02/09/2026
Novena en preparación a la Natividad de la Virgen María.
ORACIÓN INICIAL
¡Oh María Santísima! elegida y destinada desde la eternidad por la augustísima Trinidad para Madre del unigénito Hijo del Padre, anunciada por los Profetas, esperada de los Patriarcas, y deseada de todas las gentes; sagrario y templo vivo del Espíritu Santo, sol sin mancha, porque fuistes concebida sin mancha de pecado original, Señora del cielo y de la tierra, Reina de los Ángeles; nosotros humildemente postrados te veneramos, y nos alegramos de la solemne conmemoración anual de tu felicísimo Nacimiento; y de lo mas íntimo de nuestro corazón te suplicamos que te dignes benigna venir a nacer espiritualmente en nuestras almas, para que cautivadas estas, por tu amabilidad y dulzura, vivan siempre unidas a tu dulcísimo, amabilísimo e Inmaculado Corazón.
SE HACE LO CORRESPONDIENTE AL PROPIO DEL DIA.
DIA TERCERO
-MARIA, LLENA DE GRACIA DESDE SU CONCEPCIÓN-
Citas Bíblicas.
“Toda hermosa eres, ninguna mancha se mira en ti” (Ct. 4, 7-8.12)
“Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo”. (Lc. 1,28)
Patrística:
“Acerca de la concepción de la gloriosa Virgen María, Madre de Dios, y sobre el principio de su santificación se han
movido hasta el presente en diversas partes reñidas contiendas. Nosotros, miradas con diligencia las autoridades y razones que muchos años ha por parte de ambas opiniones se han alegrado en relaciones públicas ante este santo sínodo, después de haberlas ponderado con madura consideración, definimos y declaramos que aquella doctrina que tiene que la gloriosa Virgen María, asistida de la gracia sin guiar proveniente y obrante del divino Numen, nunca estuvo actualmente sujeta al pecado original, sino que siempre fue inmune de toda culpa original y actual, santa e
Inmaculada, se ha de aprobar por todos los católicos y seguir y abrazar como piadosa y conforme al culto eclesiástico, a la fe católica y a la recta razón y a la Sagrada Escritura; y que a ninguno es lícito predicar o enseñar lo contrario”. (SS. Eugenio IV, en el Concilio de Basilea 1439).
Consideración:
María fue concebida sin la culpa original, su alma fue huerto cerrado al ponzoñoso hálito del pecado, fuente sellada,
cristalina y pura, divino paraíso, tálamo inmaculado del Hombre Dios.
En el momento de ser concebida eras y la amada de Dios por excelencia. ¿Cuánto deberás serlo de los hombres? La Niña Inmaculada, en el momento de su Concepción, fue enriquecida por Dios con toda la abundancia de los divinos favores y desde aquel momento feliz ya pudo ser llamada .
Dame, Niña mía, los tesoros de las gracias del Señor. Porque María fue Inmaculada, hizo que en su limpio seno se abrazara la misericordia y la verdad, y que la justicia y la paz se besaran con ósculo de amor. Inmaculada Infantita, haz que Jesús viva siempre en mi corazón y que su gracia no se aparte de mí.
(Tiempo de silencio para interiorización y compromiso
personal)
ACLAMACIÓN
Esta Niña celestial
De los cielos escogida,
Es la Reina concebida
Sin la culpa original.
(Pídase por intercesión de la Inmaculada Niña, la gracia que se desee alcanzar).
Oración final del dia tercero:
Oh Padre de bondad que quisiste que la Inmaculada Niña fuera llena de gracia desde el momento de su Concepción, concédenos la luz necesaria para conocerla y amarla y conducidos por Ella llegar a Ti que eres la Misericordia y la Verdad, la Justicia y la Paz. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
ORACIÓN FINAL
¡Oh graciosísima Niña! que con tu feliz nacimiento haz consolado al mundo, alegrado al cielo y aterrado al in****no; haz dado ayuda a los caídos, consuelo a los tristes, salud a los enfermos y alegría a todos; te suplicamos con los mas fervorosos afectos que renazcamos espiritualmente con tu santo amor en nuestras almas; renueva nuestro espíritu para que te sirvamos, encended de nuevo nuestro corazón para que te amemos; y haz florecer en nosotros aquellas virtudes con las que podamos hacernos siempre mas agradables a tus benignísimos ojos. ¡Oh María! Se para nosotros María, haciéndonos experimentar los saludables efectos de tu suavísimo Nombre; sírvanos la invocación de este Nombre de alivio en los trabajos, de esperanza en los peligros, de escudo en las tentaciones, de aliento en la muerte. Sea el Nombre de María como la miel en la boca, la melodía en el oído, y el júbilo en el corazón. Así sea.