27/05/2026
EL LLAMADO DE DIOS
1 Samuel 16:7 Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque Yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.
Tal vez pensamos que Samuel se equivocó al escoger a Saúl, porque era alto y atrayente que impresionaba. Dios le dijo a Samuel que no juzgara por las apariencias. El asunto aquí es que, el pueblo quería un rey para que los gobernara (juzgara), como los demás pueblos. Y Dios le dijo a Samuel que escuchara al pueblo en lo que querían. (1 Samuel 8:6-7)
El peligro es cuando la gente elige y no Dios, se puede confundir con respecto a un candidato a servir, y hasta lo pueden calificar por su físico o por su buen parecer, por su buen hablar, o por lo económico, pero no tiene un corazón para de entrega a Dios.
Una manera de ver a alguien es que, se rinde, ama y sirve al Señor, que ama Su Palabra y que es nacido de nuevo, independientemente de lo físico, o, de lo económico, pero que de testimonio de ser un verdadero creyente. Como se convocó a los muchos discípulos para que de entre ellos se escogieran a 7 varones. (Hechos 6:2-5) La convocatoria fue para muchos de los discípulos por causa del crecimiento de la iglesia, para aminorar la carga pastoral. Se escogieron a 7 hermanos, estaban llenos del Espíritu Santo, los cuales deberían atender los asuntos básicos de la iglesia. La tarea principal del pastor es la oración y la Palabra de Dios. Por lo cual debe de rodearse de hermanos, siervos y discípulos que hagan las tareas primordiales de la congregación.
La apariencia de la gente no es la base para encomendar, o, llamar al servicio de Dios, sino debe de ser por medio del Espíritu Santo, que, confirma el llamado. Dios conceptúa por la fe y la docilidad del carácter de la persona y no por las apariencias, porque Dios examina lo interior, y deben de ser conforme a Su corazón, como lo fue David, que cumplía los propósitos de Dios.
El llamado debe de ser por Cristo y Su Espíritu Santo, para edificar a Su iglesia, como lo fueron sus discípulos y apóstoles. Hechos 13:2 Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. 3 Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron.
Esta es la mejor manera de llamar a alguien a que haga el servicio a Dios, y no debemos excluir a quien Cristo llama, para que haga su voluntad. El Espíritu Santo de Dios apartó a Pablo y Bernabé para que hicieran la obra del ministerio, así fueron apartados para llevar el Evangelio a muchos lugares.
Como ministros de Dios tenemos la autorización de dedicar a los misioneros, siervos cristianos, guiados por el Espíritu Santo, para que se hagan las tareas necesarias en la iglesia. Pero como en todo servicio en la iglesia, debemos estar en unión con el Señor y preguntarle acerca de lo que Él quiere, que, le dediquemos para Su servicio.
Bernabé y Pablo fueron elegidos y enviados, de ahí en adelante el Espíritu Santo los guió para hacer las tareas correspondientes, aun en las rutas peligrosas del imperio Romano, antes bien se las facilitó para anunciar las buenas nuevas de salvación.
Asegurémonos de que el Señor ordene, llame y aparte, y no hacer nada hasta que Él lo apruebe. Esto nos facilitará los desánimos, los descontentos, las frustraciones y futuros problemas, con personas que no han sido tratadas en el carácter y que no han sido moldeados o formados para prestar un servicio a Cristo y a Su iglesia. AHG.