09/09/2026
Conociendo Sus Riquezas
En medio de un mundo que clama por seguridad, en una ciudad que muchas veces ha enfrentado pruebas y tormentas, la Palabra de Dios trae una respuesta contundente. Esa mano extendida en la imagen no es solo arte; es la realidad de un Dios que desciende a nuestra condición humana para ofrecernos su tesoro eterno. ¿Y cuáles son esas riquezas? Los evangelios nos las revelan en doce verdades poderosas.
Primero, el Creador de todo el universo se despojó de su gloria para hacerse pobre, y con esa pobreza nos enriqueció para siempre (Juan 1:1-3; Marcos 10:45).
Segundo, de su plenitud absolutamente inagotable, todos hemos recibido gracia sobre gracia (Juan 1:16).
Tercero, la riqueza del perdón total, ese que restaura el alma y limpia la culpa, el mismo que Jesús otorgó al paralítico y a la mujer pecadora (Marcos 2:5; Lucas 7:47).
Cuarto, Jesús vino para que tengas vida, y vida en abundancia, no una vida de mera supervivencia, sino una vida con propósito y esperanza (Juan 10:10).
Quinto, no temas, porque al Padre le ha placido darte el Reino, la riqueza más sublime: ser hijo del Rey (Lucas 12:32).
Sexto, en un tiempo de crisis y escasez, la riqueza de la provisión se manifiesta al buscar primeramente Su Reino y Su justicia, porque Él sabe lo que necesitas (Mateo 6:32-33).
Séptimo, donde está tu tesoro, allí estará tu corazón; por eso nuestras riquezas no se acumulan en bancos que quiebran, sino en los cielos (Mateo 6:21).
Octavo, tienes la riqueza de la autoridad espiritual en Su nombre, porque todo lo que pidas al Padre en Su nombre, Él lo hará (Juan 14:13-14).
Noveno, recibes una paz que el mundo no puede dar ni quitar, una paz que sobrepasa todo entendimiento en medio del caos (Juan 14:27).
Décimo, está la riqueza de la sanidad y la liberación, porque el Espíritu del Señor está sobre Él para sanar a los quebrantados de corazón (Lucas 4:18).
Undécimo, la riqueza suprema: la vida eterna, porque de tal manera amó Dios al mundo que dio a Su Hijo unigénito (Juan 3:16).
Y duodécimo, la promesa del ciento por uno, porque aquel que deja todo por causa del evangelio, recibirá cien veces más aquí en este tiempo, y la vida eterna en el siglo venidero (Marcos 10:29-30).
Amado, estas no son riquezas que se compran con dinero; se reciben por la fe. La respuesta a la ansiedad, al dolor y a la necesidad de tu familia no está en las cosas materiales, ¡está en Cristo!
Por eso, te hacemos una invitación especial y solemne: te esperamos este domingo 13 de septiembre a las 3:30 de la tarde, en nuestro Servicio Evangelístico. Ven a la Iglesia de Dios de la Profecía, ubicada en la Calle Díaz Ordaz número 11, en la Colonia Morelos, Acapulco. Este servicio será presidido por el Obispo Carlos Núñez Toribio, un siervo de Dios que llevará esta palabra con fuego, pasión y una profunda revelación.
No te quedes en casa. Trae a tu familia, a tus amigos y a los que necesitan un milagro. ¡Las riquezas de Dios están disponibles para ti! ¡Ven y reclama tu bendición! ¡Te esperamos con los brazos abiertos! ¡Amén y Amén! 🔥🙌⛪