Pastoral UNIVA Guadalajara

Pastoral UNIVA Guadalajara Grupo de Jóvenes-Lideres-Servidores-Católicos que son miembros de la comunidad UNIVA Guadalajara.

Anunciar la Verdad La persecución ha acompañado a la Iglesia prácticamente desde sus inicios. Primero fueron los judíos ...
11/05/2026

Anunciar la Verdad

La persecución ha acompañado a la Iglesia prácticamente desde sus inicios. Primero fueron los judíos y, después, los gentiles quienes rechazaron a los cristianos. El Evangelio deja claro, con palabras del mismo Jesús, que el odio y la persecución forman parte de la vida del discípulo, porque el cristiano ya no pertenece al mundo, sino a Cristo. Y el mundo solo ama aquello que considera suyo.

El cristiano, con su forma de vivir, se convierte en un testimonio que confronta al mundo y denuncia el pecado. Por eso, el rechazo no debe entenderse solamente en un sentido social, sino profundamente teológico: quien sigue a Cristo inevitablemente entra en tensión con aquello que se opone a Dios.

Jesús mismo lo advirtió: “El siervo no es más que su señor”. Si Él vivió la persecución y terminó en la cruz, el discípulo no puede esperar un camino distinto. Seguir a Cristo implica heredar también las consecuencias de anunciar su verdad.

Sin embargo, no todo es rechazo. También hubo quienes creyeron y amaron a Jesús, y ese amor continúa gracias al testimonio vivo de la Iglesia. Aquí aparece la acción del Paráclito, el Espíritu Santo, que fortalece a los discípulos, les recuerda las palabras de Cristo y les da la capacidad de ser auténticos testigos. No se trata solo de recordar hechos, sino de comprender profundamente el misterio de Jesús para anunciarlo con valentía.

San Juan menciona, además, las pruebas concretas que vivirían los cristianos: ser expulsados de la sinagoga e incluso perseguidos hasta la muerte en nombre de Dios. Muchos consideraban a los cristianos como blasfemos, y por eso la fe cristiana significaba, para algunos, vivir bajo amenaza constante. Aun así, la Iglesia entendió desde el principio que la fidelidad a Cristo vale más que cualquier persecución.

Reto León - Abril 2026El ser humano fue creado bueno y a imagen de Dios, pero el pecado entró en el mundo por la desobed...
05/05/2026

Reto León - Abril 2026

El ser humano fue creado bueno y a imagen de Dios, pero el pecado entró en el mundo por la desobediencia. Aun así, Dios nunca dejó de amarnos. En su
misericordia, nos ofrece la reconciliación para volver a su amistad.

Durante este mes en el ratito con Jesús, abordamos dentro del reto León la tematica de "El ser humano y la caída" en donde nos adentramos al libro del Génesis para meditar en “El pecado y la reconciliación".

Te invitamos a unirte a este reto, todos los jueves después de misa de 1:00pm en la capilla universitaria.

🌷Mayo Mes de la Virgen María🌷Un tiempo para acercarnos con sencillez, confiar como hijos y dejarnos guiar por su ejemplo...
04/05/2026

🌷Mayo Mes de la Virgen María🌷
Un tiempo para acercarnos con sencillez, confiar como hijos y dejarnos guiar por su ejemplo de amor, fe y humildad. Que este mes sea una oportunidad para hacer una pausa, agradecer y fortalecer nuestra relación con Dios.

Que María nos acompañe y nos enseñe a vivir con paz en el corazón. 🙏

Un deseo de ver... la gracia de reconocer Las palabras de Jesús en el cuarto Evangelio no deben entenderse en un sentido...
04/05/2026

Un deseo de ver... la gracia de reconocer

Las palabras de Jesús en el cuarto Evangelio no deben entenderse en un sentido literal. Cuando habla del “camino”, no se refiere a una ruta geográfica, como pensó Tomás, sino a una realidad mucho más profunda: la relación viva que conduce al Padre. El acceso a Dios no pasa por coordenadas externas, sino por la adhesión a la persona de Jesús.

La pregunta por el camino recibe una respuesta clara: Jesús mismo es el camino, la verdad y la vida. No es una imagen aislada, sino una síntesis de su identidad. Es camino porque conduce al Padre; verdad porque lo revela; y vida porque comunica la vida divina. Este lenguaje es metafórico: una persona no es un camino en sentido literal, pero sí puede ser el medio real por el cual se llega a otro. En Jesús, ese acceso se vuelve pleno.

La petición de Felipe —“Muéstranos al Padre”— expresa el deseo humano de ver a Dios directamente. Sin embargo, revela una incomprensión. El Evangelio afirma que a Dios nadie lo ha visto jamás. Pretender una visión sensible no corresponde al modo en que Dios se manifiesta. En el contexto de la época, influido por corrientes como la gnosis, era común aspirar a una visión inmediata de lo divino. Pero el cuarto Evangelio corrige esta idea: ver a Dios no es cuestión de los sentidos, sino de conocimiento y fe.

Por eso, “ver”, “conocer” y “creer” se identifican. Quien conoce a Jesús, ve al Padre. Jesús vive en total comunión con Dios: sus palabras y obras expresan el amor del Padre. No actúa por cuenta propia, sino que realiza su designio. De ahí que el conocimiento de Cristo sea el camino más pleno hacia Dios. Cuanto más se profundiza en Él, más se entra en la intimidad divina.

Esta unión se expresa en la fórmula: “Yo estoy en el Padre y el Padre en mí”. No es una realidad física, sino una comunión de amor, de pensamiento y de acción. Esta misma dinámica se extiende a los creyentes: por la fe, están llamados a vivir en esa comunión.
De ahí surge una consecuencia: Dios puede obrar en el creyente como obró en Cristo. Se habla incluso de “obras mayores”, no por su valor, sino porque la acción salvadora se prolonga en el tiempo a través de la Iglesia. La partida de Jesús abre el espacio para la misión de los discípulos, que consiste en llevar a otros al encuentro con Dios, especialmente mediante la oración.

El camino hacia Dios no es un lugar, sino una persona. En Jesús, Dios se hace cercano y accesible. Quien lo conoce y cree en Él, ve al Padre. Así, el creyente no solo contempla a Dios, sino que se convierte en instrumento de su presencia en el mundo. Entonces, la pregunta más profunda no es solo si conozco a Jesús, sino si realmente le estoy dejando ser el camino de mi vida. ¿Mi corazón reconoce en Cristo al Dios que busca, o todavía sigue pidiendo otras señales porque no termina de confiar en Él?

La Luz ya vino, prefieres la oscuridad Probablemente, el verso más importante de todo el cuarto evangelio es el que abre...
15/04/2026

La Luz ya vino, prefieres la oscuridad

Probablemente, el verso más importante de todo el cuarto evangelio es el que abre esta sección: la afirmación clara, firme y definitiva del amor de Dios como la causa última de la presencia de su Hijo en el mundo. No es un detalle secundario; es el centro. Todo parte de ahí.

Y esta afirmación no aparece aislada. Viene inmediatamente después de la mención del Hijo del hombre. Esta figura, misteriosa y profundamente cargada de sentido, está inseparablemente unida a la idea del juicio. Basta recordar el pasaje de Daniel 7, donde el Hijo del hombre aparece en un contexto de juicio, con una manifestación gloriosa y definitiva de parte de Dios.

Pero aquí sucede algo sorprendente. El Hijo del hombre —el que viene de arriba, el que ha visto al Padre y vuelve a Él (cf. Jn 3, 11-15)— no se presenta primero como juez, sino como revelación viva del amor de Dios. Su primera acción no es condenar, sino encarnarse y entregarse. Encarnación y cruz: ahí comienza todo.

“Tanto amó Dios al mundo…” y ese “mundo” no es algo abstracto, sino el mundo de los hombres: concreto, herido, real. La intención de Dios es clara: salvar. Por eso envía a su Hijo, para darlo a conocer (cf. Jn 1, 18) y, en ese conocimiento, abrirnos a la vida verdadera (cf. Jn 17, 3).

Ahora bien, estas afirmaciones, aunque nacen de Jesús, probablemente han sido formuladas por el evangelista en un lenguaje accesible para su comunidad. Pero detenerse demasiado en eso sería caer en un historicismo estéril. Lo esencial permanece: lo que aquí se transmite es la enseñanza viva de Jesús.

Y entonces viene la tensión: Jesús no vino para juzgar al mundo… si entendemos el juicio como condenación. Vino como Salvador. Quien cree en Él, quien lo reconoce en lo que realmente es, no es condenado.

Pero, al mismo tiempo —y aquí está la paradoja—, también vino para juzgar (cf. Jn 9, 39). ¿Cómo? Porque el que no cree, el que lo rechaza como Revelador, como Hijo de Dios, como Hijo del hombre, se condena a sí mismo. No porque Dios lo quiera así, sino porque cierra la puerta a la salvación que ya le fue ofrecida.

Aquí está una de las grandes novedades del evangelio de Juan —y también uno de los mayores escándalos para una mentalidad judía—: el juicio no es solo futuro, es presente.
Mientras que la tradición esperaba un juicio al final de los tiempos, cuando todos comparecerían ante Dios, Juan adelanta ese momento al ahora. No niega el juicio final, pero afirma algo más radical: el juicio ya está ocurriendo.

La presencia de Jesús divide inevitablemente. No por imposición, sino por decisión. Están los que vienen a la luz, los que se abren a Dios y a su Enviado. Y están los que prefieren las tinieblas, los que rechazan esa luz.

Y aquí está el punto clave: no es Dios quien divide, es la respuesta del hombre. Si la luz ya está delante de ti… ¿vas a acercarte o vas a seguir justificando la oscuridad?

¡Hemos comenzado la misión Ad Intra!Con el lema "Uno en Cristo, unidos en la misión" el pasado sábado  21 de marzo comen...
26/03/2026

¡Hemos comenzado la misión Ad Intra!

Con el lema "Uno en Cristo, unidos en la misión" el pasado sábado 21 de marzo comenzamos la semana de ejercicios espirituales en nuestra Universidad UNIVA Guadalajara, reflexionando acerca del Sacerdocio Bautismal o Sacerdocio Comun del cual todos formamos parte en Jesucristo Nuestro Señor.

Te invitamos a mantenerte atento de nuestras redes sociales para seguir el caminar universitario en torno a esta misión UNIVA 2026.

¿Quién es Él?Querida comunidad UNIVA, en vísperas de comenzar la Semana Mayor, nos detenemos a pensar y profundizar en l...
24/03/2026

¿Quién es Él?

Querida comunidad UNIVA, en vísperas de comenzar la Semana Mayor, nos detenemos a pensar y profundizar en la figura mesiánica de Jesucristo, que, hasta antes de entregar su vida, era conocido por sus prodigios y milagros; pero ¿quién es Jesús para mí?
El Evangelio que hoy presenta la liturgia nos adentra, desde el apóstol San Juan, a replantearnos la figura mesiánica de Jesús: ¿qué quiere decir con todo aquello que, en sus días finales, compartía con sus discípulos? ¿A dónde irá? Todas estas preguntas que los judíos se hacían, Cristo las responde desde su ser: “Yo soy”. De esta manera, se presenta como el enviado, el que participa de la eternidad del Padre, el que, desde el principio de los tiempos, “ya era”.
Sin duda, esta respuesta deja más preguntas que respuestas; pero, para quien vive en una unión íntima con Dios, basta con saber que aquel que ha vencido a la muerte no solo trasciende, sino que, en su Ascensión, toma parte en su Reino y, junto a ello, nos prepara un espacio en la Jerusalén celestial. Esta esperanza alimenta el conocimiento de la misión redentora a la cual Cristo ha sido enviado a la tierra y, con ello, nos devela el misterio de la encarnación consumada en la Cruz.
Que este tiempo de Cuaresma nos ayude a profundizar en la figura de Cristo, aquel que con su vida nos alcanzó la eternidad y nos hace partícipes de su gloria. Que estas fiestas que celebramos nos ayuden a unirnos más íntimamente a su misterio y, en su resurrección, lo redescubramos en una vida nueva. Que María Santísima nos asista e interceda por nosotros para que vivamos estos santos misterios redescubriendo a Cristo, su Hijo, nuestro Señor.

¿Un escándalo o revelación? Llamar a Dios Padre En el evangelio de hoy nos detenemos a reflexionar el pasaje del Evangel...
18/03/2026

¿Un escándalo o revelación? Llamar a Dios Padre

En el evangelio de hoy nos detenemos a reflexionar el pasaje del Evangelio de Juan 5, 17-30. En estos versículos descubrimos, en una primera parte, las palabras que Jesús dirige a quienes lo perseguían por realizar curaciones en sábado; y, por otro lado —realidades que se comprenden conjuntamente—, se revela la profunda relación de paternidad y filiación entre Él y el Padre.

Todo este pasaje se ilumina al profundizar en la inmanencia divina. Al estudiar la vida interna de Dios, podemos comprender que Dios asume la historia sin dejar de ser Dios, la integra sin vaciarse de sí mismo ni de su propia naturaleza, y la conduce hacia su plenitud, como afirmaba Karl Rahner.

¿Qué es la procesión en la vida interna de Dios? Podemos entenderla como origen, fecundidad y comunicación que existen en Dios mismo, sin que esta realidad implique mutación, división, pérdida o disminución de su divinidad. En este orden, distinguimos dos procesiones: ad extra y ad intra. La primera hace referencia a la acción de Dios hacia la creación; la segunda, al movimiento íntimo de la vida divina.

Cuando Jesús menciona que su Padre obra y que Él también obra, está revelando que por medio de Dios se sostiene toda la existencia; en ello se manifiesta la divina providencia: el Creador que no abandona su obra, sino que la sostiene continuamente.

De las procesiones surgen las relaciones. Este pasaje es particularmente rico en dos de ellas: la paternidad y la filiación. La diferencia entre las personas divinas se comprende, entonces, en el ámbito de la relación y no de la sustancia. Para quienes escuchaban a Jesús, esto resultaba una verdadera blasfemia. Sin embargo, a la luz de la revelación, conocemos la relación que existe entre las personas divinas.

Los Padres de la Iglesia y los teólogos se dedicaron a profundizar en este misterio. Los Padres Capadocios, por ejemplo, distinguían entre nombres absolutos y nombres relativos: los primeros se dicen en singular y se refieren a la sustancia; los segundos se dicen en plural y expresan relaciones. “Padre” no es un nombre de esencia, sino de relación, que muestra cómo el Padre se relaciona con el Hijo y el Hijo con el Padre.

Dios es relación; es decir, Dios es amor y comunicación. En esta cuarta semana de Cuaresma, al contemplar este evangelio, descubrimos que la luz que Cristo revela no solo manifiesta quién es Dios, sino también quién estamos llamados a ser nosotros: hombres y mujeres que viven en relación con Dios y con los demás.
La verdadera oscuridad no es ignorar a Dios, sino cerrar el corazón a esta relación de amor que Él mismo nos ofrece. Por eso, si Dios es relación y comunión, ¿estamos viviendo esta Cuaresma realmente en esa relación con Él que da vida y plenitud?

Cuarta semana de cuaresma, tenemos esta propuesta un poquito más sencilla pero con un valor importantísimo, esta semana ...
18/03/2026

Cuarta semana de cuaresma, tenemos esta propuesta un poquito más sencilla pero con un valor importantísimo, esta semana te proponemos ayudar, cada día buscar una oportunidad para ayudar a alguien sea con algo tan sencillo como abrirle la puerta a la persona que va detrás de ti, hablar con ese amigo que sabes que no la está pasando bien
¡Bonita semana!

38 años enfermoSi tuvieras la oportunidad de ayudar a un enfermo, ¿lo harías? ¿O solo dirías que te preocupas por él, se...
17/03/2026

38 años enfermo

Si tuvieras la oportunidad de ayudar a un enfermo, ¿lo harías? ¿O solo dirías que te preocupas por él, señalas y juzgas su situación y no haces nada?

El día de hoy, el Evangelio nos narra una situación similar: un hombre con 38 años de enfermedad, ignorado por la sociedad.

Ahora te pregunto: ¿y si tú fueras esa persona? Imagina que estás muy tranquilo en tu lugar de trabajo o en tu casa, y se te acerca alguien y te pregunta: “¿quieres sanar?”. ¿Qué le dirías? Seguramente lo primero que pensarías es que esa persona está mal o está loca. Pero, ¿y si te dijera que hoy Cristo mismo está llamando a tu puerta y quiere no solo sanarte, sino también salvarte? ¿Estarías verdaderamente dispuesto a atender su invitación?

Querida comunidad UNIVA: el tiempo de Cuaresma es un espacio idóneo para la caridad. A nuestro alrededor hay muchas personas que necesitan de nuestra generosidad, y no solo hablo de limosnas o despensas, sino de escucha, algún consejo o simplemente un abrazo fraterno de amistad. ¡Es tiempo de eliminar las barreras que nos impiden amar a los demás!

Hoy, en el Evangelio, en la persona de este enfermo podemos ver dos realidades que podemos vivir en esta Cuaresma: la indiferencia ante el necesitado y la atención a la pregunta que Jesús le hace al enfermo antes de obrar su misericordia: “¿quieres curarte?”.

En la primera, contemplamos la indiferencia de una sociedad ante un hombre que solo esperaba la ayuda de alguien para poder adentrarse a esas aguas que, en su fe, podían curarlo. Pero en 38 años de enfermedad, nadie fue capaz de tenderle la mano.

Cuando se acerca Jesús —lo que nos lleva al segundo punto—, lo primero que hace es preguntar: “¿quieres curarte?”. ¿Será que no era evidente? ¿O acaso Jesús quería respetar la libertad del hombre al permitirle abrir su corazón? Sin duda alguna, Jesús respeta al hombre y su libertad; por eso, deja que el enfermo primero le abra el corazón para que Dios pueda obrar en él.

El diálogo con el enfermo termina con las siguientes palabras de Jesús: “Mira, ya quedaste sano. No peques más, no sea que te vaya a suceder algo peor”.

Yo concluyo con lo siguiente: la enfermedad no se compara con las consecuencias que el pecado puede causar en nuestra alma. ¡Luchemos por nuestra salvación! Que la Cuaresma sea para nosotros esa oportunidad de hacer caridad y dejar que Dios obre en nosotros.

¡Dios nos bendiga y socorra siempre!

¿El perdón tiene límite?Hablar del perdón resulta, para algunos, bastante complicado, más aún cuando venimos de experien...
10/03/2026

¿El perdón tiene límite?
Hablar del perdón resulta, para algunos, bastante complicado, más aún cuando venimos de experiencias en las cuales el perdón ni siquiera figura como una respuesta o posibilidad. Pero, si Dios te pidiera perdonar siempre, ¿te atreverías a ofrecer el perdón?
En el Evangelio de hoy encontramos un pasaje que nos da mucha luz. Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: «Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?». Jesús le contestó: «No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete». En suma, Jesús le dice a Pedro que el perdón no tiene límite; es necesario perdonar siempre.
Posteriormente, nos narra una parábola de un rey misericordioso que, ante la insistencia de su servidor, le perdona sus deudas. Al salir de ahí, el siervo, en vez de seguir el ejemplo de su rey hacia con él, va y cobra a sus deudores con una mayor dureza y severidad, de modo que los demás siervos lo acusan ante el rey por su actuar. Una vez que el rey se entera, manda llamar al siervo a comparecer y, ante tal realidad, lo manda castigar hasta que pague sus deudas.
Dios siempre se ha mostrado bueno y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad. Por ello, en esa experiencia de amor, Jesucristo, ejemplo vivo, nos llama a seguir sus pasos en esa entrega generosa que no busca más que mostrar un rostro de amor y misericordia, de modo que en esa experiencia vivamos fraternalmente unidos en el amor.
Querida comunidad UNIVA, en esta Cuaresma veamos el testimonio de Jesucristo, que ha entregado su vida por nosotros, que nos ha amado hasta el extremo y que, en esa radicalidad, ofrece un perdón que restaura y anima a comenzar de nuevo. ¡Date esa oportunidad! Un recomenzar en el amor, comenzando desde el reconocimiento de nuestras culpas, para que, una vez experimentada esa misericordia, llenos de ese amor, nos convirtamos a una vida nueva en Jesucristo, nuestro Señor.

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