13/04/2026
LA CULPA ES DEL PASTOR
De unos días para acá traigo esta pregunta en mi mente:
“Si yo fuera pastor ¿aguantaría a una oveja como yo?”
Y es que lo más sencillo del mundo es atacar a nuestra iglesia, decir que nunca estuvo para nosotros, exigir que el pastor “nos aguante porque así somos y así tiene que amarnos”, llenarnos la boca de críticas y señalamientos y no vengo a decirte que eso nunca pasa, que todo es bonito y las iglesias son perfectas, porque bien es cierto que como líderes cometemos errores, que hay pastores que no tienen vocación y que hay iglesias que, lejos de sanar, enferman y hieren pero ¿qué hay de las ovejas? ¿qué hay de nuestra actitud como creyentes? ¿qué hay de nuestra responsabilidad como iglesia? porque no olvidemos que la iglesia somos tú y yo, que el pastor y los líderes sólo administran, son parte de un todo al igual que tú y yo, somos pies, dedos, rodillas, ojos, boca, oídos, brazos y piernas de un gran cuerpo en el que la cabeza es Cristo.
Supongamos que eres una mano y te quejas de que el pie nunca trae zapatos, por lo tanto el pie siempre termina con un vidrio enterrado o un clavo en el talón y es un dolor para todo el cuerpo, entonces la pregunta es: mano ¿cuántas veces tomaste el zapato y se lo pusiste al pie? ¿cuántas veces ajustaste las agujetas de los tenis cuando el pie tuvo que correr para ir a trabajar en la obra? ¿cuántas veces detuviste el sangrado del talón cuando por accidente se enterró un clavo en medio del campo? ¿cuántas veces te enojaste con el antebrazo o el hombro porque no quiso darte la potencia necesaria para darle un puño a otro miembro del cuerpo?.
Nos gusta señalar al pastor porque no nos apacienta bien pero no nos gusta tomar la responsabilidad de escuchar la voz cuando nos quieren guiar en el rebaño. Somos ovejas queriendo liderar al rebaño, ovejas queriendo enseñarle a los pastores cómo se debe hacer un trabajo que nosotros nunca hemos hecho, pues si lo supiéramos a la perfección, ya estaríamos levantando iglesias con bases doctrinales sólidas. Somos ovejas quejándonos que el pasto no es tan verde y tan sabroso como en otras praderas que viste a lo lejos, pero nunca nos ponemos a pensar en lo siguiente:
¿Será que siendo ovejas nos estamos comportando como cabras? ¿será que no nos gusta la disciplina y por eso tachamos de legalismo cualquier regla que quieran "imponernos"? ¿será que queremos levantar nuestro propio rebaño y querer dirigir a otros cuando nosotros no sabemos ser dirigidos? ¿será que estamos planeando hacer un rebaño a cuesta de dividir otros rebaños?.
Tristemente en las iglesias a nivel mundial existen abusos de todo tipo y debemos estar alertas para levantar la voz y defender a los desamparados, pero antes de querer criticar y “revolucionar” lo que a nosotros nos parece obsoleto dentro de nuestras congregaciones o antes de querer “derribar” lo que nos hace sentir “subestimados”, analicemos nuestros corazones de tal forma que estemos seguros de ser ovejas como Jesús quiere que seamos.
Muchas veces, el pecado más evidente es el que menos distinguimos, señalamos a otros por su falta de visión y entendimiento mientras somos cegados por el orgullo, el ego y la vanagloria. Pregonamos que "debemos amar al prójimo" olvidando que también tu pastor es tu prójimo.
No toda la culpa es del pastor, oveja.
No todos los pastores son lobos disfrazados.
Tal vez el disfrazado seas tú y no te has dado cuenta.