Iglesia Adventista del Séptimo Día Villa Juárez

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10/03/2025
4 Trimestre 2024 | Temas en el evangelio de Juan.Lección 3. La historia de fondo: El prólogo. Lunes: 14 de octubre: LA P...
14/10/2024

4 Trimestre 2024 | Temas en el evangelio de Juan.
Lección 3. La historia de fondo: El prólogo.

Lunes: 14 de octubre: LA PALABRA HECHA CARNE.

“En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios” (Juan 1:1).

Lee Juan 1:1 al 3 y 14. ¿Qué hizo Jesús, Dios mismo, y por qué es esta verdad la más importante que podamos conocer?

Juan 1:1-3, 14

1 En el principio era el Verbo,
el Verbo estaba con Dios
y el Verbo era Dios.
2 Éste estaba en el principio con Dios.
3 Todas las cosas por medio de él fueron hechas,
y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho.

14 Y el Verbo se hizo carne
y habitó entre nosotros lleno de gracia y de verdad;
y vimos su gloria,
gloria como del unigénito del Padre.

Juan no comienza su Evangelio con el nombre “Jesús” ni con su papel de Mesías/Cristo, sino con el término logos. En la época en que Juan escribió, varios sistemas filosóficos utilizaban el término logos para referirse a la estructura racional del universo o a la lógica y la razón en sí mismas.

Además, Platón, el influyente filósofo de la antigüedad, había dividido la realidad en dos ámbitos, o esferas: la celestial e inmutable, donde existe la perfección absoluta; y la terrenal, perecedera y cambiante, una representación muy imperfecta de la de arriba, dondequiera que esta supuestamente existiera.

Algunas filosofías identificaron el logos como un intermediario abstracto entre las formas eternas y las formas terrenales perecederas.

Juan utiliza el término de una manera completamente diferente. Sostiene que la verdad, el logos, no es un concepto etéreo y abstracto que flota entre el Cielo y la Tierra. El logos es Jesucristo, quien se hizo carne y habitó entre nosotros (Juan 1:14).

Para Juan, el logos es la Palabra de Dios. Y, lo que es más importante, Dios se comunicó; es decir, se reveló a la humanidad de la forma más radical: Dios se hizo uno de nosotros. En el Evangelio de Juan, el logos representa al Dios eterno, que entra en el tiempo y el espacio, que habla, actúa y se interrelaciona con los humanos en un nivel personal. El Dios eterno se hizo ser humano, uno de nosotros.

En Juan 1:14, el apóstol indica que el logos “se hizo carne y habitó entre nosotros”. La palabra griega subyacente traducida “habitó” significa “colocar una tienda de campaña”. Juan alude a Éxodo 25:8, donde Dios dijo a los israelitas que construyeran un santuario, una tienda de campaña, para que él pudiera habitar en medio de ellos. Del mismo modo, en la Encarnación, Jesús, el Hijo divino de Dios, se hizo carne humana, velando su gloria para que la gente pudiera entrar en contacto con él.

Medita en las implicaciones de lo que Juan ha escrito aquí. Dios mismo, el Creador, se convirtió en un ser humano, uno de nosotros, y vivió aquí, entre nosotros.

¿Qué nos dice esto sobre la realidad del amor de Dios por la humanidad? ¿Por qué debería reconfortarnos tanto esta asombrosa verdad?





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4 Trimestre 2024 | Temas en el evangelio de Juan.Lección 3. La historia de fondo: El prólogo. Domingo: 13 de octubre: EN...
13/10/2024

4 Trimestre 2024 | Temas en el evangelio de Juan.
Lección 3. La historia de fondo: El prólogo.

Domingo: 13 de octubre: EN EL PRINCIPIO: EL LOGOS DIVINO

“En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios” (Juan 1:1).

Lee Juan 1:1 al 5. ¿Qué revelan estas palabras acerca de Jesucristo, el Verbo?

Juan 1:1-5

1 En el principio era el Verbo,
el Verbo estaba con Dios
y el Verbo era Dios.
2 Éste estaba en el principio con Dios.
3 Todas las cosas por medio de él fueron hechas,
y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho.
4 En él estaba la vida,
y la vida era la luz de los hombres.
5 La luz resplandece en las tinieblas,
y las tinieblas no la dominaron.

El Evangelio de Juan comienza con este asombroso pensamiento: “En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios” (Juan 1:1). Esta hermosa frase encierra una profundidad de pensamiento que apenas podemos abarcar.

En primer lugar, el evangelista alude al relato de la Creación: “En el principio” (Gén. 1:1). El Verbo ya estaba presente antes del principio del universo. Juan afirma así la existencia eterna de Jesús.

A continuación, Juan declara: “Y el Verbo estaba con Dios”. En Juan 1:18, el evangelista afirma que Dios el Hijo está “en el seno del Padre”. Sea cual fuere el significado de esas palabras, una cosa es segura: Jesús y el Padre están íntimamente unidos.

Y luego dice: “Y el Verbo era Dios”. Pero ¿cómo puede el Verbo estar con Dios y al mismo tiempo ser Dios? La respuesta se encuentra en el texto original en griego, en el que existe el artículo definido (“el”), pero no el indefinido (“un”, “uno”). Lo importante para nosotros es que el artículo definido (“el”) en griego indica particularidad; es decir, un objeto o persona en particular.

En la frase “el Verbo estaba con Dios”, el término “Dios” tiene el artículo en el original en griego; por lo tanto, apunta a un individuo en particular, el Padre. Y el Verbo estaba con el Padre. En la frase “y el Verbo era Dios”, el término Dios no lleva el artículo, lo que, en este contexto, señala las características de la divinidad. Jesús es Dios; no es Dios el Padre, sino el Hijo divino de Dios, la segunda Persona de la Deidad.

El apóstol corrobora esto en Juan 1:3 y 4, donde dice que Jesús es el Creador de todas las cosas. Es decir, todo lo que una vez no existía llegó a la existencia en virtud de la actividad creadora de Jesús, el Dios creador.

“Desde los días de la eternidad, el Señor Jesucristo era uno con el Padre; era ‘la imagen de Dios’, la imagen de su grandeza y majestad, ‘el resplandor de su gloria’ ” (Elena de White, El Deseado de todas las gentes, p. 11).

¿Por qué la divinidad plena de Cristo es una parte tan importante de nuestra teología? ¿Qué perderíamos si Jesús fuera, de alguna manera, un mero ser creado? Comparte tu respuesta con tu clase el sábado, y prepárate para dialogar acerca de por qué la divinidad eterna de Cristo es tan importante para nuestra fe.





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4 Trimestre 2024 | Temas en el evangelio de Juan. Sábado: 12 de octubre: LA HISTORIA DE FONDO: EL PRÓLOGO. La lección qu...
13/10/2024

4 Trimestre 2024 | Temas en el evangelio de Juan.

Sábado: 12 de octubre: LA HISTORIA DE FONDO: EL PRÓLOGO.

La lección que estudiamos durante la primera semana trató del final de Juan, que explica por qué escribió su Evangelio. La lección de esta semana vuelve al principio del Evangelio, donde Juan expone la dirección en la que él, inspirado por el Espíritu Santo, desea conducir al lector. Los autores del Nuevo Testamento suelen presentar en las primeras palabras y párrafos de sus escritos los temas que luego desarrollarán. Así lo hace Juan, cuya agenda temática forma parte de un gran barrido cósmico que describe verdades primordiales acerca de Jesucristo, verdades que se remontan incluso a la etapa previa a la Creación.

Esta presentación al comienzo del Evangelio ofrece a los lectores, quienes ya saben que Jesús es el Mesías, una ventaja que no tenían los personajes del propio libro. El lector puede ver claramente los grandes temas a los que el evangelista vuelve al contar la historia de Jesús. Estos grandes temas se sitúan dentro del período histórico de la vida terrenal de Jesús.

La lección de esta semana comenzará con el Prólogo (Juan 1:1-18) y resumirá sus temas principales. A continuación, estos temas se examinarán también en otros lugares del Evangelio de Juan.





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4 Trimestre 2024 | Temas en el evangelio de Juan.Lección 2. Signos de divinidad. Viernes: 11 de octubre: RESUMEN DE LA L...
11/10/2024

4 Trimestre 2024 | Temas en el evangelio de Juan.
Lección 2. Signos de divinidad.

Viernes: 11 de octubre: RESUMEN DE LA LECCIÓN. PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Jesús respondió: ‘Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá. Todo el que vive y cree en mí no morirá para siempre. ¿Crees esto?’ (Juan 11:25, 26).

Lee en El Deseado de todas las gentes, de Elena G. de White, los capítulos “La crisis en Galilea” (pp. 347-359), “Lázaro, ven fuera” (pp. 482-494) y “Conspiraciones sacerdotales” (pp. 495-500).

“La vida de Cristo, que da vida al mundo, está en su palabra. Fue por medio de su palabra como Jesús sanó la enfermedad y echó los demonios; por su palabra calmó el mar y resucitó a los mu***os; y la gente dio testimonio de que su palabra era con poder. Él hablaba la palabra de Dios, como había hablado por medio de todos los profetas y los maestros del Antiguo Testamento. Toda la Biblia es una manifestación de Cristo, y el Salvador deseaba fijar la fe de sus seguidores en la Palabra. Cuando su presencia visible se hubiese retirado, la Palabra debía ser la fuente de poder para ellos. Como su Maestro, habían de vivir ‘de toda palabra que sale de la boca de Dios’ (Mat. 4:4).

“Así como nuestra vida física es sostenida por el alimento, nuestra vida espiritual es sostenida por la palabra de Dios. Y cada alma ha de recibir vida de la palabra de Dios para sí. Así como debemos comer por nosotros mismos a fin de recibir nutrimento, así hemos de recibir la Palabra por nosotros mismos. No debemos simplemente obtenerla por medio de otra mente. Debemos estudiar cuidadosamente la Biblia, pidiendo a Dios la ayuda del Espíritu Santo a fin de comprender su palabra” (Elena G. de White, El Deseado de todas las gentes, pp. 354, 355).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

1. Esta semana vimos a Jesús alimentando a los cinco mil, sanando a un hombre ciego de nacimiento y resucitando a Lázaro. En cada caso, Jesús proporcionó una poderosa evidencia de su divinidad. Sin embargo, estos milagros, por asombrosos que fueran, crearon división. Algunos respondieron con fe; otros, con duda. ¿Qué nos enseña esto acerca de cómo, incluso frente a poderosas evidencias, las personas pueden elegir rechazar a Dios?

2. Todos estos relatos señalan a Cristo como el Hijo divino de Dios. ¿Por qué su divinidad es tan importante para la fe en Jesús como Salvador?

3. Vuelve a leer 1 Corintios 1:26 al 29. ¿De qué manera vemos este mismo principio en acción en el siglo XXI?

4. ¿Cuáles son algunas de las cosas “insensatas” que creen los cristianos y de las que los “sabios según la carne” se burlan y rechazan? ¿Qué creemos nosotros que también “avergüenza” a los “poderosos”?





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4 Trimestre 2024 | Temas en el evangelio de Juan.Lección 2. Signos de divinidad. Jueves: 10 de octubre: LA RESURRECCIÓN ...
10/10/2024

4 Trimestre 2024 | Temas en el evangelio de Juan.
Lección 2. Signos de divinidad.

Jueves: 10 de octubre: LA RESURRECCIÓN DE LÁZARO.

Jesús respondió: ‘Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá. Todo el que vive y cree en mí no morirá para siempre. ¿Crees esto?’ (Juan 11:25, 26).

Juan 11 está lleno de tristeza: la triste noticia de la enfermedad de un querido amigo (Juan 11:1-3); el llanto por su muerte (Juan 11:19, 31, 33); el lamento de las hermanas de que Lázaro no habría mu**to si Jesús hubiera estado presente (Juan 11:21, 32); y las propias lágrimas de Jesús (Juan 11:35).

Jesús esperó dos días antes de emprender el viaje hacia el hogar de Lázaro (Juan 11:6) y dijo incluso que se alegraba de no haber ido antes (Juan 11:14, 15). Esto no fue un acto de insensibilidad hacia el sufrimiento de Lázaro y de sus hermanas, sino su deseo de revelar más plenamente la gloria de Dios.

Cuando llegamos a Juan 11:17 al 27, Lázaro llevaba cuatro días mu**to y su cuerpo ya estaba en franco proceso de descomposición. Como dijo Marta: “Señor, hiede ya, que es de cuatro días” (Juan 11:39). Sin duda, el retraso de Jesús solo contribuyó a que el milagro que siguió fuera aún más asombroso. ¿Resucitar un cadáver en avanzado estado de descomposición? ¿Qué mejor prueba podía dar Jesús de que era Dios mismo?

Y, como Dios, como aquel que creó la vida al comienzo, Jesús tenía poder sobre la muerte. Así, Jesús aprovecha esta oportunidad, la de la muerte de Lázaro, para revelar una verdad crucial acerca de él mismo. “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá. Todo el que vive y cree en mí no morirá para siempre” (Juan 11:25, 26).

Lee Juan 11:38 al 44. ¿Qué hizo Jesús para apoyar su afirmación?

38 Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva y tenía una piedra puesta encima. 39 Dijo Jesús:

—Quitad la piedra.

Marta, la hermana del que había mu**to, le dijo:

—Señor, hiede ya, porque lleva cuatro días.

40 Jesús le dijo:

—¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?

41 Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el mu**to. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo:

—Padre, gracias te doy por haberme oído. 42 Yo sé que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado.

43 Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz:

—¡Lázaro, ven fuera!

44 Y el que había mu**to salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo:

—Desatadlo y dejadlo ir.

Así como Jesús demostró que él es la Luz del mundo (Juan 8:12; 9:5) al dar la vista al ciego (Juan 9:7), aquí resucita a Lázaro de entre los mu***os (Juan 11:43, 44), demostrando así que él es la Resurrección y la Vida (Juan 11:25).

Este milagro, más que ningún otro, señala a Jesús como el Dador de vida, como Dios mismo. Es, además, un fuerte apoyo a la aseveración de Juan de que Jesús es el Hijo divino de Dios, y de que quienes creen pueden tener vida a través de él (Juan 20:30, 31).

Sin embargo, cuando llegamos al final de esta asombrosa historia (Juan 11:45?54), que suscitó la fe en muchos de sus testigos (Juan 11:45), se despliega una poderosa pero triste ironía: Jesús demuestra que puede resucitar a los mu***os, pero sus enemigos creen que pueden detenerlo matándolo.

¡Qué ejemplo de las debilidades humanas en contraste con la sabiduría y el poder de Dios!





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4 Trimestre 2024 | Temas en el evangelio de Juan.Lección 2. Signos de divinidad. Miércoles: 9 de octubre: LA CURACIÓN DE...
09/10/2024

4 Trimestre 2024 | Temas en el evangelio de Juan.
Lección 2. Signos de divinidad.

Miércoles: 9 de octubre: LA CURACIÓN DEL CIEGO: PARTE 2.

Jesús respondió: ‘Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá. Todo el que vive y cree en mí no morirá para siempre. ¿Crees esto?’ (Juan 11:25, 26).

Lee Juan 9:17 al 34. ¿Qué preguntas hicieron los líderes al ciego y cómo respondió él?

Juan 9:17-34

17 Entonces le preguntaron otra vez al ciego:

—¿Qué dices tú del que te abrió los ojos?

Él contestó:

—Que es profeta.

18 Pero los judíos no creyeron que él había sido ciego y que había recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que había recibido la vista,

19 y les preguntaron, diciendo:

—¿Es éste vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora?

20 Sus padres respondieron y les dijeron:

—Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego; 21 pero cómo ve ahora, no lo sabemos, o quién le haya abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos; edad tiene, preguntadle a él; él hablará por sí mismo.

22 Esto dijeron sus padres porque tenían miedo de los judíos, por cuanto los judíos ya habían acordado que si alguno confesaba que Jesús era el Mesías, fuera expulsado de la sinagoga.

23 Por eso dijeron sus padres: “Edad tiene, preguntadle a él.”

24 Llamaron nuevamente al hombre que había sido ciego, y le dijeron:

—¡Da gloria a Dios! Nosotros sabemos que ese hombre es pecador.

25 Entonces él respondió y dijo:

—Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo.

26 Le volvieron a decir:

—¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?

27 Él les respondió:

—Ya os lo he dicho y no habéis escuchado, ¿por qué lo queréis oír otra vez? ¿Queréis también vosotros haceros sus discípulos?

28 Entonces lo insultaron, y dijeron:

—Tú eres su discípulo, pero nosotros, discípulos de Moisés somos.

29 Nosotros sabemos que Dios ha hablado a Moisés, pero respecto a ése, no sabemos de dónde ha salido.

30 Respondió el hombre y les dijo:

—Pues esto es lo maravilloso, que vosotros no sepáis de dónde ha salido, y a mí me abrió los ojos.

31 Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios y hace su voluntad, a ése oye. 32 Nunca se ha oído decir que alguien abriera los ojos a uno que nació ciego.

33 Si éste no viniera de Dios, nada podría hacer.

34 Respondieron y le dijeron:

—Tú naciste del todo en pecado, ¿y nos enseñas a nosotros? Y lo expulsaron.

Esta larga sección de Juan 9 es la única parte del Evangelio en la que Jesús no es el actor principal, aunque ciertamente es el tema de discusión. Así como la cuestión del pecado dio inicio a la historia (Juan 9:2), los fariseos piensan que Jesús es un pecador porque sanó al ciego en sábado (Juan 9:16, 24), y calumnian al hombre sanado diciéndole: “En pecado eres nacido del todo” (Juan 9:34).

Se produce una curiosa inversión. El ciego ve cada vez más, no solo físicamente, sino también espiritualmente, a medida que crece su aprecio por Jesús y su fe en él. Los fariseos, por el contrario, se vuelven cada vez más ciegos en su entendimiento: primero, divididos acerca de Jesús (Juan 9:16); y luego, sin saber de dónde vino (Juan 9:29).

Mientras tanto, su relato de este milagro da a Juan la oportunidad de decirnos quién es Jesús. El tema de las señales en Juan 9 se entrecruza con otros temas del Evangelio. Juan reafirma que Jesús es la Luz del mundo (Juan 9:5; comparar con Juan 8:12). El relato también aborda el misterioso origen de Jesús. ¿Quién es? ¿De dónde viene? ¿Cuál es su misión? (Juan 9:12, 29; comparar con Juan 1:14). La figura de Moisés, a la que se hace referencia en anteriores relatos de milagros, también aparece en este capítulo (Juan 9:28, 29; comparar con Juan 5:45, 46 y Juan 6:32). Por último, está el tema de la respuesta de la multitud. Algunos aman más las tinieblas que la luz, mientras que otros responden con fe (Juan 9:16-18, 35-41; comparar con Juan 1:9-16; 3:16-21; 6:60-71).

Lo que asusta aquí es la ceguera espiritual de los líderes religiosos. Un mendigo antes ciego puede declarar: “Desde el principio del mundo no se ha oído que nadie abriera los ojos a un ciego de nacimiento. Si este no fuera de Dios, nada podría hacer” (Juan 9:32, 33). Sin embargo, los líderes religiosos, los guías espirituales de la nación, quienes debieron ser los primeros en reconocer a Jesús y aceptarlo como el Mesías, no pueden verlo a pesar de toda la poderosa evidencia. En realidad, no quieren verlo. ¡Qué poderosa advertencia acerca de cómo nuestros corazones pueden engañarnos!

Lee 1 Corintios 1:26 al 29. ¿Cómo armoniza lo que Pablo escribe allí con lo que sucedió en esta escena, y cómo se aplica el mismo principio incluso ahora?

1 Corintios 1:26-29

26 Considerad, pues, hermanos, vuestra vocación y ved que no hay muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles;

27 sino que lo necio del mundo escogió Dios para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios para avergonzar a lo fuerte;

28 y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es,

29 a fin de que nadie se jacte en su presencia.





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4 Trimestre 2024 | Temas en el evangelio de Juan.Lección 2. Signos de divinidad. Martes: 8 de octubre: LA CURACIÓN DEL C...
08/10/2024

4 Trimestre 2024 | Temas en el evangelio de Juan.
Lección 2. Signos de divinidad.

Martes: 8 de octubre: LA CURACIÓN DEL CIEGO: PARTE 1

Jesús respondió: ‘Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá. Todo el que vive y cree en mí no morirá para siempre. ¿Crees esto?’ (Juan 11:25, 26).

Lee Juan 9:1 al 16. ¿Cuál era, según los discípulos, la causa de la ceguera de este hombre? ¿Cómo corrigió Jesús esas ideas erróneas?

1 Al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento.

2 Y le preguntaron sus discípulos, diciendo:

—Rabí, ¿quién pecó, este o sus padres, para que haya nacido ciego?

3 Respondió Jesús:

—No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él. 4 Me es necesario hacer las obras del que me envió, mientras dura el día; la noche viene, cuando nadie puede trabajar. 5 Mientras estoy en el mundo, luz soy del mundo.

6 Dicho esto, escupió en tierra, hizo lodo con la saliva y untó con el lodo los ojos del ciego,

7 y le dijo:

—Ve a lavarte en el estanque de Siloé —que significa «Enviado»—.

Entonces fue, se lavó y regresó viendo.

8 Por eso, los vecinos y los que antes lo habían visto que era ciego, decían:

—¿No es éste el que se sentaba y mendigaba?

9 Unos decían: «Él es.» Otros: «A él se parece.» Él decía: «Yo soy.»

10 Entonces le preguntaron:

—¿Cómo te fueron abiertos los ojos?

11 Respondió él y dijo:

—Aquel hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó los ojos y me dijo: “Ve al Siloé y lávate.” Fui, pues, me lavé y recibí la vista.

12 Entonces le dijeron:

—¿Dónde está él?

Él dijo:

—No sé.
Los fariseos interrogan al ciego sanado

13 Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego.

14 Y era sábado cuando Jesús había hecho el lodo y le había abierto los ojos.

15 Volvieron, pues, a preguntarle también los fariseos cómo había recibido la vista. Él les dijo:

—Me puso lodo sobre los ojos, me lavé y veo.

16 Entonces algunos de los fariseos decían:

—Ese hombre no procede de Dios, porque no guarda el sábado.

Otros decían:

—¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales?

Y había división entre ellos.

Los discípulos relacionaron la enfermedad con el pecado. Varios pasajes del Antiguo Testamento apuntan en esa dirección (comparar con Éxo. 20:5; 2 Rey. 5:15-27; 2 Rey. 15:5; 2 Crón. 26:16-21), pero la historia de Job debería haber sido suficiente para demostrar que tal conexión no es siempre el caso.

Jesús aclara el asunto, sin negar que exista a veces cierta relación de causa y efecto entre el pecado y el sufrimiento, pero en este caso señalando un propósito más elevado: que Dios sería glorificado por la curación. El relato contiene ciertas afinidades con la historia de la Creación, cuando Dios formó al primer hombre del polvo de la tierra (Gén. 2:7), del mismo modo que Jesús hace barro para suplir al ciego de lo que carecía al nacer.

En Mateo, Marcos y Lucas, los relatos de milagros siguen un patrón común: la descripción del problema, la presentación de la persona a Jesús, la curación y el reconocimiento de la curación con alabanzas a Dios.

En el relato de Juan 9, esta secuencia se completa en Juan 9:7. Pero, como es típico en Juan, el significado del milagro se convierte en un tema de discusión mucho más amplio, que conduce a una larga interacción entre el hombre curado y los líderes religiosos. Esta sorprendente discusión gira en torno a dos pares de conceptos entrelazados y contrapuestos: pecado/obras de Dios y ceguera/visión.

El narrador informa al lector recién en Juan 9:14 que Jesús hizo este milagro en sábado, lo que según la tradición, no la Biblia, significaba violar el cuarto Mandamiento. Por lo tanto, los fariseos lo consideraron un transgresor del sábado. La conclusión de ellos fue que él no venía de Dios, pues sostenían que “no guardaba el sábado”. Pero a otros les parecía preocupante que un pecador pudiera hacer tales señales (Juan 9:16).

La discusión está lejos de terminar, pero ya aparece una división. El ciego tiene cada vez más claro quién es Jesús, pero los dirigentes religiosos están cada vez más confundidos o ciegos en cuanto a su verdadera identidad.

¿Qué debería decirnos esta historia acerca del peligro de estar tan cegados por nuestras propias creencias y tradiciones que pasemos por alto verdades importantes y evidentes?





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4 Trimestre 2024 | Temas en el evangelio de Juan.Lección 2. Signos de divinidad. Lunes: 7 de octubre: “REALMENTE, ESTE E...
07/10/2024

4 Trimestre 2024 | Temas en el evangelio de Juan.
Lección 2. Signos de divinidad.

Lunes: 7 de octubre: “REALMENTE, ESTE ES EL PROFETA”

Jesús respondió: ‘Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá. Todo el que vive y cree en mí no morirá para siempre. ¿Crees esto?’ (Juan 11:25, 26).

Lee Juan 6:14, 15 y 26 al 36. ¿Cómo respondió la gente a su milagro y cómo lo utilizó Jesús para enseñarles quién era?

Juan 6:14-5

14 Entonces aquellos hombres, al ver la señal que Jesús había hecho, dijeron: «Verdaderamente éste es el Profeta que había de venir al mundo.»

15 Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerlo rey, volvió a retirarse al monte él solo.

Juan 26-36

26 Respondió Jesús y les dijo:

—De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis.

27 Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que permanece para vida eterna, la cual os dará el Hijo del hombre, porque a éste señaló Dios, el Padre.

28 Entonces le preguntaron:

—¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?

29 Respondió Jesús y les dijo:

—Ésta es la obra de Dios, que creáis en aquel que él ha enviado.

30 Entonces le dijeron:

—¿Qué señal, pues, haces tú, para que veamos y te creamos? ¿Qué obra haces?

31 Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Les dio a comer pan del cielo.”

32 Y Jesús les dijo:

—De cierto, de cierto os digo: Moisés no os dio el pan del cielo, pero mi Padre os da el verdadero pan del cielo,

33 porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo.

34 Le dijeron:

—Señor, danos siempre este pan.

35 Jesús les respondió:

—Yo soy el pan de vida. El que a mí viene nunca tendrá hambre, y el que en mí cree no tendrá sed jamás.

36 Pero ya os he dicho que, aunque me habéis visto, no creéis.

Los judíos esperaban un mesías terrenal que los librara de la opresión del Imperio Romano. Dos de las cosas más difíciles en una guerra son alimentar a las tropas y cuidar de los heridos, además de disponer de los caídos en acción.

Los milagros de Jesús hicieron que se lo viera como quien podía resolver eso. Pero Jesús no había venido para eso, y ese no era el propósito de su milagro.

En lugar de ello, el relato de la alimentación de los cinco mil dio la oportunidad de ilustrar que Jesús es el Pan de vida, que Dios mismo descendió del Cielo. Dijo: “Yo soy el pan de vida. El que viene a mí nunca tendrá hambre” (Juan 6:35). Esta es la primera de las siete afirmaciones “Yo soy” del Evangelio de Juan, en las que la declaración “Yo soy” está relacionada con algún predicado: “el pan de vida” (Juan 6:35); “la luz del mundo” (Juan 8:12); “la puerta” (Juan 10:7, 9); “el buen pastor” (Juan 10:11, 14); “la resurrección y la vida” (Juan 11:25); “el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6); “la vid verdadera” (Juan 15:1, 5). Cada una de ellas apunta a una verdad importante acerca de Jesús. Las afirmaciones “Yo soy” se remontan a Éxodo 3, donde Dios se presenta a Moisés como el gran YO SOY (comparar con Juan 8:58). Jesús es ese gran YO SOY. Pero la gente no captó nada de eso.

“Con corazón desconforme, preguntaban: ¿Por qué, si Jesús podía hacer obras tan admirables como las que habían presenciado, no podía dar a todos los suyos salud, fuerza y riquezas, librarlos de sus opresores, y exaltarlos al poder y la honra? El hecho de que aseverara ser el Enviado de Dios y, sin embargo, se negara a ser el Rey de Israel era un misterio que no podían sondear. Su negativa fue malinterpretada. Muchos concluyeron que no se atrevía a presentar sus derechos porque él mismo dudaba del carácter divino de su misión. Así abrieron su corazón a la incredulidad, y la semilla que Satanás había sembrado llevó fruto según su especie: incomprensión y deserción” (Elena de White, El Deseado de todas las gentes, p. 349).

Buscaban el beneficio material, no la verdad que perdura eternamente. Esta es una trampa que todos enfrentamos potencialmente si no somos cuidadosos. ¿Cómo podemos evitar quedar atrapados en las cosas materiales a expensas de lo espiritual?





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