14/05/2026
TODO ME ES LÍCITO... ¿PERO TODO ME CONVIENE?
1 Corintios 6:12 “Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna.”
Como hijos de Dios, muchas cosas no son pecado. No tenemos una lista de “prohibido hacer esto”. Pero la pregunta real es: ¿me edifica? ¿me acerca más a Cristo?
No podemos vivir de una forma que desagrade al Señor. El Espíritu Santo es quien nos confronta. Por eso sentimos esa incomodidad en el pecho cuando algo no está bien. Esa alerta interna es Dios cuidándonos.
- Nuestra actitud debe reflejar a Cristo.
Entonces, ¿cómo saber qué hacer y qué no?
Simple: Haz lo que te edifica. Lo que te ayuda, lo que te hace crecer, lo que te hace más como Él.
¿Cómo sé que algo NO está bien delante de Dios?
• Cuando me incomoda hacerlo.
• Cuando lo escondo.
• Cuando no puedo hablarlo en público.
• Cuando me roba la paz.
- Cuida lo que miras.
No solo se peca al codiciar a un hombre o una mujer. También se peca al desear con envidia lo que otros tienen: sus bienes, su éxito, incluso su libertad para pecar. Pon tu mirada en Jesús, el autor y consumador de la fe. Vive bajo Su voluntad.
“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí.” Salmos 51:10
Tenemos libertad, sí. Pero no todo conviene. Pidámosle hoy a Dios un corazón limpio, renovado y guiado por Su Espíritu. Busquemos ser santos en espíritu, alma y cuerpo.
Somos cristianos, pero seguimos siendo humanos. Vamos a fallar. Lo que nos define como hijos de Dios no es la perfección, sino el deseo de levantarnos, mejorar y ser más como Cristo cada día.
“Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.” 2 Corintios 7:1
Hoy decide: Que tu vida no solo hable de Cristo... que lo refleje.
¿Estás dispuesto a dejar lo que no conviene, para ganar lo que es eterno?