18/07/2020
¡𝕿𝖔𝖉𝖔 𝖑𝖔 𝖕𝖚𝖊𝖉𝖔 𝖊𝖓 𝕮𝖗𝖎𝖘𝖙𝖔 𝖖𝖚𝖊 𝖒𝖊 𝖋𝖔𝖗𝖙𝖆𝖑𝖊𝖈𝖊, 𝕷𝖆 𝕸𝖎𝖘𝖊𝖗𝖎𝖈𝖔𝖗𝖉𝖎𝖆 𝖉𝖊 𝕯𝖎𝖔𝖘 𝖊𝖘 𝖌𝖗𝖆𝖓𝖉𝖊 𝖊 𝖎𝖓𝖈𝖔𝖒𝖕𝖆𝖗𝖆𝖇𝖑𝖊!.
Agradezco infinitamente sus oraciones, súplicas y peticiones a nuestro Dios por mi salud, a los fieles de la Parroquia de Zimatlán y a todos los hermanos que se unieron en oración por la misma causa, también doy las gracias a las personas que me apoyaron económicamente para que fuera posible la compra de los medicamentos que me administraron estando en hospitalización, gracias a lo anterior, como con la ayuda del personal médico, y de un amigo que nunca me abandonó; el Padre Uvi, hoy soy una prueba de fe y un Milagro de Dios.
Fueron treinta y seis días de hospitalización, de lucha contra este virus que puede afectar a cualquiera sin excepción, y muchos siguen pensando que no existe, otros que es un juego del gobierno, pero desde mi experiencia les digo a todos que es una triste y cruel realidad.
Los invito a cuidarnos y seguir las precauciones que nos ha indicado el sector salud, para no poner en riesgo nuestra vida y la de los demás.
Mi batalla no ha terminado, ahora estoy en una segunda etapa de recuperación, enfrentando las secuelas que me ha dejado este virus, dependo de oxígeno artificial, silla de ruedas, terapias físicas, etc... Sigan Orando por mi, por mi pronta y completa recuperación para después continuar celebrando los actos litúrgicos.
Si alguien desea de corazón apoyarme dentro de sus posibilidades y sin afectar su economía, lo pueden hacer a mi numero de cuenta:
𝟱𝟱𝟳𝟵 𝟬𝟳𝟬𝟭 𝟬𝟬𝟮𝟴 𝟵𝟯𝟰𝟬 Santander, ya que el número de cuenta creado durante el tiempo de mi hospitalización se ha cancelado.
DIOS NOS BENDIGA A TODOS.
Pbro. Aureliano Díaz Jiménez.