Tú escogiste y santificaste el sitio de tus apariciones; benignamente lo escogiste entre todos los sitios de la tierra para colmarlo de favores de gracias; lo escogiste porque lo quisiste; lo escogiste porque lo amaste; lo escogiste por una predilección inaudita e inmerecida. Y porque lo escogiste lo santificaste: lo santificaste con tu celestial y santa presencia, con tus benignas y varias visitas, como santificaste las montañas de Judá con tu visita a Santa Isabel; lo santificaste, mandando erigir allí un Santuario y haciendo para él dulcísimas promesas; lo escogiste y santificaste, para que allí estuviera tu nombre, no sólo el nombre glorioso y bendito de María, Madre de Dios, sino el nombre querido de Guadalupe, la nacida entre las peñas, porque quiere nacer siempre por su amor y devoción en la dureza de nuestros corazones; la que ahuyenta a los que nos devoran, pues ahuyentó entonces a los demonios y a los ídolos, y ha seguido ahuyentando todos los males que devoran nuestro cuerpo, las pestes que devoran nuestra vida, las inundaciones que devoran nuestras ciudades, y los enemigos aún más terribles que se revuelven como leones rugientes pretendiendo devorarnos. Escogiste y santificaste ese lugar para que permanezca en él tu corazón de Reina clementísima, tu corazón que se inclina a perdonar a los reos, a acoger a los pecadores, a ayudar a los miserables, a socorrer a los pobres, a consolar a los afligidos, a auxiliar a los cristianos; tu corazón, que después del de Jesús, es el más tierno, el más benigno, el más compasivo y el más generoso de los corazones. Escogiste el lugar y lo santificaste, para que permanezcan allí, junto con tu corazón, también tus ojos. ¡Oh, ojos dulces de Paloma sin mancha! ¡Oh, ojos sencillos y puros que con sus miradas hicieron volar al Esposo, como dice el divino Cantar! ¡Oh, ojos dulcísimos y misericordiosos! ¿Conque aquí nos los dejaste, Madre mía? ¿Conque en tu imagen los tenemos, y misteriosamente bajos, no mirando como en Lourdes el azul de los cielos, sino inclinados a nuestro pobre suelo, para mirar y penetrar las necesidades y p***s de tus hijos? ¡Oh, ojos de Madre y de Reina! Ojos de Madre para compadecernos, y ojos de Reina para ayudarnos; ojos de Madre para mirarnos con ternura inefable; y ojos de Reina para socorrernos con generosidad indecible! ¡Oh Madre mía de Guadalupe! Aquí cumples todos los días con nosotros lo que te piden tus hijos por toda la redondez de la tierra cuando te cantan: «vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos». Vueltos los tienes. Señora, en tu imagen hacia nosotros, siempre mirándonos, amándonos y compadeciéndonos. Danos, Virgen Santísima, danos de nuevo ahora tu nombre, para que luchando contra los enemigos conservemos nuestra fe tan combatida; danos tu real corazón para que levante nuestra esperanza, haciéndonos confiar en tus larguezas; danos tus ojos dulces, hermosos, puros, compasivos y tiernos para que ellos nos enciendan, pues son antorchas de amor santo y divino, en las llamas de la caridad, a fin de que logremos amar ardientemente a Jesucristo, y después de este destierro, mostrándonoslo tú, g***rlo por los siglos de los siglos. Amén.

GOZOS GUADALUPANOS

Virgen y Madre mía
De Guadalupe,
¡Deja que tus encantos
Mi alma disfrute!

Cuando me acuerdo, ¡oh Madre!
De tu visita,
Y que al suelo bajaste
Por darme vida,
De gratitud mi pecho
Luego se colma,
Pues serme, prometiste,
Madre amorosa.
Virgen y Madre mía
De Guadalupe,
¡Deja que tus encantos
Mi alma disfrute!

Al dichoso Juan Diego
Le tengo envidia,
Pues como él no te escucho
Madre querida;
Pero miro tu imagen;
Y al contemplarla,
¡Es tan dulce y tan bella
Que arroba mi alma!
Virgen y Madre mía
De Guadalupe,
¡Deja que tus encantos
Mi alma disfrute!

Tus ojos de paloma
A mí inclinados,
Me anuncian el remedio
De mis trabajos:
Pues misericordiosos
Son con tus hijos,
Ellos a Dios, airado,
Me harán propicio.
Virgen y Madre mía
De Guadalupe,
¡Deja que tus encantos
Mi alma disfrute!

Mil veces en mis tristes
Y amargas p***s,
En nadie hallo consuelo;
Tú me consuelas.
Sólo el verte me alivia,
Y vengo a verte,
Y salgo consolado
Siempre, sí, ¡siempre!
Virgen y Madre mía
De Guadalupe,
¡Deja que tus encantos
Mi alma disfrute!

¡No sé qué hallo en tu imagen
Que me regala!
Fijo en ella mis ojos
Y veo tu cara,
Y hallo dulcedumbre
Que guardo dentro,
Y deseo aún más el verte
Y a verte vuelvo.
Virgen y Madre mía
De Guadalupe,
¡Deja que tus encantos
Mi alma disfrute!

Juntas tus lindas manos
Orando al cielo,
Contigo a orar me invitan
Con tierno ruego;
Y tus plantas, posadas
Sobre el querube,
Me guían al cielo, ¡oh Virgen
De Guadalupe!
Virgen y Madre mía
De Guadalupe,
¡Deja que tus encantos
Mi alma disfrute!

El sol, para vestirte,
Sus rayos manda,
Y la luna te sirve
De humilde peana,
Y el querubín alado,
Tu manto coge,
Y a tus plantas disfruta
De inmenso goce.
Virgen y Madre mía
De Guadalupe,
¡Deja que tus encantos
Mi alma disfrute!

Las estrellas que ocupan
El vasto espacio,
Cual otro cielo adornan
Tu regio manto;
Haz que así tus virtudes
¡Oh dulce Reina!
Iluminen de mi alma
Las tres potencias.
Virgen y Madre mía
De Guadalupe,
¡Deja que tus encantos
Mi alma disfrute!

Virgen de Guadalupe,
Reina y Señora,
Recibe de mi canto
La última estrofa;
¡Adiós, mi amada madre,
Dueña de mi alma,
Mi corazón te dejo,
Tenlo a tus plantas!
Virgen y Madre mía
De Guadalupe,
¡Deja que tus encantos
Mi alma disfrute!

ORACIÓN
Oh Dios, que habiéndonos colocado bajo el patrocinio singular de la beatísima Virgen María, nos has querido colmar de continuos beneficios, concede a los que humildemente te suplicamos, que los que hoy nos regocijamos en la tierra con su memoria, algún día nos gocemos con su presencia allá en los cielos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
℣. Señor, abrirás mis labios.

26/11/2024

Están cordialmente invitados.

16/10/2024

🥳QUIEN VA AL SACERDOCIO TIENE QUE ESTAR CLARO QUE...

No se va a casar, que no va a tener pareja, ni hijos, ni esposa... que su futuro está en celebrar la Misa, confesar, dar dirección espiritual, llevar la unción de los enfermos todos los días... debe saber que lo pueden cambiar de parroquia o comunidad cada 5 años, que no debe manejar el dinero que recibe para uso personal.

La familia del sacerdote son el "Staff", el equipo de trabajo, el consejo pastoral, todos los fieles.

Cuando ustedes vayan a dar dinero a un sacerdote aclaren, esto es para la parroquia o esto es para usted.

Recuerden que ellos también tienen gastos personales, que tienen que comprar su comida, su ropa, poner gasolina al carro, ayudar económicamente a los necesitados... Nada de esto viene del dinero de la colecta.

Créanme, ellos ahorran centavo a centavo para ir de paseo en sus vacaciones.

No permitas que nadie te venga a hablar mal de tu Párroco o de algún sacerdote conocido, porque ellos están lejos de su familia, están prácticamente solos, y muchas veces sólo ustedes son su familia, tienen que cuidarlos, estar atentos a ellos, si comen, su tiempo de descanso, si necesitan alguien que alguien les dé una mano, les acompañe en sus noches oscuras.

Acuérdate de su cumpleaños. Los hombres de la parroquia sean amigos de los sacerdotes, sean un hombro fuerte; las mujeres ofrezcan igualmente su ayuda como lo hacían las mujeres que acompañaban a Jesús en la misión (Lucas 8, 1ss).

¿Te has preguntando si está triste o desvelado, si está sufriendo alguna calumnia de uno de "feligreses" y está triste por ello, si necesita llamar a alguien a las 3am por una emergencia o que le acompañe a visitar a alguien que se está muriendo a esa hora y tiene miedo ir solo? Hay muchos sacerdotes que tienen que ir solos a barrios peligrosos a dar la extrema unción y salir de allí corriendo por la delincuencia.

¿Has pensado si tu Párroco le entra alguien a la parroquia a robar o tiene una emergencia médica, tiene fiebre, o un dolor de estómago... quién está pendiente de él?

Se ha visto a sacerdotes celebrando Misa volados en fiebre; te invito a que reflexiones, que pienses en esto... ¿a quién le importa estas cosas?

Los sacerdotes son nuestros nuestros papás-padres, a los que le pedimos consejo, pero a ellos también les podemos dar un consejo para que vivan más fielmente su vida de consagrados; y si está haciendo algo mal decírselo personalmente y con mucha caridad. ¡Ay de aquél que ande murmurando a espaldas de cualquier sacerdote o hermano de la comunidad!

Recuerden que el sacerdote no es un "esposo" perfecto, él, como hombre, también tiene días buenos y malos. Así que espántenle a las enamoradas, si alguna muchacha les comenta a ustedes: ay qué lindo el padre, qué lástima que sea cura, qué desperdicio, o cosas por el estilo, regáñenla y duro, no le sigan el juego, y ay de la que planee una estrategia para que renuncie al sacerdocio para casarse con él.

Cuiden a sus sacerdotes y oren por ellos, la mamá y el papá de ellos se lo agradecerán siempre.

Nuestra Señora de la Merced. Ruega por nosotros.
25/09/2024

Nuestra Señora de la Merced. Ruega por nosotros.

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