Casa de Oración Ágape

Casa de Oración Ágape Página Facebook Oficial de Casa de Oración Ágape. Comprometidos con la verdad del evangelio puro de nuestro Señor Jesucristo. Romanos 1;16-17

12/08/2026

AGOSTO 12
DEVOCIONAL
EL ELYÓN, NADA ESTÁ POR ENCIMA DE TI

"Porque tú, Jehová, eres excelso sobre toda la tierra; eres muy exaltado sobre todos los dioses." Salmo 97:9

Hay momentos en los que necesitamos detenernos y recordar quién es el Dios en quien hemos puesto nuestra confianza. A lo largo de estos devocionales hemos conocido a Dios como nuestro Pastor, nuestro Proveedor, nuestro Sanador, nuestro Estandarte, nuestra Paz y como el gran Yo Soy que siempre ha estado y siempre estará. Pero hoy queremos levantar nuestra mirada aún más alto para recordar que nuestro Dios está por encima de todo.

El Elyón significa "El Dios Altísimo". Él es el Dios supremo, el Creador de los cielos y de la tierra, Aquel cuya autoridad está por encima de toda autoridad y cuyo poder no tiene comparación. En Génesis 14:19, Melquisedec llamó a Dios "el Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra". No existe nada más grande que Él, ningún poder superior, ninguna autoridad que pueda ocupar Su lugar. Todo lo que existe está bajo Su dominio, y nada puede escapar de Su conocimiento ni de Su autoridad.

La Escritura dice en Eclesiastés 5:8: "sobre el alto vigila otro más alto, y uno más alto está sobre ellos." Aunque este pasaje habla en su contexto de las autoridades y de la injusticia, nos recuerda una verdad que fortalece nuestro corazón: por encima de todo lo que parece estar por encima de nosotros, está Dios. Por encima de toda autoridad está El Elyón.

Y necesitamos recordar esto cuando la vida parece ponerse por encima de nosotros. Dios está por encima de toda adversidad, por encima de toda situación difícil, por encima de todo problema, por encima de aquello que hoy parece imposible y también por encima de cualquier enfermedad que pueda estar enfrentando tu vida. Lo que para nosotros puede parecer demasiado grande, nunca es demasiado grande para El Elyón.

Quizá hoy exista algo que parece tener autoridad sobre tu vida. Una preocupación que no puedes resolver, una circunstancia que no puedes controlar, una respuesta que no llega, una batalla que parece demasiado fuerte o una situación que te hace sentir pequeño e impotente. Levanta tus ojos y recuerda: eso puede estar por encima de tus fuerzas, pero nunca estará por encima de Dios.

Cuando esta verdad se afirma en nuestro corazón, comienza a crecer una confianza diferente. Ya no dependemos únicamente de lo que nuestros ojos pueden ver ni de aquello que nuestras manos pueden resolver. Sabemos que hay un Dios Altísimo sobre nosotros, delante de nosotros y alrededor de nosotros. Él es nuestro Dios, el Dios a quien adoramos, servimos, amamos y en cuyas manos hemos puesto nuestra vida.

Y hay algo todavía más maravilloso: El Dios Altísimo, tan grande, tan poderoso y tan supremo, se acerca a nosotros. El Creador de los cielos y de la tierra quiere tener una relación cercana con Sus hijos. El Dios que está por encima de todo también es el Dios que nos conoce, nos cuida, nos sostiene y nos lleva cerca de Su corazón.

Qué seguridad produce saber que estamos bajo el cuidado de un Dios que no tiene a nadie por encima de Él. Lo que te supera a ti nunca supera a El Elyón. Lo que parece estar por encima de tus fuerzas está completamente por debajo de Su poder.

Por eso, hoy no mires solamente el tamaño de tu problema; recuerda el tamaño de tu Dios. No te concentres únicamente en lo que no puedes hacer; recuerda quién puede hacerlo todo. No permitas que una circunstancia te haga olvidar quién está sentado por encima de todo. El Elyón es nuestro Dios. El Altísimo está contigo y conmigo. Podemos sentirnos pequeños, pero nunca estamos desprotegidos. Podemos sentirnos débiles, pero estamos en las manos del Dios Todopoderoso. Podemos no saber qué hacer, pero sabemos quién tiene el control.

Padre amado, hoy levanto mis ojos hacia Ti y recuerdo quién eres. Tú eres El Elyón, el Dios Altísimo, el Creador de los cielos y de la tierra. No hay nadie por encima de Ti, no existe poder mayor que el Tuyo y ninguna circunstancia puede escapar de Tu autoridad. Ayúdame a vivir con esta certeza en mi corazón. Gracias porque siendo el Dios Altísimo, tan grande y tan poderoso, te acercas a mí, me amas, me cuidas y sostienes mi vida en Tus manos. Amén
Sully@

11/08/2026

AGOSTO 11
DEVOCIONAL
YAHVÉ SHAMÁ, NO SÉ QUÉ ENCONTRARÉ, PERO SÉ QUE TÚ ESTARÁS ALLÍ

"En derredor tendrá dieciocho mil cañas. Y el nombre de la ciudad desde aquel día será Jehová-sama." Ezequiel 48:35

Hay ciertas características que buscamos en un buen compañero de viaje: alguien que sepa escucharnos, que sea comprensivo, que permanezca a nuestro lado cuando las cosas se complican, que pueda compartir nuestras alegrías, pero también sostenernos en los momentos difíciles. Todos necesitamos saber que, cuando el camino se vuelve incierto, no tendremos que recorrerlo completamente solos.

La Palabra de Dios nos revela otro precioso nombre con el que el Señor quiso darse a conocer: Yahvé Shamá, que significa "El Señor está allí". Este nombre aparece al final del libro del profeta Ezequiel, en medio de una visión de restauración para Israel. Después de tantos capítulos marcados por el juicio, la destrucción, el exilio y la distancia, Dios muestra al profeta una ciudad restaurada y declara que desde aquel día su nombre sería Yahvé Shamá: El Señor está allí.

Qué maravilloso mensaje para un pueblo que había experimentado la pérdida, el dolor y la sensación de estar lejos de Dios. La historia no terminaría en el abandono. Dios volvería a ocupar el centro de la vida de Su pueblo. La ciudad llevaría un nombre que recordaría para siempre una verdad: Dios está allí.

Y esta verdad también transforma nuestra manera de enfrentar el futuro. Nosotros no sabemos qué encontraremos en el próximo día, en la próxima temporada o en el próximo capítulo de nuestra vida. No sabemos qué oportunidades tendremos, qué dificultades enfrentaremos, qué puertas se abrirán o cuáles se cerrarán. Pero hay algo que sí podemos saber: Dios estará allí.

Cuando llegues a ese lugar que hoy te preocupa, Yahvé Shamá estará allí. Cuando tengas que atravesar una situación que todavía desconoces, Yahvé Shamá estará allí. Cuando comience una nueva temporada en tu vida, Yahvé Shamá estará allí. Cuando te sientas fuerte y cuando te sientas débil, cuando rías y cuando llores, cuando tengas respuestas y cuando no sepas qué hacer, Él estará allí.

Dios no solamente está presente en los momentos extraordinarios. Está también en lo cotidiano: cuando hablas y cuando callas, cuando sales y cuando entras, cuando trabajas, cuando descansas y cuando atraviesas esos momentos que nadie más conoce. Su presencia no depende de nuestras circunstancias ni desaparece cuando llegan los problemas.

Por eso no necesitas tener todas las respuestas para caminar hacia el futuro. Puedes avanzar confiando en que el Dios que ha estado contigo hasta hoy también estará contigo mañana. Quizá no sepas qué encontrarás allí, pero puedes tener la seguridad de quién estará allí.

Yahvé Shamá es la certeza de que nunca caminamos solos. Él es nuestro compañero fiel en este viaje llamado vida. Nos escucha, conoce nuestro corazón, nos sostiene cuando estamos cansados, nos consuela cuando lloramos, nos fortalece cuando somos débiles y permanece a nuestro lado aun cuando las circunstancias sean adversas.

Hoy puedes descansar en esta promesa: Dios está allí. Está en el lugar al que todavía no has llegado, en la respuesta que todavía no conoces, en el camino que aún no has recorrido y en cada día que está por venir. No tengas miedo del mañana. No necesitas conocer cada detalle del camino; solo necesitas saber que Aquel que te ama ya está allí.

Padre amado, gracias porque Tú eres Yahvé Shamá, el Señor que está allí. Gracias porque nunca me dejas solo y porque Tu presencia me acompaña en cada momento de mi vida. Cuando tenga miedo del futuro, recuérdame que Tú ya estás allí. Cuando no sepa qué camino tomar, guíame; cuando esté cansado, sosténme; cuando tenga temor, dame Tu paz. Gracias porque no necesito conocer todo lo que vendrá, porque sé que Tú estarás conmigo. Eres mi compañero fiel, mi seguridad y mi confianza. No tengo temor del mañana porque sé que tú ya estás allí, en el nombre de Jesús. Amén.
Sully SL

10/08/2026

AGOSTO 10
DEVOCIONAL
YAHVÉ ROHI, TÚ ERES MI PASTOR

"Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará." Salmo 23:1-2

Las ovejas son animales frágiles y muy dependientes. Aunque a simple vista puedan parecer fuertes cuando tienen su lana, debajo de ella hay un animal vulnerable que necesita cuidado, dirección y protección. Una oveja no puede vivir de manera independiente; necesita de su pastor para encontrar alimento y agua, para mantenerse a salvo y para ser guiada cuando el camino se vuelve difícil.

Las ovejas también pueden quedar atrapadas entre espinos o zarzas y necesitan que su pastor vaya en su ayuda. Si se alejan del rebaño pueden desorientarse y quedar expuestas al peligro. Por eso permanecen cerca de quien las cuida y aprenden a reconocer su voz. El pastor conoce a sus ovejas y ellas confían en quien las guía.

Por eso David pudo decir: "El Señor es mi pastor; nada me faltará." No estaba hablando solamente de alguien que cuida de un rebaño, sino de la relación que Dios desea tener con nosotros. Yahvé Rohi significa "El Señor es mi Pastor", y este nombre nos revela a un Dios que conoce nuestra fragilidad, entiende nuestras necesidades y quiere caminar cerca de nosotros.

Tú y yo también somos como ovejas. Muchas veces creemos que podemos hacerlo todo solos, pero en el camino encontramos problemas, tropiezos, decisiones que no sabemos tomar y situaciones de las que no sabemos cómo salir. Necesitamos un Pastor que nos guíe, nos cuide y nos lleve por caminos seguros. Y no puede ser cualquier pastor; necesitamos a Jesús, el Buen Pastor, quien conoce nuestras necesidades y nunca abandona a Sus ovejas.

Dios quiere cuidar de nosotros, alimentarnos, sustentarnos, protegernos del peligro y liberarnos cuando estamos atrapados. Quiere que aprendamos a depender de Él, a escuchar Su voz y a seguir Su dirección. Él sabe cuándo necesitamos avanzar, cuándo debemos detenernos y cuándo necesitamos descansar.

El Salmo 23 dice: "Junto a aguas de reposo me pastoreará." Qué hermosa imagen de un Dios que no solamente nos lleva hacia donde hay alimento, sino también hacia lugares de descanso. En medio de un mundo lleno de ruido, preocupaciones y cansancio, nuestro Pastor sabe dónde llevarnos para encontrar reposo.

Necesitamos aprender a descansar en los brazos de nuestro Pastor. Cuando nos dejamos sostener por Él, encontramos seguridad, consuelo y amor. No tenemos que conocer todo el camino; solamente necesitamos escuchar Su voz y confiar en Aquel que ya conoce cada paso que tenemos por delante.

Quizá hoy te sientes cansado, desorientado o atrapado en una situación de la que no sabes cómo salir. Yahvé Rohi conoce exactamente dónde estás. Él no ha perdido de vista a Su oveja. Te ve, te busca, te sostiene y sabe cómo conducirte hacia aguas de reposo.

No tienes que caminar solo. Tienes un Pastor que conoce tu nombre, conoce tus necesidades y nunca dejará de cuidar de ti.

Oremos
Amado Señor, gracias porque Tú eres Yahvé Rohi, mi Pastor. Gracias porque me conoces, me cuidas, me alimentas, me proteges y nunca me abandonas. Cuando me siento perdido, guíame; cuando estoy cansado, dame descanso; cuando tengo miedo, llévame junto a aguas de reposo. Ayúdame a escuchar Tu voz y a confiar cada día más en Ti. Quiero caminar cerca de Ti y descansar seguro en Tus brazos. Tú eres mi Pastor y contigo nada me faltará. Amén.
Sully SL ©

09/08/2026

AGOSTO 09
DEVOCIONAL
YAHVÉ SHALOM, TÚ ERES MI PAZ

"—No te preocupes —le contestó el Señor—. No tengas miedo; no morirás. Entonces Gedeón construyó un altar al Señor en ese lugar y lo llamó Yahvé Shalom, que significa «El Señor es paz»." Jueces 6:23-24 (NTV)

Hay momentos en los que las circunstancias parecen desmoronarse a nuestro alrededor y el temor intenta apoderarse de nuestro corazón. Es precisamente en esos momentos cuando Dios se revela como Yahvé Shalom, "El Señor es mi paz". Una paz que no depende de lo que sucede a nuestro alrededor, sino de Su presencia en nuestra vida.

Este precioso nombre aparece en la historia de Gedeón. Israel vivía bajo la opresión de los madianitas, un pueblo que invadía sus tierras, destruía las cosechas y dejaba a los israelitas en la miseria. El miedo había llevado al pueblo a esconderse en cuevas y cavernas. Gedeón también vivía bajo ese ambiente de inseguridad, rechazo e impotencia. Aunque Dios veía en él a un hombre valiente, él solo veía sus limitaciones. Se consideraba el más pequeño de una familia pobre y no podía imaginar que Dios quisiera usar su vida.

Cuando el Señor le llamó para liberar a Israel, Gedeón necesitó varias confirmaciones. Le resultaba difícil creer que aquellas promesas fueran reales. Sin embargo, antes de hablarle de la victoria, Dios habló primero a su corazón y le dijo: "Paz a ti; no tengas temor."

Después de escuchar aquellas palabras, Gedeón edificó un altar y llamó aquel lugar Yahvé Shalom, porque comprendió que la verdadera paz no consiste en la ausencia de problemas, sino en la certeza de que Dios está con nosotros.

Así sigue obrando el Señor hoy. Antes de cambiar nuestras circunstancias, muchas veces quiere traer paz a nuestro corazón. Antes de resolver la batalla, desea quitar el temor, la ansiedad y la inseguridad que intentan dominar nuestra mente.

Quizá hoy estés enfrentando una situación que te produce incertidumbre, preocupación o miedo. Tal vez las circunstancias aún no han cambiado, pero Yahvé Shalom sigue siendo el mismo. Él puede llenar tu corazón de una paz que sobrepasa todo entendimiento y darte la seguridad de que nunca caminarás solo. La paz de Dios no nace cuando desaparecen los problemas; nace cuando descubrimos que Él permanece con nosotros en medio de ellos. Allí donde reina Yahvé Shalom, el temor pierde su lugar y la confianza comienza a crecer.

Hoy el Señor también quiere hablar a tu corazón como habló al de Gedeón: "Paz a ti; no tengas temor." Quizá las circunstancias aún no hayan cambiado y las respuestas que esperas todavía no hayan llegado, pero Su paz puede llenar tu corazón desde este mismo momento. Yahvé Shalom camina contigo, sostiene tu vida y te recuerda que nunca estarás solo. Descansa en Él, porque cuando la paz de Dios gobierna el corazón, el temor pierde su poder y la esperanza vuelve a florecer.
0remos
Padre, gracias porque Tú eres Yahvé Shalom, mi paz. Hoy pongo delante de Ti todos mis temores, preocupaciones e incertidumbres. Permite que Tu paz gobierne mi corazón por encima de cualquier circunstancia y ayúdame a confiar en que Tú permaneces conmigo en cada batalla. Que pueda vivir cada día con tu preciosa paz que sobrepasa todo entendimiento. Tu echas fuera todo temor de mi corazón Yahvé Shalom, tu eres mi paz. Amén.
Sully SL ©

08/08/2026

AGOSTO 07
DEVOCIONAL
YAHVÉ NISI, TÚ VAS DELANTE DE MÍ EN CADA BATALLA

"Y Moisés edificó un altar, y llamó su nombre Yahvé Nisi." Éxodo 17:15

En la vida todos enfrentamos batallas. Algunas son visibles y otras se libran en el silencio del corazón. Hay luchas que parecen superar nuestras fuerzas, pero es precisamente en esos momentos cuando Dios se revela como Yahvé Nisi, "El Señor es mi bandera", Aquel que va delante de nosotros, pelea nuestras batallas y nos da la victoria.

Desde la antigüedad, una bandera o un estandarte era mucho más que un trozo de tela. Representaba la identidad de un pueblo, su autoridad y la presencia de quien iba al frente del ejército. Cuando una nación marchaba a la guerra, levantaba su bandera para que todos supieran quién dirigía aquella batalla y a quién pertenecían sus soldados.

Este nombre aparece cuando el pueblo de Israel luchó contra Amalec. Mientras Josué peleaba en el valle, Moisés permanecía en lo alto del monte con las manos levantadas hacia Dios. Cada vez que Moisés bajaba los brazos por el cansancio, Amalec prevalecía; pero cuando los levantaba, Israel vencía. Entonces Aarón y Hur sostuvieron sus manos hasta que terminó la batalla y el pueblo obtuvo la victoria.

Al finalizar aquel día, Moisés edificó un altar y llamó aquel lugar Yahvé Nisi, porque comprendió que la victoria no había sido producto de la fuerza humana, sino del poder de Dios. Israel venció porque el Señor fue su estandarte.

Así sigue siendo hoy. Muchas veces enfrentamos batallas que superan nuestras fuerzas: problemas familiares, enfermedades, luchas espirituales, temores, incertidumbre o situaciones que parecen imposibles de vencer. En esos momentos, Dios nos recuerda que no peleamos solos. Él va delante de nosotros como poderoso gigante, abre camino donde no lo vemos y nos sostiene cuando el cansancio quiere hacernos bajar los brazos.

Cuando vivimos bajo la bandera de Yahvé Nisi, el enemigo también sabe a quién pertenecemos. Nuestra confianza ya no está en nuestras capacidades, sino en el Dios que pelea por nosotros. Él es nuestra protección, nuestra fortaleza y nuestra victoria.

Quizá hoy estés librando una batalla que parece demasiado grande para ti. Recuerda que Dios nunca te llamó a vencer por tus propias fuerzas. Él te invita a levantar la mirada hacia Él y a confiar en Su poder. Allí donde tú ya no puedes más, Yahvé Nisi sigue levantando Su estandarte sobre tu vida y recordándote que la victoria pertenece al Señor.

No luches solo. Levanta hoy sobre tu vida la bandera de Cristo y descansa en la seguridad de que Yahvé Nisi va delante de ti. Cuando Dios pelea tus batallas, ninguna lucha está perdida.

Oremos
Padre, gracias porque Tú eres Yahvé Nisi, mi bandera y mi victoria. Hoy reconozco que muchas veces mis fuerzas no son suficientes, pero Tu poder nunca se agota. Ayúdame a confiar en Ti en medio de cada batalla y a recordar que no camino solo. Levanta Tu estandarte sobre mi vida, fortalece mi fe y permite que siempre viva bajo Tu protección y Tu dirección. Yahvé Nisi tu reinas con poder! En el nombre de Jesús te oramos. Amén.
Sully SL ©

06/08/2026

AGOSTO 06
DEVOCIONAL
YAHVÉ RAFA, ERES MI SANADOR

"Y dijo: Si escuchas atentamente la voz del Señor tu Dios, y haces lo que es recto ante sus ojos, y escuchas sus mandamientos, y guardas todos sus estatutos, no te enviaré ninguna de las enfermedades que envié sobre los egipcios; porque yo, el Señor, soy tu sanador." Éxodo 15:26

Dios continúa revelándose a través de Sus nombres, y cada uno nos permite conocer una faceta de Su carácter y de Su amor por nosotros. Hoy descubrimos a Yahvé Rafa, el Señor que sana, el Dios que puede restaurar aquello que nadie más puede sanar.

Este nombre aparece por primera vez después de que el pueblo de Israel cruzara el mar Rojo. Durante tres días caminaron por el desierto sin encontrar agua. Cuando finalmente llegaron a Mara, descubrieron que el agua era amarga y no podían beberla. El cansancio, la sed y la desesperación llenaron el corazón del pueblo. Entonces Moisés clamó al Señor, y Dios le mostró un árbol que, al ser echado en las aguas, las transformó en dulces. Fue allí donde Dios se reveló diciendo: "Yo soy Yahvé Rafa, tu Sanador."

Antes de revelar Su poder como Sanador, Dios transformó las aguas amargas en dulces. Aquellas aguas representaban mucho más que una necesidad física; reflejaban el estado del corazón de un pueblo agotado, desanimado y sin esperanza. Muchas veces la primera sanidad que Dios quiere hacer ocurre en nuestro corazón. Así sigue obrando hoy: Él puede transformar las aguas amargas de nuestra vida en fuentes de restauración, cambiar el dolor en esperanza y devolver la paz a quienes confían en Él.

Yahvé Rafa no solo sana el cuerpo. Él también sana el corazón herido, restaura las emociones quebrantadas y devuelve la paz al alma. Él puede sanar las heridas del rechazo, las cicatrices de la traición, el dolor de las pérdidas, las frustraciones, el miedo, la ansiedad y aquellos recuerdos que aún producen lágrimas. Lo que nadie ha podido curar, Dios sí puede restaurarlo.

Quizá llevas mucho tiempo conviviendo con una herida invisible que otros no conocen. Tal vez has aprendido a sonreír mientras por dentro sigues luchando con el dolor. Yahvé Rafa conoce cada herida de tu corazón. Él no solo ve lo que otros pueden observar; también ve aquello que permanece oculto y desea tocar con Su amor restaurador.

El mismo Dios que endulzó las aguas de Mara sigue teniendo poder para cambiar la amargura en esperanza, el dolor en consuelo, la tristeza en gozo y el desánimo en nuevas fuerzas. Nada es demasiado profundo para Su sanidad.

Hoy escucha nuevamente Su voz: "Yo soy Yahvé Rafa, tu Sanador." Acércate a Él con confianza. Permite que sane tu cuerpo, tu mente, tus emociones y tu corazón. Allí donde el dolor parecía tener la última palabra, Dios puede comenzar una nueva historia de restauración.

Padre, gracias porque Tú eres mi Sanador. Hoy pongo delante de Ti todo aquello que necesita ser restaurado: mi salud, mi cuerpo, mi corazón, mis pensamientos y mis emociones. Cambia mis aguas amargas en dulzura, venda mis heridas y devuélveme la paz y la esperanza. Confío en que nada es imposible para Ti y que Tu poder sigue restaurando vidas. Gracias porque en Tus manos encuentro la sanidad que mi alma necesita. Yahvé Rafa, eres mi sanador. Amén.
Sully SL ©

05/08/2026

AGOSTO 05
DEVOCIONAL
YAHVÉ JIREH, TÚ TE HACES CARGO, TÚ PROVEERÁS

"Abraham llamó aquel lugar Yahvé Jireh, que significa: 'El Señor proveerá'." Génesis 22:14

A lo largo de las Escrituras, Dios se revela a Su pueblo a través de diferentes nombres, y cada uno de ellos nos permite descubrir quién es Él para cada momento de nuestra vida. En Génesis 22 conocemos a Yahvé Jireh, el Dios que ve nuestra necesidad y se hace cargo de ella. Él es nuestro Proveedor y siempre llega en el momento perfecto.

Este precioso nombre nace en uno de los momentos más difíciles de la vida de Abraham. Dios le pidió ofrecer en sacrificio a Isaac, el hijo que había esperado durante tantos años y a través del cual había recibido la promesa de una gran descendencia. Humanamente, aquella petición parecía incomprensible. Sin embargo, Abraham conocía al Dios en quien había puesto su confianza.

La Escritura dice que Abraham se levantó muy de mañana y emprendió el camino junto a su hijo. No vemos preguntas, reclamos ni dudas; vemos a un hombre que decidió obedecer porque sabía que Dios nunca dejaría de ser fiel. Antes de llegar al monte, Abraham incluso declaró: "Dios se proveerá de cordero para el holocausto" Génesis 22:8. Su fe no descansaba en entender lo que Dios iba a hacer, sino en conocer quién era Dios.

Cuando Abraham estuvo dispuesto a entregar lo que más amaba, el ángel del Señor detuvo su mano. Entonces levantó los ojos y vio un carnero atrapado por sus cuernos en un zarzal. Dios ya había preparado la provisión antes de que Abraham pudiera verla. Por eso llamó aquel lugar Yahvé Jireh, porque comprendió que el Señor había visto su necesidad y se había hecho cargo de ella.

Así sigue actuando Dios con nosotros. Muchas veces nuestras fuerzas, nuestros recursos y nuestras respuestas se terminan, pero la provisión de Dios nunca llega tarde. Él conoce aquello que necesitamos aun antes de que lo expresemos y ya está obrando aunque nuestros ojos todavía no puedan verlo.

¿Cuál es hoy tu necesidad? ¿Necesitas dirección, sanidad, paz, fortaleza, restauración o provisión? Yahvé Jireh sigue siendo el mismo. Él ve aquello que preocupa tu corazón y tiene el poder para suplir exactamente lo que necesitas conforme a Su perfecta voluntad.

Quizá hoy tu necesidad parezca tan grande como la de Abraham en aquel monte. Tal vez no entiendas lo que Dios está haciendo ni el camino por el que te está llevando. Pero recuerda esta verdad: la fe no consiste en entender los planes de Dios, sino en confiar en el Dios que dirige nuestros pasos.

Yahvé Jireh nunca llega tarde. Él ya ha preparado la respuesta antes de que tú llegues al lugar donde la descubrirás. Cuando quitas tus ojos del problema y los pones en Dios, descubres que Él siempre se hace cargo de aquello que tú no puedes resolver.

Padre, gracias porque Tú eres Yahvé Jireh, mi Proveedor. Gracias porque conoces cada una de mis necesidades y siempre llegas en el momento perfecto. Hoy decido apartar mi mirada de los problemas y ponerla en Ti, confiando en que Tú ya has preparado la provisión que necesito. Ayúdame a caminar por fe, recordando que siempre eres fiel y que nunca dejas de cuidar de Tus hijos. Yahvé Jireh yo confío en ti, tú te haces cargo de mi necesidad, mi Dios tú proveerás. Amén!
Sully SL ©

04/08/2026

AGOSTO 04
DEVOCIONAL
EL SHADDAI, EL DIOS TODOPODEROSO PARA LO IMPOSIBLE
“Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto." Génesis 17:1

Dios continúa revelándose a Su pueblo a través de Sus nombres, y cada uno de ellos nos permite descubrir quién es Él para cada momento de nuestra vida. Hoy conocemos El Shaddai, el Dios Todopoderoso.

Este nombre aparece en uno de los momentos más desafiantes de la vida de Abraham. Habían pasado muchos años desde que Dios le prometió una descendencia numerosa, pero la promesa parecía imposible de cumplirse. Abraham tenía noventa y nueve años y Sara continuaba siendo estéril. Humanamente ya no había esperanza. Fue entonces cuando Dios se presentó diciendo: "Yo soy el Dios Todopoderoso." Antes de cumplir Su promesa, Dios quiso recordarle quién era Él.

El nombre El Shaddai significa el Dios Todopoderoso, el Dios Todo Suficiente. Él posee todo el poder y todos los recursos para cumplir lo que promete. Algunos estudiosos también relacionan este nombre con la idea de un Dios que nutre, sostiene y cuida a Sus hijos como una madre alimenta a un bebé. En Él nunca falta nada, porque Él mismo es suficiente.

Muchas veces llegamos al límite de nuestras fuerzas. Hay momentos en los que sentimos que ya no podemos más, que nuestras capacidades se terminan y que las puertas parecen cerrarse delante de nosotros. Pero justamente allí comienza a manifestarse el poder de El Shaddai. Cuando nuestras fuerzas se acaban, Dios sigue teniendo todo el poder para obrar.

Vivimos en un mundo que siempre nos hace sentir que falta algo: más éxito, más bienes, más reconocimiento, más seguridad. Sin embargo, el corazón humano nunca encontrará verdadera satisfacción hasta comprender que solamente Dios puede llenarlo por completo. Cuando El Shaddai ocupa el primer lugar en nuestra vida, descubrimos que Él es más que suficiente para sostenernos, fortalecernos y guiarnos en cualquier circunstancia.

¿Te sientes débil? El Shaddai es tu fortaleza. ¿Te enfrentas a algo imposible? El Shaddai sigue siendo Todopoderoso. ¿Sientes que tus recursos se terminaron? El Shaddai nunca deja de proveer.

Lo que hoy parece imposible para ti continúa estando bajo el dominio del Dios Todopoderoso. Él sigue siendo el mismo que cumplió Su promesa a Abraham. Sus planes no dependen de nuestras fuerzas ni de nuestras posibilidades, sino de Su infinito poder.

Cuando terminan nuestras fuerzas, comienza a manifestarse el poder de El Shaddai. Allí donde el hombre ya no puede hacer nada, Dios aún tiene la última palabra.

Padre, gracias porque Tú eres El Shaddai, el Dios Todopoderoso. Hoy reconozco que mis fuerzas son limitadas, pero Tu poder no tiene límites. Ayúdame a confiar en Ti aun cuando las circunstancias parezcan imposibles. Que nunca olvide que Tú eres suficiente para sostenerme, fortalecerme y cumplir cada una de Tus promesas. El Shaddai, eres más que suficiente para mi. Amén.
Sully SL ©

03/08/2026

AGOSTO 03
DEVOCIONAL
YO SOY, SIEMPRE HE ESTADO, SIEMPRE ESTARÉ

"Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros." Éxodo 3:14

Cuando Dios llamó a Moisés para liberar al pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto, Moisés le preguntó cuál era Su nombre. Entonces el Señor respondió: "YO SOY EL QUE SOY." Con esta declaración, Dios reveló mucho más que un nombre; reveló Su naturaleza. Él es el Dios eterno, el que nunca cambia, él que siempre ha sido, siempre es y siempre será.

El nombre YO SOY fue un mensaje de esperanza para Israel y, al mismo tiempo, una declaración de autoridad delante de Faraón y de todos sus enemigos. Dios les estaba diciendo: "Yo soy el Dios que ha estado con ustedes desde el principio, el que está presente hoy y el que seguirá cumpliendo Sus promesas."

Hoy esa verdad sigue siendo la misma para nosotros. El Gran Yo Soy continúa gobernando sobre todas las cosas. Él conoce nuestra vida, nos ha amado con amor eterno y permanece fiel en cada etapa de nuestro caminar.

¿Qué necesitas hoy? Él es. ¿Necesitas amor? Él es amor. ¿Necesitas paz? Él es nuestra paz. ¿Necesitas fuerzas? Él es quien fortalece al cansado. ¿Necesitas dirección? Él sigue guiando nuestros pasos. ¿Necesitas esperanza? Él sigue siendo nuestra esperanza.

Nuestro Dios es todo lo que necesitamos, porque Su presencia llena cualquier vacío que exista en nuestro corazón.

Muchas veces permitimos que el temor, la incertidumbre o las circunstancias ocupen nuestros pensamientos. Sin embargo, cuando recordamos quién es nuestro Dios, la confianza vuelve a ocupar su lugar. El Gran Yo Soy sigue estando a nuestro lado, enfrentando con nosotros cada batalla y recordándonos que nunca caminamos solos.

Las personas llegan y se van. Podemos perder bienes materiales, oportunidades, relaciones o posiciones, pero Dios permanece. Él no cambia con el paso del tiempo ni depende de las circunstancias. Su fidelidad continúa siendo la misma ayer, hoy y por los siglos.

El mensaje que Dios dio a Moisés sigue resonando en nuestro corazón: "YO SOY." Él sigue siendo suficiente para cada necesidad, para cada batalla y para cada temporada de nuestra vida. Podemos descansar con la certeza de que Aquel que siempre ha sido, sigue estando con nosotros y nunca nos abandonará. Hoy recuerda que el Dios que se reveló a Moisés como el Gran "YO SOY" también camina contigo. Él sigue siendo todo lo que tu corazón necesita.

Padre, gracias porque Tú eres el Gran Yo Soy. Gracias porque nunca cambias y permaneces fiel en todo tiempo. Hoy deposito en Tus manos mis necesidades, mis luchas y mis temores, sabiendo que Tu presencia es suficiente para sostenerme. Ayúdame a confiar plenamente en Ti y a descansar en la seguridad de que siempre estás conmigo. En el nombre de Jesús te oramos. Amén.
Sully SL ©

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