26/08/2026
ALIMENTO DIARIO.
26 de agosto, 2026
LA PAZ QUE NADIE PUEDE ROBARNOS.
📖 Juan 14:27; Filipenses 4:6-7; Romanos 8:38-39
"La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo." 📖 Juan 14:27
"Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús." 📖 Filipenses 4:6-7
"Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro."
Libro 📖 Romanos 8:38-39
Jesús no me dio una paz frágil, dependiente de las circunstancias. Me dio Su paz: la paz de Aquel que venció al mundo. Y lo que Él me ha dado, nada ni nadie puede robármelo.
1️⃣ La Paz Que No Depende de las Circunstancias.
Sé que hay muchos de nuestros hermanos en todo el mundo que sufren por falta de paz interior. Viven con el corazón turbado, con la mente agitada, con el alma inquieta. Buscan paz en mil lugares: en la estabilidad económica, en las relaciones humanas, en el éxito, en el entretenimiento. Y aun así, la paz se les escapa.
Jesús, en la noche más oscura de Su vida terrenal, se sentó con Sus discípulos y les dio una promesa que rompe todos los moldes: "La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da" (Juan 14:27). Observa que no dijo: "Les deseo paz". No dijo: "Ojalá encuentren paz". Dijo: "Les dejo, les doy." Es un regalo. Es una herencia. Es una posesión entregada.
Y no es la paz del mundo. La paz del mundo es superficial, temporal, dependiente de que todo marche bien. Se desvanece cuando llega la enfermedad, la crisis, la pérdida. Pero la paz de Jesús es diferente. Es la paz de Aquel que, horas antes de ser arrestado, podía decir: "No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo." Es la paz que permanece de pie cuando todo lo demás se derrumba.
La paz que Jesús me da no es ausencia de problemas; es presencia de Él. No es un sentimiento que fluctúa con las emociones; es una roca que sostiene en la tormenta. El mundo me ofrece anestesia; Jesús me da sanidad. El mundo me ofrece distracción; Jesús me da descanso. La paz de Cristo no se compra, no se merece, no se fabrica. Se recibe. Y una vez recibida, se convierte en la heredad inalienable del hijo de Dios.
2️⃣ Lo Que Dios Me Dio, Nadie Puede Robármelo.
Ahora, la pregunta que me hago es: ¿quién puede robarnos la paz que Dios nos dio en Su Hijo Jesús? La respuesta de la Escritura es contundente: nada ni nadie.
Pablo lo asegura en Filipenses: "La paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús" (Filipenses 4:7). La palabra "guardará" es un término militar: significa m***ar guardia, proteger como una fortaleza. La paz de Dios no es algo que yo debo defender con mis propias fuerzas; es algo que me defiende a mí. Ella m***a guardia sobre mi corazón y mis pensamientos.
Y Pablo remata en Romanos con una de las declaraciones más poderosas de toda la Biblia: "Estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro" (Romanos 8:38-39). Si nada puede separarme del amor de Dios, nada puede robarme la paz que ese amor me dio.
El enemigo intentará robarme la paz con temor, con culpa, con ansiedad, con mentiras. Las circunstancias intentarán ahogarla con ruido, con crisis, con incertidumbre. Pero la paz que Jesús me dio no es un objeto que alguien pueda arrebatarme; es una Persona que vive en mí. Cristo es mi paz. Y mientras Él more en mi corazón, la paz permanece. Puedo temblar, puedo llorar, puedo sentir el dolor; pero en lo más profundo, la paz de Cristo sigue en pie. Nadie puede tocar lo que Dios ha sellado.
Amado hermano/a, si hoy estás entre los que sufren por falta de paz interior, quiero que sepas algo: la paz que necesitas no está lejos. Ya te fue dada. Jesús te la dejó. No tienes que fabricarla; tienes que recibirla. No tienes que pelear por ella; tienes que descansar en ella.
Entrégalo todo en oración, con acción de gracias. Y deja que la paz de Dios monte guardia sobre tu corazón. Nada ni nadie podrá robártela. Porque lo que Jesús te dio, el mundo no lo puede quitar.
Haz una lista de las preocupaciones que te roban la paz. Una por una, entrégalas a Dios en oración. Y di: "Recibo la paz de Jesús. Nada ni nadie me la robará." Descansa en Él.
"La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo." 📖 Juan 14:27
Que el Señor nos conceda descansar en la paz que nadie puede robarnos.
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