28/09/2026
📖conociendo más de las Escrituras
"Tu Palabra es lámpara para mis pasos y luz en mi camino" (Sal 119, 105)
Los libros deuterocanónicos forman parte de la Biblia católica. Son escritos sagrados que no se encuentran en la Biblia judía, pero que la Iglesia reconoce como Palabra de Dios, inspirada por el Espíritu Santo.
¿Qué significa "deuterocanónico"?
La palabra proviene del griego y significa "segundo canon", porque fueron incluidos más tarde en la lista oficial de libros sagrados.
¿Cuáles son los libros deuterocanónicos?
Se encuentran en el Antiguo Testamento y son los siguientes:
Libros de sabiduría:
Tobías
Judit
Sabiduría
Eclesiástico (Sirácida)
Nos enseñan a vivir con rectitud, confianza en Dios y un corazón sabio.
Libros históricos:
1 Macabeos
2 Macabeos
Relatan la fidelidad de Israel a Dios en tiempos de prueba y la esperanza en la resurrección.
Adiciones a otros libros:
Adiciones al libro de Daniel (Dn 3, 24-90; 13–14)
Adiciones al libro de Ester (Est 10, 4–16; 11, 1–12, 6)
Complementan la historia y nos ofrecen valiosas enseñanzas sobre la fe, el valor y la confianza en Dios.
¿Por qué la Biblia católica incluye textos que la Tanaj no tiene?
Para comprender esta diferencia entre el canon judío (la Tanaj) y el Antiguo Testamento católico, es necesario entender la historia de dos colecciones de escritos antiguos:
1. El origen de las dos listas (Cánones)
La Septuaginta (Canon Alejandrino / Griego): Siglos antes de Cristo, muchos judíos vivían fuera de Israel y hablaban griego. En Alejandría (Egipto) se tradujeron las Escrituras hebreas al griego. Esta versión incluyó tanto los libros tradicionales como otros escritos religiosos recientes en arameo o griego. Esta fue la versión usada ampliamente por los primeros cristianos y los autores del Nuevo Testamento.
La Tanaj (Canon Hebreo / Palestinense): Los rabinos y líderes religiosos judíos en Israel delimitaron más estrictamente qué libros formaban su texto sagrado oficial (definido entre el siglo I y II d. C.).
2. Criterios de exclusión del judaísmo rabínico
Los eruditos judíos no incluyeron los libros deuterocanónicos en la Tanaj principalmente por los siguientes criterios:
1. Idioma: Exigían que los textos originales hubieran sido redactados en hebreo (varios de estos libros solo se conservaban en griego o arameo en ese momento).
2. Lugar de origen: Debían haber sido escritos dentro de la tierra sagrada de Israel.
3. Antigüedad y época profética: Se consideraba que la inspiración profética había cesado en tiempos de Esdras y Malaquías (alrededor del 400 a. C.), por lo que libros más recientes (como Macabeos o Sabiduría) no calificaban.
4. Uso cristiano: Dado que la comunidad cristiana primitiva adoptó la versión en griego (Septuaginta) para predicar sobre Jesús, las autoridades judías reforzaron su propia identidad religiosa limitándose estrictamente al canon hebreo.
La Iglesia católica reconoció estos 7 libros (y adiciones a Daniel y Ester) basándose en que eran las Escrituras utilizadas por los Apóstoles y las comunidades cristianas primitivas. Su autoridad fue ratificada formalmente en concilios de la Iglesia primitiva (como Hipona en 393 y Cartago en 397) y reafirmada en el Concilio de Trento (1546).