14/07/2026
Reflexión
Los terremotos, las guerras, el hambre y las enfermedades nos recuerdan que vivimos en un mundo marcado por el sufrimiento. Sin embargo, para quienes confían en Dios, estos acontecimientos no son el final de la historia. La esperanza permanece firme porque nuestro refugio no depende de las circunstancias, sino de la fidelidad del Señor. Cuando todo parece derrumbarse, Cristo sigue siendo nuestra roca, nuestra paz y la promesa de que jamás caminará solo quien pone su confianza en Él. En medio de cualquier crisis, Dios continúa siendo nuestra esperanza.