19/05/2026
El servicio no es para "élite" cristiana; es el pulso vital de un corazón rescatado.
El evangelio nos salva y nos lleva a una vida de servicio, primero a Dios y luego a los demás como expresión de ese servicio.
No fuimos rescatados para quedarnos sentados esperando el cielo, sino para gastar nuestras vidas por la causa de Cristo. Si la humildad es el fundamento, el servicio es la estructura visible de nuestra fe.
No servimos para ganar el favor de Dios, servimos porque ya lo tenemos.
¿A quién vas a servir hoy en virtud del Señorío de Cristo en tu vida?