Doctrina Deo Vivendi

Doctrina Deo Vivendi Información de contacto, mapa y direcciones, formulario de contacto, horario de apertura, servicios, puntuaciones, fotos, videos y anuncios de Doctrina Deo Vivendi, Organización religiosa, América.

Somos unos jóvenes cristianos reformados cuya visión es exponer la verdad de las Escrituras, para aportar a la cosmovisión del nicaragüense, desde un punto de vista bíblico.

El libro «¿Qué nos enseña la Biblia? Comentario al Catecismo Menor de Westminster», ha sido escrito por el misionero pre...
17/08/2023

El libro «¿Qué nos enseña la Biblia? Comentario al Catecismo Menor de Westminster», ha sido escrito por el misionero presbiteriano en Nicaragua Josias Kim, con quién hemos tenido la oportunidad de colaborar de muchas formas, incluyendo este pequeño proyecto.

El libro está escrito en un lenguaje sencillo, accesible a cualquiera que sepa leer y cuente con una Biblia a su alcance para confirmar y meditar en las referencias. El propósito es acercar a cada lector a uno de los documentos históricos de la Iglesia, que tiene su fundamento en las enseñanzas elementales de la Biblia misma.

El libro estará disponible en los próximos días en Sola Gratia - Literatura Cristiana y Marve, librería y variedades.

Soli Deo Gloria.

P. 1. ¿Cuál es el fin principal del hombre?R. El fin principal del hombre es el de glorificar a Dios, y g***r de él para...
04/05/2023

P. 1. ¿Cuál es el fin principal del hombre?
R. El fin principal del hombre es el de glorificar a Dios, y g***r de él para siempre.

Citas:
Sal. 86:9; Is. 60:21; Ro. 11:36; 1 Co. 6:20; 1 Co. 10:31; Ap. 4:11; Sal. 16:5–11; Sal. 144:15; Is. 12:2; Lu. 2:10; Fil. 4:4; Ap. 21:3–4.

Francis Turretín, sobre la autoridad divina de las Escrituras.Tal como pueden darse tres tipos de causas para la manifes...
25/04/2023

Francis Turretín, sobre la autoridad divina de las Escrituras.

Tal como pueden darse tres tipos de causas para la manifestación de alguna cosa: la objetiva, la eficiente y la instrumental (u orgánica); así también se puede formar una triple cuestión acerca del conocimiento de la divinidad de la Escritura.

La primera, sobre el argumento a causa del cual creo; la segunda, sobre el principio o causa eficiente por la cual soy llevado a creer; y la tercera, sobre el medio y el instrumento mediante el cual creo. Y a esta triple cuestión se responde de tres maneras, pues la Escritura, en sus cualidades, es el argumento o causa por la cual creo; el Espíritu Santo la causa eficiente y el principio por el que sucede que yo crea; y la Iglesia es el instrumento y el medio a través del cual creo. Por lo tanto, si me preguntan por qué, o a causa de qué, creo que la Escritura es divina, responderé que esto es así a causa de la propia Escritura que demuestra ser tal por medio de sus cualidades; si me preguntan de dónde o por qué sucede que yo crea, responderé que a partir del Espíritu Santo, que produjo en mí esta fe; finalmente, si me preguntan por qué me u órgano creo esto, responderé que por medio de la Iglesia, a quien Dios usa para transmitir me la Escritura.

— Francis Turretín, Institución de la Teología Eléntica, VI, VI.

Dios preserva que todas las cosas en la vida de los creyentes obren para bien a través de muchas formas, una de ellas es...
24/04/2023

Dios preserva que todas las cosas en la vida de los creyentes obren para bien a través de muchas formas, una de ellas es la promesa de Su amistad. El pastor puritano Thomas Watson escribe:
..“el Dios tuyo”, implica la relación de un Amigo. “Tal es mi amigo” (Cnt. 5:16). Un amigo es — como dice Agustín— la mitad de nuestro ser. Procura y desea hacer bien a su amigo de alguna manera; busca su bienestar como el suyo propio. Jonatán se aventuró a incurrir en el desagrado del rey por su amigo David (1 S. 19:4). Dios es nuestro Amigo; por tanto, hará que todas las cosas se tornen para nuestro bien. Hay falsos amigos; Cristo fue traicionado por un amigo; pero Dios es el mejor Amigo.

Él es un Amigo fiel. “Conoce, pues, que el Señor tu Dios es Dios, Dios fiel” (Dt. 7:9). Él es fiel en su amor. Nos dio su mismísimo corazón cuando dio al Hijo de su seno. Esto fue un modelo de amor sin igual. Él es fiel en sus promesas: “Dios, que no miente, prometió” (Tit. 1:2). Puede cambiar su promesa, pero no puede quebrantarla. Él es fiel en su proceder, cuando aflige es fiel. “Conforme a su fidelidad me afligiste” (Sal. 119:75). Nos está cribando y refinando como a plata (Sal. 66:10).

Dios es un Amigo inmutable. “No te desampararé, ni te dejaré” (He. 13:5). A menudo, los amigos nos fallan en caso de apuro. Muchos tratan a sus amigos como las mujeres a las flores; mientras están frescas las ponen en su seno, pero cuando empiezan a marchitarse las desechan. O como hace el viajero con el reloj de Sol; si el Sol brilla sobre el reloj, el viajero se toma la molestia de mirar el reloj; pero si el Sol no brilla sobre el mismo, lo deja de lado y no le presta ninguna atención. Así también, si brilla la prosperidad sobre los hombres, entonces los amigos los toman en consideración; pero si hay una nube de adversidad sobre ellos, no se les acercan. Pero Dios es un Amigo para siempre; Él ha dicho: “No te desampararé”. Aunque David anduvo en la sombra de muerte, sabía que tenía a un Amigo a su lado. “No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo” (Sal. 23:4). Dios nunca aparta totalmente su amor de su pueblo. “Los amó hasta el fin” (Jn. 13:1). Siendo Dios tal Amigo, hará que todas las cosas obren para nuestro bien. No hay amigo que no busque el bien de su amigo.

Thomas Watson, Consolación divina

LA TRIPLE UNIDAD DE DIOSPor R. C. SproulLa doctrina de la Trinidad nos resulta difícil y confusa. A veces hasta se ha pe...
21/04/2023

LA TRIPLE UNIDAD DE DIOS
Por R. C. Sproul

La doctrina de la Trinidad nos resulta difícil y confusa. A veces hasta se ha pensado que el cristianismo enseña la noción absurda de que 1+1+1=1. Resulta claro que esta es una ecuación falsa. El término Trinidad describe una relación de un Dios que es tres personas, y no una relación entre tres dioses. La Trinidad no significa un triteísmo, es decir, que hay tres seres que en su conjunto conforman un Dios. La palabra Trinidad se utiliza como un esfuerzo para definir la plenitud de la Deidad en términos de su unidad y su diversidad.

La formulación histórica de la Trinidad es que Dios es uno en esencia y tres en persona. Aunque esta fórmula es misteriosa y paradójica, no conlleva de modo alguno una contradicción. Con respecto a la esencia o el ser, se afirma la unidad de la Deidad; con respecto a la persona, se expresa la diversidad de la Deidad.

Si bien el término Trinidad no se encuentra en la Biblia, el concepto aparece en ella con claridad. Por un lado la Biblia declara de manera contundente la unidad de Dios (Deuteronomio 6:4). Por otro lado, la Biblia declara con claridad el carácter plenamente divino de las tres personas de la Deidad: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. La iglesia ha rechazado las herejías del modalismo y el triteísmo. El modalismo niega la diferencia que existe entre las personas de la Deidad, afirmando que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son distintas maneras en que Dios se expresa a sí mismo. El triteísmo, por otro lado, falsamente afirma que existen tres seres que juntos constituyen a Dios.

El término persona no significa una diferencia en esencia sino una subsistencia diferente en la Deidad. Una subsistencia en la Deidad constituye una diferencia real pero no es una diferencia esencial, en cuanto a una diferencia en el ser. Cada persona subsiste o existe “bajo” la pura esencia de lo divino. La subsistencia es una diferencia dentro del mismo ser, no un ser o una esencia separada. Todas las personas de la Deidad comparten todos los atributos divinos.

También hay una diferencia en la función desarrollada por cada miembro de la Trinidad. El trabajo de la salvación es en cierto sentido compartido por las tres personas de la Trinidad. Sin embargo, con respecto a la manera de actuar, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo operan de distinta forma. El Padre es quien inicia la creación y la redención; el Hijo es quien redime a la creación; y el Espíritu Santo regenera y santifica, operando la redención en los creyentes.

La Trinidad no se refiere a las partes de Dios, ni siquiera a los roles. Las analogías humanas, como las de un hombre que es un padre, un hijo y un esposo, son insuficientes para reflejar el misterio de la naturaleza de Dios.

La doctrina de la Trinidad no explica completamente el carácter misterioso de Dios. En realidad lo que hace es fijar los límites que no debemos trasponer. Define los límites de nuestra reflexión finita. Nos ordena ser fieles a la revelación bíblica de que Dios es uno en un sentido y tres en otro sentido.

R. C. SPROUL.

LA FEPor R. C. Sproul Al cristianismo se lo suele llamar una religión. Más apropiado sería llamarlo una “fe”. Solemos ha...
19/04/2023

LA FE
Por R. C. Sproul

Al cristianismo se lo suele llamar una religión. Más apropiado sería llamarlo una “fe”. Solemos hablar de la fe cristiana. Se la llama una fe porque consiste en un conjunto de conocimientos que es afirmado o creído por sus adherentes. También se la llama una fe porque la virtud de la fe es central a su entendimiento de la redención.

¿Qué significa la fe? En nuestra cultura suele confundirse con una creencia ciega en algo irrazonable. Llamar a la fe cristiana una “fe ciega”, sin embargo, no es solo rebajar a los cristianos sino que es una afrenta a Dios. Cuando la Biblia habla de ceguera está utilizando esta imagen para las personas que, por su pecado, caminan en la oscuridad. El cristianismo llama a las personas a abandonar la oscuridad, no a venir a la oscuridad. La fe es el antídoto a la ceguera, no la causa de la ceguera.

En su raíz, la palabra fe significa “confianza”. Confiar en Dios no es un acto de creencia irracional. Dios nos ha demostrado que es eminentemente digno de confianza. Nos ha dado razones más que suficientes para confiar en Él. Él nos ha probado que es fiel y que es digno de nuestra confianza.

Existe una enorme diferencia entre la fe y la credulidad. Ser crédulo es creer en algo por ninguna razón valedera. La superstición está hecha y prospera en base a la credulidad. La fe, en cambio, se establece sobre un razonamiento coherente y consistente y sobre evidencias empíricamente valederas. Pedro escribe: “Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad” (2 Pedro 1:16).

El cristianismo no descansa sobre mitos y fábulas sino sobre el testimonio de quienes vieron con sus propios ojos y oyeron con sus propios oídos. La verdad del evangelio se basa sobre acontecimientos históricos. Si el relato de estos acontecimientos no es digno de confianza, entonces sin duda que nuestra fe es en vano. Pero Dios no nos pide que creamos en cualquier cosa en base al mito.

El libro de Hebreos nos proporciona una definición de la fe: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1). La fe comprende la esencia de nuestra esperanza para el futuro. En términos sencillos, esto significa que confiamos en Dios para el futuro en base a nuestra fe en lo que Él ha logrado en el pasado. Creer que Dios seguirá siendo digno de confianza no es una fe gratuita. Existen múltiples razones para creer que Dios seguirá siendo tan fiel a sus promesas en el futuro como ha sido en el pasado. Existe una razón, una razón sustancial, para la esperanza que tenemos dentro nuestro.

La fe que es la evidencia de las cosas ocultas tiene una referencia primaria, pero no exclusiva, hacia el futuro. Nadie tiene una bola de cristal que funcione. Todos nos encaminamos hacia el futuro por la fe y no por la vista. Podemos hacer planes y proyectos, pero hasta nuestras mejores previsiones estarán basadas sobre conjeturas inteligentes. Nadie de nosotros cuenta con el conocimiento de la experiencia del mañana. Contemplamos el presente y recordamos el pasado. Somos expertos en la percepción tardía de lo sucedido. La única evidencia sólida que tenemos para nuestro futuro surge de las promesas de Dios. Es aquí donde la fe nos ofrece la evidencia para las cosas no vistas. Confiamos en Dios para el mañana.

También confiamos o creemos que Dios existe. Y si bien Dios mismo no puede ser visto, las Escrituras dejan en claro que el Dios invisible se ha hecho manifiesto por las cosas visibles (Romanos 1:20). Aunque Dios no es visible para nosotros, creemos que Él está ahí porque se ha manifestado en la creación y en la historia.

La fe incluye el creer en Dios. Sin embargo este tipo de fe no es particularmente loable. Santiago escribe: “Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan” (Santiago 2:19). El sarcasmo emana de la pluma de Santiago. Creer en la existencia de Dios solo nos califica para ser demonios. Una cosa es creer en Dios, y otra cosa es creerle a Dios. Creerle a Dios, confiar en Él para nuestra propia vida, en eso consiste la esencia de la fe cristiana.

18/04/2023

LA PREEXISTENCIA DE DIOS

Cuando la Biblia declara que Dios es el Creador del universo nos está señalando que Dios mismo no ha sido creado. Existe una diferencia crucial entre el Creador y la creación. La creación tiene el sello del Creador y es testigo de su gloria. Pero esta creación nunca será digna de adoración. No es suprema.

Es imposible que algo se cree a sí mismo. El concepto de la autocreación es una contradicción de palabras, es una afirmación carente de sentido. Le solicito al lector que se detenga y reflexione un poco. Nada puede autocrearse. Ni siquiera Dios puede crearse a sí mismo. Para que Dios se creara a sí mismo debería haber sido antes que Él. Ni siquiera Dios puede hacer eso.

Todo efecto debe tener una causa. Esto es cierto por definición. Pero Dios no es un efecto. Él no tiene principio y por lo tanto no tiene ninguna causa precedente. Él es eterno. Él siempre ha sido o es. Él tiene, dentro de sí mismo, el poder de ser. No necesita de ninguna ayuda de recursos externos para seguir existiendo. Esto es lo que significa la idea de la preexistencia. Reconocemos que se trata de un concepto elevado y tremendo. No conocemos nada que se le parezca. Todo lo que percibimos en nuestro marco de referencia es dependiente y ha sido creado. No podemos entender cabalmente algo que sea preexistente.

Pero solo porque sea imposible (por definición) que una criatura sea preexistente no significa que sea imposible que el Creador sea preexistente. Dios, como nosotros, no puede crearse a sí mismo. Pero Dios, a diferencia de nosotros, puede ser preexistente. En realidad esto constituye la esencia misma de la diferencia que existe entre el Creador y la creación. Esto es lo que lo convierte en el Ser Supremo y en la fuente de todos los demás seres.

El concepto de preexistencia no viola ninguna ley racional, lógica o científica. Es una noción racional válida. Por el contrario, el concepto de la autocreación viola la más básica de todas las leyes racionales, lógicas y científicas —la ley de la no contradicción. La preexistencia es un concepto racional; la autocreación es irracional.

La noción de que algo sea preexistente no es solo racionalmente posible, es racionalmente necesaria. Nuevamente, la razón exige que si algo es, entonces debe haber algo que contenga dentro de sí mismo la capacidad de ser. De lo contrario no habría nada. Si no hubiese algo que existiera en sí mismo, nada podría existir.

Posiblemente la pregunta más antigua y más profunda sea: ¿Por qué hay algo en vez de nada? Una respuesta necesaria para al menos parte de la pregunta es porque Dios existe. Dios existe en sí mismo eternamente. Es el origen y la fuente del ser. Solo Él tiene, dentro de sí mismo, el poder de ser. Pablo declara que nuestra propia existencia depende del poder del ser de Dios: “Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos” (Hechos 17:28).

— R. C. Sproul

Acompáñanos, estás invitado.Es este sábado 01 de abril.
28/03/2023

Acompáñanos, estás invitado.
Es este sábado 01 de abril.

Una reflexión sobre la conciencia: La conciencia es el juez personal dejado por Dios en nuestras almas. La conciencia de...
06/03/2023

Una reflexión sobre la conciencia:

La conciencia es el juez personal dejado por Dios en nuestras almas. La conciencia debe ir ligada al conocimiento. Es decir, entre más conocemos sobre Dios y su carácter, más conscientes estaremos del peso de nuestras malas acciones. Así entonces, para cuidar la conciencia del decaimiento espiritual, debemos fortalecerla con la verdad de las Escrituras. Sin embargo, si no conocemos sobre la verdad de Dios, no esperemos que la conciencia sea un buen juez, puesto que entre menos conocimiento haya, más endurecimiento habrá. Así pues, vigilemos y cuidemos de tener una conciencia recta y limpia delante de Dios y los hombres (Hch. 24:16).

En Su gracia, Dios está haciendo algo especial en Nicaragua.Le invitamos a participar de estas conferencias. Tendremos l...
01/03/2023

En Su gracia, Dios está haciendo algo especial en Nicaragua.

Le invitamos a participar de estas conferencias. Tendremos la oportunidad de escuchar a nuestros hermanos Marvin Martinez Martinez y John A. López

A lo largo de tres años venimos colaborando en la realización de estos eventos con el ánimo de que las iglesias locales sean edificadas en las doctrinas y verdades bíblicas, y compartir el Evangelio a todo hombre.

Qué Dios sea conocido para que sepamos cómo debemos vivir delante de Él, Doctrina Deo Vivendi.

La Predestinación Y La Condenación.Toda moneda tiene dos caras. También hay otra cara a la doctrina de la elección. La e...
16/02/2023

La Predestinación Y La Condenación.

Toda moneda tiene dos caras. También hay otra cara a la doctrina de la elección. La elección se refiere tan solo a uno de los aspectos de la doctrina más amplia de la predestinación. El otro lado de la moneda es la cuestión de la condenación. Dios declaró que amó a Jacob pero que odió a Esaú. ¿Cómo debemos entender esta referencia al odio divino?

La predestinación es doble. La única manera de evitar la doctrina de la doble predestinación sería el afirmar que Dios predestina a todos a ser escogidos o que no predestina a nadie ni a ser escogido ni a ser condenado. Como la Biblia enseña la predestinación con claridad en cuanto a la elección y niega la salvación universal, debemos concluir que la predestinación es doble. Incluye tanto la elección como la condenación. La doble predestinación es inevitable si tomamos a la Escritura en serio. El punto crucial, sin embargo, es ¿cómo debe ser entendida la doble predestinación?

Algunos han entendido a la doble predestinación como una relación de causa y efecto, en la cual Dios es igualmente responsable de que el malvado no crea y de que los escogidos crean. Esta posición sobre la predestinación se conoce como la positiva-positiva.

La posición positiva-positiva sobre la predestinación nos enseña que Dios positiva y activamente interviene en las vidas de los escogidos para obrar su gracia en sus corazones y para traerlos a la fe. Del mismo modo, en el caso de los malvados, obra el mal en los corazones de los malvados y activamente les impide que se lleguen a la fe. Esta posición ha sido llamada con frecuencia el “hipercalvinismo” porque va más allá de las posiciones que a este respecto tenían Calvino, Lutero y otros pensadores de la Reforma.

La posición de la Iglesia Reformada sobre la doble predestinación sigue un patrón positivo-negativo. En el caso de los escogidos, Dios interviene positiva y activamente para obrar la gracia en sus almas y traerlos a la fe salvadora. Unilateralmente regenera a los escogidos y les asegura su salvación. En el caso de los malvados, no obra el mal en ellos o impide que se acerquen a la fe. En lugar de hacer esto, los pasa por alto, dejándolos librados a sus propios pecados. Según esta posición la acción divina no es simétrica. La actividad de Dios es asimétrica con respecto a los escogidos y a los malvados. Existe, sin embargo, un plano de igualdad. El malvado, que ha sido pasado por alto por Dios, está finalmente condenado, y su maldición es tan real y cierta como la salvación final de los escogidos.

El problema se vincula a las afirmaciones bíblicas como en el caso de Dios endureciendo el corazón de Faraón. Nadie discute que la Biblia dice que Dios endureció el corazón de Faraón. Pero la pregunta sigue en pie: ¿Cómo endureció Dios el corazón de Faraón? Lutero argumentaba que se trataba de un endurecimiento pasivo y no activo. En otras palabras, Dios no creó ninguna nueva maldad en eí corazón de Faraón. Ya existía suficiente maldad en el corazón de Faraón para que este se inclinara a resistir la voluntad de Dios siempre que pudiera. Todo lo que Dios tiene que hacer para que alguien se endurezca es retirar su gracia de dicha persona y dejarla librada a sus propios impulsos hacia el mal. Esto es precisamente lo que Dios hace a quienes están condenados en el in****no. Los abandona a su propia maldad.

¿En que sentido “odió” Dios a Esaú? Hay dos explicaciones propuestas para resolver este problema. La primera de ellas lo explica definiendo al odio no como una pasión negativa dirigida hacia Esaú sino simplemente como la ausencia de amor redentor. Que Dios “amó” a Jacob significa sencillamente que hizo de Jacob el objeto de su gracia inmerecida. Le dio a Jacob un beneficio que Jacob no merecía. Esaú no recibió el mismo beneficio y en dicho sentido fue odiado por Dios.

Esta primera explicación suena un poco rebuscada, parece querer evitar que se pueda decir que Dios puede odiar a alguien. La segunda explicación le da más fuerza a la palabra odio. Según esta segunda explicación Dios efectivamente odió a Esaú. Esaú era odioso a la vista de Dios. No había nada en Esaú que Dios pudiera amar. Esaú era un vaso solo digno de ser destruido y merecedor de la ira y el odio santo de Dios. Que el lector decida con cuál explicación se queda.

Pasajes bíblicos para la reflexión
Éxodo 7:1–5
Proverbios 16:4
Romanos 9
Efesios 1:3–6
Judas 1:4

Grandes Doctrinas de la Biblia.
— R. C. Sproul.

15/02/2023

"El llamado eficaz de Dios es un llamado interior. Es el trabajo secreto de avivamiento o regeneración logrado en las almas de los escogidos por la obra sobrenatural inmediata del Espíritu Santo. Efectúa u obra el cambio interior en la predisposición, la inclinación, y el deseo del alma. Ninguna persona siente la inclinación de venir a Dios antes de recibir el llamado de Dios eficaz e interior."

— R. C. Sproul

Dirección

América

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Doctrina Deo Vivendi publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto El Lugar De Culto

Enviar un mensaje a Doctrina Deo Vivendi:

Compartir