15/05/2026
¡Me Gustó! Esta reflexión;
El Aguila no pelea con el cuervo, lo lleva a las alturas.
El cuervo tiene una estrategia: perseguir, molestar, distraer y desgastar al águila. Se posa sobre su espalda, la pica y provoca una batalla innecesaria. Pero el águila jamás pierde tiempo peleando con el cuervo.
El águila conoce un principio superior: no responde al ataque asciende.
Mientras el cuervo depende de la resistencia natural de sus alas, el águila comienza a elevarse a una altura donde el cuervo ya no puede respirar. El mismo nivel donde el águila se fortalece, se convierte en el lugar donde el cuervo pierde sus fuerzas.
Así hace Dios con sus hijos.
Hay personas que quieren provocarte para distraerte de tu propósito. Quieren que gastes energía en discusiones, ofensas, críticas y conflictos carnales. Pero cada batalla innecesaria es tiempo perdido para alguien que fue llamado a volar alto.
Isaías 40:31: “Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.”
Dios no te llamó a vivir reaccionando a los cuervos. Te llamó a elevarte por encima de ellos.
Cuando maduras espiritualmente entiendes que: hay ataques que no se vencen respondiendo se vencen subiendo de nivel.
El problema de muchos es que quieren derribar cuervos cuando Dios les está diciendo: “Sube más alto.”
Entre más alto sube el águila, menos ruido escucha de abajo.
No desperdicies tu unción tratando de convencer a quienes decidieron malinterpretarte. No detengas tu propósito por gente que solo vive para criticar. Sigue ascendiendo en oración, carácter, obediencia y visión.
Porque llegará un momento donde aquello que te perseguía ya no podrá soportar la atmósfera donde Dios te llevó.
Y recuerda: el águila no gana porque pelea mejor gana porque vuela más alto.