04/05/2023
Del muro de Adrián Hernández Garibaldo YO VOLVERÉ
Palabra profética.
Dice el Señor. Muchos niegan mi venida, y los que saben que vengo, no les concierne a lo que referí como promesa, lo que prometí se va a cumplir. Yo observo como se desenvuelven las naciones, las ciudades y los pueblos, y el mundo no sabe lo que les espera, están ciegos y desapercibidos, solo miran lo suyo, lo que les conviene, no se preocupan por su propia vida, no la ponen delante de mí, no les importa el destino.
Un día aparecerá la nube con mi gloriosa presencia, ¿y les será por sorpresa? No hay sorpresas, porque lo anuncié y lo escribí, luego mandé a que salieran mis voceros por toda la tierra, para que proclamen mi venida. Pero muchos de mis voceros se han vuelto atrás, los ídolos del mundo los confundieron, porque confiaron más en sus estatuas y monumentos, en sus economías, en el poder y cerraron sus oídos y sus ojos para no ver mis gloriosos hechos, se volvieron sordos y ciegos como sus propios ídolos. Han despreciado mi Palabra y lo que mis profetas han profetizado. Hoy en día mi Espíritu sigue hablando a mi iglesia, pongan oído.
Mis enviados cambiaron mi mensaje por palabras y doctrinas lisonjeras, dejaron de anunciar mis advertencias, dejaron de anunciar el arrepentimiento, dejaron de decir que no hagan el mal, que dejen de fornicar, dejen de hacer injusticias. No encubran sus pecados, Yo todo lo sé, todo lo veo y serán evidenciados, porque ante mi nada se oculta. En este tiempo se está cumpliendo lo que Yo hablé, y mis profetas lo confirmaron, pero muchos han ignorado y no lo advierten.
Yo estoy hablando a mis siervos que hablan mi Palabra, quiero que abran las puertas, abran las rejas a los que están en prisiones, muchos se sienten oprimidos como los que estuvieron en Babilonia y en Egipto. Yo he oído su clamor de dolor y de su aflicción. Yo libré un pueblo para que me adore de verdad, pero si mi gente no es libre, no podrá adorarme y servirme como Yo quiero. Yo vengo a liberar a mi pueblo de sus opresores. Yo reclamaré y amonestará a quienes los fastidian, Yo pediré cuenta de sus actos opresores.
Yo Soy el pastor de mi rebaño, estoy quitando a mis ovejas de los tiranos, mis ovejas oirán la voz del buen pastor y desecharán la voz del asalariado. Les diré a mis ovejas: “Vengan a pastar a mis campos verdes y a mis aguas limpias, y guardaré a mí rebaño en mi redil bien cercado.
Es tiempo de alentar, animar, alimentar y vestir bien a mi iglesia, para encontrarla alegre, con cánticos de alabanzas y danzas de júbilo delante de mí. Es tiempo de ver más hacia el cielo, hay que ver mi Palabra con sus cumplimientos, hay que poner atención a lo que confirma mi Espíritu a mi iglesia. Gente mía, pueblo mío, miren hacia el horizonte, miren hacia donde el sol sale, miren que ya va a amanecer, viene ese día, el nuevo día llegará, el día de que Yo me levante de mi trono, y venga a llevar a las moradas celestiales, a los que guardaron mis pactos y mis promesas.
Es tiempo de creer, es el tiempo de oír mis palabras. Los burladores de mi Nombre, con astucia preparan sus concupiscencias, e incitan a los desapercibidos a negar mi advenimiento, pero Yo vendré como ladrón en la noche y el día de mi aparición, para ordenar que sean recogidos a mis escogidos y llamados, de todos los confines de la tierra. Todos los acontecimientos de los tiempos han estado latentes, como la abrir la puerta. Mi entrada gloriosa está a la puerta. Ha dicho el Señor. AHG.