07/08/2020
Devocional EBENEZER.
*Cuando la duda me hace preguntar a Dios.*
¿No eres tú desde el principio, oh Jehová, Dios mío, Santo mío? No moriremos. Oh Jehová, para juicio lo pusiste; y tú, oh Roca, lo fundaste para castigar” Habacuc 1:12
Habacuc se da cuenta que su conocimiento de Dios es el mejor medicamento contra la desesperación. Está afligido tanto por el silencio de Dios como por su voz, y en este túnel sin salida, lo que le trae esperanza en medio de su desesperación es su conocimiento ```de un Dios eterno, personal, auto-existente, soberano y fiel.```
Es por eso, que el no guarda para sí su dolor, ni amordaza la voz de su propia conciencia. Él abre su alma y revela todo lo que está en su pensamiento.
El desahogo ha sido para él una terapia liberadora. Y en este sentido debemos diferenciar entre *“dudar” e “incredulidad”.*
*La duda:* dirige sus preguntas a Dios, discute con él, pero no abandona a Dios.
*La incredulidad:* es una forma de rebelión contra Dios, y lo abandona cuando no obtiene las respuestas que espera.
La experiencia de Habacuc fue la primera, y la de usted ¿cuál es?
Si es duda nos veremos de contínuo en su casa de oración esperando una respuesta aún que tardaré y si no, usted o yo nos justificaremos o acusaremos algún amigo, hermano en la fe, familiar e incluso a Dios, para tratar de ocultar nuestra rebeldía ante Dios.
Por esto, la oración ha sido la manera más adecuada de buscar respuestas para nuestra aflicción. La oración es una herramienta gloriosa de intimidad con Dios, donde podemos abrir el corazón y decir lo que sentimos, es un instrumento de alivio para nuestra alma en los momentos de turbulencia, y la posibilidad real del florecimiento de la esperanza en nuestra vida. Amén.
Pr. Jacinto Hernández.