27/07/2026
Oración de la mañana
En el nombre del Padre, y del Hijo, ✠ y del Espíritu Santo. Amén.
Señor Dios omnipotente y eterno, al comenzar este nuevo día me postro con profunda reverencia ante tu divina Majestad para adorarte, bendecirte y darte gracias por el don de la vida y por la misericordia con que has velado sobre mí durante la noche. Creo firmemente en Ti, espero en tu infinita bondad y te amo con todo mi corazón, porque eres mi único Señor, mi sumo Bien y mi eterna felicidad.
Te ofrezco, Padre celestial, mi alma y mi cuerpo, mi memoria, entendimiento y voluntad; mis pensamientos, palabras, obras, trabajos, alegrías y sufrimientos. Uno esta humilde ofrenda al Santo Sacrificio de la Misa que hoy se celebra en toda la Iglesia, para mayor gloria de tu santo Nombre, reparación de mis pecados, conversión de los pecadores, alivio de las benditas almas del Purgatorio y santificación de tu pueblo fiel.
Señor Jesucristo, en el santo Evangelio de este día comparas el Reino de los Cielos con un grano de mostaza y con la levadura que transforma toda la masa. Haz que la gracia recibida en mi Bautismo y fortalecida por los santos sacramentos crezca continuamente en mi alma hasta hacerme semejante a Ti. No permitas que desprecie las pequeñas ocasiones de practicar la virtud, pues sé que una vida santa se edifica mediante la fidelidad constante en las cosas pequeñas.
Concede que toda palabra buena, toda mortificación aceptada por amor, toda obra de caridad y toda oración hecha con fe sean como esa levadura escondida que transforme poco a poco mi corazón. Que nunca me desanime por mis debilidades, sino que confíe plenamente en la fuerza de tu gracia, que obra silenciosamente en las almas humildes.
Haz que durante esta jornada busque siempre tu mayor gloria, evitando todo pecado, aun el más pequeño deliberado. Que mi conversación sea edificante, mi trabajo diligente y mi trato con el prójimo refleje la mansedumbre y la caridad de tu Sagrado Corazón.
Santísima Virgen María, Virgen fiel y Madre de la divina gracia, haz crecer en mí la vida sobrenatural que recibí de Dios.
San José, modelo de vida oculta y de trabajo silencioso, enséñame a santificar los deberes ordinarios de cada día.
Ángel de mi guarda, acompáñame durante esta jornada y no permitas que me aparte jamás del camino de la salvación.
Amén.