26/09/2026
Suelta lo viejo obsoleto, para recibir lo nuevo de Dios.
2Corintios 5:17.
A veces no es fácil avanzar porque seguimos cargando conversaciones, heridas, culpas o hábitos que pertenecen a una etapa que ya terminó, soltar no significa negar lo vivido ni fingir que nada dolió; significa reconocer que no todo lo que formó parte del pasado tiene que ocupar el mismo lugar en el presente.
Pero dejar atrás lo viejo no ocurre simplemente por desearlo. Puede implicar arrepentimiento, perdón, cambios de hábitos, límites saludables y aprender de aquello que alguna vez nos lastimó.
Isaías 43:18-19 también invita a no quedar atrapados mirando únicamente lo que ya pasó: “No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva, esto no significa borrar nuestros recuerdos ni olvidar las lecciones. Significa permitir que el pasado tenga un lugar correcto: como experiencia que enseña, no necesariamente como una carga que gobierna cada decisión.
A veces, para recibir algo nuevo, primero necesitamos reconocer qué cosas ya no debemos seguir alimentando, el crecimiento espiritual también implica aprender a cerrar etapas con sabiduría, aceptar procesos y confiar en que nuestra historia no queda definida únicamente por nuestros errores.
Dejar ir lo viejo puede ser un proceso lento, pero cada paso hacia la libertad interior puede abrir espacio para una vida marcada por mayor paz, madurez y propósito, buenas noches Dios les bendiga.