PEREGRINOS A PIE AL TEPEYAC GRUPO JERAHUARO

PEREGRINOS A PIE AL TEPEYAC GRUPO JERAHUARO UNIDOS POR LA FE PEREGRINEMOS CON SAN JUAN DIEGO AL ENCUENTRO DE CRISTO EN EL AMOR DE MARIA

24/05/2026
24/05/2026

Capítulo 7: El Encuentro de los Ríos de Fe


​ADRIANA: Doce de la noche. Doce de la mañana, como le llamamos en el camino. Apenas cerramos los ojos y el despertador ya ruge en Ixtlahuaca. Es el séptimo día, cruzamos la mitad de nuestra ruta y el cuerpo ya no se mueve por fuerzas propias, se mueve por el espíritu. Hoy la madrugada no es silenciosa; hoy la fe despierta con fiesta.

​SANDRA: ¡Alejandra, escucha! ¡Es la banda otra vez! ¡Nos van a despedir con "La Burrita"!

​ALEJANDRA: “Por la acera de la calle, ahí viene la burrita…” ¡Con este ritmo se le olvida a uno que es la una de la mañana, Sandra! ¡Vámonos!

​ADRIANA: A la una en punto de la madrugada, la columna de Araró sale al camino escoltada por las notas de la banda. Pero la noche es sabia y el mapa de la fe es grande. A las cuatro de la mañana, las rutas se dividen para cuidarnos a todas.

​GERAS: ¡Paso firme por el acotamiento, muchachas! Nosotros nos mantenemos por la autopista. Jacer, ¿ya viste a las de Ciudad Hidalgo?

​JACER: ¡Sí, Geras! Allá van, por la carretera libre. Se alcanzan a ver sus luces. ¡Buen camino, hermanas de Ciudad Hidalgo! ¡Nos vemos más adelante!

​ADRIANA: A las cinco de la mañana, cansadas pero con el corazón encendido, hacemos el alto para el desayuno. Treinta minutos exactos de descanso bajo las estrellas, porque a las 5:30 en punto el asfalto nos vuelve a reclamar. El alba empieza a clarear el cielo del Estado de México. Caminamos con el alma dispuesta para la Santa Misa de las nueve de la mañana.

​ADRIANA: A las diez, al terminar la misa, nos sentamos a almorzar. Y es ahí, en esa pausa, donde el camino nos muestra su verdadera inmensidad.

​SANDRA: ¡Alejandra, asómate a la carretera! ¡Mira eso! ¡No termina la fila!

​ALEJANDRA: ¡Es la Región Morelia, Sandra! ¡Son miles! ¡Casi tres mil peregrinas! Mira cuántos estandartes... parece un mar de fe que va pasando frente a nosotras.

​ADRIANA: Ver pasar a las hermanas de Morelia mientras almorzamos nos llena de un orgullo santo. A las once de la mañana, nos incorporamos nosotras también. El camino se vuelve un solo cuerpo. Avanzamos unos kilómetros y la Providencia nos vuelve a juntar: nos topamos de frente con la monumental misa de campo de la Región Morelia. Nos unimos a su canto en un momento que estremece el alma.

​MARY: ¡Qué fuerza, Paloma! ¡Qué bendición, Eli! ¡Aquí se siente la Iglesia viva! ¡Nadie se cansa hoy!

​ADRIANA: Con esa energía renovada, el último tramo se pasa volando. Son las tres de la tarde. El sol brilla en lo alto cuando las primeras filas de Araró, unidas espiritualmente a los miles de peregrinas, entramos a Villa Cuauhtémoc.

​SANDRA: ¡Llegamos, Alejandra! ¡Séptimo día vencido!

​ALEJANDRA: Mirando al cielo con lágrimas en los ojos: ¡Lo logramos hoy también, Martha! Tu alegría sigue marchando en medio de este mar de mujeres.

​ADRIANA: Don José y Sergio parquean los carros maleteros entre el bullicio, y Rafa enciende las luces del carro capilla para iluminar nuestro descanso. Estamos más cerca del Tepeyac, y hoy supimos que nunca, nunca caminamos solas.

Mil corazones arden con la misma llama de fe. Gracias por sumarse a nuestra página en Peregrinos a Pie al Tepeyac Grupo ...
22/05/2026

Mil corazones arden con la misma llama de fe. Gracias por sumarse a nuestra página en Peregrinos a Pie al Tepeyac Grupo Jeráhuaro. Cada nuevo amigo es un tesoro en nuestro andar hacia el Tepeyac. Nos mantenemos firmes en nuestra convicción: Unidos por la fe, peregrinamos con San Juan Diego al encuentro de Cristo, guiados por el amor de María. De Jeráhuaro para el mundo, eterna gratitud y bendiciones.

Capítulo 6: El Asfalto y la Llovizna​​ADRIANA: Dos de la mañana en Atlacomulco. El día amanece con un invitado que nadie...
21/05/2026

Capítulo 6: El Asfalto y la Llovizna


​ADRIANA: Dos de la mañana en Atlacomulco. El día amanece con un invitado que nadie quería recibir: una llovizna persistente y helada que empapa los ánimos antes de ponernos los tenis. Es el sexto día. Hoy el reto no solo es la distancia, sino el frío que se mete en la ropa y el rugir de la autopista que nos espera.

​SERGIO: ¡Don José, hay que tapar bien los camiones con las lonas! ¡Que no se vaya a mojar el equipaje de las muchachas!

​DON JOSÉ: Ya quedó, Sergio. ¡prende los limpiaparabrisas del carro y mantén las luces intermitentes bien altas! ¡La autopista va a estar peligrosa!

​ADRIANA: A las tres de la mañana, la columna sale a la oscuridad. El trayecto hoy es por pura autopista. Un camino largo, gris y escoltado por monstruos de acero que pasan levantando una estela de agua. Las linternas se reflejan en el asfalto mojado.

​SANDRA: Alejandra, tengo los pies empapados... el agua de la autopista se pasa por los tenis.

​ALEJANDRA: Aguanta, Sandra. Míranos a todas, parecemos un ejército con nuestros plásticos. Si la llovizna cae, que caiga, nuestra fe es de piedra. ¡Ofrece este frío por la salud de los tuyos!

​ADRIANA: A las seis de la mañana, en un paradero de la autopista, hacemos la pausa para el desayuno. El café caliente nunca había sabido tan glorioso. Es una tregua de media hora bajo los impermeables; a las 6:30 en punto, las Jefas Regionales volvemos a ordenar la fila. ¡A caminar se ha dicho!


​ADRIANA: A las de la nueve de la mañana, dejamos por un momento el acotamiento y entramos a la escuela de Mavoro. Las aulas nos abren sus puertas para guarecernos de la llovizna y celebrar la Santa Misa.

​PADRE MIGUEL: Hoy el camino les pide un sacrificio doble, hijas mías. Pero recuerden que el agua del cielo también bendice la tierra. Cada paso bajo la llovizna en esta autopista es una muestra de que nada las va a detener para llegar a ver a su Madre.

​ADRIANA: Al terminar la misa, a las diez de la mañana, devoramos el almuerzo en los pasillos de la escuela y afuera. Compartimos las cobijas secas y nos animamos unas a otras. A las once, con el cuerpo un poco más seco, regresamos al asfalto para el último tramo.

​GERAS: ¡Ya pasamos el kilómetro largo, Jacer! ¡La columna va entera!

​JACER: ¡Así es, Geras! ¡Ya se quitó la llovizna y allá adelante se ve la entrada!

​SANDRA: ¡Alejandra, escucha! ¡Es una banda!

​ALEJANDRA: ¡No lo puedo creer! ¡Qué recibimiento!

​ADRIANA: Son las cuatro de la tarde. Entramos a Ixtlahuaca y el cansancio de la autopista y la llovizna desaparece en un segundo. El pueblo nos recibe con una banda musical que hace vibrar el suelo. Las peregrinas olvidan las ampollas y caminan al ritmo de la tambora, sonriendo y llorando de alegría. Los camiones de Don José y Sergio ya están estacionados, y Rafa saluda desde el carro capilla. Sexto día vencido. La lluvia no pudo con nosotras.

Capítulo 5: Cruce de Fronteras y Luces de la Madrugada​​ADRIANA : La una de la mañana. Sí, leyó bien: la una. Tlalpujahu...
20/05/2026

Capítulo 5: Cruce de Fronteras y Luces de la Madrugada


​ADRIANA : La una de la mañana. Sí, leyó bien: la una. Tlalpujahuilla se queda atrás en penumbras mientras nuestros cuerpos cansados se levantan por pura fuerza de voluntad. Es el quinto día. Dejamos el suelo michoacano para pisar tierras hermanas. A las dos de la mañana, la columna se pone en marcha, desafiando la madrugada más fría de la ruta.


​SANDRA: Alejandra... creo que nunca en mi vida había estado despierta a esta hora para caminar. Siento que los dedos de los pies se me congelan.

​ALEJANDRA: Camina rápido, Sandra, para calentar el cuerpo. Mira hacia adelante, ya casi llegamos al límite del estado.


​GERAS: ¡Atención, jefa Adriana! ¡Llegamos a El Oro, Estado de México! ¡Y miren quiénes están aquí en la entrada!

​ADRIANA: Son las tres de la mañana. En medio de la noche mexiquense, el frío se disipa con el calor humano. Las hermanas de Tlalpujahua y el contingente de La Nueva Estrella nos esperan con los brazos abiertos. Los estandartes se saludan en la oscuridad. Ahora el río de fe es imparable.

​MARY: ¡Bienvenidas, hermanas! ¡Paloma, Eli, acomoden la columna! ¡Que las nuevas estrellas se unan al paso de Araró!


​ADRIANA: A las 5:30 de la mañana, el cuerpo recibe la bendición de un desayuno caliente en la ruta. Media hora de tregua, porque a las seis en punto, las botas y los tenis vuelven a devorar el asfalto. El sol empieza a romper el horizonte, pintando el cielo de rosa y oro y la santa misa nos espera.

​PADRE MIGUEL: Ofrezcamos esta Santa Misa de las nueve de la mañana por las intenciones de cada comunidad aquí reunida. Que la Virgen de Guadalupe, que unió a indígenas y españoles, siga uniendo hoy a Michoacán y al Estado de México en este solo caminar...


​ADRIANA: Al salir de misa, a las diez de la mañana, devoramos el almuerzo con el hambre que da la carretera. Don José y Sergio se aseguran de que todas tengan agua limpia, mientras Rafa limpia el parabrisas del carro capilla. A las once, el cohetenos vuelve a convocar. Viene el tramo largo.

​JACER: ¡Celadores, mantengan la línea derecha pegada al acotamiento! ¡Nadie se me salga de la fila!

​SANDRA: El sol de la tarde pega duro, Alejandra... pero ya se ven los edificios grandes a lo lejos.

​ALEJANDRA: Es Atlacomulco, Sandra. Ya casi llegamos. Piensa en la sonrisa de Martha, ella no se rendiría aquí. ¡Ofrece este último estirón!

​ADRIANA: Las cinco de la tarde en punto. Atlacomulco nos recibe con el bullicio de sus calles y el repique que anuncia nuestra llegada. Las Jefas Regionales sonreímos al ver la columna entrar completa, ordenada y fuerte. Cinco días de camino. La mitad del viaje está sellada con sudor, hermandad y una fe que no conoce fronteras.

Capítulo 4: Cuestas de Oro y Devoción​ADRIANA: Dos de la mañana en Senguio. El frío de la sierra se siente como agujas e...
19/05/2026

Capítulo 4: Cuestas de Oro y Devoción

​ADRIANA: Dos de la mañana en Senguio. El frío de la sierra se siente como agujas en el rostro. Es el cuarto día y el cansancio acumulado empieza a cobrar factura en los músculos. Pero la fe tiene un horario que no conoce el sueño. A las tres en punto de la madrugada, la columna se pone en marcha bajo un cielo cerrado.

​GERAS:¡Mantengan la línea, muchachas! Jacer, alumbra bien esa orilla, que hay piedra suelta.

​JACER: ¡Todo bajo control, Geras! ¡Ánimo, columna, que la luna nos cuida!

​SANDRA: Alejandra, hoy siento las piernas de plomo... pero me acuerdo de Martha. Ella siempre decía que el frío de las tres de la mañana limpia el alma.

​ALEJANDRA: Sí, Sandra. Ella iba cantando a esta hora para espantar el sueño. Vamos a cantarle un misterio del rosario por ella, para que nos preste su alegría.

​ADRIANA: A las seis de la mañana, una pausa bendita para el desayuno nos devuelve el alma al cuerpo. Dos horas después, a las ocho, nos congregamos para la Santa Misa. Entre el humo del incienso y las peticiones, renovamos la promesa de llegar al Tepeyac.

​PADRE MIGUEL: ...que cada ampolla en sus pies sea una flor para la Virgen, y que el cansancio no les robe la sonrisa. Ofrezcan este día por sus familias. Podéis ir en paz.

​ADRIANA: A las de la nueve, el almuerzo nos llena de energía, y para las diez de la mañana ya estamos caminando otra vez. El sol empieza a calentar la carretera. Pero el camino nos tiene preparada otra sorpresa de hermandad.

​MARY: ¡Paloma, Eli, miren allá adelante! ¡Ya vienen!

​ELI: ¡Son las hermanas de San Francisco de los Reyes! ¡Justo a las doce, como lo prometieron!

​ADRIANA: Las doce del mediodía. La columna vuelve a crecer. Las mujeres de San Francisco de los Reyes se integran con sus cantos, refrescando el ánimo de las que ya venimos cansadas. Ahora somos más voces rezando, más pies marchando por los senderos de Michoacán.

​SANDRA: Esta subida no termina, Alejandra... pero ya casi es la hora.

​ALEJANDRA: ¡Mira la punta del cerro, Sandra! ¡Ya se alcanzan a ver las casas!

​ADRIANA: Son las cinco de la tarde. Con las últimas luces del día, entramos a Tlalpujahuilla. Las campanas repican dándonos la bienvenida a este rincón de fe. Don José y Sergio ya tienen los camiones listos, y Rafa estaciona el carro capilla en el corazón del pueblo. Las piernas duelen, pero al mirar el altar improvisado, sabemos que valió la pena. Cuatro días abajo, la meta está más cerca.

Capítulo 3: Hilos que se Unen​​ADRIANA: Zintzingareo nos despide con el frío de las cuatro de la mañana. Ya no somos las...
15/05/2026

Capítulo 3: Hilos que se Unen


​ADRIANA: Zintzingareo nos despide con el frío de las cuatro de la mañana. Ya no somos las mismas que salieron de Araró; el cansancio se empieza a notar en los rostros, pero la disciplina de la fe nos mantiene en pie. Hoy el espíritu busca consuelo, porque el camino también es memoria.

​PADRE MIGUEL: En esta santa misa de cinco de la mañana, elevamos nuestras súplicas por el descanso eterno del Padre José Antonio Zermeño Abascal. Que su labor y su entrega sigan guiando desde el cielo el caminar de esta diócesis. Él descansa, pero su ejemplo camina con nosotros.

​SANDRA: Qué falta nos hacen sus palabras, Alejandra. Pero qué bonito es saber que todo el camino es una oración por los que ya no están.

​ALEJANDRA: Así es, Sandra. Primero Martha, ahora el Padre Zermeño... nos están haciendo el camino desde arriba.

​ADRIANA: A las seis desayunamos algo ligero. El calor del café nos prepara para la salida de las 6:30. El sol empieza a asomar y con él, la alegría de que la familia crece.

​GERAS: ¡Atención columna! ¡Ya las vemos! ¡Ahí vienen las hermanas de Zapata y de San Juan Huerta!

​JACER: ¡Abran paso! ¡Hagan espacio en la fila, que la fe se multiplica!

​ADRIANA: Son las 9:30 de la mañana. Es un momento mágico. Las columnas se funden en una sola. Ya no solo es Araró; ahora somos un río de mujeres que avanza con más fuerza. A las diez, compartimos el almuerzo como una sola familia, y a las once, retomamos la marcha hacia nuestro siguiente destino.

​PALOMA: ¡Venga, San Juan! ¡Venga, Zapata! ¡Un solo paso, una sola voz! ¡Si una se cansa, todas la cargamos!

​ADRIANA: El sol de las tres de la tarde cae a plomo, pero entonces, ocurre el milagro de cada día.

​SANDRA: ¡Alejandra, mira cuánta gente! ¡Parece que todo Senguio salió a recibirnos!

​ALEJANDRA: ¡Mira las banderas, los niños! Se me olvida que me duelen los pies con tanto cariño.

​ADRIANA: Entrar a Senguio a las tres de la tarde es como llegar a casa. El pueblo se vuelca a las calles para darnos fuerza. Don José y Sergio ya tienen todo listo, y Rafa estaciona el carro capilla entre una lluvia de flores. Hemos terminado el tercer día, y el corazón está más ancho que nunca.

Capítulo 2: Entre Pinos y Promesas​​ADRIANA : Son las dos de la mañana. El cuerpo todavía no entiende que el descanso te...
15/05/2026

Capítulo 2: Entre Pinos y Promesas


​ADRIANA : Son las dos de la mañana. El cuerpo todavía no entiende que el descanso terminó, pero el alma ya está de pie. La oscuridad de Jeráhuaro es fría, pero el movimiento de las linternas empieza a dibujar luciérnagas de fe en el campamento.

​SERGIO: ¡Cuidado con esa esquina, Don José! El carro maletero ya casi esta hasta el tope.

​DON JOSÉ: Dale, Sergio, que las mujeres ya vienen. A las 2:40 hay que estar en silencio para la bendición. No queremos que se quede ni una cobija atrás.

​PADRE MIGUEL: Señor, bendice estos pies que desafían la noche. Que la oscuridad no las asuste, porque la Virgen es su luna y su estrella. Vayan en paz.

​GERAS: ¡Tres de la mañana! ¡Columna a la derecha, mantengan el paso! Jacer, avísale a Rafa que el carro capilla abra paso.

​JACER: ¡Copiado, Geras! ¡Ánimo, muchachas, que la noche es nuestra!

​SANDRA: Alejandra, hace un frío que cala los huesos pero mira las estrellas, parece que nos vienen cuidando.

​ALEJANDRA: Es el cielo de Michoacán, Sandra. Martha siempre decía que en estas madrugadas es cuando mejor se puede platicar con Dios. Siento que viene aquí, a nuestro lado, riéndose de cómo nos castañean los dientes.

​ADRIANA: A las cinco de la mañana llegamos a la comunidad de Huajumbaro. Es un respiro necesario. Un café caliente y un pan para despertar el cuerpo. Pero la tregua es corta; a las 5:30, bajo el último manto de la noche, retomamos la marcha. Nos espera el momento más fuerte del día en cerro.

El sonido de las Campanas de la iglesia pequeña y de sonido de gente entrando a un recinto en el cerro en la comunidad de Jesús del monte

​ADRIANA: Las nueve de la mañana. Jesús del Monte nos recibe con el sol apenas calentando. Pero hoy la misa es distinta. Hoy, el incienso sube al cielo con un nombre grabado: Martha.

​SACERDOTE: y pedimos especialmente por nuestra hermana Martha, quien hace dos meses partió al banquete eterno. Ella no falta a esta peregrinación, porque vive en la alegría de cada una de ustedes...

​ELI: ¡Venga, mis regionales! Martha nos quiere ver fuertes. A las diez salimos de misa y empezamos el almuerzo. Mary, Paloma, repartan la fruta. ¡Hay que recuperar fuerzas!

​ADRIANA: A las once, con el corazón un poco más ligero tras la misa, emprendemos el tramo final del día. El sol de mediodía no perdona, pero la fe es más terca que el cansancio.

​SANDRA: ¡Mira, Alejandra! ¡Allá se ve!

​ALEJANDRA: ¡Zintzingareo! ¡Gracias a Dios!

​ADRIANA: Son las cuatro de la tarde. Entramos a Zintzingareo. Los pies arden, las espaldas pesan, pero al ver a Don José y a Sergio ya instalados con el equipaje, y a Rafa con la capilla lista, sabemos que lo logramos. Un día menos de camino, un día más cerca de la Morenita.

Capítulo 1: El Despertar de la Fe​Personajes de este episodio:​Adriana: Narradora y guía ​Alejandra y Sandra: Peregrinas...
14/05/2026

Capítulo 1: El Despertar de la Fe

​Personajes de este episodio:

​Adriana: Narradora y guía
​Alejandra y Sandra: Peregrinas.
​Padre Miguel: Guía espiritual.
​Geras y Jacer: Celadores.
​Don José y Sergio: Maleteros.
​Rafa: Encargado del carro capilla.
​Paloma, Eli y Mary: Jefas regionales.
​Padre Marco Antonio: Recibimiento en Jeráhuaro.

​EI sonido de las campanas de la parroquia de Araró llamando a misa de madrugada. Sonido de gente murmurando, pasos y el motor de un camión encendido a lo lejos.

​ADRIANA : Hay fechas que se marcan en la piel antes que en el calendario. Hoy es una de ellas. Soy Adriana, y durante cinco años he tenido el honor de guiar estos pasos como jefa parroquial. El aire de Araró se siente distinto hoy... huele a incienso, a café y a promesa.

​PADRE MIGUEL: Hijas mías, que el Señor guíe sus plantas y la Virgen cubra su espalda. No caminan solas. Caminan con la fe de todo un pueblo. ¡Buen camino!

​El cohete de salida. Gritos de júbilo el "¡Viva la Virgen de Guadalupe!". (Si gustan aquí las peregrinas que quieran participar en los comentarios dejen si viva)

​SANDRA: Ya salimos, Alejandra. Siete de la mañana en punto. Siento que el corazón se me va a salir.

​ALEJANDRA: Mira el estandarte, Sandra... parece que va flotando. Y aunque no la veamos, Martha va aquí. Hace dos meses que nos dejó su risa, pero hoy su alegría es la que nos va a empujar la cuesta.

​GERAS: ¡Vámonos, paso firme! Jacer, cuida la retaguardia, que ninguna se quede atrás.

​JACER: ¡Entendido, Geras! Todo en orden. Los camioneros ya están listos en el siguiente punto.

​ADRIANA: A las nueve de la mañana empezamos la subida al cerro rumbo a ucareo pero en la plaza de Araró. Es el primer reto. Para Don José y Sergio, acomodando maletas con una paciencia de santos, mientras Rafa, cuidando que el carro capilla sea nuestro faro. Sin ellos, el camino sería imposible.

​MARY Jefa Regional: ¡Venga, mujeres! Un almuerzo rápido a las diez. Paloma, Eli, revisen que todas estén hidratadas. ¡El camino a Ucareo es largo!

​ADRIANA: Dos de la tarde. Ucareo nos abraza con sus campanas. Es un sonido que te limpia el cansancio Pero la fe no descansa; a las tres, ese mismo repique nos despide, ahora con un tono de nostalgia y bendición.

​ALEJANDRA: ¡Ya casi llegamos a Jeráhuaro! Mis pies ya lo sienten.

​SANDRA: ¡Ánimo! Que allá nos espera el descanso.

​ADRIANA: Son las cinco de la tarde. El sol empieza a caer y Jeráhuaro aparece frente a nosotros. El repique de bienvenida es música para los oídos cansados.

​PADRE MARCO ANTONIO: ¡Bienvenidas, peregrinas! Pasen a la casa de Dios. Jeráhuaro las recibe con el corazón abierto.

​ADRIANA: El primer día termina. Hay ampollas, hay cansancio, pero sobre todo, hay una luz que no se apaga. Mañana el camino sigue, y Martha... Martha sigue sonriendo en cada oración.

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