21/01/2023
Sexto día de ayuno y oración.
"Entra tú, pues, y Lee de este rollo que escribiste de mi boca, las palabras de Jehová a los oídos del pueblo, en la casa de Jehová el día del ayuno; y la leerás también a oídos de todos los de Judá que vienen de sus ciudades.
Quizás llegue la oración de ellos a la presencia de Jehová, y se vuelva cada uno de su mal camino; porque grande es el furor y la ira que ha expresado Jehová contra este pueblo.
Y Baruc hijo de Nerías hizo conforme todas las cosas que le mandó Jeremías profeta, leyendo en el libro las palabras de Jehová en la casa de Jehová"
(Jeremías 36:6-8)
La palabra, se declara hoy cómo ayer, pese a quién le pese; algunos la recibirán con gozo, otros despreciarán su contenido; pero, perderán de recibir la bendición, corrección y dirección para sus vidas.
En sus tiempos, Jeremías era despreciado por su pueblo, aún sabiendo que era un profeta de Dios; pues, ellos no podían recibir en su egoísmo, todo aquello, que representaba juicio o corrección sobre su persona o nación.
Baruc, escriba del profeta; recibe el mensaje, y plasma las palabras en un rollo de libro, para presentarlo y leerlo, ante el pueblo; ya que, la presencia de Jeremías, no era admitida en el interior del templo.
Habiendo llegado, lo escrito en el rollo a oído del rey; mandó a que lo trajesen; y, cuando escuchó, de viva voz del secretario su contenido, lleno de ira lo razgó y echó al fuego, hasta quemarlo completamente.
Durante el tiempo, que las Escrituras han estado vigentes sobre esta tierra; han habido infinidad de veces, que han tratado de desaparecerlas; pero, la Palabra de Dios, no puede ser callada, ni opacada; porque, el querer apagar la voz de Dios, es como querer exterminar el universo infinito, que el Padre de la gloria creó por su misma palabra; dice David el salmista:
"Los cielos cuentan la gloria de Dios,
Y el firmamento anuncia la obra de sus manos.
Un día emite palabra a otro día.
Y una noche a otra noche declara sabiduría.
No hay lenguaje ni palabras,
Ni es oída su voz.
Por toda la tierra salió su voz,
Y hasta el extremo del mundo sus palabras.
En ellos puso tabernáculo para el sol;
Y éste, cómo esposo que sale de su tálamo.
Se alegra cuál gigante para correr el camino.
De un extremo de los cielos es su salida,
Y su curso hasta el término de ellos;
Y nada hay que se esconda a su calor"
(Salmo 19:1-6)
Desde luego, que Dios ordenó escribir otro rollo al profeta, con las mismas palabras; y aún fue añadido juicio personal sobre el rey Joacin, por el atrevimiento de querer borrar su mandato divino.
En este ayuno, que está a punto de finalizar, abran sus oídos, a escuchar la voz de Díos, y sometan todo su ser a la obediencia, para hacer siempre la voluntad del Padre Eterno; él es amplio en perdonar, sobre todo, cuando hay un arrepentimiento genuino en el corazón.
Mañana hay un banquete espiritual, para todos los que se someten a los principios y ordenanzas de Dios.
¡Ven gozoso a sentarte a la mesa del Rey!