24/08/2026
Es posible escuchar la Palabra repetidamente, saber lo que dice y, aun así, no cambiar.
El Evangelista David dirigió el espejo de las Escrituras hacia cada Creyente, desafiándonos a mirar más allá de lo que oímos y a examinar lo que revelan nuestras vidas.
Basándose en Santiago 1:22-25, hizo hincapié en la diferencia entre ser oyente y ser hacedor de la Palabra, mostrando cómo la obediencia, especialmente en las pequeñas decisiones cotidianas, se convierte en prueba de que la Palabra de Dios realmente está obrando en nosotros.
Mientras escuchas este mensaje, permite que la Palabra escudriñe tu corazón y revele lo que debe cambiar. Que lo que oigas vaya más allá de tus oídos, que moldee tus decisiones y se haga evidente en tu forma de vivir, hablar, perdonar, amar y honrar a Dios.