20/05/2026
El Evangelio de hoy, Juan 17, 11-19, nos lleva al corazĂłn mismo de JesĂșs. Es una oraciĂłn profunda antes de su pasiĂłn, donde JesĂșs no piensa en Ăl, sino en nosotros. JesĂșs levanta los ojos al cielo y le pide al Padre por sus discĂpulos, por su Iglesia, por cada familia y tambiĂ©n por ti.
JesĂșs dice:
âPadre Santo, cuĂdalos⊠para que sean uno, como tĂș y yo somos uno.â
AquĂ JesĂșs nos deja un mensaje muy fuerte y actual. Hoy vivimos en un mundo lleno de divisiones: familias peleadas, matrimonios rotos, hermanos que no se hablan, comunidades divididas, personas que se critican dentro de la Iglesia. Y JesĂșs viene a recordarnos que el cristiano verdadero no estĂĄ llamado a dividir, sino a unir.
Cuando JesĂșs dice: âQue todos sean unoâ, no significa que todos pensemos igual en todo, sino que aprendamos a vivir en amor, perdĂłn y comuniĂłn. AsĂ como el Padre, el Hijo y el EspĂritu Santo viven unidos en un solo amor, tambiĂ©n nosotros debemos vivir unidos como una sola familia de Dios.
La Iglesia es una sola, santa y universal porque Cristo es uno solo. No podemos decir que amamos a Dios si vivimos llenos de odio, chismes, orgullo o divisiones. JesĂșs hoy nos invita a dejar el egoĂsmo y a construir unidad.
Como familia, este Evangelio nos invita a:
Volver a dialogar.
Orar juntos.
Perdonarnos.
Respetarnos.
No dejar que el orgullo destruya el amor.
Como Iglesia, JesĂșs nos llama a:
No dividir comunidades.
No criticar para destruir.
Ser testimonio de amor.
Permanecer fieles al Evangelio.
Defender la verdad con caridad.
JesĂșs tambiĂ©n dice:
âTu palabra es la verdad.â
Hoy muchas personas siguen las modas, las redes sociales o lo que el mundo dice, pero olvidan la Palabra de Dios. Cristo nos recuerda que la verdad no cambia: la verdad es Dios, y su Palabra ilumina nuestro camino.
Y cuando JesĂșs dice:
âAsĂ como tĂș me enviaste al mundo, asĂ los envĂo yo tambiĂ©n al mundoâ,
nos estĂĄ diciendo que no podemos quedarnos como cristianos de apariencia. Estamos llamados a llevar esperanza, paz y amor a los demĂĄs. Cada bautizado es enviado a evangelizar con su vida, con sus palabras y con su ejemplo.
Hoy JesĂșs te pregunta:
ÂżEstoy construyendo unidad o divisiĂłn?
ÂżMi familia refleja el amor de Dios?
ÂżEstoy viviendo la verdad del Evangelio?
ÂżSoy instrumento de paz dentro de mi comunidad?
Que este Evangelio toque nuestro corazĂłn y nos haga comprender que la verdadera Iglesia de Cristo se construye cuando aprendemos a amar, servir y caminar juntos como hermanos. Porque donde hay amor, perdĂłn y unidad, ahĂ estĂĄ Dios.