23/02/2026
México necesita más que cambios políticos… necesita transformación espiritual.
Hoy vemos un México herido.
Un México donde la violencia, la injusticia y la incertidumbre parecen ocupar los titulares todos los días.
Un México donde muchas familias viven con miedo, donde los valores se han debilitado y donde nuestros niños crecen en medio de una sociedad confundida.
Pero como iglesia de Cristo, no somos llamados a vivir en temor… sino en fe.
La Palabra de Dios nos recuerda que cuando el pueblo se humilla, ora y busca Su rostro, Él escucha desde los cielos y sana la tierra. No es el gobierno, no son las estrategias humanas, no es la fuerza del hombre la que transformará nuestra nación. Solo Dios puede traer un verdadero cambio a México.
Hoy más que nunca debemos levantarnos como iglesia.
Debemos doblar rodillas por nuestra nación.
Debemos interceder por nuestras autoridades, por nuestras familias, por nuestras colonias, por cada niño y cada joven.
Porque el futuro de México no se construye solamente en el presente…
Se siembra en el corazón de los niños.
Como ministerio Castillo del Rey, entendemos que la evangelización infantil no es solo una actividad más. Es una misión. Es una inversión eterna. Es sembrar la Palabra en tierra fértil para que los niños de hoy se conviertan en hombres y mujeres que glorifiquen a Dios mañana.
Cada clase, cada canto, cada enseñanza bíblica, cada abrazo, cada oración por un niño… es una semilla que puede cambiar el destino de una familia, de una generación y de una nación.
Si queremos un México diferente, necesitamos niños que amen a Dios.
Necesitamos adolescentes que teman al Señor.
Necesitamos hogares cimentados en Cristo.
La esperanza de nuestra nación no está perdida.
Está en Cristo.
Y mientras haya una iglesia que ora, una iglesia que predica y un ministerio que evangeliza, hay esperanza para México.
Hoy es tiempo de orar.
Hoy es tiempo de actuar.
Hoy es tiempo de sembrar.