08/07/2026
Hoy desperté con el cuerpo cansado y el alma un poco desordenada. Venía de días intensos y mi intención de tener un tiempo a solas con Dios se había desvanecido entre las cobijas y el cansancio. Me sentí culpable al ver el reloj.
Sin embargo, mi oración fue corta y sincera: "Señor, perdóname por el desorden, ayúdame a encontrar calma".
Casi al instante, sucedió: mi familia salió, la casa se vació y el vecindario entró en una calma profunda. No era la hora que yo planeé, pero era la hora de oración que yo necesitaba. Solo el viento y los pájaros fueron mis acompañantes.
Dios no me reprochó el haber llegado tarde; simplemente preparó el escenario para que yo pudiera, finalmente, escucharlo.
Una reflexión para hoy: A veces olvidamos que Dios no busca nuestra perfección, sino nuestra presencia. 🙏
¿Qué pequeño silencio podrías buscar hoy, aunque sea tarde, para reencontrarte con Él?