29/06/2023
Oremos por todas las almas del purgatorio y en especial por las más necesitadas🙏
TESTIMONIO DE UN SACERDOTE, ACERCA DE UN ESPOSO OLVIDADO EN EL PURGATORIO
Un Sacerdote comparte lo siguiente:
«Desde los 9 años he tenido experiencias con las almas del Purgatorio, y más ahora como Sacerdote. Parte de mi ministerio es tener al Santísimo Sacramento en adoración diaria, en especial por las benditas almas. Todos los días de noviembre se celebra la Misa en favor de ellas. Y cada viernes yo dirijo el Rosario intergeneracional, que ha traído mucha paz a familias y ayuda a nuestros antepasados. (El Rosario intergeneracional consiste en ofrecer el Rosario pidiendo la liberación de nuestros antepasados que aun se hayan en el Purgatorio). En los fieles he estado inculcando la oración y los sacrificios por estas pobres almas.
Una historia personal... En una ocasión fui invitado a dar una charla a una parroquia. Una familia me recibió en su casa. Todo estuvo bien hasta que llegué a la habitación donde me quedaría por 3 días. Ahí tuve una sensación extraña, como una sensación muy fuerte de que alguien me estuviese mirando. Me puse a revisar la habitación y todo parecía normal. La sensación se hizo más fuerte cuando me fui a dormir. Esparcí agua bendita y oré para que se alejara cualquier presencia maligna y me acosté, pero la sensación continuó.
Entonces me levanté y oré: “Señor, por favor, muéstrame qué sucede”, y me acosté. Poco menos de un minuto después, me tocaron el hombro y escuché una voz: “¡No te asustes! ¡Ayúdame! Dios me permitió acercarme por tu oración. Me llamo Felipe. Necesito 4 Misas y 4 Rosarios para irme al Cielo”. Le dije: “¡Claro que sí!” Me dio las gracias y se fue. Me levanté de inmediato y le escribí a unos amigos sacerdotes, dándoles el nombre de esta persona.
Al día siguiente en el desayuno, informé a la familia acerca de esta extraña visita en mi habitación. Quedaron sorprendidos. La dueña de la casa era viuda, por lo que le pregunté si ella había mandado a hacer Misas por su esposo. Me constestó: “No. Él era un hombre muy bueno y santo. Solo celebré la de su funeral”. Yo le dije: “Eso no está bien. Él me pidió 4 Misas y 4 Rosarios. Me dijo que se llamaba Felipe”. Se asombraron, y la viuda dijo que ese era el nombre de su esposo.
Tiempo después supe que sus nietos veían a ese hombre, pero no les hablaba. Ellos lo llamaban “el señor triste”. Cuando los niños volvieron a la casa de ella, le dijeron: “Abue, el señor triste ya no está. ¡Se fue!” Ella les mostró fotos de varias personas, entre las cuales estaba la de su esposo fallecido. Inmediatamente lo reconocieron. “¡Abuelita, ese es el hombre que estaba aquí!”
Tiempo después me llamó para agradecerme por la ayuda prestada a su esposo. Yo le dije que agradeciera a Dios porque su esposo ya está en el Cielo».
Devoto del Purgatorio.