04/08/2026
Un bellísimo testimonio sobre la gratitud de las almas del Purgatorio
El Padre Berlioux, autor de un hermoso libro sobre las almas del Purgatorio, narra un conmovedor testimonio acerca de la ayuda que estas almas ofrecen a quienes las socorren con oraciones y sufragios:
««Se cuenta que una persona, profundamente devota de las almas del Purgatorio, había consagrado toda su vida a ofrecer sufragios por ellas.
Cuando llegó la hora de su muerte, fue asaltada con furor por el demonio, que veía cómo estaba a punto de perderla. Parecía que el abismo entero, confederado contra ella, la rodeaba con todas sus huestes infernales.
La moribunda luchaba desde hacía largo tiempo en medio de una angustiosa agonía, cuando, de repente, vio entrar en su habitación una multitud de personajes desconocidos, pero resplandecientes de belleza. Con su sola presencia pusieron en fuga al demonio y, acercándose a su lecho, le dirigieron palabras de aliento y de consuelo verdaderamente celestiales.
Entonces, llena de alegría y dando un profundo suspiro, exclamó:
“¿Quiénes son ustedes? ¿Quiénes son los que me hacen tanto bien?”
Aquellos bienaventurados respondieron:
“Nosotros somos habitantes del Cielo, almas que, gracias a tus oraciones y sacrificios, alcanzamos la felicidad eterna. En agradecimiento, hemos venido a ayudarte para que cruces el umbral de la eternidad, seas librada de toda angustia y entres en las alegrías de la Ciudad Santa.”
Al escuchar estas palabras, una sonrisa iluminó el rostro de la moribunda. Cerró los ojos y se durmió en la paz del Señor. Su alma, pura como una paloma, se presentó ante el Señor de los señores, encontrando como protectores e intercesores a aquellas almas que había ayudado a liberar. Y, reconocida digna de la gloria, entró triunfante en el Cielo entre los aplausos y las bendiciones de quienes habían sido beneficiados por su caridad.»»
¡Ojalá también nosotros podamos alcanzar un día una gracia semejante!
Este testimonio nos recuerda que las almas del Purgatorio son profundamente agradecidas. Nunca olvidan a quienes oran por ellas y, una vez admitidas en la gloria del Cielo, interceden por sus bienhechores, obteniéndoles abundantes gracias según la voluntad de Dios.
Como han aconsejado muchos personajes venerables, hagamos la experiencia de rezar y ofrecer sacrificios por las almas del Purgatorio. Ellas conocen nuestras necesidades y, agradecidas por nuestra caridad, ruegan por nosotros ante el Señor.