24/08/2026
EVANGELIZAR NO ES GANAR DISCUSIONES: ES CONDUCIR A UNA PERSONA HASTA JESÚS
Natanael no parecía el candidato más fácil para convertirse en discípulo. Cuando Felipe le anunció que había encontrado a Jesús de Nazaret, su reacción fue inmediata: «¿De Nazaret puede salir algo bueno?»
• Había prejuicio.
• Duda.
• Desconfianza.
Felipe podía haber iniciado una discusión, podía demostrarle que estaba equivocado, citar las Escrituras o intentar convencerlo mediante argumentos, pero respondió con tres palabras: «Ven y verás.»
Eso es evangelizar:
• No obligar.
• No imponer.
• No vencer.
• Invitar a encontrarse con Jesús.
Cuando Natanael llegó ante Cristo ocurrió algo inesperado. Jesús no comenzó reprochándole su incredulidad. Lo miró profundamente y le reveló que ya conocía su corazón, entonces todo cambió, aquel hombre escéptico terminó confesando:
«Rabí, tú eres el Hijo de Dios.»
Hoy celebramos a san Bartolomé, identificado tradicionalmente con Natanael en la memoria cristiana. La liturgia lo coloca ante nosotros como uno de los Doce, fundamento apostólico de la Iglesia. Su historia contiene una lección extraordinaria para nuestra manera de evangelizar.
Vivimos en un tiempo de discusiones permanentes, las redes sociales parecen construidas para dividirnos rápidamente entre quienes tienen razón y quienes están equivocados. También los cristianos podemos caer en esa trampa, defendemos la verdad, pero olvidamos la caridad, ganamos un argumento y perdemos a una persona.
Cristo nos propone otro camino:
• Escuchar.
• Acercarnos.
• Dar testimonio.
• Invitar y permitir que Jesús haga aquello que sólo Él puede hacer en el corazón humano.
San Antonio María Claret predicaba con pasión porque deseaba que las personas conocieran personalmente el amor de Dios.
Acción concreta
Cuando hoy encuentres a alguien que piensa distinto a ti sobre la fe, evita entrar inmediatamente en discusión.
Escucha primero y pide interiormente: «Señor, ayúdame a mostrarte antes que demostrar que tengo razón.»