23/03/2022
𝗟𝗮 𝗻𝗼𝗰𝗵𝗲 𝗺𝗮́𝘀 𝗼𝘀𝗰𝘂𝗿𝗮
¿Quién que viva no ha pasado alguna noche difícil?
La noche que estuviste en esa sala de hospital, esperando noticias, temiendo lo peor. O aquella que pasaste llorando por la herida que causaron a tu corazón. O aquella otra en que sentías temor, o hambre o frío. Y que tal aquella en la que te tocó despedir a un ser que amabas y partió hacia la eternidad?.
Todos hemos tenido noches oscuras. Pero no todas las noches son tan oscuras. ¿Qué tiene la noche que pareciera atraer o acrecentar pesares, dolores y quebrantos?.
La noche, en este caso, no es la otra mitad del día; representa una época, una temporada que vivimos en la cual todo fue (o es) sombrío, oscuro, frío. Pareciera que nunca va a acabar. Sientes una intensa agonía y percibes el peligro a cada instante.
Dios no pudo escoger a nadie mejor para hablarnos de noches oscuras que David. Él sí sabía de noches oscuras, de persecuciones, de traiciones y soledad, de dolor y peligros de muerte, de huir de un patrón como de un hijo, de llorar la muerte de un amigos como la de su bebé recién nacido. Sabía de menosprecios y humillaciones. David es el mejor para hablarnos del tema.
David nos cuenta que la noche termina cuando comienza el día; y tu día comienza cuando te decides a alabar a Dios. No tienes que sentarte a llorar hasta que todo acabe (a su propio ritmo). 𝗟𝗼 𝘂́𝗹𝘁𝗶𝗺𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝘃𝗲𝗿𝗮́𝘀 𝗲𝗻 𝘁𝘂 𝗻𝗼𝗰𝗵𝗲 𝗺𝗮́𝘀 𝗼𝘀𝗰𝘂𝗿𝗮, 𝗟𝗢 𝗨́𝗟𝗧𝗜𝗠𝗢 𝗤𝗨𝗘 𝗦𝗘 𝗘𝗦𝗖𝗨𝗖𝗛𝗔𝗥𝗔́ 𝗮𝗻𝘁𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗮𝗺𝗮𝗻𝗲𝘇𝗰𝗮 𝗦𝗘𝗥𝗔́ 𝗧𝗨 𝗔𝗗𝗢𝗥𝗔𝗖𝗜𝗢́𝗡 𝗔𝗟 𝗦𝗘𝗡̃𝗢𝗥.
Job lo dijo de esta manera: “¿𝗗𝗼́𝗻𝗱𝗲 𝗲𝘀𝘁𝗮́ 𝗗𝗶𝗼𝘀 𝗺𝗶 𝗵𝗮𝗰𝗲𝗱𝗼𝗿, 𝗾𝘂𝗲 𝗺𝗲 𝗱𝗮 𝗰𝗮́𝗻𝘁𝗶𝗰𝗼𝘀 𝗲𝗻 𝗹𝗮𝘀 𝗻𝗼𝗰𝗵𝗲𝘀?” (Job 35:10)
David, una vez más, lo declara: “𝗣𝗲𝗿𝗼 𝗱𝗲 𝗱𝗶́𝗮 𝗺𝗮𝗻𝗱𝗮𝗿𝗮́ 𝗲𝗹 𝗦𝗲𝗻̃𝗼𝗿 𝘀𝘂 𝗺𝗶𝘀𝗲𝗿𝗶𝗰𝗼𝗿𝗱𝗶𝗮, 𝘆 𝗱𝗲 𝗻𝗼𝗰𝗵𝗲 𝘀𝘂 𝗰𝗮́𝗻𝘁𝗶𝗰𝗼 𝗲𝘀𝘁𝗮𝗿𝗮́ 𝗰𝗼𝗻𝗺𝗶𝗴𝗼, 𝘆 𝗺𝗶 𝗼𝗿𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗮𝗹 𝗗𝗶𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗺𝗶 𝘃𝗶𝗱𝗮” (Salmo 43:8)
Y otra vez: “𝗔𝗹 𝘀𝗲𝗻̃𝗼𝗿 𝗯𝘂𝘀𝗾𝘂𝗲́ 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗱𝗶́𝗮 𝗱𝗲 𝗮𝗻𝗴𝘂𝘀𝘁𝗶𝗮; 𝗮 𝗲́𝗹 𝗮𝗹𝘇𝗮𝗯𝗮 𝗺𝗶𝘀 𝗺𝗮𝗻𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗻𝗼𝗰𝗵𝗲 𝘆 𝘀𝗶𝗻 𝗱𝗲𝘀𝗰𝗮𝗻𝘀𝗼” (Salmo 77:2). Y finalmente:
“𝗔𝘂́𝗻 𝗹𝗮 𝗻𝗼𝗰𝗵𝗲 𝗥𝗘𝗦𝗣𝗟𝗔𝗡𝗗𝗘𝗖𝗘𝗥𝗔́ 𝗮𝗹𝗿𝗲𝗱𝗲𝗱𝗼𝗿 𝗱𝗲 𝗺𝗶́” (Salmo 139:11)
𝗟𝗔 𝗔𝗗𝗢𝗥𝗔𝗖𝗜𝗢́𝗡 𝗔𝗖𝗘𝗟𝗘𝗥𝗔 𝗘𝗟 𝗔𝗠𝗔𝗡𝗘𝗖𝗘𝗥.
Si David dice que LA ALEGRÍA llega con Cristo al amanecer entonces puedo acelerar el proceso, haré que mi noche (época de dolor) acabe más rápido alegrándome con mi Dios.
No colgaré mi arpa en los sauces, no me sentaré a llorar junto a los ríos de Babilonia, ni seré objeto de burla de mis enemigos (Salmo 137); ME GOZARÉ Y ME ALEGRARÉ ADORANDO A MI SEÑOR, y como consecuencia la tinieblas de la noche más oscura TIENEN QUE HUIR.
“Mas sobre vosotros (los que teméis mi nombre) nacerá el sol de Justicia, y en sus alas traerá salvación, y saldréis y saltaréis como becerros de la manada” (Malaquías 4:2)
El apóstol Pablo se encontraba rumbo a Italia cuando de repente les azotó, primero un viento, luego una tormenta y por último un huracán. Su barca se estaba desarmando, no tenían velas, ni mástil ni timón, iban a la deriva, y por 14 días no habían comido, ni habían visto luz de sol, ni luna, ni estrella (era su noche más oscura).
Puesto en pie (como sólo los que tienen una historia con Dios lo pueden hacer) exhortó a todos a RECOBRAR ÁNIMO diciendo: ” esta noche ha estado conmigo el ángel de Dios (de quien soy y a quien sirvo) diciendo: 𝗡𝗢 𝗧𝗘𝗠𝗔𝗦…” (Hechos 27:23.)
Tengo una palabra de Dios para quien lea este mensaje:
𝗗𝗘𝗝𝗘 𝗗𝗘 𝗟𝗟𝗢𝗥𝗔𝗥, sus lágrimas no harán sino hacer más oscura y sombría su noche.
𝗟𝗘𝗩𝗔́𝗡𝗧𝗘𝗦𝗘 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗻𝗼𝗺𝗯𝗿𝗲 𝗱𝗲 𝗝𝗲𝘀𝘂́𝘀,
𝗗𝗘𝗦𝗖𝗨𝗘𝗟𝗚𝗨𝗘 𝗦𝗨 𝗔𝗥𝗣𝗔 de los sauces y comience a
𝗔𝗗𝗢𝗥𝗔𝗥 al Señor por una victoria anticipada.
𝘿𝙄𝙎𝙁𝙍𝙐𝙏𝘼 𝙥𝙤𝙧𝙦𝙪𝙚 𝙝𝙖 𝙖𝙢𝙖𝙣𝙚𝙘𝙞𝙙𝙤 𝙨𝙤𝙗𝙧𝙚 𝙩𝙞 𝙨𝙪 𝙡𝙪𝙯, 𝙮 𝙇𝘼 𝙂𝙇𝙊𝙍𝙄𝘼 𝘿𝙀𝙇 𝙎𝙀𝙉̃𝙊𝙍 𝙝𝙖 𝙫𝙚𝙣𝙞𝙙𝙤 𝙨𝙤𝙗𝙧𝙚 𝙩𝙞. 𝘼𝙪𝙣𝙦𝙪𝙚 𝙨𝙤𝙗𝙧𝙚 𝙚𝙡 𝙢𝙪𝙣𝙙𝙤 𝙚𝙣𝙩𝙚𝙧𝙤 𝙨𝙚 𝙘𝙞𝙚𝙧𝙣𝙖 𝙡𝙖 𝙣𝙤𝙘𝙝𝙚 𝙢𝙖́𝙨 𝙤𝙨𝙘𝙪𝙧𝙖, 𝙨𝙤𝙗𝙧𝙚 𝙩𝙞́ 𝙖𝙢𝙖𝙣𝙚𝙘𝙚𝙧𝙖́ 𝙡𝙖 𝙜𝙡𝙤𝙧𝙞𝙖 𝙙𝙚𝙡 𝙎𝙚𝙣̃𝙤𝙧 (𝙄𝙨𝙖𝙞́𝙖𝙨 60:1.2)