02/06/2026
SANTO DEL DÍA
San Justino, Mártir (103-164)
Justin nació en la ciudad de Flavia Nápoles, en Samaria, Palestina, en el año 103, principios del siglo II, cuando el cristianismo todavía se estructuraba como una religión católica. Era de origen latino y su padre era Prisco.
Se educó y se graduó en las mejores escuelas de su tiempo, estudiando filosofía y especializándose en teorías de Platón. Tenía el alma de un ermitaño y una civilización abandonada para vivir en soledad. Dice la tradición que fue durante esta etapa de aislamiento que recibiste la visita de un anciano misterioso, quien le habló del Evangelio, las profecías y su realización de la Pasión de Jesús, sacudiendo sus convicciones y luego desapareciendo misteriosamente.
Años después, siguió una sangrienta persecución de cristianos, habló con otros y terminó convirtiéndose, a pesar de que era consciente de las sanciones y ejecuciones impuestas a los seguidores del cristianismo. Fue bautizado en el año 130 en la ciudad de Éfeso, instantáneamente cuando reemplazó la filosofía de Platón con la verdad de Cristo, convirtiéndose históricamente en los primeros padres de la Iglesia en suceder a los primeros Padres apostólicos.
Al año siguiente estuvo en Roma, donde participó en discusiones filosóficas, llevándolos a la visión del Evangelio. Mucho cultismo, así evangelizaba entre los abogados, porque ese era el mundo donde transitaba mejor. Era un filósofo misionero, que además de hablar también escribió. Dejó muchos libros importantes, cuyas enseñanzas influyeron y siguen presentes en la escuela dominical y en la doctrina dogmática de la Iglesia. Aunque sólo tres de sus disculpas han llegado a nuestro momento, el más famoso de ellos es el Diálogo con Trifón. Sus registros han abierto camino a la controversia antijudía en la literatura cristiana, además de proporcionarnos información importante sobre los ritos y la administración de los sacramentos en la Iglesia temprana.
Exitoso en todas las discusiones filosóficas, logró convertir a muchas personas influyentes, y así ganando muchos enemigos también. Especialmente la ira de los filósofos paganos Trifón y Media Luna. Este último, después de ser humillado por los argumentos de Justino, prometió venganza y lo denunció como cristiano al emperador Marco Aurelio. Justin fue llevado a juicio y, como no se inclinó ante las amenazas, terminó azotado y decapitado con otros compañeros, quienes como testificó de su fe en Cristo en 164, en Roma, Italia.