12/10/2025
Exégesis del Milagro de la sanación de los 10 leprosos.
Semana XXVIII del tiempo ordinario.
Lucas 17 11,19.
Jesucristo va camino a su pasión, pero eso no es motivo para no seguir ayudando a su pueblo.
El texto nos pone frente a diez leprosos, la lepra era en la época de Jesús una enfermedad que marcaba y marginaba a sus portadores. Por ley eran obligados a separarse de la comunidad, a usar campanillas para alertar a la población acerca de su presencia, además de que tenían prohibido acercarse a alguien.
Los diez leprosos al ver a Jesús le piden misericordia, la respuesta de Jesús es definitiva, los manda a cumplir con el precepto establecido en la ley, que es presentarse ante los sacerdotes, aquí viene la primera lección, la obediencia, ellos de inmediato se ponen en camino, lo que significa su curación. Sin embargo, hay aquí un problema, si bien quedan sanados, solo uno regresa a dar las gracias, un samaritano, para los judíos de esa época los samaritanos eran de un nivel inferior, pero para Dios no hay división de personas, el milagro fue para los diez, pero solo uno, el agradecido, recibió la Gracia, lo reintegra con su familia y le concede la salvación. Por eso no basta solo obediencia, también es necesario el agradecimiento a Dios.
Otro significado de la lepra es como el pecado, una ves cometido, va carcomiendo el alma de la persona, al grado incluso de deformar la dignidad personal. Jesús por medio de la Iglesia nos concede diversos medios de purificación, como el sacramento de la reconciliación, la vida de oración etcétera. Sin embargo no basta con utilizar estos medios, también es importante la conversión y dar la gloria a Dios.