Peregrinos De Cristo y Guadalupanos de Corazón

Peregrinos De Cristo y Guadalupanos de Corazón 𝗖𝗮𝗺𝗶𝗻𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗻 𝗠𝗮𝗿í𝗮 𝗲𝗻 𝗖𝗿𝗶𝘀𝘁𝗼 𝗮𝗹 𝗽𝗮𝗱𝗿𝗲, 𝗚𝘂𝗶𝗮𝗱𝗼𝘀 𝗽𝗼𝗿 𝗲𝗹 𝗘𝘀𝗽í𝗿𝗶𝘁𝘂 𝗦𝗮𝗻𝘁𝗼.
𝒔𝒂𝒏𝒕𝒐 𝒓𝒐𝒔𝒂𝒓𝒊𝒐 𝒅𝒆 𝒍𝒖𝒏𝒆𝒔 𝒂 𝒅𝒐𝒎𝒊𝒏𝒈𝒐 9:00𝒑.𝒎 𝒂 𝒕𝒓𝒂𝒗é𝒔 𝒅𝒆 𝒕𝒊𝒌 𝒕𝒐𝒌 𝒍𝒊𝒇𝒆.
(1)

�Todo por Cristo y Maria�
ᴄᴀᴍɪɴᴀᴍᴏꜱ ᴄᴏɴ ᴄʀɪꜱᴛᴏ ʏ ᴍᴀʀɪᴀ
ᴀʟ ᴘᴀᴅʀᴇ
ɢᴜɪᴀᴅᴏꜱ ᴘᴏʀ ᴇʟ ᴇꜱᴘÍʀɪᴛᴜ ꜱᴀɴᴛᴏ
𝕌ℕ𝕀Óℕ, ℂ𝔸ℝ𝕀𝔻𝔸𝔻, ℙ𝔼ℕ𝕀𝕋𝔼ℕℂ𝕀𝔸
𝕐 𝕋𝔼𝕊𝕋𝕀𝕄𝕆ℕ𝕀𝕆.
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𝑻𝒐𝒅𝒐 𝒍𝒐 𝒓𝒆𝒍𝒂𝒄𝒊𝒐𝒏𝒂𝒅𝒐 𝒄𝒐𝒏 𝑷𝒆𝒓𝒆𝒈𝒓𝒊𝒏𝒂𝒄𝒊𝒐𝒏𝒆𝒔 𝒅𝒆 MÉXICO y el 𝒎𝒖𝒏𝒅𝒐.
𝒄𝒐𝒏𝒕𝒆𝒏𝒊𝒅𝒐 𝒔𝒐𝒃𝒓𝒆 𝒍𝒂 𝒓𝒆𝒍𝒊𝒈𝒊ó𝒏.
𝑪𝒂𝒕ó𝒍𝒊𝒄𝒂, 𝑨𝒑𝒐𝒔𝒕𝒐𝒍𝒊𝒄𝒂 𝒚 𝑹𝒐𝒎𝒂𝒏𝒂.

23/08/2026

Cada vez falta menos, vayamos preparando nuestro corazón para este encuentro con María santísima.

Berrenditos y nada mas.com

XXI Domingo OrdinarioPrimera lecturaIsaίas 22, 19-23Esto dice el Señor a Sebná, mayordomo de palacio:"Te echaré de tu pu...
23/08/2026

XXI Domingo Ordinario

Primera lectura
Isaίas 22, 19-23
Esto dice el Señor a Sebná, mayordomo de palacio:
"Te echaré de tu puesto
y te destituiré de tu cargo.
Aquel mismo día llamaré a mi siervo,
a Eleacín, el hijo de Elcías;
le vestiré tu túnica,
le ceñiré tu banda
y le traspasaré tus poderes.

Será un padre para los habitantes de Jerusalén
y para la casa de Judá.
Pondré la llave del palacio de David sobre su hombro.
Lo que él abra, nadie lo cerrará;
lo que él cierre, nadie lo abrirá.
Lo fijaré como un clavo en muro firme
y será un trono de gloria para la casa de su padre''.


Salmo Responsorial
Salmo 137, 1-2a. 2bc-3. 6 y 8bc
R. (8bc) Señor, tu amor perdura eternamente.
De todo corazón te damos gracias,
Señor, porque escuchaste nuestros ruegos.
Te cantaremos delante de tus ángeles,
te adoraremos en tu templo.
R. Señor, tu amor perdura eternamente.
Señor, te damos gracias
por tu lealtad y por tu amor;
siempre que te invocamos, nos oíste
y nos llenaste de valor.
R. Señor, tu amor perdura eternamente.
Se complace el Señor en los humildes
y rechaza el engreído.
Señor, tu amor perdura eternamente;
obra tuya soy, no me abandones
R. Señor, tu amor perdura eternamente.


Segunda lectura
Romanos 11, 33-36
¡Qué inmensa y rica es la sabiduría y la ciencia de Dios! ¡Qué impenetrables son sus designios e incomprensibles sus caminos! ¿Quién ha conocido jamás el pensamiento del Señor o ha llegado a ser su consejero? ¿Quién ha podido darle algo primero, para que Dios se lo tenga que pagar? En efecto, todo proviene de Dios, todo ha sido hecho por él y todo está orientado hacia él. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.




Aclamación antes del Evangelio
Mateo 16, 18
R. Aleluya, aleluya.
Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia,
y los poderes del in****no
no prevalecerán sobre ella, dice el Señor.
R. Aleluya.


Evangelio
Mateo 16, 13-20
En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: "¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?" Ellos le respondieron: "Unos dicen que eres Juan, el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas".

Luego les preguntó: "Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?" Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo".

Jesús le dijo entonces: "¡Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre, que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del in****no no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo".

Y les ordenó a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías.

23/08/2026

𝙐𝙣 𝙨𝙚𝙣𝙩𝙞𝙢𝙞𝙚𝙣𝙩𝙤 𝙞𝙣𝙚𝙭𝙥𝙡𝙞𝙘𝙖𝙗𝙡𝙚, 𝙡𝙡𝙚𝙣𝙤 𝙙𝙚 𝙚𝙢𝙤𝙘𝙞ó𝙣 𝙮 𝙖𝙡𝙚𝙜𝙧í𝙖 𝙖𝙡 𝙡𝙡𝙚𝙜𝙖𝙧 𝙖𝙡 𝙖𝙩𝙧𝙞𝙤 𝙙𝙚 𝙎𝙖𝙣𝙩𝙖 𝙈𝙖𝙧í𝙖 𝙙𝙚 𝙂𝙪𝙖𝙙𝙖𝙡𝙪𝙥𝙚

𝙮 𝙨𝙚𝙧 𝙧𝙚𝙘𝙞𝙗𝙞𝙙𝙤𝙨 𝙥𝙤𝙧 𝙡𝙤𝙨 𝘽𝙚𝙧𝙚𝙣𝙙𝙞𝙩𝙤𝙨. 𝙐𝙣 𝙢𝙤𝙢𝙚𝙣𝙩𝙤 𝙦𝙪𝙚 𝙦𝙪𝙚𝙙𝙖𝙧á 𝙥𝙖𝙧𝙖 𝙨𝙞𝙚𝙢𝙥𝙧𝙚 𝙚𝙣 𝙚𝙡 𝙘𝙤𝙧𝙖𝙯ó𝙣. ❤️🙏

𝑪𝒓𝒆𝒅𝒊𝒕𝒐 𝒅𝒆𝒍 𝒗í𝒅𝒆𝒐📷👉 Pía unión Santiago Coachochitlán

22/08/2026

¡𝟱𝟬 𝗱í𝗮𝘀 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗲𝗹 𝗧𝗲𝗽𝗲𝘆𝗮𝗰! 🙏🚶‍♂️❤️

𝗗𝗲𝘀𝗽𝘂é𝘀 𝗱𝗲 𝟭𝟬𝟬 𝗮ñ𝗼𝘀, 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮 𝗳𝗲 𝘆 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮 𝘁𝗿𝗮𝗱𝗶𝗰𝗶ó𝗻 𝘀𝗶𝗴𝘂𝗲𝗻 𝗶𝗻𝘁𝗮𝗰𝘁𝗮𝘀.
¡𝗬𝗮 𝗳𝗮𝗹𝘁𝗮𝗻 𝘀𝗼𝗹𝗼 𝟱𝟬 𝗱í𝗮𝘀 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝘃𝗼𝗹𝘃𝗲𝗿 𝗮 𝗰𝗮𝗺𝗶𝗻𝗮𝗿 𝗵𝗮𝗰𝗶𝗮 𝗲𝗹 𝗧𝗲𝗽𝗲𝘆𝗮𝗰!
𝗠𝗮𝗿𝗰𝗵𝗲𝗺𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗻 𝗲𝘀𝗽𝗲𝗿𝗮𝗻𝘇𝗮, 𝘂𝗻𝗶𝗱𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗰𝗼𝗿𝗮𝘇ó𝗻 𝘆 𝗰𝗼𝗻 𝗹𝗮 𝗺𝗶𝗿𝗮𝗱𝗮 𝗽𝘂𝗲𝘀𝘁𝗮 𝗲𝗻 𝗖𝗿𝗶𝘀𝘁𝗼 𝗥𝗲𝘆. ¡𝗩𝗶𝘃𝗮 𝗖𝗿𝗶𝘀𝘁𝗼 𝗥𝗲𝘆! ¡𝗩𝗶𝘃𝗮 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮 𝗽𝗲𝗿𝗲𝗴𝗿𝗶𝗻𝗮𝗰𝗶ó𝗻! 🇲🇽✝️

Cando co el 🕺💃Coro Esperanza En Cristo y Maria

21/08/2026

𝟮𝟬 𝙖ñ𝙤𝙨 𝙙𝙚 𝙛𝙚 𝙮 𝙥𝙚𝙙𝙖𝙡𝙚𝙖𝙣𝙙𝙤🚴‍♂️❤️ 𝟮𝟬 𝙖ñ𝙤𝙨 𝙥𝙚𝙙𝙖𝙡𝙚𝙖𝙣𝙙𝙤 𝙘𝙤𝙣 𝙛𝙚, 𝙚𝙨𝙥𝙚𝙧𝙖𝙣𝙯𝙖 𝙮 𝙖𝙢𝙤𝙧.

𝘾𝙖𝙙𝙖 𝙠𝙞𝙡ó𝙢𝙚𝙩𝙧𝙤 𝙚𝙨 𝙪𝙣𝙖 𝙤𝙧𝙖𝙘𝙞ó𝙣, 𝙘𝙖𝙙𝙖 𝙚𝙨𝙛𝙪𝙚𝙧𝙯𝙤 𝙪𝙣𝙖 𝙤𝙛𝙧𝙚𝙣𝙙𝙖 𝙮 𝙘𝙖𝙙𝙖 𝙡𝙡𝙚𝙜𝙖𝙙𝙖 𝙪𝙣𝙖 𝙖𝙡𝙚𝙜𝙧í𝙖. ¡𝙌𝙪𝙚 𝙨𝙞𝙜𝙖𝙣 𝙢𝙪𝙘𝙝𝙤𝙨 𝙖ñ𝙤𝙨 𝙢á𝙨 𝙗𝙖𝙟𝙤 𝙡𝙖 𝙥𝙧𝙤𝙩𝙚𝙘𝙘𝙞ó𝙣 𝙙𝙚 𝘿𝙞𝙤𝙨 𝙮 𝙣𝙪𝙚𝙨𝙩𝙧𝙖 𝙈𝙖𝙙𝙧𝙚 𝙎𝙖𝙣𝙩í𝙨𝙞𝙢𝙖! 🙏🚴‍♂️

T'Mtz Marco

✨ Reflexión del dia sobre el santo evangelio de Mateo 22, 34-40En este Evangelio, un fariseo pregunta a Jesús cuál es el...
21/08/2026

✨ Reflexión del dia sobre el santo evangelio de Mateo 22, 34-40

En este Evangelio, un fariseo pregunta a Jesús cuál es el mandamiento más grande de la Ley. Jesús responde con claridad: amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente, y añade inmediatamente un segundo mandamiento: amar al prójimo como a uno mismo.

Jesús nos muestra que toda nuestra vida cristiana se resume en el amor. No se trata solamente de cumplir normas, asistir a celebraciones o pronunciar palabras bonitas sobre nuestra fe. La verdadera fe se demuestra cuando nuestro corazón aprende a amar, perdonar, servir y acercarse a los demás.
❤️ Amar a Dios con todo el corazón
Jesús nos invita a no darle a Dios solamente una parte de nuestra vida. Amar a Dios con todo el corazón significa reconocerlo como el centro de nuestra existencia.
Amarlo cuando las cosas van bien es sencillo; pero el verdadero desafío aparece cuando llegan las dificultades, cuando nuestras oraciones parecen no tener respuesta o cuando atravesamos momentos de cansancio y preocupación.
Ahí es donde nuestra fe puede decir:
“Señor, aunque no comprenda todo lo que sucede, sigo confiando en Ti.”
Amar a Dios también significa buscarlo diariamente, escuchar su Palabra, acercarnos a los sacramentos, orar y permitir que Él transforme nuestro corazón.
🧠 Con toda nuestra mente
Jesús también habla de amar a Dios con toda nuestra mente. Nuestra fe no debe quedarse solamente en emociones. Dios quiere que también aprendamos a conocerlo, comprender su Palabra y buscar la verdad.
Cuando ponemos nuestra mente al servicio de Dios, aprendemos a distinguir aquello que nos acerca de aquello que nos aleja de Él.
🙏 Con toda nuestra alma
Amar a Dios con toda el alma significa entregarle nuestra vida. No solamente los momentos religiosos, sino también nuestro trabajo, nuestros estudios, nuestra familia, nuestras amistades, nuestras decisiones y nuestros proyectos.
Es decirle:
“Señor, toda mi vida te pertenece; enséñame a vivir según tu voluntad.”
🤝 Y amar al prójimo
Aquí está una de las partes más importantes del Evangelio. Jesús no separa el amor a Dios del amor al prójimo.
No podemos decir que amamos profundamente a Dios mientras despreciamos, humillamos o ignoramos a quienes tenemos cerca.
El prójimo puede ser nuestra familia, un amigo, una persona que piensa diferente, alguien que nos ha hecho daño o incluso alguien a quien apenas conocemos.
Amar al prójimo no significa aprobar todo lo que hace. Significa reconocer su dignidad, tratarlo con respeto, saber perdonar y buscar su bien.
A veces creemos que para demostrar nuestro amor necesitamos hacer grandes cosas. Sin embargo, podemos comenzar con algo muy sencillo: escuchar, ayudar, acompañar, perdonar, compartir una palabra de ánimo o estar presentes cuando alguien nos necesita.
🌿 El amor transforma nuestra vida
Jesús termina diciendo que de estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas. Es decir, el amor es el corazón de nuestra relación con Dios y con los demás.
Una persona puede conocer muchas oraciones, saber muchas cosas de la Biblia y participar en muchas actividades religiosas; pero si su corazón permanece lleno de odio, rencor o indiferencia, todavía necesita dejar que Cristo transforme su vida.
Por eso este Evangelio nos hace una pregunta muy personal:
¿Realmente estoy amando a Dios con todo mi corazón? ¿Y ese amor se está reflejando en la manera en que trato a los demás?
❤️ Para llevar a la vida
Hoy podemos pedirle al Señor:
“Jesús, enséñame a amarte con todo mi corazón, con toda mi alma y con toda mi mente. Que mi amor por Ti no se quede solamente en palabras, sino que se transforme en servicio, perdón, paciencia y caridad hacia mis hermanos. Que cada persona que encuentre en mi camino pueda descubrir, a través de mis acciones, un poco de tu amor. Amén.”
El Evangelio de hoy nos recuerda algo sencillo pero profundo: quien verdaderamente ama a Dios, aprende también a amar al hermano. ❤️🙏

20/08/2026

🌹❤️ ¡𝘾𝙖𝙙𝙖 𝙫𝙚𝙯 𝙛𝙖𝙡𝙩𝙖 𝙢𝙚𝙣𝙤𝙨! 🙏𝙉𝙪𝙚𝙨𝙩𝙧𝙖 𝙈𝙖𝙙𝙧𝙚 𝙎𝙖𝙣𝙩í𝙨𝙞𝙢𝙖 𝙣𝙤𝙨 𝙚𝙨𝙥𝙚𝙧𝙖 𝙘𝙤𝙣 𝙨𝙪 𝙘𝙤𝙧𝙖𝙯ó𝙣 𝙙𝙚 𝙈𝙖𝙙𝙧𝙚 𝙮 𝙨𝙪 𝙝𝙚𝙧𝙢𝙤𝙨𝙤 𝙢𝙖𝙣𝙩𝙤, 𝙥𝙖𝙧𝙖 𝙧𝙚𝙘𝙞𝙗𝙞𝙧𝙣𝙤𝙨 𝙘𝙤𝙣 𝙖𝙢𝙤𝙧 𝙖 𝙨𝙪𝙨 𝙥𝙞𝙚𝙨. ✨🇲🇽
¡𝘼𝙩𝙡𝙖𝙘𝙤𝙢𝙪𝙡𝙘𝙤 , 𝙘𝙖𝙢𝙞𝙣𝙚𝙢𝙤𝙨 𝙘𝙤𝙣 𝙛𝙚 𝙝𝙖𝙘𝙞𝙖 𝙎𝙖𝙣𝙩𝙖 𝙈𝙖𝙧í𝙖 𝙙𝙚 𝙂𝙪𝙖𝙙𝙖𝙡𝙪𝙥𝙚!

19/08/2026

𝗠𝗲 𝗳𝘂𝗶 𝗮 𝘃𝗶𝘀𝗶𝘁𝗮𝗿 𝗮 𝗺𝗶 𝗰𝗵𝗮𝗽𝗮𝗿𝗿𝗶𝘁𝗮 𝗵𝗲𝗿𝗺𝗼𝘀𝗮 ❤️, 𝗮 𝗰𝘂𝗺𝗽𝗹𝗶𝗿 𝘂𝗻𝗮 𝗺𝗮𝗻𝗱𝗮 𝘆 𝗱𝗮𝗿𝗹𝗲 𝗴𝗿𝗮𝗰𝗶𝗮𝘀 𝗽𝗼𝗿 𝘁𝗮𝗻𝘁𝗮𝘀 𝗯𝗲𝗻𝗱𝗶𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀. 🙏🥰

Reflexiónonemos juntos Mateo 20, 1-16“Los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos”El Evangelio de hoy no...
19/08/2026

Reflexiónonemos juntos Mateo 20, 1-16

“Los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos”

El Evangelio de hoy nos presenta una de las parábolas más hermosas y, al mismo tiempo, más desconcertantes de Jesús: la parábola de los trabajadores de la viña.

Jesús nos habla de un hombre que sale muy temprano a contratar trabajadores para su viña. A unos los contrata desde primera hora de la mañana; después sale nuevamente a distintas horas del día y encuentra a otros que permanecen sin trabajo. A todos los invita a ir a su viña.

Al final de la jornada, el dueño de la viña manda pagar a todos lo mismo, comenzando por los que habían llegado al último. Los que habían trabajado desde temprano se sorprenden y comienzan a reclamar, porque consideran injusto recibir lo mismo que aquellos que solamente habían trabajado una hora.

Pero el dueño responde:

“¿Es que no puedo hacer con lo mío lo que quiero? ¿O vas a tener envidia porque yo soy bueno?”

Y Jesús concluye con una frase que cambia completamente nuestra manera de mirar la vida:

“Los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos”.

1. Dios sale constantemente a nuestro encuentro

Lo primero que debemos descubrir es que el dueño de la viña representa a Dios.

Y hay algo muy hermoso: Dios es quien sale a buscar a los trabajadores. No permanece encerrado esperando que nosotros vayamos hacia Él. Él sale a nuestro encuentro.

Sale temprano, sale después, sale al mediodía y vuelve a salir por la tarde.

Esto significa que Dios nunca deja de llamarnos.

Tal vez algunos hemos escuchado su llamado desde niños. Otros quizá lo descubrieron cuando eran jóvenes. Algunos comenzaron a acercarse a Dios después de una experiencia difícil, una enfermedad, una pérdida, una crisis familiar o un momento de dolor.

Otros quizá se alejaron durante muchos años y solamente ahora están regresando.

Pero el Evangelio nos recuerda algo maravilloso: mientras tengamos vida, nunca es demasiado tarde para responder a Dios.

Dios sigue saliendo a nuestro encuentro.

2. Nunca es demasiado tarde para regresar a Dios

Los trabajadores que fueron llamados al final del día representan también a aquellas personas que quizá sienten que han perdido demasiado tiempo.

Tal vez alguien piensa:

“Ya hice muchas cosas mal.”

“Ya me alejé demasiado de Dios.”

“Ya no soy digno de acercarme.”

“¿Qué sentido tiene comenzar ahora?”

La respuesta del Evangelio es clara: nunca es demasiado tarde.

Dios no mira solamente cuánto tiempo llevamos trabajando en su viña. Dios mira nuestro corazón y nuestra respuesta a su llamada.

Un hombre puede haber pasado muchos años lejos de Dios y, sin embargo, tener un encuentro sincero con Él al final de su vida.

Una persona puede haber cometido muchos errores y comenzar nuevamente.

Alguien puede haberse alejado de la Iglesia y regresar con un corazón arrepentido.

Y cuando esa persona vuelve, Dios no la recibe con desprecio, sino con misericordia.

El Señor no dice:

“Llegaste demasiado tarde.”

Dios dice:

“Ven, todavía hay un lugar para ti en mi viña.”

3. La viña representa nuestra vida y la misión que Dios nos confía

La viña puede representar el Reino de Dios, pero también nuestra propia vida.

Todos hemos recibido una misión.

No estamos en este mundo por casualidad.

Dios nos ha llamado a trabajar en su viña: en nuestra familia, en nuestra comunidad, en nuestra parroquia, en nuestros grupos, en nuestro trabajo, en nuestros apostolados y en todos aquellos lugares donde podamos llevar amor y esperanza.

No todos recibimos la misma misión.

No todos tenemos los mismos dones.

No todos comenzamos al mismo tiempo.

Pero todos somos importantes delante de Dios.

Quizá uno lleva muchos años sirviendo en la Iglesia y otro apenas está comenzando.

Uno puede saber mucho de la fe y otro apenas está aprendiendo.

Uno puede tener grandes responsabilidades y otro solamente ofrecer una pequeña ayuda.

Pero para Dios, cada corazón que se entrega con amor tiene un valor inmenso.

4. El problema no fue recibir lo mismo, sino tener un corazón envidioso

Aquí encontramos una de las partes más profundas del Evangelio.

Los primeros trabajadores no recibieron menos.

Recibieron exactamente lo que habían acordado.

El problema fue que comenzaron a compararse con los demás.

Y muchas veces nosotros hacemos exactamente lo mismo.

Nos cuesta alegrarnos cuando alguien recibe una bendición.

Nos preguntamos:

“¿Por qué a él sí?”

“¿Por qué a ella le va mejor?”

“¿Por qué Dios le concedió eso y a mí no?”

“¿Por qué reconocen su trabajo y no el mío?”

“¿Por qué alguien que llegó después tiene ahora una responsabilidad mayor?”

La comparación puede robarnos la paz.

Cuando comenzamos a mirar constantemente lo que tienen los demás, dejamos de agradecer lo que Dios ya nos ha dado.

El trabajador de la primera hora dejó de contemplar su propia bendición porque comenzó a mirar la recompensa del otro.

Y eso puede sucedernos también a nosotros.

5. La bondad de Dios no es una injusticia

Los trabajadores pensaban que si los últimos recibían lo mismo, entonces ellos estaban siendo tratados injustamente.

Pero Jesús quiere enseñarnos que la lógica de Dios es diferente de la lógica humana.

Nosotros muchas veces pensamos en términos de merecimientos, comparaciones y recompensas.

Dios piensa desde la misericordia.

Dios no es bueno solamente con quienes consideramos que lo merecen.

Dios es bueno porque esa es su naturaleza.

Su amor no se acaba porque alguien más reciba amor.

Su misericordia no disminuye porque perdone a otra persona.

Su gracia no se divide como si fuera un pedazo de pan que, al compartirlo, se termina.

Dios puede amar plenamente a uno y plenamente a otro.

Puede perdonar al pecador que regresa.

Puede levantar al que ha caído.

Puede fortalecer al que está débil.

Puede llamar al que se había alejado.

6. “¿Vas a tener envidia porque yo soy bueno?”

Esta pregunta de Jesús debería quedarse profundamente en nuestro corazón.

“¿Vas a tener envidia porque yo soy bueno?”

Cuántas veces podemos caer en esa actitud.

Nos alegramos cuando Dios nos bendice, pero nos cuesta alegrarnos cuando bendice a otros.

Queremos misericordia para nosotros, pero justicia para los demás.

Queremos que Dios comprenda nuestros errores, pero nos cuesta comprender los errores del hermano.

Queremos una segunda oportunidad, pero nos cuesta darle una segunda oportunidad a quien nos ha lastimado.

Queremos que Dios tenga paciencia con nosotros, pero somos impacientes con los demás.

El Evangelio nos invita a cambiar esa manera de pensar.

Si verdaderamente hemos conocido el amor de Dios, también debemos aprender a alegrarnos por el bien de nuestros hermanos.

7. Dios no quiere trabajadores resentidos, sino hijos agradecidos

Podemos trabajar mucho en la Iglesia y, sin embargo, tener un corazón cansado, resentido o lleno de comparaciones.

Podemos participar en peregrinaciones, rezar el Rosario, asistir a Misa, servir en un grupo, ayudar a los demás y realizar muchas actividades religiosas.

Pero debemos preguntarnos:

¿Lo hago por amor a Dios o para que los demás me reconozcan?

¿Sirvo porque amo al Señor o porque quiero que me agradezcan?

¿Me alegro cuando otro hermano recibe reconocimiento?

¿Soy capaz de servir aunque nadie me aplauda?

El verdadero servicio cristiano no busca ocupar el primer lugar.

El verdadero servidor busca que Cristo sea conocido, amado y glorificado.

8. “Los últimos serán los primeros”

Esta frase de Jesús no significa que debamos buscar ser últimos simplemente para después convertirnos en primeros.

Significa que el Reino de Dios funciona con una lógica diferente.

En el mundo muchas veces se busca poder, reconocimiento, prestigio, dinero y posición.

Jesús, en cambio, nos enseña que el verdadero grande es quien sirve.

El que se humilla será enaltecido.

El que sirve será grande.

El que ama será reconocido por Dios.

El que se entrega sin buscar recompensa está construyendo el Reino.

Por eso, no debemos desesperarnos cuando nuestro esfuerzo parece no ser reconocido.

Dios ve.

Dios conoce.

Dios sabe cuánto has trabajado.

Dios conoce las lágrimas que nadie vio.

Conoce las veces que ayudaste sin que nadie te agradeciera.

Conoce las veces que seguiste adelante cuando estabas cansado.

Conoce las oraciones que hiciste en silencio.

Y nada de eso se pierde delante de Él.

9. No importa cuándo comenzaste, sino cómo respondes hoy

Este Evangelio también nos invita a dejar de vivir atrapados en el pasado.

Quizá pensamos:

“Yo debí haber empezado antes.”

“Perdí muchos años.”

“Me hubiera gustado conocer a Dios desde joven.”

Pero Dios puede hacer cosas maravillosas incluso con el tiempo que queda.

No importa solamente cuánto tiempo hemos trabajado en la viña.

Lo importante es con cuánto amor estamos trabajando hoy.

Un minuto entregado con amor puede tener un valor enorme delante de Dios.

Una oración sincera puede cambiar un corazón.

Una palabra de ánimo puede salvar a alguien del desaliento.

Un acto de perdón puede sanar una familia.

Una visita puede devolver esperanza a una persona.

Una pequeña obra de caridad puede convertirse en una gran expresión del amor de Dios.

10. El Evangelio también nos invita a dejar de compararnos

Cada persona tiene su propio camino.

No compares tu vida con la de los demás.

No compares tu servicio con el de otro.

No compares tu familia con otra familia.

No compares tu proceso espiritual con el de otra persona.

Dios tiene un camino diferente para cada uno.

Quizá alguien comenzó antes que tú.

Quizá alguien recibió una responsabilidad que tú todavía no tienes.

Quizá alguien parece avanzar más rápido.

No importa.

Tú sigue trabajando en la viña que Dios te ha confiado.

Haz tu parte con amor.

Sirve con humildad.

Camina con fe.

Y deja que Dios se encargue de los resultados.

11. ¿Qué nos pide este Evangelio hoy?

Hoy Jesús nos invita a tres cosas muy concretas.

Primero: responder al llamado de Dios.

No importa cuánto tiempo hayas estado lejos. Si Dios hoy toca tu corazón, responde.

Segundo: servir sin compararnos.

No midas tu servicio por lo que reciben los demás. Haz el bien porque amas a Dios.

Tercero: alegrarnos por la bondad de Dios con nuestros hermanos.

Si Dios bendice a alguien, alégrate.

Si alguien regresa a la Iglesia, alégrate.

Si alguien supera una dificultad, alégrate.

Si alguien recibe una oportunidad, alégrate.

Porque cuando Dios bendice a un hermano, no pierdes tú; también puedes alegrarte como miembro de una misma familia.

12. Una pregunta para nuestro corazón

Hoy podemos preguntarnos:

¿Soy como los trabajadores de la primera hora, que sirven pero se comparan?

¿O soy capaz de servir con alegría y agradecer lo que Dios me ha dado?

¿Me alegro cuando Dios bendice a los demás?

¿He juzgado a alguien porque llegó tarde a la fe?

¿He pensado que alguien no merece una segunda oportunidad?

¿Estoy dispuesto a recibir nuevamente a quien se ha arrepentido?

¿Estoy trabajando en la viña del Señor con amor o solamente por obligación?

Estas preguntas pueden ayudarnos a descubrir qué necesita cambiar en nuestro corazón.

Conclusión

Hermanos, el Evangelio de hoy nos recuerda que Dios no piensa como nosotros.

Nosotros contamos las horas.

Dios mira el corazón.

Nosotros contamos los méritos.

Dios mira la respuesta al amor.

Nosotros comparamos.

Dios llama a cada uno por su nombre.

Nosotros pensamos que alguien llegó demasiado tarde.

Dios dice: “Todavía hay un lugar para ti en mi viña”.

Por eso, nunca pensemos que es demasiado tarde para regresar a Dios.

Nunca despreciemos a quien apenas comienza su camino.

Nunca sintamos envidia por la bendición de un hermano.

Nunca dejemos de servir porque otros no reconocen nuestro esfuerzo.

Sigamos trabajando en la viña del Señor.

Tal vez nadie vea nuestro sacrificio, pero Dios sí lo ve.

Tal vez nadie agradezca nuestro servicio, pero Dios sí lo conoce.

Tal vez otros lleguen después y reciban grandes bendiciones, pero eso no debe quitarnos la alegría.

Porque nuestra mayor recompensa no es ser reconocidos por los hombres.

Nuestra mayor recompensa es pertenecer a Dios.

Pidamos al Señor un corazón humilde, generoso y agradecido; un corazón capaz de alegrarse por el bien de los demás y dispuesto a responder a su llamado en cualquier momento de nuestra vida.

Que nunca digamos: “Ya es demasiado tarde”.

Mientras tengamos vida, Dios seguirá saliendo a nuestro encuentro.

Mientras tengamos fuerzas, habrá una viña donde servir.

Mientras nuestro corazón pueda amar, habrá una oportunidad para comenzar de nuevo.

Y que al final de nuestro camino podamos escuchar del Señor:

“Bienvenido a mi viña”.

Amén.

Oración

Señor Jesús, gracias porque nunca te cansas de llamarnos.

Gracias porque sales a nuestro encuentro una y otra vez, incluso cuando nos hemos alejado de ti.

Perdona nuestras comparaciones, nuestros celos, nuestra envidia y todas aquellas veces en que no hemos sabido alegrarnos por las bendiciones de nuestros hermanos.

Danos un corazón generoso.

Enséñanos a servir sin buscar reconocimiento, a amar sin esperar recompensa y a trabajar en tu viña con alegría.

Ayúdanos a comprender que nunca es demasiado tarde para volver a ti.

Cuando nos sintamos cansados, danos fuerza.

Cuando nos sintamos olvidados, recuérdanos que tú nunca nos olvidas.

Cuando tengamos envidia, enséñanos a agradecer.

Cuando juzguemos a los demás, danos un corazón misericordioso.

Y cuando llegue nuestro último día, Señor, concédenos la gracia de encontrarnos contigo y recibir de tus manos la verdadera recompensa: la vida eterna.

Amén.

“Los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos.”
Mateo 20, 16a

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